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RESUMEN DE LA CONFERENCIA DE 13.03.07

DE CÓMO LA FE EN DIOS NO ESTA EN CONTRADICCIÓN CON LA CIENCIA

(José J. Vera Blanco.  13.03.07)

 

NOTA BENE: José Vera Blanco nos dice que tiene la impresión de que se deslizaron un par de imprecisiones en su charla que ahora quiere subsanar: 1ª  Cuando hablaba de la relatividad de Einstein, las ecuaciones de transformación a las que se refería son de Lorentz y no de Fitzgerald (aunque los dos trabajaron juntos en el tema de la relatividad) 2ª Los experimentos de Michelson fueron con la “luz” y la “medida de la carga elemental” se debe a Millikan. [Esta advertencia, evidentemente, es para los que reciban la conferencia a través de Internet. La conferencia fue tan rica y tan viva que me parece imposible poder recoger toda la riqueza que en ella se dio. Nos conformamos, por eso, con dar un resumen que el mismo José Vera ha tenido a bien enviarnos, y por lo que le quedamos muy agradecidos. (Alfredo)] 

1.- Aclaración de términos. Comienza aclarando los términos del título de la conferencia: “LA CREENCIA EN DIOS, PERFECTAMENTE COMPATIBLE CON LA CIENCIA”. El término ciencia y el término Dios.A.- La ciencia puede entenderse de dos formas:      a) Como método de trabajo y conjunto de actitudes. Una forma de actuar y ver las cosas, un estilo que consiste en fijarse bien en los hechos; luego, se hace una teoría y se sacan las consecuencias, y se comprueba la teoría en la práctica. Este procedimiento se comenzó en las ciencias de la naturaleza. Un ejemplo: Hoy decían en la radio que ha caído en Madrid un meteorito. Se analiza el hecho, se elabora una teoría y se comprueba en la práctica.        b) Como acervo de conocimientos obtenidos en las disciplinas que trabajan con método científico. Hoy es imposible abarcar todos los conocimientos que se han adquirido por el método científico. Eso se lo permitía Aristóteles, que, a pesar de lo que habían avanzado los griegos, todavía podía abarcar todo el saber de entonces. Todavía en la Edad Media, hubo algunos sabios que tenían esta pretensión. Por ejemplo, a San Alberto Magno se le conoce por abarcar muchas cosas, y no por haber inventado el ácido sulfúrico, aunque le lo llamaba de otro modo. Por esto es el patrón de los químicos.       B.- La idea de “Dios”       a) Tiene múltiples connotaciones, dependiendo de la confesión religiosa desde la que se hable. Si os preguntase a cada uno de vosotros qué idea tenéis de Dios, pocos coincidiríais. En la misma Biblia ocurre también esto. No tiene la misma idea de Dios el profeta que habla del Dios misericordioso, que el que habla del Dios vengador. Por eso decía M. Eliade que no hay plena coincidencia entre lo que dicen los distintos escritores en la Biblia.       b) Dentro de los límites de esta charla, al hablar de Dios, nos referimos a un Ser supremo, distinto del universo y fundamento del mismo. Un ser que está más allá del mundo y que es fundamento de cuanto existe.       C.- La incompatibilidad. Puede darse:       a) Entre conocimientos científicos y creencia en Dios. No existe tal incompatibilidad. Un el científico puede perfectamente creer en Dios. Compatibilidad interna.       b) Entre posturas y métodos científicos y creencia en Dios. Un científico puede creer en Dios sin renunciar a su postura y método científico. Compatibilidad externa.2.-Un prejuicio bastante extendido en nuestro ambiente: ciencia y creencia en Dios son Incompatibles.       a) Definición de prejuicio: “Juicio que se hace de las cosas sin tener cabal conocimiento de ellas”.        b) Un ejemplo de prejuicio. La gente cree que las lenguas africanas son muy elementales, lo mismo que su técnica y su cultura en general. Sin embargo, pone el ejemplo del chiremba tiene 8 declinaciones, cuando el alemán tiene sólo 5.       c) Dos anécdotas personales que muestran la existencia del prejuicio. Una chica de un instituto de Madrid,  le dice: ¿Cómo puedes ser creyente habiendo estudiado física? Un chico de un colegio del Hogar del Empleado se entera de que José Vera es cura y le dice: ¿Cómo es posible que, siendo físico, puedas ser cura?       3.-   El prejuicio cae por su peso cuando se conocen sus hechos:              a) La mitad de los científicos, aproximadamente, son creyentes. (Véase el libro de Fernández-Rañada: “Los científicos y Dios”). La ciencia, por tanto, no es causa ni de creencia ni de increencia, dado que la mitad de los científicos son creyentes. Entre los físicos, hay más creyentes; entre los biólogos, menos. Yo lo achaco –dice José Vera con sentido del humor- a «enfermedad de juventud» de la biología. Ésta, en efecto, se puede considerar que llega a la mayoría de edad con la biología molecular que es muy joven.       b) Cuatro ejemplos de físicos extraordinarios que han creído en Dios:                       
Newton. Muy creyente.
Murió a finales del siglo XVIII.
                        – Maxwell. Protestante. Murió hacia 1870. Gran poeta. Creía en la inmortalidad del alma y en el amor. «El amor –escribía en un poema al final de su vida-  seguirá existiendo cuando desaparezca el sol y la tierra.» Con Newuton, es la segunda rueda de la física clásica.                        – Einstein. Judío. No creía en el Dios castigador del Antiguo Testamento, pero cuando decían que Einstein era ateo, protestaba y decía que se sentía muy religioso. Veía un misterio en la naturaleza y que hay algo por encima de ella.                        – Heisenberg. Formuló la teoría matemática de la mecánica cuántica. Cuando asistía a un Congreso, durante el día hablaban de las fórmulas y teorías de la mecánica cuántica y, por la noche, se reunía a hablar de temas religiosos. En un libro que editó la BAC, que desgraciadamente ha desaparecido, se recogían estas conversaciones (Diálogos de la física)       c) Esta creencia en Dios de los científicos no quiere decir que acepten plenamente la idea  de Dios vigente en el entorno religioso en el que viven. Su creencia va a veces más allá de la creencia puramente “ortodoxa” de su entorno.                4.- Los conflictos entre hombres de Iglesia y hombres de ciencia como un posible factor que contribuye a formar el prejuicio de la incompatibilidad entre creencia y ciencia.      a) Caso Galileo. Todo hay que decirlo. Galileo era un poco chuleta. Había otros que habían descubierto cosas más importantes que él y no se daban tanta importancia ante los teólogos, que entonces ostentaban el monopolio del poder intelectual. Presume, por ejemplo, de haber visto planetas y astros a través de su telescopio, a los teólogos les descabalgaba. Decir algo que no estaba en la Biblia y que no había dicho Aristóteles era minar los cimientos del saber de entonces.      -. Puede interpretarse como una lucha de poder intelectual, entre los teólogos y este hombre de ciencia.      -. Había excesos de los teólogos, al tomar al pie de la letra los relatos bíblicos.     b) Teoría de la evolución. El conflicto se plantea también entre los hombres de Iglesia y los de ciencia.     -. Hay una interpretación simplista de la teoría de la Evolución: el hombre procede del mono. Esto es falso. La evolución consiste en que la vida ha ido desarrollándose. Incluso, antes de nosotros como tales hombres, hubo intentos fallidos. Por ej., lo Neandertales y el Sinantropus Pekinensis. Los neandertales enterraban en postura fetal, mirando hacia el sol naciente y conocían el fuego y hicieron verdaderas obras de arte.     -. El relato del Génesis y el tema del pecado original. Una descripción literaria del Génesis no se puede interpretar al pie de la letra.      -.La solución de Pío XII: en los años ’50, dice que los cristianos admitir la evolución con tal de admitir la intervención directa de Dios en una pareja, a partir de un momento dado.      a) Los doce primeros capítulos del Génesis. Hasta 1910, se toma al pie de la letra el relato de la creación y del diluvio. Las leyendas incorporan las grandes inundaciones del Medio Oriente como si se tratase de diluvios. Haracio ya decía que los poetas pueden hablar de diluvios y de lo que quieran. Es una manera de hablar.      b) El descubrimiento de los relatos cosmogónicos en las antiguas culturas del Medio Oriente, por ejemplo, el relato de Gilghames (un hermoso poema épico) hace pensar que se trata realmente de algo poético.       5.- Dos posturas radicales que azuzan el conflicto:      a) Por parte de algunos científicos. Hay científicos que dicen:       -. La ciencia tiene valor absoluto; lo que no es científico no tiene valor. Mentira.       -. La ciencia, con el tiempo,  puede conocerlo todo y descubrir todo. Mentira.       -. Lo que no es científico, o no existe, o carece de valor.. Hubo un científico inglés que llego a decir: lo que no se puede demostrar científicamente, no me interesa. Se le podría preguntar: el amor a su novia no se podía demostrar por el método científico y, sin embargo, ¿no le interesaba? El único argumento para saber que mi padre es mi padre, es la fe: así lo creo porque mi madre me lo ha dicho y sé que mi madre no es una mentirosa. Y así ocurre en cantidad de cosas corrientes de nuestra vida.        b)Por parte de muchos creyentes:         -. Interpretan al pie de la letra de la Biblia. Pone, con humor, el ejemplo de la liebre. Dice un pasaje de un profeta que llegará un momento en que las libre pacerá con otros animales rumiantes. Y entonces se dice: Luego la liebre es un rumiante. Lo mismo se hace en cuanto a interpretar, por parte de algunos, la creación en seis días.        -. La literalidad de la Biblia tiene valor absoluto, dicen algunos; no depende de la cultura en que se escribe ni del tiempo en que se escribe. Sin embargo, no se puede prescindir del contexto cultural en que se escribió.        6.- En vías de solución.              a) La cura de humildad de los científicos.         -. La crisis de la física clásica a finales del siglo XIX  y principios del XX. A finales del siclo XIX, el científico americano Michelson cree que ya se ha descubierto todo. El descubrió el electrón y que la velocidad de la luz era la misma en cualquier sistema de vacío.        -. Resultados de los cálculos que a primera vista parecen paradójicos y que hacen que los científicos pasen por una cura de humildad, porque no entendían tales resultados. Por ejemplo, nacen dos gemelos el mismo día. Si uno de ellos caminase a una velocidad cercana a la de la luz y se encontraran a los 50 años, el que voló a velocidad de la luz sería más viejo que el otro. En un sistema en movimiento ha envejecido antes que el otro.        -. El principio de indeterminación de Heissenberg: no podemos conocer exactamente dos cosas al mismo tiempo: la posición que ocupa un electrón y lo que está relacionado con la energía que tiene. Si se conoce una cosa, no se puede conocer, a la vez, la otra. Dicho de forma vulgar: si conoces la mitd del mundo, la otra mitad te parece desconocida.       b) La visión sobre la Revelación y sobre la Biblia dada por el Vaticano II       -. Dios se sirve, al revelarse, de los medios expresivos y de la cosmovisión de la cultura de aquellos a quienes se revela.       -. Para interpretar cualquier pasaje bíblico hay que tener en cuenta el género Literario y la forma de pensar de la cultura en que se escribe.      7.-   La superación del conflicto. Para superar el conflicto, se necesitan fundamentalmente dos cosas:      a) Una idea más ajustada de la ciencia.  -. La ciencia tiene límites (Puede haber firmamentos cuya luz no llegue a nosotros. La ciencia estudia el cómo, no el porqué o el para qué.)       -. La ciencia sugiere la presencia del misterio (El número de átomos que compone nuestro cuerpo se mantiene sin chocar unos con otros formando un sistema muy complejo. El desarrollo del ser vivo a partir de las células germinales. Hay cosas, en todo esto, que no se pueden demostrar. El misterio está detrás)       b) Una forma más humilde de pensar en Dios. Inadecuación de cualquier imagen humana de Dios. Peligro de tomar los “símbolos” por las realidades que representan. Sentimiento de que  es necesario purificar continuamente nuestra imagen de Dios.

(4º martes de diciembre, 2006)Después de comer con Antonio, su mujer Loli y sus preciosas hijas Mariángeles y Maricarmen, nos reunimos como siempre en el salón de actos de los PP. Carmelitas [Plaza de España, 14a]. Alfredo comienza definiendo lo que es un carisma [don gratuito de Dios que afecta al que lo recibe, lo hace agradable manifestado la presencia del Espíritu en él y tiene como finalidad la construcción de la comunidad cristiana] Presenta brevemente a Antonio y cita una lista de carismas que trae san Pablo en I Cor. 12, 11:  «Porque a uno el Espíritu lo capacita para hablar con sabiduría, mientras a otro el mismo Espíritu le otorga un profundo conocimiento. Este mismo Espíritu concede a uno el don de la fe, a otro el carisma de curar enfermedades, a otro el poder de realizar milagros, a otro el hablar en un lenguaje misterioso y a otro, en fin, el don de interpretar ese lenguaje. Todo esto lo hace el mismo Espíritu, que reparte a cada uno sus dones como él quiere.» Termina diciendo: hoy, vamos a poder ver la descripción de uno de estos carismas, en concreto el de curar enfermedades por alguien que lo lleva viviendo desde hace muchos años.Antes de empezar Antonio, Alfonso nos pone en sintonía con la Navidad con este hermosísimo poema [Sefi, su mujer, lo tiene grabado con una voz preciosa]: 


NANAS  PARA  UN  NIÑO  ENFERMO(Cantadas por Jesús de Nazaret)Me tiemblan las entrañas,¡ay, niño enfermo!,al verte tan chiquitoy padeciendo…Sufro en tu carne,por eso me hice hombre:¡para besarte…! 

El “sida” te devoraallá en la selva…¿Habrá algún ser humano que se estremezcay que te ayude:con amor y vacunasque a ti te curen…? 

Yo le dije a una niña:“¡Talita, kumi…!”,se la entregué a sus padres, la muerte huye…,y tú no llores,que te doy Yo la “vida”de mil amores… 

Que soy Yo un Dios “amigo”de los pequeños…,y “todo compasión”con los enfermos…,flor de mi carne,¡quien a ti te hace daño,a Mí me lo hace…! 

Si Yo nací en Belén,fue por amarte,te llevo en mis entrañascomo tu madre…Duérmete, niño.que más que “religión”,falta CARIÑO… 

Que sepa todo el mundoque Yo te quiero,por encima de todo:¡tú, lo primero…!Y en Navidad,que “nazca” ya este amory esta verdad… 


 

Antonio comienza contándonos las experiencias que tiene desde niño. “Desde pequeño –dice- comencé a ver cosas que otros no veían”. Tenía ciertas dotes de médium que una tía suya, Saturnina, le ayudó a desarrollar. Él es el único con este don, dentro de su familia. “Posiblemente, dice, sea una continuación del paso de mi tía por la tierra”.Su tía imponía las manos y curaba. Tenía el don de la mediumnidad y veía cosas buenas y cosas malas que iban a suceder. Como tenía miedo de estas cosas malas, pidió no volver a ver cosas desagradables. Un día encontró una estampa con la imagen de santa Gemma Galgani en el campo y le pidió luz. A partir de entonces, comenzó a practicar curaciones y a ayudar a personas que habían dejado esta vida. La misma Gemma le inspiraba canciones y  le ayudaba en las curaciones. Murió de un infarto fulminante. Cuando ya estaba muy mal, le llamó a Antonio y, ayudada por él, curó todavía a cuatro personas. Al verla tan mal, el médico la cambió de postura y ella se quedó así, sin decir más, con una paz envidiable.Antonio siempre tuvo al tanto a su tía de lo que le pasaba. Cuando tenía 13 años, fue con un grupo grande de unas 50 personas a coger aceituna en el campo. Como es costumbre en Bolaños, se quedan a dormir en una casa del campo. En una habitación los chicos, en otra las chicas y en otra los matrimonios. A él, que era un chaval, le asignaron dormir en la habitación de los matrimonios. Cuando todos estaban dormidos, vio una luz muy grande, pero que no molestaba a la vista. La luz se movía por la habitación. Cuando llegó a su altura, se introdujo en él. Era una luz –dice- que daba alegría, paz, inmensidad. “Me habría ido con ella”, termina. Despertó a los que estaban con él y les preguntó si habían visto algo, pero nadie vio nada. Al volver al pueblo, preguntó a su tía, y ella le dijo que eran señales de Dios y que ya verían lo que querían decir. Al día siguiente, sintió la sensación de no pisar el suelo y una gran alegría, como si volara.Un 17 de agosto, con 17 años, se encuentra en el campo con sus padres y su hermana. Hace calor. Hacia la una de la mañana, sale a orinar al campo. Era una noche completamente estrellada y, sin embargo, ve una nube “como una coliflor” enorme en medio de la noche y, por debajo, como una franja por la que desfilan personas con ropas rasgadas y que sólo decían: “¡Ay, ay!” Eran espíritus que aparentaban un gran sufrimiento. Al mirar hacia arriba, ve un camino y, al fondo, una persona que viene vestida de blanco, con sandalias. Lo miró y le sonrió.  Vio también un grupo de gente reunida, a quienes conocía. Había también una silla vacía. Despertó a sus padres y a su hermana, pero no vieron ni oyeron nada. Por la tarde, llegan amistades a la finca. Aprovechan para ver a Saturnina. Todos entran en la casa. Su padre manda a Antonio por 4 botellas de agua. Al volver, se encuentra con la sorpresa de ver la reunión que había visto la noche anterior. Su tía le dice que se siente en la silla vacía que habían dejado para él. Al sentarse, siente una alegría inmensa. El espíritu de Gemma entra en su tía y empieza a comunicarse a través de ella. El ser que había visto la noche anterior era el ángel san Gabriel.A partir de esta experiencia, comienza a presentir cosas que iban a suceder, sobre todo cosas negativas que afectaban a su familia, aunque también a otras personas. Por ejemplo, ve una escena que iba a tener lugar tres días después: una chica que cae de una bicicleta y muere. A los tres días, va con volquete del Ayuntamiento en el que trabaja de jardinero. Para en un semáforo. Viene una chica que iba en bicicleta. Se asusta en el semáforo al intentar parar, se cae, se da con la cabeza en un bordillo y muere en el acto. El se echa a llorar lleno de impotencia por no haber podido hacer nada, a pesar de ver hace tres días lo que iba a suceder. A partir de entonces, pidió no volver a ver cosas de estas que no podía evitar.Su tía Saturnina trabajaba mucho con personas poseídas por espíritus. Su marido Ricardo la ayudaba. Cuando entraba en trance, él hablaba a través de ella a los espíritus, tratando de ayudarles a encontrar la luz. En los últimos años, cuando ya estaba muy delicada, le llamaba a Antonio para echar al “acogimiento” [así llama a personas poseídas por espíritus], para retirar a los seres malignos.A través de Antonio, los seres del más allá se comunican, como ocurría con su tía.Atiende a las personas cuando vuelve de su trabajo en el campo [tiene invernaderos]. No cobra nada. Ahora, en invierno, ya empieza a recibir gente a partir de las 8 de la tarde. A partir de esta hora, dice, mi casa es como el Ayuntamiento o un Centro de Salud, de la gente que allí acude. “Para mí, dice, no atender a esas personas es como un pecado.” Se pone en el lugar de esa persona y la atiende a la hora que sea. Su puerta, confirman algunas personas que han venido de Bolaños, está abierta a todo el pueblo y a todas horas.¿Lo cura todo? Yo no curo todo, dice con absoluta sencillez. Yo necesito que me curen los médicos y aconsejo a todos que vayan lo primero al  médico. A las personas, sin embargo, que se sienten mal y no saben por qué, es consciente de que no se debe a enfermedad física, sino a mal psíquico, y a esas personas trata de ayudarlas imponiéndoles las manos, “bendiciendo” agua y dándoselo para que lo beban, transmitiéndoles paz y tranquilidad. A veces, son seres que se acercan y nos contagian, sin darnos cuenta, su energía negativa.Lo que hace con estos seres es tratar de hablar con ellos. Si son humildes, dice, se les puede ayudar encaminándoles hacia la luz. Algunos espíritus se arrepienten y son ellos mismos los que piden ayuda para no hacer daño. Entonces, se les encamina hacia seres de luz que los elevan. A veces, dice, vienen luego a darnos las gracias y a ayudarnos a nosotrosEsto es –confiesa con sencillez- lo que los seres de arriba me han enseñado. Insiste muchas veces en que lo que está diciendo es lo que le están inspirando en ese momento. Los consejos que da son los que le dan desde arriba. A personas que van a consultar con él sobre sus hijos que se apartan del camino que consideran recto, les recrimina el que no les hablen de estas cosas: si vosotros sabéis que esto es así, ¿por qué no se lo decís a vuestros hijos? El dice que trata de educar a sus hijas abriéndolas a este camino.Termina diciendo: “Quiero todo el amor del mundo para todos. Hay que dar gratis lo que hemos recibido gratis. Así me lo dicen los seres con los que yo me comunico.” Al terminar, todos le dedicamos un cariñoso aplauso.He aquí algunas preguntas que luego le hacen:Señora: ¿Qué podemos hacer para que los espíritus malos no entren en nosotros?Antonio: Pedir a los espíritus que nos libren de las energías negativas. Procurar que no tengamos remordimientos por cosas mal hechas, para evitar que tomen posesión de nosotros espíritus del bajo astral.Se le hacen luego muchas preguntas: sobre existencias anteriores, sobre si considera bueno el don que tiene, sobre cómo ha llegado personalmente a la conclusión de que existe la reencarnación, sobre si nos vamos a encontrar luego con nuestros hijos y nuestros seres queridos, sobre la hora en que “ellos” se han ido, sobre los momentos en que experimenta estados modificados de conciencia, si los viven durante el día y también en sueños, sobre qué molestias cura en concreto, sobre la utilidad de encender velas por los difuntos, sobre cómo hace en concreto la oración.Alfonso pide si alguno de los que han venido de fuera de Madrid puede y quiere contarnos alguna experiencia. Una señora de Almagro, nos cuenta la experiencia de haber ido a visitar a Antonio con su madre por algo muy desagradable y cómo, al salir, había recuperado la energía y se encontraba completamente cambiada. Un señor, también de Almagro cuenta la experiencia de su contacto con Antonio: “Lo importante es que, cuando hablas con él –dice- te das cuenta de que desarrolla el sentido del amor. Y te llama la atención el que todo lo hace de forma gratuita.” Asegura, además, que no está loco, sino que es una persona muy cuerda. Otra señora le da públicamente las gracias por lo mucho que se implicó en momentos en que ella lo pasaba muy mal. Hace un elogio de Loli, su mujer. “Tiene la suerte, dice, de que si él vale, ella vale más”Antonio y su mujer Loli son de tal sencillez que, al verlos, se comprenden las gracias que Jesús daba al Padre: “por haber ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y habérselas revelado a los humildes.” Desde aquí, nuestras sinceras gracias a Antonio y a todos los que vinieron de Almagro, de Valencia, de Navarra, de Guadalajara…. Todos nos habéis dado un hermoso testimonio de sencillez y de fe que no olvidaremos. 

NOTA. Como preparación a la Conferencia que nos dará nuestro amigo Antonio López Baos el martes 26 de diciembre, me ha parecido oportuna la siguiente “revelación” de Conan Doyle. 

Poco antes de su fallecimiento, Sir Arthur Conan Doyle, muy aficionado al estudio de las manifestaciones psíquicas del espiritismo, fue contactado por una médium llamada Grace Cooke. Ésta en contacto con un sabio desencarnado que se hacía llamar «Águila Blanca», sirvió, después de la muerte de Conan Doyle, de médium que permitió al célebre escritor continuar manifestándose. Los textos presentados en este artículo de «Parasciences» están tomados del libro de Yvan Cooke «Revélations d’Arthur Conan Doyle», aparecido en la Editorial Partage y hoy imposible de encontrar.

 

Sir Arthur Conan Doyle[1] era un entusiasta espiritista. Había prometido siempre manifestarse después de la muerte de su cuerpo físico y, al parecer, mantuvo su palabra. Las «revelaciones» publicadas en esta serie de artículos[2] son una prueba de su manifestación.Se dice, y con razón, que la ciencia médica se verá obligada en el futuro a estudiar las leyes psíquicas y espirituales[3]. Cuando pienso en las operaciones a las que mi profesión de médico me ha permitido asistir,  me estremezco de horror y de nausea. Valoro sin embargo el hecho de que se salven muchas vidas por la habilidad del cirujano. Pero me permito añadir que serán más todavía las vidas (y por consiguiente la salud mental) que se salven cuando la profesión médica estudie el cuerpo astral del hombre y su bienestar.Si los hombres se abriesen a la inteligencia divina, podrían servirse de ciertos rayos para curar sus cuerpos. Esto no depende del intelecto del sanador sino más bien de su inteligencia espiritual que le da la capacidad de atraer estos rayos (como lo haría un imán) y de dirigir luego su luz hacia sus pacientes. Este es sólo uno de los nuevos métodos de curación a los que accederá la medicina cuando acepte informaciones sobre la luz y los rayos de color.Lo cierto es que todo aquello que el hombre necesita para su salud, sus cuidados y su subsistencia está a su disposición en el Universo. Es también difícil –si no imposible- a los que poseen este conocimiento comunicarlo a los demás. Éste debe nacer de la comprensión de su alma; pero llegará ciertamente un tiempo en el que la Luz del Cristo cósmico iluminará la comprensión ensombrecida del hombre. Será entonces cuando saldrá de las tinieblas. 

Un futuro prometedorYo no soy el único que me dedico a este tema; el grupo de trabajo al que pertenezco me ha formado con una finalidad concreta y he aprendido mucho. Mi tarea fundamental consiste en ser su portavoz y aportaros mi mensaje. Muchas de las cosas que os digo me han sido dadas con esta finalidad; sin embargo, yo mismo he podido vislumbrar los esplendores que trato de describiros. Sé que existen, pero, con absoluta sinceridad, no puedo deciros que he pasado por el experiencia de estas cosas tan hermosas y tan extrañas; sin embargo, en ciertas ocasiones, se abre ante mí la perspectiva de toda la vida humana y descubro el pasado y el futuro del mundo y del género humano. Se preparan grandes acontecimientos; una luz brillante  fluye hacia la tierra y la humanidad la siente y se impregna de ella. Según la intensidad de su reacción, la humanidad se hará más espiritual y la tierra se hará más etérea.Tal vez preferiríais, amigos míos, que hablásemos de cosas más sencillas y más comprensibles, referidas a vuestra propia vida humana. Queridos amigos, sabed que estas cosas de las que os hablamos son los dones más sencillos de Dios a Sus hijos. 

Ir a la fuenteA través de los siglos, se han practicado diversos métodos de curación. Cada uno de ellos era eficaz en ciertos casos especiales, pero ninguno curaba todos los trastornos. Nuestro trabajo en estos momentos es buscar la fuente de este poder del sanador, así como encontrar el origen de las enfermedades. A pesar de la controversia que pueden originar estas afirmaciones, afirmo que la enfermedad no tiene su origen en el mental del paciente como se piensa habitualmente, sino que generalmente es mucho más profundo. Cierto que, a veces, puede nacer en el consciente y a veces en el subconsciente, pero la mayoría de las veces en el pre-consciente.  Esta palabra significa un estado de conciencia mucho más antiguo que el de la vida presente, puede remontarse a existencias pasadas; una conciencia que se extiende a varias encarnaciones. Sin embargo, esto no debe confundirse con lo que los psicólogos llaman el instinto racial del hombre.El pre-consciente forma parte del ego del hombre, de su espíritu, mientras que lo que puede llamarse su espíritu instintivo pertenece a los instintos  racial y animal que son inherentes a él. No tienen ninguna relación con la pre-conciencia del hombre que forma parte de la herencia universal o espiritual, compartida por todos los hombres. Esta pre-conciencia no existe en el mundo animal.En nuestros días, el público se interesa más por el consciente y el subconsciente del hombre, que reconoce que es responsable de muchas indisposiciones menores e incluso de la agravación de algunos males mayores. Pero existen también enfermedades cuyo origen es más lejano.Hemos aludido a la fuente en la que se abastecen los sanadores. Clasifiquemos ahora a estos sanadores siguiendo sus diferentes especialidades: los sanadores por magnetismo o psiquismo, los sanadores por el mental como:los seguidores de la Ciencia Cristiana,los sanadores por hipnotismo,los sanadores por la dietética y los productos de la naturaleza,los sanadores espirituales,los sanadores sacramentales,los sanadores por manipulación, como los osteópatas,los sanadores ocultos,los sanadores a través del rayo de color.Cada uno de ellos puede aportar, individualmente, la curación de algunos casos, pero nadie cura todos. Que quede claro que en el tratamiento del dolor y la enfermedad, cada sanador, dentro de su especialización, trata al cuerpo físico, pero también el cuerpo etéreo y mental del paciente. Os repetimos una vez más que todas las enfermedades graves tienen su origen en una falta de armonía entre los cuerpos psíquico y físico y que el cuerpo físico es el último en el que aparece el desequilibrio. Cualesquiera que sean los cuidados que un sanador procure a su enfermo, es absolutamente necesario que encuentre un punto de contacto a través del cual pueda producirse la curación. Esto demuestra, evidentemente, que nadie puede curar todas las enfermedades. Os aconsejamos también que no olvidéis los medicamentos a base de plantas, más eficaces en muchos casos que una afluencia de fuerza psíquica sobre una infección localizada. Generalmente, son pocos los que saben que ciertas plantas o drogas actúan no sólo sobre el cuerpo físico del hombre, sino también sobre su cuerpo etéreo que es muy similar, aunque de textura más holgada. Algunas de ellas relajan la tensión del cuerpo etéreo en casos de envenenamiento o de congestión, consecuencia de la desarmonía consciente, subconsciente o pre-consciente del cuerpo mental del paciente. 

La constitución del hombre y las vibracionesAquí es conveniente haceros observar que las palabras «cuerpo mental» no se aplican al cuerpo físico-mental –mentalidad exterior del hombre vinculada al cerebro. Existe un cuerpo astromental directamente conectado con la naturaleza del deseo o de las emociones y un tercer cuerpo mental en relación con el espíritu celeste o universal. Espero que esto no haga confuso el desenlace, sino que os ayude a comprender que, a través de pensamientos erróneos, la conciencia puede influir  y debilitar la conciencia de la célula del cuerpo  físico y desencadenar la enfermedad; asimismo, el espíritu universal o pre-consciente operando a través del espíritu superior del hombre puede controlar y purificar esta conciencia de la célula y curar todo mal procediendo por eliminación. Esta es la razón de que no haya enfermedad incurable en el plano terrestre.Os confirmamos que toda vida humana está dividida en rayos de distintas vibraciones y que es controlada por estos rayos. Nos limitaremos a la descripción de doce de estos rayos.Toda la humanidad reacciona a uno u otro de estos rayos o vibraciones. Por tanto, si un sanador trata a un enfermo que tiene una vibración, digamos, en el rayo número 7, fracasará con seguridad bajo la acción del rayo número 5 y puede hacerle incluso mayor mal que bien. Si por el contrario, lo cura mediante un tratamiento apropiado del número 7, lo curará. 

Colores y vibracionesLas vibraciones se expresan a través del color, es decir que el color es el símbolo exterior y visible de la vibración. He aquí ahora los colores y su correspondiente número: el primero, Rojo; el segundo Verde; el tercero, Azul; el cuarto, Rosa; el quinto, Amarillo; el sexto, Púrpura; el séptimo, Violeta; el octavo, Lavanda; el noveno, Perla (nacarado); el décimo, Plateado; el undécimo, Oro y el duodécimo, Blanco puro.El primer cuidado del sanador a través de los colores será descubrir a qué tono reacciona su paciente. Según su rayo y su número, el enfermo estará sometido a ciertas debilidades y necesitará un rayo que calme o estimule para restablecer su equilibrio[4].El rayo amarillo está especialmente indicado en los casos de tuberculosis, el azul da mejores resultados en el tratamiento de enfermedades nerviosas, el rojo es muy bueno para el envenenamientos de sangre, el verde y el violeta son excelentes para curar los cánceres.Los centros psíquicos que han de tratarse difieren según las enfermedades. En algunos casos, la garganta es el punto más sensible, por tanto más receptivo y es allí entonces donde ha de dirigirse el rayo verde. Otras veces, el corazón reacciona maravillosamente al rayo violeta; es también un centro destacable en caso de enfermedades o de envenenamiento de sangre, porque la luz violeta limpia y purifica la corriente sanguínea a su paso por el corazón.No decimos que este tratamiento a través de los rayos de luz sea eficaz para todos. Os hemos presentado el cuadro de los colores y de los números correspondientes; nuestros esfuerzos tratan más de sugerir que de dogmatizar.Una de las causas frecuentes de enfermedad es la incapacidad de relajarse. Conscientemente o no, la mayoría de vosotros vivís en tensión y agarrotados durante la jornada e incluso durante el sueño. Cuando dormís con el espíritu en tensión, las articulaciones de vuestros dedos, vuestros codos, vuestras rodillas, vuestra columna vertebral y todo vuestro esqueleto mantienen la tensión correspondiente. Esto se debe, en general, a que esta situación es la misma durante vuestra vida diaria. La tensión del cuerpo se debe al miedo, a las preocupaciones, a las emociones y a los deseos rechazados. Así, en estado de sueño o de vigilia, se produce una tensión a nivel de los distintos centros de los cuerpos psíquicos del paciente.  

Saber relajarseSi se enseñase desde niños la importancia de la relajación, ésta se convertiría en un hábito y  pasaría uno la vida con tranquilidad, en armonía consigo mismo, con los demás y con Dios, mantendría esta perfecta corriente vital y rítmica en y en torno  a los cuerpos psíquico y físico. Por su propia naturaleza, este flujo arrastra y elimina toda materia inutilizable que es absorbida luego por lo universal y transformado en nueva fuerza. Cuando espiráis, exhaláis toxinas, porque exhalar es rechazar continuamente materia física y psíquica utilizada. Recíprocamente, inhalar es aspirar el puro prana, fuerza vital universal que mantiene el cuerpo en una salud perfecta y rítmica.Es por tanto un error afirmar, como lo hacen los seguidores de la Ciencia cristiana, que toda enfermedad tiene su origen en los que ellos llaman «el espíritu mortal». Ella comienza mucho más lejos y más profundamente. Sin embargo, cuando una persona calmar su espíritu mortal y llenarse de fuerza vital y universal nueva,, pone automáticamente en acción una corriente que, con el tiempo, le creará un cuerpo perfecto.La causa de un accidente ¿reside en el pre-consciente de la víctima o es ésta solamente la víctima de una cruel desgracia? Hasta los accidentes son la consecuencia de las falta de armonía creada antes en lo más profundo del sí pre-consciente. Esto puede parecer una doctrina muy dura, pero, cuando se examina, no es así. Toda alma víctima de un accidente, sabe muy bien en el fondo de sí misma que vive esta experiencia porque tiene que aprender una lección. 

¿Un destino fatal?Alguien nos cuestionará enseguida a propósito de los niños, de esos pobres pequeños desgraciados, nacidos como consecuencia de un arrebato de lujuria o de unos padres enfermos. ¿Hemos de comprender que un destino fatal condena a estos inocentes a una vida de sufrimientos? ¿Qué decir de las almas encarceladas en un cuerpo de alienados o atormentados por la enfermedad desde el nacimiento? ¿Puede responderse a estas preguntas con una respuesta racional? Nosotros os decimos que aquí se aplica la misma ley: el alma humana tiene siempre conocimiento previo de lo que va a suceder y la libertad de aceptar o rechazar el tipo de vida que se le ofrece. Le es imposible al hombre, en su visión limitada de temas tan profundos, comprender lo que mueve a un alma a aceptar y vivir una existencia dolorosa y a vislumbrar incluso la intensidad de este dolor. ¡Por lo demás, debe abstenerse de juzgar esa fuerza omnipotente que el hombre, a pesar de los horrores vistos y vividos, sigue llamando el buen Dios, la primera gran Causa, esa Causa que debe ver el sufrimiento de los niños sin, aparentemente, prestarles atención!En nuestro mundo, no juzgamos a nadie; una visión más amplia no nos da la imagen de un Dios vengativo o cruel, sino que tenemos siempre conciencia de un Amor infinito, de una Inteligencia divina y compasiva, siempre indulgente con el hombre. Descubrimos siempre una especia de total paternidad, que deja siempre a Sus hijos la libertad de elegir su camino; camino que, a través del sufrimiento o la alegría, la victoria sobre el egoísmo y sobre sí mismo, prepara su vuelta a la conciencia suprema del Cosmos donde reina la perfección.Un hombre sensible que observa el juego del gato con el ratón se estremecerá y exclamará: «¡Qué juego más bárbaro! ¡Qué cruel es la naturaleza!» Esto puede parecer verdad, pero sólo a los ojos de una persona con la visión limitada; más allá de toda verosimilitud, el amor y la comprensión de Dios impregna todas las cosas. El sufrimiento aparente es el instrumento oculto para realizar en la conciencia de las criaturas de Dios, aun en las más insignificantes, Su armonía suprema, Su amor y Su belleza. 

Orígenes lejanosOs hemos hablado de la influencia del espíritu pre-consciente en las dolencias del cuerpo físico con la esperanza de haceros comprender por qué personas aparentemente buenas y santas se ven heridas por enfermedades dolorosas y mortales. Ante tales hechos, es inútil rebelarse y buscar la razón de estas injusticias. La causa de éstas se esconde mucho más allá de la naturaleza dulce y a amable de las personas afectadas. Viene desde más lejos de su actual encarnación y sus raíces no se encuentran en la vida exterior. Como la fiebre, el sufrimiento es el punto de partida de una purificación, de un desprendimiento, el final de un proceso. Un agnóstico mirará más bien estos sufrimientos con nuestra sentimental manera de mirar a un gato atrapando un ratón, sin ver otra cosa que días y noches de sufrimiento. No piensa en las raíces ni en la floración con la que, como consecuencia, el árbol de vida del que sufre se enriquecerá finalmente. Continúa así, ignorante del germen de vida más abundante que bulle en él y que surgirá, hermoso y radiante, de un suelo así trabajado y rastrillado. Sólo conoce superficialmente al ser humano. La verdadera vida del alma se le oculta.Interesa saber que las emociones exteriores y subversivas, como la rebelión, la envidia, los celos, crean enfermedades benignas, distintas de aquellas cuyas raíz esta profundamente escondida en el alma. El compadecerse a sí mismo, por ejemplo, produce frecuentemente dolores dorsales y problemas renales;  puede afectar también al hígado aunque todas las emociones violentas provocan problemas en esta región;  de ello resulta la afluencia de toxinas en el circuito sanguíneo. El miedo y la preocupación, si se prolongan, pueden provocar los mismos resultados y llevar incluso al cáncer. Si fuera posible remontarse a la fuente de cierto número de cánceres, se observaría que un miedo profundamente arraigado produjo un estado de tensión encerrado por ello en el cuerpo etéreo y obstaculizando el influjo psíquico del que hemos hablado más arriba. 

Las emociones son portadoras de enfermedadesSe ha dicho que las emociones exteriores son portadoras de enfermedades muy concretas. Daos cuenta sin embargo de que el hombre sólo sufre estas emociones nocivas cuando no controla su espíritu. esto nos lleva al hecho de que la armonía interior es muy importante para mantener una salud perfecta, y esta armonía depende de la elevación del yo espiritual.¿Afecta la alimentación al bienestar del hombre? Sí, a veces muy rápidamente, a veces al cabo de largos plazos, y a veces… nunca. El hombre que ha logrado un estado de paz espiritual y que vive armoniosamente comprendiendo las leyes divinas no puede perjudicar a su cuerpo comiendo demasiado o eligiendo mal sus alimentos. Una indigestión es provocada las más de las veces por el consciente del paciente.Desde nuestro mundo, observamos con el mayor interés la fuente de inspiración de algunos de nuestros escritores célebres. Recuerdo L’Oiseau Blue de Maeterlinck. En una escena, esperan niños su turno para volver a la tierra; cada uno lleva una alforja que contiene no sólo los talentos y las realizaciones que llevarán consigo, sino también las enfermedades que sufrirán: tos ferina, escarlatina…etc., bien embalado para su viaje en el barco del Padre Tiempo, sobre el mar estrellado hacia sus mamás que les esperan en la tierra.He aquí un cuento de hadas, dirán algunos. Sin embargo, en él se desvela una verdad fantástica, inspirada tal vez por el Universal o por el nivel pre-consciente del yo del escritor.El sanador psíquico puede hacer buen trabajo en el sentido de que alivia la  congestión de los cuerpos psíquicos; pero sus cuidados serán sin embargo ineficaces, para aquellos cuyos problemas reales no puede sondear con suficiente profundidad. Los resultados son mejores cuando el paciente colabora. En estos cuidados «psico-espirituales», si el enfermo, una vez curado aparentemente, pierde contacto con las fuerzas superiores, corre el riesgo de una recaída y de una agravación de su enfermedad. Una parábola ilustra perfectamente nuestro tema: la del hombre que expulsó su demonio, barrió y amuebló su casa, pero no la habitó; de modo que a su vuelta, la encontró ocupada por otros siete demonios más… ¡el anterior! 

La cifra doceRepetimos que es inútil pretender que un sanador pueda curar todas las enfermedades. Hemos aludido a los doce rayos y a este respecto dirigiremos ahora vuestro espíritu hacia los doce «signos» del Zodíaco, hacia las doce «tribus» de Israel, hacia el misterio y el significado del número «doce» sugiriendo que hay una relación con los doce rayos bajo los que se agrupa la familia humana. También las plantas dependen de uno u otro de estos rayos. El sabio de antaño había descubierto que a cada enfermedad correspondía una planta que, vibrando al mismo número y al mismo color, podía curarla. Buen número de costumbres y de pócimas mágicas se remontan a este antiquísimo saber.Las cifras cuatro y tres actúan poderosamente sobre la familia humana e influyen en todos los asuntos de los hombres. En el pasado lejano, la base del cálculo del mundo fue elaborada a partir de los símbolos del cuadrado y del triángulo. ¡Pensad en el significado de la gran pirámide de Egipto elevándose como un símbolo matemático de la misma vida! 

La medicina de mañanaLos doce lares –o tribus, o rayos- sobre los que vibran los humanos deben dividirse a su vez en otros cuatro que son, por supuesto, Tierra, Aire, Fuego y Agua. En el futuro, cuando un médico desee tratar a un paciente, establecerá en primer lugar su horóscopo. Esto no tiene nada de extraordinario y no bromeamos. Deseamos daros un  cuadro o esquema según el cual, si el hombre lo desea, podrá descubrir un día la causa de toda enfermedad. La encontrará estableciendo la carta astral de su paciente, no un horóscopo ordinario, sino un tema muye especial puesto que se remontará a la cadena de todas las vidas de su ego y revelará los rayos sobre los que vibró a través de muchas encarnaciones. A través de este método, se descubrirá que toda enfermedad clasificarse en uno u otro de los cuatro grupos; cuando el paciente vibra ante el signo de la Tierra o ante el del Agua o del fuego o del Aire, el remedio adecuado se encontrará bajo este signo. No se dará a todos, como se hace actualmente, la misma medicina. Se aprenderá también que el que vibra bajo uno de estos signos, estará sujeto a ciertas enfermedades y podrá protegerse de ellas. 



[1]  Arthur Conan Doyle: [Edimburgo 1859-Crwborough,
Sussex, 1930].
Estudió medicina en la universidad de Edimburgo. En 1882, publicó su primera novela, La mancha escarlata, donde aparecen por primera vez los personajes del detective aficionado Sherlock Holmes y su amigo el doctor Watson [Enciclopedia Larousse].

[2]  Revista Parasciences nº 63, septiembre-octubre 2006.

[3]  Arthur Conan Doyle supone que sus lectores comprenden y aceptan la existencia y la realidad de los cuerpos etérico y astral como partes del hombre terrestre; que un día, el mundo de la medicina dejará de rechazar esta realidad; que sus perspectivas y el tratamiento de las enfermedades se verán revolucionados por  ellos y, finalmente, que el sufrimiento del cuerpo físico es el estadio final de exteriorización de una causa interior muy antigua. En otras palabras, la medicina estudiará el origen de las enfermedades y no ya sus efectos, cosa que hace actualmente. Éste es el punto de partida del mensaje de Arthur Conan Doyle sobre la causa y la curación de toda enfermedad. Desgraciadamente, los que son espiritualmente ignorantes no puede aprovecharse de esta riqueza divina.

[4] Es interesante observar que, desde que fue redactado este texto (en los años treinta), la medicina a través de los colores ha evolucionado considerablemente. Cuando sufría de un acúfeno [sensación auditiva patológica que no tiene relación direcata con un estímulo exterior (Enciclopedia Larousse)] rebelde que me impedía dormir, sólo conseguí –no la curación, desgraciadamente, sino que el dolor se calmase- que la acción de rayos  de colores actuara allí donde la medicina clásica no había logrado ningún resultado (nota del director de la revista).

Tomada de CUADERNOS de TCI, Nº 26 Septiembre  2006-10-17

 

«El pensamiento es una fuerza que crea y destruye mundos»

Anabela Cardoso y Carlos FernándezEl ingeniero Hans Otto König es uno de los referentes más importantes en Transcomunicación Instrumental (TCI), disciplina que estudia los presuntos contactos con el más allá a través de medios técnicos. Su formación en electrónica y más de treinta años de experimentación le permite obtener «voces directas» en las que sus comunicantes hablan directamente y con increíble claridad a través de aparatos electrónicos que él mismo construye. En esta entrevista, este alemán de andar tranquilo y convicciones sólidas habla de sus experiencias de contacto y su punto de vista sobre el fenómeno.P.- ¿Cómo comenzó su experimentación en TCI?R.- Desde hace más de treinta años llevo estudiando

la TCI. Al principio era un escéptico en esta materia y pasaron bastantes años antes de que me convenciera de que podía comunicarme con personas que estuviesen en otro mundo más espiritual. De hecho, me era bastante indiferente si eran personas fallecidas o no.P.- Sus comunicadores ¿son personas que conoció cuando vivían?R.- No siempre lo son, pero hay algunos de ellos que se presentan como gente que yo he conocido. En 1977 falleció mi madre. No es que fuese un hecho clave; yo me ocupé de esto más bien por curiosidad. Ella sabía que estaba trabajando en TCI. Era cantante de ópera y tenía una voz muy particular y muy desgarradora, y me dijo: si voy al otro mundo, siempre me comunicaré contigo a través del canto. Hasta la fecha, tengo treinta manifestaciones con mi madre cantando. En uno de esos cántos, cita a Hans Otto König. En aquel momento vivía mi padre, que era una persona muy escéptica. Era un físico y siempre tuvo sus dudas. El tenía el lema de que buscar una explicación es siempre mejor que no tener explicación. Mi padre asistió a la recepción de ese trans-mensaje. Se sorprendió mucho porque su mujer se dirigió a él. Yo empecé dirigiéndome a mis amigos del más allá. Ni siquiera me dirigí a mi madre. La comunicante me dijo: ¿Me escuchas, Otto? Y yo contesté: “Aquí Hans Otto!” Y luego otra vez: “¿Me escuchas Joseph König?” (el nombre de mi padre).P.- En más de treinta años de contactos, supongo que habrá muchos mensajes que le han resultado importantes, ¿cuáles destacaría?R.- Hay dos “trans-mensajes” básicos que me resultan importantes. El primero es: «todo lo que puedas imaginar» y el segundo: «cada uno es responsable de sus actos». Hemos recibido estos mensajes a través de un generador y un equipo de infrarrojos. Ha sido el medio técnico para obtenerlos. «Todo lo que puedas imaginar» llegó a través de una pregunta que formuló mi esposa. Ella preguntó: ¿Cómo nos debemos imaginar el otro mundo del más allá? Y la respuesta fue: «todo lo que puedas imaginar». La formulamos en reiteradas ocasiones y la respuesta fue siempre la misma. «Cada uno es responsable de sus actos» fue en unas jornadas en Basilea, a través de un sistema con varios osciladores que generan distintas frecuencias.P.- ¿Y cuál es el mensaje que se deduce de estos mensajes?R.- Ambos son mensajes separados y se han producido en momentos diferentes. Si comparamos y ponemos uno detrás de otro, nos daremos cuenta de que uno depende de otro. Cada uno es responsable de lo que pueda imaginar, pero, debido a que todo lo que nos podamos imaginar se convierte en realidad, tenemos una responsabilidad sobre ello. Entendemos que el poder de los pensamientos de nuestra mente y el poder del amor son las mayores fuerzas de poder entre ambos mundos. El poder de los pensamientos es una energía poderosísima. Crea grandes cosas, pero al mismo tiempo puede resultar destructora. Los pensamientos crean mundos, pero también pueden destruir mundos. De modo que deberíamos tener mucho cuidado de creer que estos pensamientos sólo funcionan a nivel material, pues tienen también una incidencia a nivel espiritual. Es decir, que los pensamientos no sólo contribuyen a construir nuestro mundo, sino que también contribuyen a construir otros mundos, sobre todo después de la muerte física. Es decir, cuando pasamos al más allá, esto se aplica en mayor medida. Porque los pensamientos conscientes que tenemos en el presente, son almacenados y posteriormente en el más allá tienen sus consecuencias.P.- ¿Es decir que nuestros pensamientos influyen en el más allá?R.- Muchas personas no son conscientes de los efectos que pueden tener sus pensamientos en las personas que están en el más allá. Todos y cada uno de esos pensamientos tienen un efecto en el ser que está al otro lado. Al margen de esto, el efecto de un pensamiento vuelve a repercutir en la persona que tuvo ese pensamiento. Los pensamientos en sí son vibraciones que, en las distintas personas, provocan resonancias de distintos tipo. La resonancia no sólo se manifiesta a nivel físico, sino que todas tienen que ver con el concepto de vibración. 

Compleja tecnología«Comencé experimentando, como hacen muchos otros investigadores, utilizando una emisora de radio en lengua extranjera como ruido de fondo de la grabación», explica König sobre sus primeros pasos en las técnicas de TCI, disciplina en la que se interesó «por simple curiosidad». Pero su formación técnica le hizo dar pasos en la construcción de ingenios electrónicos con los que perfeccionar el contacto psicofónico. Así, primero con osciladores de frecuencias y más tarde con sistemas de infrarrojos y ultrasonidos, logró captar las voces de presuntas personas fallecidas que le hablaban directamente por un altavoz y con las que podía mantener una conversación. Su último diseño es un sistema basado en luz ultravioleta y cristales de cuarzo con el que obtiene importantes resultados (Ver recuadro). 

P.- ¿Cómo construye los sistemas a través de los que recibe sus comunicaciones?R.- Habitualmente los veo en sueños, como si visualizara los diagramas de los esquemas que posteriormente construyo. La mayoría de los aparatos que he desarrollado los he llevado a cabo después de haber despertado de mis sueños. Digamos que la inspiración llega después de dormir.P.- ¿Qué papel desempeñan los cristales en su trabajo?R.- Las comunicaciones me han dicho: «los cristales son la clave de la conexión». Determinados cristales pueden potenciar este tipo de comunicación o de pensamientos. Eso lo he elaborado en un sistema propio que he estudiado, de la capacidad de los cristales como un transmisor de pensamientos, como un transmisor de campos hiper-energéticos que se atraviesan. El cristal no es más que un comunicador de pensamientos que funciona en ambas direcciones. Por un lado se emiten pensamientos y por otro lado también se reciben energías de un estado o nivel superior.P.- ¿Puede obtener un contacto con el más allá en cualquier momento que desee?R.- Si creemos que podemos dirigir el contacto con el más allá estamos cometiendo un error. Los comunicadores dicen: «nosotros creamos el contacto», y ellos eligen las personas con las que quieren contactar. Las voces dicen: «nosotros hacemos el contacto».P.- En su opinión, ¿cuál es el factor que desempeña un papel más relevante en los contactos?R.- Creo que lo más importante es la resonancia o afinidad que se establece entre el investigador y sus comunicantes. El lado invisible de la vida es absolutamente fundamental en este proceso. El pensamiento tiene un papel determinante porque «el pensamiento es una fuerza que crea y destruye mundos». El universo es una unidad cerrada en que nada se pierde, todos nuestros pensamientos son vibraciones que pueden ser sintonizadas por otros seres a través de un proceso de resonancia. Considero de fundamental importancia el trabajo de elevación del pensamiento ético, o el crecimiento espiritual para decirlo de otro modo. Cuando un día les pregunté a mis comunicadores cómo podría contribuir más eficazmente para facilitar y mejorar los contactos, me contestaron: «desprende tus pies de
la Tierra.»
P.- ¿Cuáles son sus planes para el futuro?R.- Yo no tengo planes específicos para el futuro porque el desarrollo del proceso de comunicación depende, como he dicho, esencialmente de los comunicantes, y eso yo no puedo saberlo con antelación. 

Contactos en públicoBuena parte de las sesiones de experimentación realizadas por este ingeniero alemán las realiza en compañía de otras muchas personas. Tuvimos la oportunidad de asistir a una de estas sesiones de experimentación en la ciudad alemana de Wesel.En una sala del hotel cerrada al público, König colocó todos sus aparatos electrónicos. En esa ocasión, utilizó su instalación de ultrasonidos y un nuevo dispositivo construido mediante cristales de cuarzo irradiados con ultravioleta.Durante la primera jornada, y tras una sesión de meditación donde participaron todos los presentes, se pudo escuchar entre el silencio de la sala un pequeño zumbido. Tras algunos minutos, en los que König pedía a sus interlocutores que se comunicasen, el sonido de fondo cambió ligeramente y surgieron por los altavoces de la sala las voces. Durante unos 10 minutos, hasta tres voces distintas se manifestaron en aquella sesión respondiendo en alemán a las preguntas del investigador.Al día siguiente y, previa meditación, König puso a punto su equipo de cristales y ultravioleta. Al encender el dispositivo, por los altavoces se podía escuchar un curioso sonido de fondo como el del viento, pero que variaba de frecuencia. Nuevamente se modificó levemente el sonido de fondo y las voces contestaron a las preguntas del investigador alemán durante unos 15 minutos. Los interlocutores de König hablaban pausadamente y sus voces presentaban una reverberación como si hablaran en un espacio muy grande.En otra ocasión, y en un programa de Televisión de Luxemburgo, König realizó un experimento frente a las cámaras, utilizando el generador de ultrasonidos donde las voces emitieron mensajes como: «Pueden oírme, creo que tengo la frecuencia correcta» o «Otto König se comunica por radio con los muertos»  

Los ingenios de König.Además del método clásico de experimentación que Hans Otto König utilizó en sus inicios para sus experimentos psicofónicos, posteriormente desarrolló aparatos más complejos. Estos son algunos de sus principales ingenios:«Generador de campos». Se trata de un oscilador que puede generar un amplio rango de frecuencias comprendido entre 2,5 y 1.700 Khz y que se utiliza, a modo de portadora, en una grabación con micrófono. El modelo construido por König genera ondas rectangulares irradiadas por un transductor (¿?) de ultrasonidos, y a través de ondas lectromagnéticas.«Generador de ultrasonidos». El aparato es mucho más que un sencillo generador de ultrasonidos. Se trata de un elaborado conjunto de frecuencias que se mezclan y modulan para luego ser transmitidas a través de ondas electromagnéticas en frecuencias de 20 Khz, 29 Khz y 32 Khz, respectivamente. Estas señales son mezcladas aditivamente lográndose con ello una portadora con un rico contenido en armónicos, situada en la banda de ultrasonidos.«Infrarrojos». Este dispositivo emite una señal modulada a través de un emisor y un receptor de infrarrojos, que se mezcla con las señales del micrófono.«Cristales». Se trata de una docena de puntas de cuarzo bañadas por luz ultravioleta de distintas frecuencias. Finalmente, los comunicadores “eligen” una de ellas y, a través de diodos “led”, se irradia a un cristal de cuarzo cuya luz recoge un fototransistor. 

 

 

Conferencia del Dr. Mario Salvatore FestaCONGRESO DE VIGO [28 al 30 de abril de 2006]Investigación sobre
la Supervivencia a
la Muerte
SEGUNDA PARTE [Tomada del periódico L’AURORA] 

Desgraciadamente nos hemos quedado en el vado; pero yo no me resigno y digo que “Ellos”, si lo desean, podrán ponernos en condiciones de continuar. ¿O tal vez como nos dicen con frecuencia, todavía no es el momento adecuado? Y entretanto el tiempo, nuestro tiempo huidizo, discurre llevándose nuestros sueños, aunque sin apagar del todo nuestras esperanzas. Por deber científico, describo las características del ordenador utilizado, tal como son transmitidas por el investigador ruso (que resumo por razones de brevedad): Hardware utilizado: Portátil Toshiba M30, [indica detalladamente las características].Software: Aura Vibraimage de la citada Elsys-Russia, adaptado para las exigencias específicas de la investigación de los fenómenos objetivos trascendentales con entrada y en colaboración con el Dr. Emmanuel A. Toriello, fundador y promotor del proyecto I.S.A.R.T.O.P. (Internacional Scientific Association form Research into Objective Phenomena) y parte de un vasto proyecto humanitario/científico, iniciado en 1989. En efecto, el mismo proyecto fue sometido por él, en el mismo año, a las Naciones Unidas, pidiendo a los órganos encargados el reconocimiento oficial de un equipo de científicos que investigase rigurosamente tales fenómenos objetivos trascendentales, como las voces misteriosas que se manifiestan a través del medio radiofónico. En 1996, me uní personalmente a este proyecto convirtiéndome en el responsable del departamento científico del mismo.El software es capaz de analizar el espectro de la luz refleja del sujeto enmarcado y de visualizar, a través de varios algoritmos apropiados, sólo aquellas longitudes de onda que son propias de la materia viva, en el ámbito de las cuales se incluye también el aura del individuo.El desarrollo total del  proceso trasmite el análisis óptico de una imagen “capturada” por una telecámara normal conectada a un ordenador personal; el software es capaz de analizar en tiempo real las vibraciones de cada punto del sujeto que se examina y de visualizar por tanto en video el estado.Las vibraciones de estos puntos están relacionadas con procesos muy conocidos del cuerpo humano (pulsaciones, respiración, etc.) y a otros procesos, menos conocidos, como las ondas cerebrales y los impulsos nerviosos, los cuales, a su vez, están conectados a su vez con el aura de una persona.Obviamente, la calidad de aquellas vibraciones difiere notablemente si lo que se examina es un cuerpo vivo o si se trata de materia inanimada.La aplicación ha sido utilizada por muchos organismos gubernamentales de distintas partes del mundo con el fin de examinar a las personas con estado de ánimo especialmente agresivo incluso entre la muchedumbre.Por motivos de copyright y de seguridad, no es posible explicar detalles técnicos del funcionamiento del software, al ser utilizada esta aplicación en el campo de la seguridad y al contar de algoritmos de descodificación biométrica protegidos por copyright internacional.El segundo experimento  está todavía “in fieri” y es muy sugestivo y desconcertante, pudiendo llevarnos, donde nunca se nos dieran las indicaciones adecuadas y los resultados esperados, a la cuadratura del círculo, unificando en “un principio decisivo” todas las investigaciones en el campo de lo paranormal, cerrando la boca a los necios difamadores y acallando, de una vez por todas, a la espesa comitiva de los charlatanes (no a los verdaderos científicos) que niegan por principio toda fenomenología relacionada con el espíritu.La idea nos llegó cuando, después de la gran trasgresión de Grosseto y después de apagar la radio, continuamos la reunión en la mesa (tiptologia) donde se verificaron fenómenos extraordinarios, atestiguados por Bacci desde hacía muchos años.Durante una de estas reuniones,
la Entidad había comenzado a hablar de
la MENTE: para mí, afligido durante años por este gran tormento, era una  ocasión golosa que no debía desaprovechar. Para haceros comprender la importancia que el tema reviste para mí, permitidme hacer un rápido recorrido sobre algunos hechos y acontecimientos que habían caracterizado mi vida de investigador. La mente y sus grandes poderes, la mente y su fuerza devastadora, la mente y su incontrolable discurrir habían sido y siguen siendo hoy para mí el peor enemigo, la causa de todas mis angustias y mi tormento como hombre y como investigador. ¡Y yo que había tratado de controlarla, con la fortaleza de una voluntad y de un carácter que rozaban la locura! Estos intentos de controlar la mente habían sido la causa de todas mis desdichas físicas y psíquicas, con graves reflejos también en la actividad del espíritu.
Todo esto se me había dicho claramente durante una reunión con trance de incorporación en uno de mis viajes a
la India y en el que había sido invitado como ponente en un ciclo de conferencias sobre la energía sutil. El tema había vuelto a plantearse a los pocos días, cuando, al final del ciclo de conferencias, nos encontrábamos en Madras, al sur de
la India y a poca distancia de Puta Parti, la sede histórica y actual de ese fenómeno viviente como es el Sai Baba.
Tampoco aquí podía dejarse escapar una ocasión tan atractiva un investigador despierto y atento: acercarse a ver en vivo a ese fenómeno, del que tanto se ha dicho y escrito, aprovechando las circunstancias favorables que se le habían presentado, y con la esperanza de tener una “entrevista”, hecho bastante raro, con el gran Sai Baba. Cuando a un investigador  le sostiene la fuerza de
la Fe, corre el riesgo de alcanzar cimas inesperadas; no en vano los mayores investigadores en el campo de la física han sido creyentes y sobre todo hombres de Fe: Einstein, Planck, Heisenberg, Galilei y tantos otros, por citar sólo algunos.
Habéis comprendido rápidamente que, afortunado entre los cerca de quince mil devotos de Sai Baba, conseguí (cierto que porque “Ellos” lo quisieron) tener la tan deseada entrevista, durante la cual iba a recibir una gran lección sobre
la Mente y sus poderes, una severa reprimenda en relación a mis intentos de controlarla, causa ésta de todos mis males.
Pero lo verdaderamente sorprendente fue que, durante la entrevista, Sai Baba, extrañándose  del ambiente, volviendo su rostro hacia el cielo con los ojos cerrados hablaba sumisamente con alguien, para describirme todo lo que se me había dicho durante la sesión de trance de incorporación en Delhi.A mi legítima pregunta de qué era lo que estaba haciendo, Sai Baba respondía que estaba hablando con
la Entidad que se había manifestado en Dheli.
Un hecho todavía más desconcertante fue que la sesión se acabara con la realización de un fenómeno de materialización en mis manos, a algunos centímetros y más allá de toda posibilidad de engaños o de trucos que se quieran decir: Sai Baba llevaba la acostumbrada túnica naranja hasta la media manga, me mostraba la mano abierta y me decía que podía crear la materia de la nada, materializando así en mis manos, de forma instantánea, un anillo color esmeralda que, venciendo la fuerza de la gravedad, con la mano abierta hacia abajo, no se caía; pero, ay de mí, al ponerme el anillo en mi dedo anular, se notaba que era demasiado estrecho y, con un movimiento de las manos, a unos centímetros de distancia de  y sin tocar el anillo, lo ampliaba y me susurraba “for the peace of your mind” (“por la paz de tu mente”).Para terminar el relato, aquel anillo fue llevado al mejor gemólogo de Nápoles para una clasificación y evaluación, y la respuesta era que aquella piedra era algo misterioso e inexistente en la naturaleza.Pero volvamos a nuestro examen en la mesa: se habla de la mente y yo formula mi acostumbrada pregunta: “¿Es la mente el peor enemigo?” Respuesta: “En efecto, Mario, estás, como de costumbre, en el camino equivocado; entonces, dime, ¿qué es
la Mente para ti?” Respuesta: “
la Mente es la memoria del pasado”.
“¡Eureka!, exclamo, “entonces en
la MENTE están codificadas todas nuestras experiencias vividas en encarnaciones anteriores y, además, ella posee la codificación de toda nuestra vida futura”.
“Ciertamente, Mario, la mente es el DNI del espíritu; ella contiene todas las informaciones sobre la vida del hombre, la pasada y la futura.”¡Maravilloso! Entonces si pudiéramos tener la clave de acceso a esa Memoria, la “password” para acceder a las “líneas” en ella impresas, podríamos saber todo sobre el hombre. ¡Maravilloso! Pero entonces todo objeto tiene su propia memoria, todas las cosas, tanto las animadas como las inanimadas; entonces tenía razón el padre Ernetti con su “cronovisor”; pero entonces tienen razón los que hablan de Memoria Cósmica; entonces tienen razón los que aseguran que todas las informaciones, los hechos, las palabras, los pensamientos, las voces no están dispersas, sino que confluyen en el  aljibe cósmico siendo una de las diversas formas de energía y que, en cuanto tal, no puede destruirse.Bastaría la llave de acceso, bastaría construir un instrumento que pudiera  sintonizarse en ciertas longitudes de onda, para poder ver o mejor volver a ver todas nuestras experiencias vividas, todos los hechos acaecidos a través de la historia.¿Fantasciencia o realidad?Si “Ellos” quieren, la fantasciencia puede transformarse en realidad. Y nosotros permanecemos a la espera y con el presagio de que la antorcha de la esperanza y el deseo de conocimiento no se apaguen antes de que termine nuestro ser en la materia.Hasta aquí, los hechos  y las experiencias vividas por un “pobre mortal” que, no por su propia voluntad, se ha visto catapultado al maravilloso mundo de los paranormal.Pero permitidme aprovechar este momento y este espacio, que generosamente me habéis concedido, para retomar el discurso sobre Ciencia y Fe, porque es en estos congresos donde es necesario lanzar la semilla para hacer germinar en los corazones de los verdaderos científicos y no de los charlatanes,
la Fe que puede llevarlos a grandes descubrimientos en el mundo del espíritu, utilizando las extraordinarias dotes que les concedió Aquél que hizo el Mundo.
Los verdaderos científicos, antes de negar obstinadamente la existencia de fenómenos sobre los que nunca han investigado y de los que apenas conocen nada, deberían plantearse el problema de conocer, de explicar tales fenómenos, y únicamente por el insensato principio de que “todo lo que es reproducible tiene relación con la ciencia”: este principio es sacrosanto si se aplica a la materia, pero no se puede aplicar en absoluto al mundo del espíritu, en el que están vigentes otras leyes físicas, en el que se vive una vida adimensional y atemporal y donde todo es Energía pura, todo es Amor.¿Ha tratado alguna vez algún científico de demostrar científicamente la existencia del Amor? Si lo intentara con sus leyes de la física clásica o cuántica, se enfrentaría a la mofa de los dioses, como decía Einstein.Los estudios que se están realizando con notable dificultad y malestar y con grandes sacrificios, en la actualidad, se empeñan en caminar en una única dirección: profundizar en el conocimiento del hombre, de sus grandes potencialidades, de su profunda interioridad y de su relación con la naturaleza, con el Mundo y con el Universo.Nuestros esfuerzos y nuestros intentos pretenden llevarnos a despertar la otra cara de la realidad de la naturaleza del hombre, la espiritual, que caracteriza, informa, da estructura y significado a la más tangible e inmediata como es la realidad material.Tarea de la investigación psíquica es justamente servirse de instrumentos válidos de investigación para una correcta experimentación y para acceder así al maravilloso mundo del espíritu, utilizando instrumentos adecuados y metodología ortodoxa, propios de la ciencia de la materia.Aquí es donde está el equívoco, aquí es donde la investigación científica muestra sus límites puesto que casi siempre se camina en una única dirección, olvidando que los dos caminos de acceso al conocimiento son imprescindibles e inequívocos, y que, sólo con la utilización correcta, se pueden alcanzar los objetivos fijados de antemano.Intento referirme, como antes he dicho, a Ciencia y Fe, consideradas ambas con razón como dones de Dios.Ciencia quiere decir estudio de la lógica de lo creado. Comienza con un acto de fe y continúa a través del uso de la razón aplicada a la esfera de lo inmanente.En efecto, es estudiando la parte material de nuestro ser, como el hombre descubre las leyes fundamentales de la naturaleza.Galileo Galilei, utilizando los elementos más sencillos, más humildes y banales como una piedra, un trozo de bramante y una tablita, descubrió las leyes fundamentales del movimiento, la mecánica de los cuerpos materiales, echando las bases para el desarrollo de la física moderna. Pero ¿quién ha hecho estas leyes? ¿Son fruto del azar? ¡No!  Son un don de Aquél que hizo el Mundo, que de otro modo no podría existir, y que no son fruto del azar.Las leyes fundamentales que rigen la realidad material en la que vivimos y de la que estamos hechos, son universales e inmutables, y ellas también son un don de Dios. Y desde siempre la aspiración máxima de esta forma de materia viva, llamada hombre, ha sido la de unir la esfera trascendente a la inmanente.Esta relación hecha prescindiendo de la ciencia, ha llevado a desbarrar. Hoy tenemos motivos para creer que la relación existe y que no es contradictorio pensar en una perfecta sintonía entre Ciencia y fe. Ambas hunden sus raíces en un don,
la Razón, que el Gran Arquitecto del Universo ha querido dar únicamente a esta forma de materia viviente. Pero ¿cuál es la cola que une Ciencia y Fe? Esto es lo que tratamos de descubrir con el estudio de las energías sutiles.

La Transcomunicación Instrumental (TCI) es una de estas formas de Energías Sutiles, hasta ayer totalmente desconocida; descifrar sus características sería un primer paso para unir las dos realidades, la material, a la que el hombre pertenece, y la espiritual a la que llegará el hombre a través del proceso de muerte y renacimiento.En este punto, creo que ha llegado el momento de formular alguna hipótesis convincente que  logre aclarar las innumerables dudas que nos atenazan en torno a la fenomenología de
la TCI.
¿Cómo tienen lugar estas comunicaciones instrumentales? ¿Cuál es la física que regula esta forma de energía que, modulada de forma adecuada, pone en comunicación los dos mundos o mejor los dos aspectos de un única realidad?Esto es lo que estamos tratando de descifrar, de conocer, de explicar desde hace años. La verdad es que los instrumentos de que disponemos son insuficientes para descodificar y caracterizar, con leyes de nuestra física, esta forma de energía.Desde los primeros momentos de la aparición de este nuevo medio de “comunicación” con la otra dimensión, muchos investigadores han formulado hipótesis, alguno ha esbozado incluso alguna teoría con formulación matemática coherente, pero, hasta hoy, todo intento ha resultado inútil, sobre todo por el hecho de que el fenómeno no es reproducible a voluntad y capricho nuestro.Pero entonces ¿cómo lo planteamos?Mi convencimiento personal, fruto de continuos y repetidos experimentos, realizados también con la ayuda de modernos instrumentos de medida de las ondas electromagnéticas, del campo eléctrico y de los campos magnéticos, sólo han podido garantizar la autenticidad del fenómeno de
la TransComunicación Instrumental, pero nada han podido decir sobre las características de esa forma de energía. Entonces, ¿tendremos que resignarnos?
De ningún modo, porque si somos constantes en la búsqueda y tenaces en la experimentación, podremos un día descifrar con certeza esta forma de energía y servirnos de ella para poner en contacto las dos realidades de un único Mundo Dual (espíritu y materia) y utilizarla libremente buscando el bien.Personalmente, cuando me dispongo a participar en una sesión en el Centro Psicofónico de Grosseto, me siento rehén de “Su” voluntad y esto he llegado incluso a “debatirlo con “ellos”: he pedido muchas veces un informe paralelo, no por competir con ellos, sino con el único fin de que me pusieran en condiciones de saber más. ¿Las respuestas? Pocas y evasivas.Una vez te hablan de un repetidor que “Ellos” establecen (recientemente en un mensaje en la radio hablaron de 25 estaciones de transmisión), otras veces nos dicen que la energía con la que transmiten es de tipo electromagnético, modulada por “Ellos” utilizando nuestros recursos energéticos, pero regida por leyes de una física desconocida todavía para nosotros.Tal vez sea ésta la pura verdad, porque a la luz de nuestros conocimientos científicos, no podría darse recepción sin transmisión, regidas ambas por las bien conocidas leyes sobre la propagación de las ondas electromagnéticas. Pero si existe una física distinta; ¿cómo podremos acceder a este conocimiento que nos permitiría solucionar todos nuestros problemas?Hay que tener paciencia y esperar, como “Ellos” no se cansan de repetirnos; no hay que correr, hay que tener fe, hay que continuar, hay que insistir y contentarse con lo que quieren y pueden darnos.De vez en cuando, nos dan algunas indicaciones sobre la naturaleza del fenómeno, la mayoría de las veces equivocadas. Una cosa es cierta: este sistema de transcomunicación instrumental es un fenómeno absolutamente mediúmnico. Efectivamente, para que pueda darse, se necesita  siempre la presencia del médium además de un especial medio técnico (radio, grabadora, etc).A menudo hemos jugado a hacer picardías, cogiéndoles de sorpresa y sin preparar; pero hemos pagado un precio alto por nuestra picardía (ver el último experimento con la remoción total de las válvulas y el apagado de la radio).Como en los últimos tiempos he tenido el privilegio de sentarme junto a Bacci durante los experimentos con la radio, he podido constatar dos cosas importantes, desconocidas para muchos: 1ª) Algunos segundos antes de que se establezca el contacto y el consiguiente sonido de una ventana lejana, que anuncia que la conexión está a punto de establecerse, Bacci me susurra al oído: “Mario, están llegando”; y nunca se ha equivocado el médium Bacci.Pero ¿qué es lo que advierte el médium un poco antes? Por lo que dice Bacci “es como si una corriente me atravesase el cerebro”. Por tanto, el médium es fundamental, también porque, cuando hemos tratado de operar sin Bacci, siempre se ha callado la radio.Pero entonces, si esto es así, ¿cuál es la función del médium? ¿Función de receptor o de amplificador de las ondas que proceden de alguna parte, quizás del espacio?2ª) El otro hecho sorprendente, y que hemos constatado durante los experimentos, es que muchas veces se oye un alboroto de fondo, sobre la voz principal de
la Entidad que, en aquel momento, se está comunicando, como si estuvieran en un centro de transmisión donde el operador da el input para el ingreso con el contacto y por tanto para dialogar.
Durante los experimentos, “Ellos” nos dicen casi siempre que “modulan una energía de tpo vibracional”; pero ¿qué forma de energía? Y ¿por qué muchas veces durante las frecuentes pausas y a través de las vibraciones que se captan, se tiene la sensación de que “Ellos” se estuvieran recargando de energía? ¿De dónde toman esa energía? Misterio de los misterios.Hay quien avanza la hipótesis de una “captura” de nuestra energía (si así fuera, deberíamos sentirnos completamente exhaustos al final del experimento); otros proponen la hipótesis de un depósito cósmico de energía del cual la extraen. Pero si fuera así, ¿por qué pueden “Ellos” acceder a ella y nosotros mortales no?Y asimismo, ¿por qué las Entidades más evolucionadas, (deducida de la profundidad del contenido y de la semántica de las frases captadas) “hablan”, como es obvio, con mayor agilidad, con sorprendente naturalidad, como si estuvieran delante de nosotros, respondiendo frecuentemente, y de modo coherente, a nuestras preguntas, y comunicando por largo tiempo, mientras los hijos, nuestros “Hijos de Luz” se expresan durante brevísimo tiempo y con mucha dificultad?A decir verdad, esto sucede también con las personas adultas que están desencarnadas hace poco tiempo. Es como si tuvieran que aprender el arte de modular la energía para ponerse después en contacto con nosotros.Y también, ¿por qué, a petición nuestra, como deber de cortesía hacia los huéspedes extranjeros presentes, se expresan “Ellos” en diversas lenguas: desde el francés al alemán, desde el inglés al ruso, desde el portugués a la lengua hindú?Y aquellos maravillosos coros, que con frecuencia nos regalan generosamente embelesando y extasiando nuestros corazones, ¿cómo hacen para conseguirlo, la mayoría de las veces a petición nuestra? ¡Misterio de los misterios!En este punto es justo y oportuno que me detenga, que deje de aburriros, si no llegaremos muy lejos, alejándonos de la realidad, y vuestra tolerancia sería puesta a prueba.Termino con la única certeza conseguida después de años de experimentos: ¡los fenómenos de TCI de Bacci con absolutamente originales y auténticos! Quién esté en la otra parte y cómo sucedan estos fenómenos, sólo interesa a aquellos investigadores románticos que operan con los instrumentos y el rigor de la ciencia, y con la determinación y el Amor dictados por
la Fe y que tienen como único fin el de descubrir, conocer y explicarnos tantos porqués que atormentan nuestra existencia.
La bondad y la eficacia de estos fenómenos, cuando son auténticos, están escritas en los anales de la historia de  diversos centros de experimentación dispersos por el mundo, y sobre todo en el Centro Psicofónico de Bacci, donde miles de mamás desesperadas han encontrado un pequeño consuelo y un poco de alivio en medio de un océano de dolor devastador.La radio de Bacci ¡cuántas lágrimas ha enjugado, cuántas vidas ha salvado, manteniendo encendida la llama de la esperanza. Nuestro reconocimiento a este prestigioso experimentador, a este hombre humilde que, actuando siempre con simplicidad y amor, ha sabido dar la sonrisa a los que ya no tenían lágrimas que derramar.En lo que a mí respecta, seguiré caminando con mis esperanzas y mis desilusiones, con mis expectativas y mis ilusiones, esperando que un día, espero no lejano, y como encarnado, pueda tener la alegría de poder decir: he encontrado, he comprendido, he descubierto: y siempre todo en nombre del amor a la ciencia, en nombre del amor por el conocimiento, en nombre del amor por
la Verdad; todo con humildad, sumisamente y con las luces apagadas.
¡Que el Señor no dé larga vida y nos bendiga a todos! Hasta la próxima.Mario Salvatore Festa

CONFERENCIA DEL DR. MARIO SALVATORES FESTA
CONGRESO DE VIGO [28 al 30 de abril de 2006]
Investigación sobre la Supervivencia a la Muerte
PRIMERA PARTE [Tomada del periódico L’AURORA]

EL PUNTO DE VISTA DE UN FÍSICO SOBRE LA TCI.
Señoras y señores, ilustres colegas, estimados asistentes: Cuando la “ilustre” doctora Anabela Cardoso me propuso participar en este Congreso Internacional, sentí una gran perplejidad antes de aceptar la invitación. No estoy acostumbrado a comparecer, y no ciertamente por huir de los dardos de los que han hecho una finalidad de su vida el obstaculizar la investigación del conocimiento y el descubrimiento de la verdad en el campo del Espíritu, sino porque, simplemente, estoy convencido de que la discreción y la humildad son cualidades fundamentales y esenciales para avanzar en el camino de la investigación dentro del campo de las energías sutiles.
Después, como hago siempre cuando se trata de tomar decisiones importantes en este campo tan difícil de investigar y tan insidioso, pongo en “Ellos” mi confianza y… ¡espero instrucciones! Por eso hoy me encuentro encantado de estar aquí, en medio de esta maravillosa compañía de… «investigadores idealistas», con la esperanza de que “Ellos” me inspiren, como siempre, y me iluminen para tratar un tema tan complejo para mí como el que me ha sido asignado.
No esperéis grades revelaciones y «autentificaciones» de los fenómenos sobre los que estamos tratando, dado que ellos tampoco reúnen las características fundamentales de los descubrimientos científicos que, para ser considerados como tales, tienen que contar con el sello de la reproductividad y, a través de él, con el rigor de las correspondientes leyes físicas. Cuando nos adentramos en el extraordinario mundo del espíritu, las leyes de la física, descubiertas desde Galileo a Einstein, desde Heisenberg a Planck, desde Maxwell a Fermi, y desde ellos hasta nuestros tiempos, muestran sus límites o mejor su total ineficacia para explicarnos algunos fenómenos «misteriosos» que sin embargo ocurren.
Más adelante, trataré de demostrar cuales son los límites objetivos de la ciencia moderna para explicar la fenomenología relacionada con la esfera espiritual del ser y cuales los errores cometidos todos los días por la mayoría de los investigadores y de los sabios (aficionados más que verdaderos científicos cuando afrontan los problemas del espíritu) que, con la arrogancia de quien cree haber sometido a la naturaleza con los propios descubrimientos, se niegan sistemáticamente a abrir una ventana y asomarse así al maravilloso mundo espiritual. ¿Por miedo tal vez a fracasar y perder así la propia identidad como científicos? ¿Por miedo tal vez a acercarse al conocimiento de Aquel que hizo el mundo? ¿Por miedo tal vez a encontrarse con el Gran Arquitecto del Universo? Trataremos de explicar todo esto haciendo, más adelante, algunas consideraciones sobre la aparente contradicción entre Ciencia y Fe (causa de tanta indiferencia por parte de los científicos) y que son en lugar del único aspecto de una única realidad, una Realidad Dual, siendo el hombre a la vez «Espíritu y Materia».
La ciencia trata todo lo que es materia, lo inmanente, y se adentra hasta los confines de lo irreal, hasta llegar incluso al descubrimiento del origen de la vida, ignorando que todas las leyes descubiertas ya existían y estaban escritas por el Gran Arquitecto del Universo. La fe, por el contrario, se centra en los fenómenos del espíritu y actúa sobre lo trascendente, a la búsqueda del Gran Arquitecto del Universo, para dar una respuesta al eterno dilema: de dónde venimos, adónde vamos.
Ciencia y Fe caminan por dos raíles paralelos que, contrariamente a las leyes de la Geometría Euclidiana, podrán encontrase en el infinito en un punto, a la vez real y virtual, en el que se encuentran la Gran Luz, la Verdad suprema.
¿Quién tiene el deber de controlar los dos raíles, de dirigir la arriesgada marcha hacia el punto final del encuentro de las dos paralelas? La investigación psíquica, que, utilizando los instrumentos propios de la investigación científica (en la medida de lo posible) y el rigor de la ciencia (por parte de aquellos investigadores escrupulosos y honestos) con la ayuda y la iluminación de la Fe, trata de poner en contacto los dos mundos, aparentemente paralelos, pero que forman parte de una única realidad. El Hombre, que es a la vez Espíritu y Materia, si es iluminado por el don de la Fe, inspirado a través de algunas intuiciones, sostenido por pura especulación y por el amor de la búsqueda científica, puede encontrar realmente la tan esperada respuesta: quiénes somos, por qué existimos, de dónde venimos, adónde vamos y por qué vamos!
Pero antes de adentrarnos en el «corazón» del tema a tratar, es necesario comprender por qué un modesto físico, como el que os habla, se ha visto catapultado, sí, literalmente catapultado, al maravilloso mundo de lo paranormal.
Estoy cada vez más convencido, incluso a la luz de las extraordinarias experiencias que he acumulado durante más de diez años de actividad como investigador, en este mundo tan difícil de interpretar, que nada sucede por casualidad, sino que todo lo que sucede y todo aquello con lo que encontramos en nuestro recorrido, nos viene dado por Ellos.
No os contaré mi historia anterior, rica sin embargo, con más de treinta experiencias en el campo del Esoterismo puro (he pertenecido y pertenezco a una escuela esotérica que hunde sus raíces en la noche de los tiempos, en las más antiguas y nobles artes especulativas y que tiene por objeto el hombre y la humanidad: mejorar al hombre para mejorar a la humanidad), pero sí os confesaré por primera vez por qué me encontré catapultado, en la plenitud de mi madurez, a este maravilloso mundo.
Espero que este testimonio personal pueda haceros comprender que por mi parte jamás ha existido voluntad alguna de destacar, ambición de «ser» o miras de notoriedad y de ascenso social. Todo esto servirá, si es necesario, para confirmar la autenticidad de las extraordinarias experiencias vividas por mí durante estos años de investigación en el mundo de lo paranormal.
Nos encontrábamos al comienzo de los años noventa, cuando, por una serie fortuita de acontecimientos, tuve ocasión de visitar al Conde Manzini Spinucci de Fermo junto a un amigo, médico homeópata, al que se había dirigido el conde Manzini Spinucci para una consulta. Fuimos recibidos y acogidos como amigos de siempre, con los honores reservados a los grandes dignatarios, en un ambiente fabuloso y en un clima de aristocracia del ochocientos de antigua usanza (mayordomo con librea, etc.)
A los pocos minutos del encuentro, el Conde Manzini Spinucci inició el tema, contándonos algunas de sus extraordinarias experiencias en el campo de lo paranormal y más especialmente de la «psicofonía» (de la que había sido uno de los padres fundadores), mostrándonos también rostros que, misteriosamente, habían quedado impresos en trozos de seda.
Pero una de las cosas más sorprendentes fue cuando me dijo, al principio de nuestra larga conversación, «Yo te estaba esperando porque tienes que entrar en el gran proyecto». Ante aquella revelación, me quedé alelado y casi tuve miedo, por no conocer nada de lo que debería sucederme y por no tener ni el menor conocimiento de los fenómenos paranormales. Pero me quedé de piedra cuando, al visitar su principesca mansión, donde se recogían siglos de historia de la nobleza del puesto, el Conde Manzini Spinucci me señaló un aparato cubierto con una tela (debía tratarse de un televisor de grandes dimensiones) diciéndome que, justo allí, con aquella máquina puesta a punto por él, me enseñaría a captar las imágenes de los «muertos», para verlos y hablar con ellos en directo, como cuando vivían. ¿Un ejemplo de cronovisor?
En la despedida, me pidió que volviese lo antes posible porque, en el próximo encuentro, me mostraría el funcionamiento de aquella «máquina», invitándome a la vez a leer algún texto específico sobre lo paranormal y a comenzar a hacer algún experimento.
¡Ay de mí! Tengo que lamentar aquí la ocasión perdida, porque, no por mi pereza, sino por una serie de acontecimientos desfavorables, dejé pasar aquella extraordinaria posibilidad; en efecto, al poco tiempo el Conde Manzini Spinucci pasaba a la otra dimensión y ¡adiós el cronovisor! Sólo tuve tiempo de hacerle una larga llamada telefónica para disculparme por no haber podido volver y ara documentarme sobre sus experimentos.
Fue gracias a esta llamada telefónica, extraordinariamente importante, como iba a revelarse después en el correr de los años, como entré en contacto con la fenomenología, porque el Conde Manzini Spinucci me pedía que fuera a experimentar en vivo, en Grosseto, la Psicofonía de un tal Señor Bacci.
Así fue como, en noviembre de 1995, después de contactar con el Sr. Bacci en nombre del conde Manzini Spinucci, fui admitido por primera vez en el Centro Psicofónico de Grosseto, para participar en mi primera sesión con la radio a través de la cual se obtenían las llamadas «voces de Bacci».
Sólo digo que, durante aquella sesión, una Entidad llamada «el Sabio», me daba a través de la radio el primer mensaje extraordinario, abriéndome las puertas de aquel maravilloso mundo y empujándome a entrar en un camino largo, duro y fatigoso, que hoy me ha traído hasta aquí. Ciertamente, el camino recorrido ha sido largo y lleno de dificultades, lleno de insidias y de trampas, y no ha sido fácil desenredar la complicada madeja, sobre todo para un hombre de ciencia, acostumbrado a otras investigaciones muy distintas.
Mirad, el primer error grave que hay que atribuir a tantos investigadores, dispersos por el mundo, en el campo de la investigación sobre lo paranormal es el de no haberse coordinado, el de no haberse intercambiado experiencias y no haberse dado protocolos de investigación. Cada investigador ha seguido siempre su propio camino, dejándose llevar de estúpidas ambiciones y tontas vanaglorias, propias de quien vive esclavo de la materia, buscando simplemente las apariencias, proponiéndose como el más inteligente y el más digno de consideración, y negando a veces la validez de otras formas de investigación . Hasta tal punto, que se ha llevado a este mundo al «caos» más absoluto, mezclando lo sagrado con lo profano, haciendo proliferar improvisadores y mercaderes de lo oculto que, especulando con el dolor de los demás, han encontrado, afortunadamente sólo en algunos casos, un fuente ilícita de enriquecimiento material.
A esto se debe el que en medio de tal avispero, de esta mezcolanza de intereses concretos, se haya abierto camino una cierta corriente de pensamiento que se ha ido transformando sucesivamente en asociación para refutar, reír y mofarse de toda la fenomenología paranormal (En Italia CICAP docet!)
Y aquí permitidme destacar la iniciativa de la doctora Anabela Cardoso y del profesor David Fontana, quienes colocan mojones para que todos los investigadores del mundo puedan llevar adelante sus investigaciones con objetividad y rigor para poder abrir una gran ventana sobre el maravilloso mundo del Espíritu, donde todo es inspirado, regulado y movido por Amor, aquel maravilloso Amor del Gran Arquitecto del Universo y del que todos llevamos rasgos en nuestro ser, en nuestro corazón.
En este contexto es necesario llevar adelante la búsqueda con todos los medios a nuestra disposición, pero seguros de que sin Su ayuda no vamos a ninguna parte; y esto porque los instrumentos de que disponemos, los conocimientos científicos adquiridos en el campo de la física y de otras disciplinas afines, son insuficientes para explicar un mundo, donde rigen otras leyes muy distintas, donde no existe ni espacio ni tiempo, donde no hay pasado ni futuro, sino donde todo es presente, eterno presente.
Y aquí dejadme dedicar una palabra de aplauso por la encomiable iniciativa de un grupo audaz de investigadores que, con sus propios instrumentos limitados, han unido sus fuerzas en un «Laboratorio» de investigación, con la intención de separar la paja del grano y autentificar así solamente las investigaciones dignas de consideración, arrinconando a los farsantes y a los mentirosos. La iniciativa del «Laboratorio» de Bolonia, del que me honro en ser socio, es aplaudida y alentada, es sostenida y protegida, porque tiene como única finalidad poner orden, en un campo tan lleno de insidias y de embustes, y dar una explicación lo más verosímilmente científica a ciertos fenómenos paranormales. La comparación de las voces de vivos y desencarnados es una clara e inequívoca confirmación de esto.
En lo que se refiere a mis experiencias, por brevedad daré sólo testimonio de algunas, con la esperanza de que nuestra comunidad científica, y por nuestra entiendo el escuadrón de investigadores que, con el don de la Fe, inspirados por el único deseo del amor y de la verdad, se han lanzado por la senda del conocimiento con la ayuda de los que ya alcanzaron la meta.
Pero centrémonos en los hechos: en los últimos años, después de diversas travesías y muchas experiencias en otras disciplinas paranormales, he centrado mi investigación en la transcomunicción instrumental, consciente de tener el privilegio de encontrarme en el reducido grupo de los investigadores que frecuentan el Centro Psicofónico de Grosseto dirigido por Marcello Bacci. Ya hace diez años que frecuento este Centro, después de pasar por diversas experiencias de transcomunicación, desde el trance a la incorporación, a la tiptología, de la escritura automática a la clariaudiencia.
Es superfluo venir aquí a daros testimonio de la autenticidad de los fenómenos de transcomunicación (ITC), transmitidos por la radio de Bacci. Otros investigadores ya lo han hecho mejor que yo. Pero sólo puedo deciros que a aquella vieja radio normanda sintonizada en las ondas cortas, la he dado la vuelta como a un calcetín. Para esto, he utilizado todos los instrumentos a mi disposición, llegando a veces más allá de lo lícito, con el fin de encontrar algo «anormal», pero que siempre he encontrado una sola respuesta: el fenómeno es auténtico, no hay ningún engaño, y es un fenómeno puramente de mediumnidad, pues sucede sólo y únicamente en presencia de Bacci.
¿Las pruebas científicas? Basta con leer, en el n. 20 de ITC Periódico de Diciembre de 2004, los resultados del último desconcertante experimento realizado en Grosseto, cuando nos abalanzamos más allá de las columnas de Hércules, quitando primero las cinco válvulas de la radio de Bacci y luego apagándola sin más: la comunicación se siguió manteniendo incluso con la radio apagada. ¿Qué significa todo esto? Os dejo a vosotros las conjeturas y a las hipótesis.
Os diré solamente que de los mensajes recibidos en la radio, ¡y son tantos!, he recibido las orientaciones para llevar adelante una investigación concreta. Pero, desgraciadamente, casi siempre me he visto abandonado en cada paso, unas veces por culpa nuestra (¡la materialidad le toma a uno siempre la delantera), otras por el deseo y la prisa de correr, otras veces también porque los acontecimientos humanos te complican muchas veces y te trastornan. Pero no por esto perdimos la esperanza.
Me detengo solamente en dos experimentos inéditos: el primero llegado a buen puerto pero abandonado allí sin explotar, no por mi culpa, y el otro dado sólo como punto de investigación, pero privado de soporte instrumental para poder alcanzar el objetivo que se me indicó. Para este último, sigo a la espera de instrucciones de “Ellos” quienes, donde lo deseen y lo consientan, alcanzaremos tal nivel de conocimiento que transformará el mundo.
Pero hablemos del primer experimento: ¿recordáis la revelación (el presagio) del Conde Manzini Spinucci de entrar en el gran Proyecto? Pues bien, siempre a través de indicciones en un mensaje recibido de Ellos, se me pidió ir a la India para zambullirme en «un baño de energía» y donde recibiría indicaciones concretas acerca del «Proyecto».
En la primera ocasión, aprovechando la ayuda de otro gran investigador que vivía en la India y al que había conocido en Grosseto a través de Bacci, fray Emanuele, me fui a la India para realizar por algunas experiencias. Allí fue, en Daramshala, en el Tibet, la sede del actual Dalai Lama, un lugar donde la energía se corta en rebanadas, donde tuve un “input” para iniciar la nueva investigación e ingresar así en el proyecto.
La investigación consistía en poner a punto una máquina que, partiendo de la utilización del método Kirlian, pudiese, con la utilización de un software adecuado, darnos la posibilidad de trasladar al monitor las auras que circundan al hombre, o bien el aspecto energético, llamado precisamente etérico, que caracteriza al ser humano junto a lo que le es material. El resultado, terminado con la demostración de que las enfermedades sobrevienen como consecuencia de una caída energética en la esfera de lo etérico y que la medicina oficial llama caída inmunitaria, para llegar luego a verlos a “Ellos” con la misma metodología, dado que el espíritu no es otra cosa que una fase energética del ser humano. Inútil decir que el primer camino nos habría llevado directamente a la cura o mejor a la prevención de la enfermedad actuando en la esfera de lo etérico, mientras que el segundo camino nos habría permitido el acceso, la visión y el diálogo con el maravilloso mundo de lo invisible. ¿Un mero sueño? ¿Una pura ilusión? ¡Habría que ver!
Naturalmente para poder conseguir tal aparato había que disponer de una computadora con una memoria suficientemente amplia, con una telecámara especia capaz de captar también en la esfera de los infrarrojos y de un software dedicado y preparado para leer e interpretar lo que queríamos ver.
Inútil deciros que los esfuerzos y las inversiones fueron notables y que nos llevó varios años el poner a punto tal «instrumento».
Se acude así a Grosseto, hace unos años, cuando, antes de una sesión con la radio de Bacci, se estaba tratando de poner a punto aquel «instrumento» con la intención del comprobar lo que sucedía durante la «conexión» de radio y esperando captar alguna forma de energía que pudiese llevarnos a “Ellos” y certificar así científicamente su presencia.
El experimentador que había puesto a punto el software era un investigador ruso que, en su vida, se interesaba por cosas completamente distintas de aquella investigación psicotónica. Pero cuál no fue su asombro cuando, orientando involuntariamente su telecámara hacia una pared, notaba en el «display» de la computadora una notable actividad energética, parecida a la registrada sobre los seres vivos presentes en la sala y que se habían sometido voluntariamente a la experimentación con el fin de evidenciar la propia aura. Digamos como inciso que, con un código de desciframiento que se correspondía con diversos colores del espectro, se consiguió captar la actividad energética de cierto órgano y a poner directamente en evidencia, de manera dinámica, la actividad del pensamiento.
Hay que señalar que, en aquella pared de la sala del Centro, estaban colocadas decenas de fotos, en su mayoría muchachos desencarnados como consecuencia de un accidente de tráfico o de una enfermedad. Aquí es donde interviene el investigador; el ruso no sabía darse una explicación del fenómeno, pero para mí era totalmente evidente que aquella era la demostración de la presencia en la sala de los «Jóvenes de Luz» (así es como los llaman las mamás) que, sucesivamente, habría ido entrando en la radio, para llevar la esperanza a los corazones de las pobres madres presentes.
Lógico que no pudiera dejarme escapar una ocasión así; entonces invito a salir a todos los presentes, permaneciendo solamente Bacci, el ruso y yo; el experimento a realizar consistía en quitar una foto de la pared, orientar la telecámara hacia ella y en la dirección opuesta a la pared donde estaban colocadas las demás fotos, y comprobar su tal foto mostraba un espectro energético similar al de un ser desencarnado.
Naturalmente, lo que esperábamos se puso puntualmente en evidencia y el espectro energético que apareció en el monitor era totalmente compatible con el de un ser vivo. Llevando más allá la investigación, inmediatamente después, puse delante de la telecámara una foto de mi mujer que, en aquel momento, se encontraba en Nápoles (espero que mi mujer, mantenida al margen de todo, no me tenga en cuenta el haber sido objeto de mis experimentos, aunque sólo fuera a través de su foto). El resultado fue que la actividad energética era totalmente inexistente, señal de que mi mujer, digamos que afortunadamente para mí, seguía todavía viva y sana en Nápoles.
Pero no podíamos quedarnos allí. Al día siguiente continuamos, de mañana, la investigación, después de convocar a algunas madres (cinco exactamente) y pidiéndolas que cada una llevase consigo una foto en grupo donde también estuviera presente el hijo desencarnado y que no revelase quién era el hijo pasado a la otra dimensión. El experimento fue repetido cinco veces y con cinco fotos distintas y las cinco veces se evidenciaba una actividad energética al acercarse al joven desencarnado, consiguiendo así identificarlo, cinco veces sobre cinco, en aquellas fotos de grupo.
Los experimentos realizados no necesitan comentario alguno: ésta era la base para iniciar el vuelo y llegar allí donde nos habíamos propuesto llegar. Pero no habíamos contado con el ser humano, bastante poco acostumbrado a la investigación que termina en el puro conocimiento, pero muy sensible a la materialidad. Resultados: el ruso se volvía tranquilamente a su tierra y, para poder seguir los experimentos, pretendía garantías, ni que decir tiene que sobre todo económicas. Después sucedieron otros «incidentes» en el centro psicofónico de Bacci y se sumaron tantos otros obstáculos, relacionados siempre con ambiciones personales de algunos de los investigadores, para alcanzar la «gran dimensión», que se interrumpieron durante meses… las conexiones con la otra dimensión [CONTINUARÁ].
Mario Salvatore Festa

ENTREVISTA CON ANA SLÜTTER, religiosa y maestra zen:
«Es necesario encontrarse con Dios en el silencio»
La religiosa Ana María Slütter es la presidenta de la Fundación Zen Betania, la única escuela en España en la que se practica el Zen en un marco occidental y cristiano. Nacido en el seno del budismo mahayana, el Zen es un camino hacia las raíces y realidades últimas del ser humano.
Zendo Betania define el Zen como «un camino de despertar a la realidad esencial, de raíz, que ningún sentido puede captar ni ninguna inteligencia comprender». El silencio y la contemplación son la base de este camino. A través de ellos, Zendo Betania piensa que es posible «ayudar al ser humano de nuestro tiempo a reencontrar sus propias raíces profundas en un clima de ecumenismo y de respeto hacia todas las personas y creencias, en armonía con la fe cristiana y por ende con el núcleo más auténtico de toda la religión.»
P.- ¿Qué es Zen?
R.- Una definición antiquísima dice que es «una transmisión muy especial, al margen de toda doctrina, que no se basa en palabras ni letras, que se dirige directamente al corazón humano y lleva a despertar y a vivir despierto.» Vivir despierto significa enterarse no sólo de la superficialidad de las cosas, sino también de las realidades espirituales.
P.- ¿Por qué decide una religiosa católica hacerse maestra Zen?
R.- Buscaba algo que me ayudase a cultivar la experiencia de Dios que yo había tenido. Creo que en muchos sitios se ha perdido la sabiduría de cultivar la contemplación. Ahora se estudia Biblia, lo cual es fantástico y buenísimo, pero no es suficiente. Para ser religioso creo que es necesario encontrarse con Dios en el silencio, en el hondón del alma, en la contemplación. Yo tengo amigas carmelitas que se sabían de memoria todo San Juan de la Cruz, pero que hasta que llegaron al Zen no experimentaron lo que él quería decir. Su experiencia mística era una cosa sabida, pero no vivida, porque, en muchos casos, la práctica de la mística se ha perdido.
P.- ¿Cómo se complementan Zen y Cristianismo?
R.- Yo hablo de bilingüismo religioso. Cuando empecé a practicar el Zen, sentía que estaba aprendiendo una forma de recogerme y abismarme en el alma, y que todo lo demás seguía igual, que el Zen no tocaba nada. Luego, fui descubriendo que esa forma de abismarse y de recogerse está dentro de la tradición religiosa y cultural para la que esa experiencia del misterio ellos llaman vacío para los sentidos es el centro. Y el lenguaje religioso está en consonancia con eso. Cuando se habla otra lengua, no sólo se usan palabras diferentes para designar lo mismo, sino que las palabras que parecen equivalentes designan realidades distintas. Cada lenguaje –y especialmente el lenguaje religioso- tiene una visión diferente del mundo. Entonces me di cuenta de que, al aprender una lengua religiosa nueva, había enriquecido mi lengua religiosa original. Hay realidades que una lengua expresa mejor que otra y, si tienes un vocabulario más amplio por haber aprendido otra lengua, puedes conocer y expresar realidades que antes a lo mejor sólo intuías.
P.- El zazen, la meditación en silencio, juega un papel fundamental en el Zen.
R.- El Zen es un camino de práctica, por eso es algo que toca directamente el corazón. No se basa en teorías. Hay dos tipos de prácticas fundamentales: el zazen, «sentarse a solas con el misterio» y el samu, o realizar un trabajo con atención, un trabajo que te hace recogerte. Esas prácticas necesitan de acompañamiento, porque llegan muy hondo, a lo más hondo del ser humano. Es algo que va más allá del psicoanálisis. Ese acompañamiento se hace en grupo y de manera personal. Y todo esto –y eso es lo que a veces en Occidente se obvia olímpicamente, lo que es una barbaridad- se debe inscribir en un marco de vida ética. En Zen se habla de diez preceptos muy parecidos a los de la ley mosaica: no matar, no abusar del sexo, no mentir… No se concibe que un camino de iluminación lleve a buen puerto si no es dentro de una vida recta. Además, hay que tener en cuenta que el Zen ha nacido dentro de budosmo mahayana, cuyo nacimiento coincide con el de Jesucristo. En el budismo mahayana, el ideal no es sólo llegar al despertar, a la iluminación, sino hacerlo en beneficio de los demás.
P.- Eso parece un poco contradictorio, pues estamos hablando de un camino de recogimiento, de abismamiento interior.
R.- Sí. Es un mal muy grande que ya reseñó gente como Jung. Él aseguraba que casi todas las personas de más de 40 años que llegaban a su consulta padecían de una desconexión de sus raíces. Muchas enfermedades, según Jung, derivan de haberse desenganchado de las raíces profundas. Es como un árbol al que un ratón se le ha comido las raíces: se seca, está enclenque, no da buenos frutos.
P.- Según usted, ¿cuál es la razón de esa desconexión tan radical entre lo que uno es realmente y lo que uno hace y a lo que uno aspira en la vida?
R.- Yo creo que en nuestra cultura occidental, desde el siglo XIV hasta ahora, impera una opción muy radical por el estudio y el dominio del mundo exterior. Eso está bien, pero el problema es que todo lo que tiene que ver con el mundo interior queda cada vez más marginado. De hecho, nuestros místicos del siglo XVI estuvieron muy marginados. Oriente ha hecho lo contrario.
P.- Según usted, ¿el Zen puede sanar esa fractura?
R.- Yo veo que lo hace. La gente viene a Zendo Betania por distintas causas: curiosidad, insatisfacción, búsqueda de conocimiento personal, de nuevas formas de oración, de equilibrio, de capacidad de concentración… El Zen les hace encontrar algo, una cosa que no saben expresar –y yo considero una buena señal que no sepan hacerlo-, pero que cambia su vida, le da sentido, y hace que se tomen las cosas de otra manera. Algo que muchas veces va más allá de lo que buscaban.
P.- Ha dicho que practicar Zen ayudar a mirar la vida de otra manera.
R.- Claro. Si la vida es lo que yo puedo conseguir, lo que yo puedo ganar, ante cualquier fracaso, me deprimo. En cambio, si la vida es otra cosa, todo cambia. Y el Zen enseña que la vida es otra cosa: es ese misterio, que va más allá de lo que mis ojos ven y que sólo puede contemplar con lo que los victorinos, un grupo de místicos cristianos franceses del siglo XII, decían que se percibe con lo que llamaban «el ojo del alma». Ellos decían que Dios nos había creado con tres ojos: los de la cara, para ver las cosas materiales; el del corazón, para entenderlas; y el del alma, para ver las cosas del espíritu. Al ser expulsados del paraíso, los dos primeros siguieron funcionando, aunque a veces enferman o se nublan. En cambio, el ojo de la contemplación, ni siquiera se abre. Sin embargo, es importante cultivarlo para comprender toda la realidad, no sólo la material. El Zen es una forma de cultivar el «ojo del alma».
P.- De alguna manera, para el Zen, el silencio es un camino de liberación.
R.- El Zen es un camino de liberación, sí. Y el silencio es parte fundamental de este camino. No sólo durante el zazen.
P.- Este camino de liberación, ¿de qué permite liberarse?
R.- Fundamentalmente, del egocentrismo, de la encerrona dentro de uno mismo: mis deseos, mis ideas… Esa es la mayor encerrona. Incluso desde el punto de vista cristiano. En el Cristianismo se dice que esa obsesión por uno mismo es lo que impide llegar a amar a los demás, mientras que en el Zen se dice que lo que impide es llegar a dar con el misterio. Pero son dos concepciones que no se excluyen. Esta es otra enseñanza del Zen: lo que más impide llegar a dar con el misterio es estar atado a mis ideas. Todas las ideas tienen una forma y el misterio no tiene forma, no se puede tocar, no se puede entender, no se puede oler. Mientras yo esté atrapado en todo eso, no puedo dar con el misterio.
P.- ¿Qué relación tiene el silencio del Zen con el que se practicaba y se sigue practicando en muchos de nuestros conventos de clausura, de vida contemplativa?
R.- El silencio es silencio. No hay diferencia entre un silencio y otro. Lo que cambia son las personas que se sientan a hacer silencio. Yo por eso pienso, como otros maestros Zen cristianos, que un cristiano que tiene experiencia del silencio y llega a una cierta iluminación, no tiene la misma experiencia que un budista. Es decir, experimentan lo mismo, la misma realidad última, pero cada uno la percibe desde un punto de vista.
P.- ¿Cómo es posible crear un total silencio interior, donde no hay nada dentro?
R.- Bueno, el Zen no busca eso. El silencio Zen no trata de eliminar recuerdos, sentimientos o sensaciones. No se trata de aniquilar los sentidos, sino de iluminarlos. Se trata de concentrarse en algo para mirarlo, prescindiendo de lo demás, pero sin eliminarlo. Eso, en la práctica, cuesta, porque, cuanto más silencio hagas, más pensamientos acuden a tu mente. Para explicarlo, yo pongo el ejemplo de un río. Yo quiero atravesarlo hasta llegar a la otra orilla, que sería la iluminación. Si me empeño en hacer que se pare la corriente, no consigo nada. Tirarme a la corriente y dejarme llevar tampoco me permite alcanzar el objetivo. Lo mejor es tender una cuerda. En el Zen, esa cuerda es la respiración, la concentración en la respiración. Con esa cuerda paso al otro lado. Si hay mucha corriente, lo noto. Es como un barco. La mar puede estar tranquila o revuelta, pero si el piloto mantiene el rumbo llega adonde quiere.

Hija de padre alemán y madre catalana, Ana María Slütter siempre ha sido una persona de frontera y de búsqueda. Su intensa vivencia de la fe le hizo desear transmitir esa experiencia del Dios a los demás. Por eso entró a formar parte de las Mujeres de Betania, una congregación «un tanto sui gneneris», según su propia definición.
Fundada en Holanda por el sacerdote jesuita Jacques van Ginneken, su carisma es ayudar al hombre moderno a encontrar sus raíces religiosas y cristianas.
«Siempre nos hemos movido en la frontera de la creencia y la increencia y siempre hemos buscado, más que formar comunidad, ser fermento de comunidad», dice Ana María.

CONGRESO DE VIGO
[28 al 30 de abril de 2006]
Investigación sobre la Supervivencia a la Muerte

♥ María Alonso, Madrid.
[Breves ideas de algunas de las conferencias que más nos interesaron.]

Hans Otto König, ingeniero electrónico. [De esta conferencia, damos el texto completo. De alguna otra lo daremos más adelante, si vemos que interesa]
─ El cerebro el un “filtro” para el poder de la mente.
─ El amor y los pensamientos son la mayor fuerza de la naturaleza.
─ El cuerpo y el espíritu van unidos. El espíritu sería la parte de nosotros que nos comunica con el Universo. El espíritu es la conexión entre conciencia y pensamiento.
─ Todo tiene “conciencia” en la naturaleza. Podemos conectar con las plantas , los animales, los minerales… En los cristales, se da una transmisión de energía de ida y vuelta.
─¿Cómo puede existir un pensamiento fuera del cuerpo? –Como ondas electromagnéticas. Pero las ondas electromagnéticas tienen las limitaciones de las leyes físicas, mientras nuestros pensamientos se mueven con mucha más velocidad que las partículas de la luz. El cerebro es una estructura de resonancia, como un transformador de los pensamientos. Cuando se da una intercomunicación de pensamientos en el Universo, surge la Telepatía.
Hay pensamientos que nos llegan desde estructuras superiores del Universo. Determinados pensamientos nos llegan del “subconsciente colectivo”. [¿Recordáis a Jung?]
Ningún pensamiento se pierde. Todos pasan a formar parte de la gran energía universal.
─ Percepciones a través de los sueños. La inspiración “llega” muchas veces a través de los sueños. La mayoría de mis aparatos los he fabricado después de la información de un sueño. El físico Murdoc(¿?) recibió a través de los sueños, en 1922, unas fórmulas que le valieron luego el premio Nobel de Física.
─ Todo tiene “conciencia”, todo en la Naturaleza, incluso las rocas y las piedras. Algunos pueblos indígenas lo sabían, por eso adoraban todo lo creado.
─ Cuando morimos, el cuerpo energético entra en otra dimensión. Necesitamos una revolución espiritual, eso nos llevará a una renovación personal.
─ Ante mis preguntas a los amigos traspasados, en Basilea, durante una sesión de T.C.I., algunas de sus respuestas fueron: “Cada uno es responsable de sus actos” – “El amor es la vida eterna” – “Dile a todo el mundo que vivimos”. -¿Qué significa el tercer nivel para vosotros? -pregunta König. Le responden: “que todos los que estamos aquí, podemos vivir en paz.”
─ Contactos con el más allá. Podemos “dirigir” los contactos con el más allá. Pero ellos dicen: “Nosotros hacemos el contacto”. Son ellos los que dirigen y deciden cómo, con quién, cuándo, etc.
Cuando establecemos un contacto, estamos inmersos en un campo electromagnético cerrado entre el experimentador, el aparato y el más allá.
─ Cristales. Siempre utilizo cristales entre el aparataje técnico. Son cristales de montaña, sencillos, limpios. Los cristales para mí son una de las claves de la conexión. A través de ellos, se escuchan las mejores voces. Proporcionan una gran estabilidad en la conexión. Tengo que preparar convenientemente los cristales, proyectando sobre ellos rayos UVA y rayos Ultravioleta, y les doy intensidad hasta que los cristales alcanzan un alto grado de resonancia.
─ Generador. He ido desarrollando un aparato para la mejor conexión. Hacen falta soportes técnicos especiales y me ayudan para ello mis amigos del más allá.
─ En Nápoles, “Il laboratorio” es una gran equipo multidisciplinar de estudiosos que está intentado dar una base científica a toda nuestra investigación.
─ Comunicación con su madre. Mi madre fue cantante de ópera. Era totalmente escéptica. Ella sabía lo que yo estaba investigando y siempre me dijo que, si la conexión posterior era posible, ella lo haría cantando. Y así lo ha hecho. (Se escuchan psicofonías en que ella canta. Son mensajes dirigidos a él y a su marido, siempre cantando ópera). Mi padre murió años más tarde. Ante su escepticismo, ella mandó un mensaje en el que se dirige a él por su nombre.
─ Conclusiones: La conciencia equivale a la mente. Todo tiene conciencia, tanto los seres animados como los inanimados. Habrá que encontrar la sincronicidad entre todos esos elementos. Si cada uno de nosotros pensáramos que hay mucho más, aparte de nuestras pequeñas cosas cotidianas, viviríamos de otra manera.

Profesor Ernst Senkowski, físico
Repaso histórico de la TCI en Alemania con particular énfasis en el trabajo de Adolf Homes.
[El profesor Ernst Senkowski recogió la información llegada del más allá a través del gran médium alemán Adolf Homes. Es también sin duda el que mejor conoce la historia de la Transcomunicación en Alemania. En la conferencia de Vigo, hizo un repaso del desarrollo de la T.C.I. en Alemania, enfrentándose con particular énfasis a los escépticos que atacan la transcomunicación sin tener en cuéntale trabajo paciente y honesto de los que trabajan ella. La postura de estos críticos le parece completamente anticientífica por negarse a admitir el análisis de los hechos paranormales.]

─ La conciencia -dijo- existe de forma separada del cerebro.
─ Nunca se podrá matar la conciencia. Se podrá exterminar toda una raza e intentar borrar todas sus ideas, pero jamás se logrará matar la conciencia. La conciencia pertenece y forma parte de la gran conciencia universal, y aflora de otra forma. Nunca se perderá.
─ Si logramos comunicarnos son otros seres, con otras entidades, llegaremos a desarrollar una conciencia cósmica.
Estamos vivos y tenemos la posibilidad de pensar y de hablar, pero no hay que olvidar que vivimos en una especie de “continuum” que cambia de manera constante. Cada día mueren dentro de nosotros millones de células y otras tantas se renuevan; mañana ya no seremos los mismos de hoy.
─ Estoy en contra de los escépticos radicales que se permiten ridiculizar y desautorizar alegremente toda la labor inmensa de investigación que se está desarrollando en estos campos, de manera callada y rigurosa, y que está dando pasos adelante muy importantes. Me parece inadmisible su postura. Va en contra de toda la investigación, de todo espíritu científico de búsqueda de respuestas, que ha logrado para la humanidad tantos logros.

Profesor Mario Festa, físico.
El punto de vista de un físico sobre las Transcomunicación Instrumental (TCI).
[El uno de los científicos que trabajan en “Il Laboratorio” de Nápoles.]
─ El científico puede tener un cierto miedo a acercarse al auténtico arquitecto del Universo. ¿Por qué un físico empieza a interesarse por el fenómeno paranormal?
Yo, en concreto, tuve muchas experiencias científicas que me hicieron pensar mucho. Pertenezco también a una sociedad esotérica cuyo lema es: Mejorar al hombre para mejorar a la humanidad. Todas estas premisas son necesarias para explicar mi experiencia personal.
Años 90. junto a un amigo que experimentaba con psicofonías, recibo este mensaje: «Te estaba esperando. Tú tenías que presentar este proyecto.» Me rogó que volviera pronto. Tuve miedo. Yo no sabía nada de este mundo. Poco tiempo después, este amigo murió, pero antes de morir me llamó por teléfono y me pidió que fuera a ver a Marcello Bacci, lo que hice en noviembre de 1995.
Fui admitido en Grosetto. Durante la primera sesión con Marcello Bacci, una de las entidades me admitía personalmente y me decía: «Es un camino duro, sobre todo para los científicos, muy acostumbrados a ser esclavos de lo objetivo.»
En “Il Laboratorio” estudian y valoran todos los resultados obtenidos en Grosetto.
Me he concentrado en la TCI desde hace más de 10 años y puedo asegurar que he estudiado a conciencia esa vieja radio de Marcello Bacci, intentando encontrar algún fraude o algo que explicara lo inexplicable. No he encontrado nunca nada raro. Es un fenómeno paranormal auténtico que sólo ocurre en presencia de Bacci y gracias a sus mensajes, estoy llevando a cabo mi proyecto. Si fuera posible acabarlo, el mundo quedaría maravillado por los resultados. La investigación consiste en fabricar una máquina que demuestre que los contactos ocurren por una caída energética.
A través de los mensajes, me sugirieron ir a vivir al Tibet durante un tiempo y a bañarme en un río.
Para preparar este aparato, necesitábamos unos soportes técnicos carísimos. Me ha ayudado en ello un amigo ruso. Una vez terminado, lo colocamos en Grosetto. El objetivo era captar algún «aura» y luego explicarlo científicamente. La cámara la enfocamos hacia la pared, donde hay muchas fotografías de hijos pasados a la otra dimensión. En esa pared, están los «chicos de luz». Dejamos sólo una foto. El espectro energético era similar al de un ser viviente.
Pusimos en lugar de esa foto, otra que yo tenía de mi mujer. El resultado era que la actividad energética era inexistente. Pedí después a una madre que me trajese una foto del grupo donde estuviera, entre otros, un hijo desaparecido. De nuevo se repitió la energía.
En otra sesión, la entidad empezó a hablarme de la mente; la mente y su fuerza. [La causa de todas mis angustias, como hombre y como investigador.]
Estuve en la India, en Madrás. Quería ver el Sai-Baba, el que curaba, el que hacía aparecer objetos. Fui con el jefe de la policía secreta. Había unas 15.000 personas. Yo soy físico. Difícilmente me dejo engañar. Me acerqué a él, me miró y me dijo: «tu problema es la mente, estoy hablando con la entidad que te dio el consejo.» Me pidió que le examinara para descartar cualquier truco. No llevaba nada encima, sólo una túnica blanca. Puso la palma de su mano mirando hacia el suelo e, inexplicablemente y desafiando la ley de la gravedad, había en ella un anillo. Me pidió que lo cogiera. Lo hice y no estaba sujeto para nada. Me lo puso en el dedo –ajustaba perfectamente- y me pidió que no me lo quitara. Cuando volví a Italia, lo llevé a un buen gemólogo, que me dijo: «No tiene ningún valor a nivel de joyería, pero esa piedra no existe en la Naturaleza, al menos que yo conozca.»
La mente es la memoria del pasado. Ahí están las experiencias acumuladas en las pasadas vidas y en las futuras. Si pudiéramos tener la clave de acceso a la mente, tendríamos el secreto. Tienen razón los que hablan de memoria cósmica. Nada se pierde. Con la unión de ciencia y fe, se llegará a grandes descubrimiento. La mente es el ADN de todo lo creado.
El científico nunca ha intentado demostrar la existencia del amor. Nuestro esfuerzo tiene que dirigirse a aclarar esta parte del hombre.
La ciencia es el estudio de todo lo creado. ¿Quién ha hecho las leyes de la naturaleza? No nacen de la casualidad. Hoy día sabemos que la conexión entre ciencia y fe existe. Estudiando las energías sutiles, somos la TCI, damos grandes pasos. Pero ¿cuál es la física de los experimentos de la TCI?
De todo lo que he podido estudiar sobre las ondas electromagnéticas de la TCI, nada me ha aportado sobre estas energías. Cuando estoy en Grosetto, me siento como un rehén de su voluntad. A veces, nos hablan de que utilizan 25 estaciones de transmisión y que utilizan unas leyes de física desconocidas para nosotros. Nos dicen que tengamos paciencia y, de vez en cuando, nos dan algunas instrucciones.
Siempre es necesario el médium. En este caso es Bacci. Unos segundos antes de empezar las comunicaciones, él dice: «están llegando». Los percibe a través de su mente. Da la impresión de que hay como un maestro que dirige quién y cuándo habla. Los guías, los maestros, hablan mucho. Los chicos sólo dicen palabras aisladas.

Daniele Gullà, Ingeniero forense judicial.
Presentación del proyecto «The gohst project»
[Daniele Gullà es director del Departamento de investigación de «Il Laboratorio»].
En Il Laboratorio, se analizan las pruebas obtenidas por medio de la TCI. Son métodos de investigación de gran nivel de exigencia. Son los mismos métodos que se aplican para reconocer las voces en un tribunal de Justicia, que se admiten como pruebas.
Aparte de saturarnos con miles de datos técnicos, Daniele Gullà hizo hincapié en un matiz que repitieron todos los investigadores: cuando hay estrés psicológico, a la hora de grabar bajo cualquier método, «no funciona nada.» Esto se resuelve espontáneamente cuando el investigador queda tranquilo.

David Fontana, Profesor de Psicología, Fundador del Departamento de Psicología Transpersonal de la Sociedad Británica para la búsqueda extrasensorial y para los estudios de la vida después de la muerte.
Investigación científica de las evidencias sobre la vida después de la muerte.
Una de las primeras palabras que recibí del Otro Lado, cuando comencé mis investigaciones fue: DUDAS.
La ciencia no acepta estos temas, pero las objeciones científicas no tienen bases reales.
Hay tres requisitos básicos para reconocer algo como ciencia: a) debe ser lógica. b) debe ir corroborando y comprobando pruebas. c) no debe contradecir las creencias habituales. La ciencia se basa en pruebas verificables.
Desde la antigüedad, se ha creído en la vida después de la muerte. Platón cuenta el caso de un famoso guerrero que murió en el campo de batalla. Tras varios días de estar expuesto el cadáver, lo pusieron en una pira funeraria y, antes de prender el fuego, se despertó y contó sus experiencias. (Platón, La República)
Mi investigación personal comenzó en 1942. Comenzaron a estudiar estos temas muchos estudiosos y científicos. Les preocupaba la materialidad a que había llegado el mundo científico. Desde el principio, actuaron como científicos, estudiando miles de casos.
Los mensajes que se reciben a través de la TCI son reales. No hay explicación física. Si fuera la mente del investigador, estaría utilizando televidencia o telepatía.
Durante la experiencia de Scole, asistí a hechos extraordinarios, todo está recogido en el libro «Las pruebas científicas de la vida después de la muerte.» [Tenemos copias de este libro en el Grupo Aquí-Allá.]

P. François Brune. Licenciado en Teología. Licenciado en Sagrada Escritura.
Nueva interpretación de las señales de reencarnación.
Durante milenios, se reunieron muchas pruebas sobre la reencarnación. No es posible no tenerlas en cuenta.
Hay una diferencia entre saber y creer. No sé si Dios existe, pero creo que existe. No sabemos nada sobre la reencarnación; ninguna prueba definitiva, ni a favor ni en contra. Sólo tenemos indicios: por ejemplo, una cicatriz que aparece en un recién nacido que coincide exactamente con la herida por la que falleció otra persona, un niño que cuando crece afirma que esa no es su familia, que su familia es otra y no ésa.
Durante las regresiones a vidas anteriores, a veces encontramos documentos que corroboran lo que hemos visto durante la regresión. Recientemente, la Dra. Fiore -psiquíatra- practicó la regresión a vidas anteriores con sus pacientes y obtuvo, en muchos casos, alivio y curación de sus enfermedades. Por ejemplo, alguien que tenía un terror desmedido al agua, en una regresión bajo hipnosis se veía a sí mismo morir ahogado. En muchos casos, esta explicación surte efecto, pero en otros no funciona.

Viernes 28 de abril.
15:45 – 17:15 Hans Otto König: Estructuras psíquicas como conexiones a otras Realidades.
[El profesor Hans Otto König es ingeniero electrónico. Él mismo construye sus propios aparatos para contactar con el Más allá. En 1984, en Radio Luxemburgo, en un programa televisado en alemán, hizo una demostración, en público y en directo, de su famoso generador. El éxito fue grande. Esta conferencia es muy densa y muy interesante. Por eso y porque la autoridad de König en este campo es enorme como ingeniero electrónico, me he tomado el trabajo de trascribirla. Veréis en ella, ampliadas, las ideas que tomó María durante la misma.]

Aquí quiero tratar dos mensajes básicos… Mi esposa preguntó cómo nos debemos imaginar el otro mundo del Más allá. La respuesta fue: “todo lo que te puedas imaginar” y, más adelante, recibimos esto: “cada uno es responsable de sus actos”. Esta respuesta fue recibida en 1986, en unas Jornadas celebradas en Basilea a través de un generador, un sistema oscilatorio con varios osciladores que generan diversas frecuencias. Esta sería la explicación técnica más apropiada.
“Todo lo que te puedas imaginar”, por un lado, y “cada uno es responsable de su actos”, por otro lado, son dos mensajes separados y se han producido en modos diferentes. Si ahora comparamos estos dos transmensajes, los ponemos uno detrás de otro, nos daremos cuenta de que hay una relación de dependencia directa. Un mensaje depende del otro: cada uno es responsable de lo que se pueda imaginar. Cada uno es responsable de todo lo que nos podamos imaginar. Debido a que todo lo que nos podamos imaginar se convierte en realidad, tenemos una responsabilidad sobre ello.
Estos dos mensajes nos hacen referencia a la filosofía hermética. Y, sobre todo, al sexto principio hermético, es decir, el principio de causa y efecto. De esta manera podemos ver que esta ley causal se aplica plenamente a nuestros pensamientos, a nuestras ideas. Es decir que entendemos que el poder de nuestro pensamiento y de nuestra imaginación puede crear o destruir. De modo que deberíamos tener mucho cuidado con lo que pensamos e imaginamos, porque en el más allá tienen sus consecuencias. Es decir, que no es que se produzcan reencarnaciones continuas, sino que también se produce un efecto directo sobre nosotros, aquí en este lado y también al otro lado, y en posteriores reencarnaciones. Para encontrar un denominador común, podemos decir que se hace algo y tenemos responsabilidad por ese algo que se hace y también, posteriormente, se tiene responsabilidad respecto a lo que le sigue a ese hacer algo.
El Cosmos es justo: todo lo que aportas también repercutirá en ti. Y tenemos que añadir que este Cosmos es una unidad cerrada en la que no se pierde nada. Como supongo que la mayor parte de ustedes se están ocupando en estos momentos del mundo espiritual, creo que deberían ser conscientes de que nuestros pensamientos en nuestros amigos del más allá tendrán repercusiones en ustedes mismos. Por ello resulta de gran importancia poder controlar nuestros pensamientos. Muchas personas no son conscientes de los efectos que pueden tener sus pensamientos hacia una persona que está en el más allá. Todos y cada uno de nuestros pensamientos tienen un efecto en el ser que está al otro lado. Al margen de esto, el efecto de un pensamiento, tarde o temprano, vuelve a repercutir en la persona que tuvo ese pensamiento. Me refiero a pensamientos conscientes, a pensamientos activos, a pensamientos positivos, pero también por supuesto a pensamientos negativos. No me estoy refiriendo a pensamientos triviales que tenemos en nuestro día a día.
Los pensamientos personales serán de poca importancia, hasta el punto de que no tendrán repercusiones destructivas en sí mismas. Muchas personas no creen que los pensamientos conscientes sean almacenados en algún sitio o en algún lugar en el más allá. O incluso que esos pensamientos puedan tener algún efecto y que puedan repercutir en la persona que ha tenido estos pensamientos. De hecho en nuestra experiencia material también percibimos la sensación de euforia y nos preguntamos cómo se produce esta sensación. Y de nuevo me remito a la filosofía hermética, y me refiero en este caso al principio de la vibración, que cada cosa tiene su relevancia para el efecto. Los pensamientos en sí son vibraciones que, en las distintas personas, provocan resonancias de distinto tipo. Las resonancias no sólo se manifiestan a nivel físico, sino que todas tienen que ver algo con el concepto de vibración. Por ejemplo, conocemos todos a Enrico Caruso. Se dice que, cuando su voz tenía un volumen apropiado, rompía un vaso; es decir, la frecuencia emitida por las fuerzas locales generaba una resonancia, y esta resonancia era igual que la que producía el vaso de cristal. Esto lo conocemos de nuestras clases de física, en los colegios, en experimentos que todos ustedes o nosotros hemos realizado en algún momento. Todos ustedes saben que los soldados nunca deberían cruzar un puente al mismo paso, porque, en caso de hacerlo, pudiera suceder que este puente pasase a una fase de resonancia y se rompería. Esto en cuanto al tema mecánico de la resonancia.
También hay que hablar de la resonancia electromagnética que nos es común a todos, por ejemplo cuando escuchamos la radio. Cuando buscamos una emisora en particular, lo hacemos hasta que el oscilador se coloca en la misma frecuencia que tiene esa emisora en nuestra zona geográfica, es decir, en el mismo nivel de resonancia podemos escuchar esa emisora. Y aquí también se trata del mundo de las resonancias, del mundo basado en efectos electromagnéticos.
También hay resonancias a nivel psíquico, a nivel popular se dice, cuando compartimos algo, que estamos en la misma onda. Simpatía y antipatía son situaciones de resonancia. Otro nivel de resonancia que conocemos todos es a nivel técnico. Es decir, dos cosas son sincrónicas cuando tienen la misma resonancia, están sincronizadas. Entonces me gustaría explicarles el ser de la materia en un experimento. Imagínense una hélice que cada vez adquiere más velocidad, es decir, a medida que ustedes ven que la hélice adquiere mayor velocidad, acaban por no ver nada; es decir, si se le da mayor velocidad hasta que llegue al borde de la velocidad de a luz, esa nada poco a poco se convierte en una plataforma física, dura, invisible. Si se equipara esta velocidad de la hélice con la velocidad de la luz, a 300.000 kilómetros por hora, verán ustedes una especie de plataforma, y si metiesen su brazo se cortaría. Si esta hélice superase la velocidad de la luz volveríamos a no ver nada, incluso podríamos meter la mano y no habría nada. Es decir, que esta plataforma pasaría a otro nivel, estaría en otro mundo. Es decir que, en este sentido, la materia es algo a nivel de una velocidad accesible a los sentidos. Kant dijo que la materia es sólo un caso específico de espíritu. Se ha dicho también que el hombre es filósofo y puede hacer este tipo de declaraciones… Estos son supuestos de la física mecánica.
Esos estados de resonancia también se pueden aplicar a nuestros pensamientos, como dije anteriormente. Y estos pensamientos también se dirigen a nuestros amigos del más allá. Nuestros amigos espirituales tienen mucha más sensibilidad o son mucho más sensitivos que los seres humanos que están en la tierra. Cuando una madre le preguntó a su hija que había fallecido, cómo era su mundo, ella le respondió: “aquí tengo otras sensaciones, otros sentidos”. Estas conexiones mentales son el nexo de unión más estrecho y más importante entre los dos mundos. Es decir, usted puede dirigir pensamientos a una persona que está en el más allá sin que haya un medio de por medio, valga la redundancia. Es decir que no se produzca ningún tipo de prejuicios, ningún tipo de contradicciones ni de opiniones encontradas. Es decir, se puede producir un contacto con el más allá sin medio, pero puede también que no haya un mensaje claro. La comunicación se puede hacer a nivel personal.
Las comunicaciones a nivel personal consideramos que es mucho más efectivo. Es decir, si usted se concentra en una persona que está en el más allá, desarrollará usted una fuerza activa que funcionará por medio de vibración que se transmitirá a través del espacio y nunca fallará en su destino, en la persona del más allá. He dicho antes que las personas que están en el más allá tienen mucha más sensibilidad, son mucho más sensitivas y admiten o aceptan cualquier tipo de pensamiento que perciben. Esto no sucede a la inversa, porque nosotros, en muy pocas ocasiones, vamos a percibir este tipo de pensamientos que vienen del otro lado. Es decir este tipo de pensamientos los interpretaremos, en el peor de los casos, como una alucinación o como una intuición propia. Dije antes que todos nuestros pensamientos del presente y del futuro son registrados y reproducidos por el mundo del más allá. Eso también se ha demostrado en unas imágenes de televisión en 1933. Todos estos pensamientos nos volverán a alcanzar cuando estemos en el más allá. Es decir, que veremos una especie de reproducción del alma y la veremos desde nuestro nuevo estado. Es decir que haremos un juicio de nosotros mismos. No será ni Dios, ni el demonio, ni nadie más. Seremos nosotros mismos en base a todos aquellos pensamientos que se han registrado, y podemos llegar a sensaciones de pena, de desgracia, de felicidad, de liberación o, incluso, todas estas a la vez y más. Es decir, intentar recuperar o compensar todo aquello que hemos hecho mal a nivel consciente o inconsciente en este lado del mundo. Es algo difícil, pero aquí tampoco se puede aplicar aquel dicho de que la ignorancia no te puede librar del castigo.
Nunca debemos olvidar que nuestra mente es un almacén que registra todo lo que se ha hecho y hemos pensado en el mundo de aquí. Todo lo que nos suceda en el más allá es una consecuencia directa de nuestros pensamientos, de nuestros hechos, incluso de aquellos hechos deleznables que hemos hecho en nuestra vida. Por ello, para la suerte del más allá es absolutamente necesario que el espíritu y alma domine por encima del cuerpo físico. Es decir, cada uno tiene responsabilidad por sus actos.
Ahora me gustaría hablar de los efectos directos de los pensamientos. Es decir, los efectos a nivel físico, la modificación o la influencia a través de nuestros pensamientos. Hoy en día creo que nadie duda que, a través de nuestros pensamientos, podemos alcanzar cualquier meta, todo lo que queramos. Entonces también se pueden explicar los llamados fenómenos paranormales, por ejemplo, la psicoquinesis; es decir, el hecho de poder mover objetos a través de los pensamientos: que se puedan doblar cucharas, tenedores, a través del pensamiento. Alguno de ustedes quizás haya intentado hacerlo. El efecto no es otra cosa que la influencia de la estructura atómica del objeto que se va a doblar a través de nuestros pensamientos. Lo único que se requiere es una concentración absoluta en el objeto sobre el que queramos ejercer influencia, como yo también he demostrado en varios de mis experimentos.
Ustedes ven que aquí no hay nada sobrenatural ni nada paranormal, sino que en principio todos somos capaces de ejercer este tipo de actividades. No hay nada paranormal. Todo tiene que tener y todo tiene de hecho una explicación completamente natural. Obviamente la ciencia todavía no ha avanzado tanto. Nosotros estamos limitados en nuestros cinco sentidos. A esto se limita nuestra ciencia. De hecho la ciencia no quiere saber nada de las capacidades de percepción. Pero en cambio en la física moderna que ya tiene un siglo de antigüedad, hoy en día está capacitada para dar la prueba de que, con la fuerza del pensamiento, podemos influir en las partículas por ejemplo. Todo está relacionado. No hay nada que no esté relacionado con otro elemento, no hay nada que esté en vacío. Todos los seres espirituales, todos los animales, todas las plantas, todas las partículas subatómicas están en relación continuamente con otro tipo de elementos similares. Y esta relación permanente se llama conciencia. Y esta conciencia no es algo propio que cada uno llevemos con nosotros en nosotros mismos, como muchos creen, sino que la conciencia está al margen, fuera de nuestro cuerpo, en todos los lugares. Es el nexo de unión entre los distintos elementos que acabamos de mencionar. La física moderna puede demostrárnoslo; es decir, que no necesitamos tener que creer en algo, sino que hay incluso muchas evidencias físicas que lo demuestran. Antes de mencionar estos ejemplos físicos quiero recuperar la carta ley, el cuarto principio de la filosofía hermética que es el de la polaridad.
Principio de la polaridad. Todo es bipolar: claro-oscuro, grande-pequeño, frío-calor, [esta lista la podríamos continuar hasta el infinito]. Es decir toda nuestra vida material es bipolar. No pretendo que ustedes se crean todo lo que estoy diciendo. Simplemente, lo que quiero es demostrarles, a través de una serie de ejemplos y pruebas físicas, que todo tiene una conciencia. Es decir, que todo está supeditado a esa conciencia. El propio Einstein describió como efecto fotoeléctrico que la propia luz tiene sus partículas. Y estas partículas se llaman fotones o las llamamos fotones y la prueba se ha demostrado fácilmente. Ustedes conozcan solamente estos cristales que están llenos de un vacío bajo y cuando alguien lo mira con luz se produce en la partícula interior un momento giratorio. Y este efecto también o se llama “cortiplas”, el nombre que al que se le da un nombre en atención a Albert Einstein. Posteriormente se demostró que la luz es ondas y partículas a la vez y contiene polaridad en sí misma, como una parte única. Es decir, se puede influir en estas partículas a través del pensamiento. Si estudiásemos las ondas, dentro de la luz, podemos representar la luz como un sistema de ondas y quien lo utiliza a nivel corpuscular, pues la luz se representa efectivamente como corpúsculos. ¿Cómo nos explicamos esto? Es decir la manifestación o la manera como nos representamos la luz depende siempre de quién la estudia. Podemos pensar que la luz son ondas o también podemos pensar que la luz son corpúsculos. La luz en sí misma no va a cambiar, pero lo que sí cambia es el punto de vista del estudia de la luz. De modo que somos capaces de influir en la materia con nuestro pensamiento.
Hay otro experimento, Jahn?, de la división de partículas que incluso quizás sea más fácil de comprender. Se proyecta luz a través de un agujero muy estrecho y detrás de ese agujero hay una especie de pantalla blanca, y ahí se produce una mancha clara; y si se hace otra ranura al lado de ésta y se proyecta luz, en la pantalla no se reproducirán dos manchas sino varias. No quiero entrar mucho más en este tipo de explicaciones, pero, si se vuelve a tapar la segunda ranura, la mancha se vuelve más clara. Entonces, ¿cómo sabe el fotón que la segunda ranura la hemos tapado? En el momento que pase la primera ranura y se proyecta en la pantalla es más clarito, si no, se oscurece.
La solución es fácil, el fotón está supeditado a la conciencia. Y hay más experimentos que demuestran la relación entre la materia y la conciencia en general. Por ejemplo, otro experimento matemático de Albert Einstein, del cual surgieron una serie de teorías, venía a decir que cada partícula tiene su conciencia o tiene conciencia, porque, de no ser así, no podríamos avanzar a nivel físico en ningún nivel. Y no sólo de las partículas subatómicas, sino que incorporó a este estudio no sólo al nivel físico, sino a todo el Universo y a todo el mundo cósmico, que en su mayor expresión es también a nivel esotérico. Porque estas conclusiones son que todas las sabidurías que ya sabemos, desde hace miles de años, es que todo tiene conciencia. Los experimentos de la física en los que se mezclan también métodos esotéricos nos dicen que el conocimiento se convierte en sabiduría. Y a esto ha contribuido la física de la energía. Todos hemos aprendido en las escuelas que el todo está compuesto por la suma de las partículas. Y ahora sabemos también que también ocurre lo contrario: que en cada partícula está el todo. Esto evidentemente es contradictorio con el sentido común normal, pero es así. Kapla(¿), otro físico, en su momento respondió a una pregunta de un periodista que le preguntaba: ¿en qué consisten estas partículas subatómicas? Y le dijo que cada partícula subatómica está compuesta de otra partícula subatómica.
Me gustaría también referirme en este momento al problema temporal con el que también se encontró Einstein. Es decir, si una partícula se incorpora en una rotación, ella tiene una repercusión directa en otra partícula, se produce una relación directa entre ambas partículas. Y esa relación que existe entre estas partículas es la conciencia. Y en esto se basa para desarrollar la teoría que él desarrolló; es decir, el tiempo, que no existe o que no se contempla desde este experimento, es algo omnipresente, como una novela que no depende en su existencia del grado en que el lector haya avanzado en su lectura, sino que la novela existe porque sí. Si estás leyendo en la página 20 no puedes decir que la novela no exista como novela, sino que para usted, como lector, no existe porque está en la página 20. A mí me gustaría comparar el tiempo con un museo de 20 habitaciones. Si la persona que va al museo está en la sala 3, las otras 17 salas existen, pero no para él, como persona que va al museo.
Ahora hasta aquí he intentado abordar este problema temporal de otra manera, porque nosotros entendemos cualquier proceso como un proceso al lado de un tiempo, es decir hechos que suceden en una escala temporal de pasado, presente, futuro.
Veamos este problema desde un punto de vista poco común para nosotros; es decir, que el tiempo no pasa por nosotros, sino que nosotros pasamos por el tiempo. Es decir, el tiempo es algo constante, algo eterno, es decir que puede ir de cero a la eternidad, que está ahí siempre. Comparemos entonces el tiempo con un río, un río que serpentea por un valle y que está rodeado por grandes montañas. Entonces imaginen que una montaña es tan alta que, si usted está en lo alto de esa montaña, puede ver el río desde donde nace hasta donde acaba. Imagínese que esa alta montaña es el más allá. El río sería el tiempo y cada curva, cada serpenteada del río, es parte de ese tiempo. Así sí es fácil imaginar cómo puede ser la reencarnación. Usted está en la montaña y está buscando una de las curvaturas del río, del siglo en que quiere estar. Entonces ustedes bajan de la montaña –lo que sería el proceso de encarnación– y, cuando ha llagado al valle, ya no puede ver todo el río, no tiene una visión global, sino que ahora se dedica a seguir el río que sería su parte de la vida, es decir, lo que corresponde a su vida. Y al final de la dirección en la que camina, llegaría a su muerte. Es decir, usted vuelve a subir al más allá, vuelve a subir por la montaña. Ahora vuelve a adquirir una visión global del río que está a sus pies. Así podrá entender que, en cualquier tiempo o momento temporal puede encarnarse, en cualquier siglo que usted quiera. Es decir que no existe lo que entendemos ahora como proceso temporal. Si usted vuelve a descender a un valle que responde a la vida, vuelve a entrar en una época temporal que la usted le resulte familiar. En el que nos encontramos ahora mismo, sin más. Lo habitual es que usted pueda echar un vistazo a su pasado, pero no su futuro. En este sentido, nuestra vida ya existe cuando nacemos, aunque sólo podamos ver esa parte de nuestra vida hasta cierto punto. Es decir que, al principio de cada acto, ya estás situado en el final. Y en este precepto se basa la astrología: en cada trozo de la vida, ya está contenida toda la vida. Si queremos que las cosas sucedas, las cosas van a suceder porque queremos. Lo que a nosotros se nos antoja como la existencia aislada de fenómenos, de objetos, tan sólo tienen que ver con nuestra manera de percibir esos objetos y hechos. En cuanto a lo material, sólo podemos dirigir nuestra visión a un objeto, a una parte. A nivel inmaterial, a nivel mental, sucede exactamente lo mismo. En lo inmaterial, sólo podemos abordar en nuestra mente parte de las cosas. Vemos las cosas de una manera aislada.
La física cuántica demuestra que todas aquellas cosas que estuvieron unidas permanecen unidas o interrelacionadas. Si suponemos que el Universo nace de una unión, pues hoy en día las cosas tienen que seguir unidas. En nuestra existencia material que aquí tenemos como seres biológicos, vivimos los acontecimientos como algo que sucede en un transcurso temporal, es decir que es un orden artificial que responde a la estructura mental, a la estructura del cerebro. El orden que hay por detrás, es que todas las informaciones están relacionadas y son accesibles para nosotros. En la visión cristiana se dice que el hombre fue hecho a imagen de Dios, es decir que nosotros estamos relacionados, en conexión con el Universo.
Después mostraré una manifestación que nos encontramos en un campo magnético. Yo entiendo que esto sea difícil de comprender. Incluso las galaxias más distantes, perciben la existencia de seres vivos. No nos podemos imaginar ahora mismo que haya otro nivel de existencia y que, en ese nivel, se puedan percibir todas estas sensaciones al mismo tiempo, en el mismo instante. Y esto repercute en la imagen ideal que tenemos del tiempo como ilusión, es decir que podemos partir de que la naturaleza también es un ser con alma y, como consecuencia, comunica y notros también como seres humanos podemos comunicar con animales, cristales, plantas, es decir, con todo el Universo. Todo el Universo es susceptible de comunicarse. Podemos comunicarnos.
Si nos referimos a nuestra conciencia, tenemos entender que esta conciencia es mucho mayor de lo que nosotros podemos siquiera imaginar. Hoy en día, siguen existiendo médicos, investigadores que comparan el cerebro con un ordenador. Si partimos de este enfoque, la existencia de la transcomunicación no cabría explicación a efectos como la telecomunicación. Es decir que esto nos dice que nuestra conciencia va mucho más allá que el propio cerebro. Hay personas sensitivas que pueden alcanzar otras dimensiones del Universo que la mayoría de nosotros nunca va a poder percibir. Yo personalmente estoy convencido de que el cerebro, para muchos o para la mayoría de las personas, es un filtro reductor de la mente. En principio, todas las personas son capaces, en cualquier momento, de acordarse de cualquier cosa que le haya sucedido en cualquier momento de su vida y, por tanto, son capaces de percibir lo que sucede en el Universo. Es decir, que el cerebro tiene la función de protegernos en cierta manera de toda esta cantidad ingente de información que podríamos recuperar. Toda esta información nosotros no seríamos capaces de procesarla. Algunos ya tienen dificultades con el hecho de la transcomunicación en sí. Estamos como sobresaturados y no seríamos capaces de encajar toda esa información, o de poder interpretarla y utilizarla. Nuestro cerebro no produce el espíritu, sino que lo reduce, reduce el espíritu.
El ser humano está compuesto de un cuerpo físico y de un espíritu. Parece que están separados, pero tienen una unión entre ellos. Son uno entre ellos, aunque tengan funciones separadas. El espíritu tiene que ser visto como algo universal. Imaginemos por un momento y comparémoslo con un televisor. Un televisor necesita dos cosas para funcionar: electricidad y programas. Ninguno de los dos forma parte directamente de la televisión o del televisor; la energía es algo universal que viene a través de una red eléctrica que es servida al televisor. Los programas también existen, pero existen fuera del cerebro y fuera del televisor por supuesto. Llegan desde el exterior como emisiones, como programas, y este aparato nos permite seleccionar los programas que queremos ver. Es lo que hacemos todos con nuestro mando a distancia. El espíritu es la conexión entre conciencia y pensamiento. La conciencia está representada en la TV por la energía que viene de la red eléctrica. Como todos los televisores que están conectados reciben la energía, así hay una conciencia generalizada que remitirá información a los cerebros. Los pensamientos serían lo que son los programas en la TV. Por lo que para las experiencias conciencias de la conciencia hay dos elementos: los pensamientos, emociones y todas las impresiones que podamos tener.
Ahora tenemos que preguntarnos qué es el pensamiento y cómo puede existir fuera del cerebro. Volvamos al ejemplo del televisor. Los programas funcionan casi como productos electromagnéticos con vibraciones dentro del televisor, pero también existen programas como ondas electromagnéticas en el espacio. Lo mismo podemos aplicar al pensamiento. Es decir, tenemos que preguntarnos: ¿existe el pensamiento fuera de nuestro cerebro? Al igual que las ondas electromagnéticas, los pensamientos están en condiciones de ser emitidos, de producirse a lo largo de todo el universo. Evidentemente, en las ondas magnéticas tenemos el límite de las leyes físicas que, a diferencia de las ondas electromagnéticas, en el caso del pensamiento, estamos hablando de informaciones con estructuras mentales que se comportan con un comportamiento distinto.
No es absurdo en absoluto que los pensamientos se mueven con mucha mayor velocidad que las partículas de luz. Es decir, que en otras coordenadas de duración, de espacio y tiempo, los pensamientos se producen a una velocidad mucho mayor que la luz. Es decir que el cerebro no deja de ser un instrumento que es capaz crear resonancia con estas informaciones. Una estructura resonántica puede provocar que el cerebro entre en relación con dos mundos distintos. Con lo cual podemos hablar aquí de un transformador de pensamientos y existe la posibilidad de intercambiar pensamientos dentro del propio universo. Es decir, que podemos hablar de una conexión de telepatía. Seguramente, todos ustedes han tenido la sensación de que en un momento le ha llegado un pensamiento. Decimos: “Me vino a la mente o se me acaba de ocurrir o tuve una iluminación”. Es decir que no todos y siempre somos productores de nuestros propios pensamientos. Algunos también nos llegan de unidades superiores, de la psicosfera del Universo. Es decir, que surgen de una fuente psíquica.
Si pensamos en la orientación o dirección determinada, debemos darnos cuenta de que, normalmente, los pensamientos se repiten. Y esto se puede deber a que hemos creado una especie de resonancia con un determinado pensamiento. Esto se llegó a denominar como subconsciente colectivo. Es decir, que determinados pensamientos se pueden entender como información en forma de vibraciones. Y así también podemos entender cómo determinados cristales pueden potenciar este tipo de comunicación o de pensamientos. Esto lo he elaborado con mi propio sistema, cómo el cristal es transmisor de pensamientos, transmisor de campos hiperenergéticos que nos atraviesan. El cristal no es más que un comunicador de pensamientos que funciona en ambas direcciones. Por un lado se emiten pensamientos y por otro también se reciben.
Algunas personas pueden percibir pensamientos en sueños o cuando duermen. Cuando utilizamos esta expresión: “Voy a consultarlo con la almohada”, aludimos a que la inspiración llega después de dormir. La mayoría de los aparatos que he desarrollado, me pueden creer, los he desarrollado después de mis sueños. Por ejemplo al famoso físico Misdoc(¿?), el famoso físico, tuvo un sueño en 1922 sobre un modelo atómico y dos años después le dieron el premio Nobel por esta idea. Si la mayor parte del pensamiento existe fuera del cerebro, nuestra conciencia en sueños, cuando dormimos, puede abrirse a una realidad mucho mayor que va más allá del nivel físico. Por ejemplo, los viajes astrales o las experiencias extracorpóreas también estarían en este ámbito. Hay que concluir que los campos hiperenergéticos que nos rodean son superiores al propio ser humano.
Todas las formas de vida tienen un alma. Todo ser viviente, sean plantas, animales o personas, tienen sus estructuras de conciencia. Incluso las rocas y las piedras pueden tener una forma de conciencia. Y esa conciencia está relacionada con todo. Muchos pueblos indígenas sabían desde tiempos ancestrales que todo tiene una conciencia, de modo que nuestra personalidad sobrevive a nuestra muerte física. En el momento en que morimos, el cuerpo energético se separa del cuerpo físico y entra en otro campo de vibraciones. La muerte está unida inexorablemente con este mundo. Y esto sólo se puede entender si en la muerte física podemos solucionar ese secreto. Sólo la percepción personal de la realidad autentica nos puede posibilitar una renovación interna. Es decir, necesitamos una revolución espiritual que nos llevará a la liberación de nuestras fuerzas generadoras y eso se ha manifestado a través de una serie de teorías religiosas ancestrales. Muchas gracias.

Mensajes.
Señoras y señores: me gustaría presentarles algunos mensajes de los que les hablaba antes. Espero que los elementos técnicos nos apoyen, para que podamos escuchar todos estos transmensajes. También, me gustaría hacer algunos comentarios al respecto. Al principio les dije que todos y cada uno somos responsables de nuestros actos. Incluso he omitido determinadas preguntas. Recordamos que en Basilea hubo un seminario en el que hicimos una pregunta de si ustedes, desde el más allá, pueden dar un mensaje a los asistentes. Y se respondió que cada uno es responsable de sus actos. Ahora les voy a poner este mensaje que nos llegó del más allá en Basilea. [Pone el mensaje y dice:] traducido, sería: cada uno es responsable de sus actos.
Amor. Otro mensaje lo recibimos en un programa de TV en Alemania. Era un experimento en directo y se recibió este mensaje: “El amor es la vida eterna”. Y todo esto está contenido en esta frase que fue pronunciada por esta hija que falleció, que también dijo que yo tengo aquí nuevos sentimientos. Con lo que en principio parecía un mensaje o incluso una afirmación queríamos convencer a otras personas. Antes intentaba convencer a las personas de que existe una vida después de nuestra muerte física y para hacer comprender que nuestra vida física tiene que tener una lógica, el por qué vivo si hay una vida después de la muerte.
Otro mensaje venido del más allá era: “Diles a todas las personas que vivimos.” Desde el más allá hablan de niveles, de mundos; y al igual que otros investigadores que hacen estos experimentos, he recibido que hay distintos niveles que no tienen nada que ver con niveles físicos, sino que hablan de tercer nivel o tercer mundo.
Alma. Y vuelvo a hablar de la religión, sobre todo de la religión cristiana, que dice que los animales no tienen alma. Incluso, en determinado momento histórico, las mujeres tampoco tenían alma, les recuerdo esta época. Este tipo de teorías han sido superadas, y estas teorías también afectaban al racismo. Yo pregunté: “¿cuál es para vosotros, que estáis en el más allá, el tercer nivel?” Es decir, que una vez que morimos pasamos a otro nivel. Y la respuesta fue muy interesante. Yo dejé la pregunta en lo que vamos a escuchar. Les dije: por favor decidme algo sobre ese nivel o ese mundo, y me respondieron que es un mundo en el que podemos vivir todos de una manera pacífica [pone la voz que habla en alemán]. “Todos los que estamos aquí podemos vivir en paz, animales y personas.” Es decir, personas y animales podemos vivir en paz. Esta es la voz del más allá.
Su madre. Dije antes que llevo trabajando en el tema de la transcomunicación desde 1974 y en 1977 falleció mi madre. No es que esto fuera un hecho clave, sino que me ocupé de esto por curiosidad. Mi madre sabía que yo estaba trabajando el tema de la transcomunicación y, cuando vivía, era cantante de ópera. Tenía una voz muy particular y muy desarrollada. Y me dijo: “Si voy al otro mundo, siempre me comunicaré contigo a nivel de cánticos.” Hasta la fecha, tengo 30 manifestaciones de cánticos, de mi madre cantando. Simplemente les he traído dos manifestaciones, dos transmensajes de mi madre, cantando. Aquí mi madre canta. Y luego alguien dice. Saludos. Vamos a escuchar. [Se escucha cantado a la madre].
Ahora, a continuación, algo muy interesante. En aquel momento, aún vivía mi padre, que era una persona muy escéptica. También era un físico. Muy escéptico, insisto, y siempre tuvo sus dudas. Siempre se regía por el lema: buscadme alguna explicación; siempre es mejor tener alguna explicación que no tener ninguna. Mi padre, escéptico, asistió a ese tipo de reflexión de quien dice: eso no puede ser, son imaginaciones tuyas, etc. Se sorprendió mucho sin embargo, porque su mujer se dirigió a él en el trasmensaje. Le dije: voy a hacer una grabación. Son las 10:34 de la noche y voy a llamar a mis amigos del más allá. Ni siquiera me dirigí a mi madre. Ella me dijo: ¿Me escuchas, Otto? Yo digo: Aquí, Hans Otto. Y ella dice: Me escuchas [y aquí pone el nombre de mi padre]. Por favor, presten atención. Al final, la música se corta. [Se escucha la llamada de Otto a sus amigos del más allá]. La música desaparece y vuelve a llamar a su madre. [Se escucha el canto de su madre]. Aquí podemos decir con seguridad que se trata de un hecho paranormal. Y esa música que aparece y luego desaparece es algo bastante extraño. A veces, uno se sorprende, pero es así.
Stephani. Tengo otro ejemplo que es, más o menos, un diálogo. En ese momento, trabajaba con cristales y, en primer lugar, se oye una voz muy clara que dice: “le vuelvo a escuchar”. Lo vamos a repetir dos veces. Mi mujer le pregunta al ser del más allá: “Cómo te llamas”. Y el ser del más allá responde: “Me llamo Stephani”. Y al final concluye esta grabación. Digo: Buenas noches, hasta luego. Y la niña dice: ¿Me escuchas, me sigues escuchando? Yo no lo entendí y, en ese momento, corté la grabación. Una semana después, vienen unos padres a nuestra reunión y nos dicen: “Hemos perdido a nuestra hija en un accidente”. Y les preguntamos: “Y cómo se llama su hija”. Y dicen: “Nuestra hija se llamaba Stephani”. Y los padres reconocieron la voz de su hija, porque la voz de su hija era muy aguda. Lo vamos a escuchar ahora todo. [Lo escuchamos]. Le preguntan: ¿cómo te llamas? Y dice: “Me llamo Stephani”. Y ahora yo me despido: “Buenas noches, voy a cortar la grabación.”
Contactos con el más allá. Si creemos que podemos dirigir estos contactos con el más allá, estaríamos cometiendo un gran error. Porque los que están en el más allá dicen: “Nosotros creamos el contacto.” Es decir, son ellos quienes deciden con quién quieren contactar, ellos eligen a las personas con las que quieren contactar. [Se oye una voz del más allá en alemán y dice, según Otto:] “Nosotros establecemos el contacto”.
Y ahora viene el transmensaje. Estamos inmersos en un campo electromagnético y este campo se refiere al campo electromagnético cerrado del experimentador, que tiene con el más allá a través de los medios, de los aparatos. Se dice: nosotros estamos en un campo electromagnético. Ahora viene la respuesta decisiva en la que se dice que los cristales son clave para la conexión, para la unión [Va intercalando textos del más allá sobre estos temas.] Luego, hacen alusión a la conexión a través de los cristales. Los cristales con la clave para la conexión, le dicen. En otro mensaje se alude a la ayuda que nos viene a través de los sueños. “Coged la ayuda de los sueños”, se dice literalmente.
En la penúltima, que voy a poner a continuación, hay que poner atención, porque dice que los muertos son llamados para hablar y escuchar. Es decir, que los muertos hablan a través de los pensamientos. Y aquí, con música, tenemos otro mensaje, llamando del más allá: “Aquí se comunica el más allá”.
Quiero terminar aquí mi exposición. Sobre todo para los que no dominan el idioma alemán, es un poco difícil reconocer estos transmensajes. Lo único que quiero es agradecerles mucho su atención. Muchas gracias. [Largos aplausos].

Lo paranormal y lo científico
[Todos sabemos la dificultad que supone -en el actual paradigma o modelo científico- incluir en la ciencia convencional los estudios de lo paranormal, por serios que sean. La cita propongo a continuación, tomada de «Los muertos nos hablan, tomo II» nos ayuda a comprender un poco esta dificultad]

El fenómeno de impregnación de los laboratorios
Todos los investigadores en el campo de lo paranormal encuentran dificultades, hasta ahora casi insuperables, para hacer que se admita en el mundo científico la validez de sus resultados. Los científicos, como se sabe, exigen siempre la repetibilidad de las experiencias en ambiente rigurosamente controlado. Esto implica, la mayoría de las veces, la necesidad de intentar las mismas experiencias fuera del lugar habitual, en el que con frecuencia tuvieron éxito, para reproducirlas en terreno neutral. Ahora bien, en estas nuevas condiciones, fracasan con mucha frecuencia u ofrecen sólo resultados no significativos. Mi amigo Erns Senkowski me ha destacado la importancia de ciertas investigaciones que podrían explicar la causa de estos fracasos. Se trata de trabajos realizados recientemente en Estados Unidos, bajo la dirección de William A. Tiller, profesor emérito de ciencias de la materia en la universidad de Stanford, California. Sus investigaciones se referían sobre todo a la química, la metalurgia y la física de los sólidos. Publicó más de 250 obras científicas y fue coeditor de distintas publicaciones y revistas. Sus trabajos en la frontera de la ciencia fueron acogidos en las revistas sobre radiónica, radiestesia, campos energéticos no físicos del cuerpo humano, aparatos de energía física, fotografías Kirlian, etc.
Para las investigaciones que aquí nos interesan, partió de una intuición que se corresponde con lo que sienten numerosos médiums e incluso personas especialmente sensibles. Si algunos lugares nos parecen realmente *sagrados+ y más adecuados que otros para la meditación y la plegaria, es porque con el correr de los años y a veces de los siglos innumerables fieles fueron allí a rezar. Los sensitivos hablan de ondas que impregnan estos lugares, pero que nuestros aparatos no pueden detectar. La hipótesis de Tiller era que el cambio inducido por esos miles de pensamientos habían podido producirse en el *vacío+ de este lugar [Las negrillas son mías, Alfredo].Ahora se sabe que el vacío no está nunca vacío, en el sentido de nada, sino vacío únicamente de nuestra materia y, en realidad, lleno de energía.
Su demostración consistió, en un laboratorio de Minnesota, en pedir a un grupo de cuatro médiums muy dotados influir con su pensamiento en un aparato eléctrico. Luego, este aparato, marcado por la intención que estos médiums habían proyectado sobre él con el pensamiento, se envolvía en una hoja de aluminio y se enviaba por transporte rápido a otro laboratorio, a 3.000 kilómetros de distancia, donde era colocado al lado de su *criba+.
Así, por ejemplo, el aparato podía haber sido impregnado por la voluntad de subir o de bajar el pH del agua. Si el aparato era conectado entonces junto a un tarro de agua, se esperaba que el pH del agua se elevase o bajase, según la intención que había sido proyectada en el aparato eléctrico. Para permitir una comparación, se situaba junto a otro tarro de agua otro aparato eléctrico que no había sido cargado con ninguna intención.
Para esta experiencia, se deseaba al menos una unidad entera de diferencia de pH, lo que era suficiente para que el resultado no pudiera atribuirse a un error de medida. Se puede en efecto medir una diferencia de 1/1000 o incluso 1/10000 de grado de pH. Una unidad completa representa ya mucho por tanto.
La primera constatación fue que se obtuvo un verdadero cambio del nivel de pH del agua, sin ninguna duda posible, y únicamente por la proximidad del aparato eléctrico impregnado de la intención transmitida por los médiums. El cambio inducido podía alcanzar una unidad y media, lo que es enorme. La misma experiencia fue realizada con otras tres muestras y con iguales resultados.
La segunda constatación, la que aquí precisamente nos interesa, se refiere a los efectos inducidos por la repetición de esta experiencia en el mismo lugar. Pero esto sólo aparece si la experiencia se repite una y otra vez, porque Tiller demostró que, cuando la intención se renueva indefinidamente en el mismo lugar, el efecto inducido se hace permanente, lo que significa que en este espacio las leyes de la física no operan como antes.
Para poner una sencilla comparación, hubo un tiempo en que nadie conseguía correr una milla en cuatro minutos. Pero a fuerza de ejercitarse, sigue Tiller, el laboratorio comenzó a ser condicionado, tanto que este resultado se alcanzaba cada vez con más frecuencia y más fácilmente. En efecto, esto continuaba incluso cuando el aparato eléctrico ya no estaba en el lugar. *En uno de los lugares que utilizamos, constata Tiller, el cambio logrado se mantuvo durante más de un año y sigue todavía muy claro.+ (Si hoy no eres capaz de correr una milla en cuatro minutos, no serás incluido en el equipo de atletismo.)
En el lenguaje de la física, )qué quiere decir esto? )Qué ocurrió realmente en el espacio del laboratorio? Aquí, las explicaciones propuestas por Tiller desembocan en una hipótesis de enormes consecuencias. Antes de aceptarlas, convendría sin duda repetir algunas experiencias, tal vez en su propio laboratorio, para beneficiarse de este efecto de impregnación repitiendo la experiencia un número de veces suficiente para producir de nuevo este efecto en otro lugar. A falta de estas comprobaciones, sólo puedo ofreceros los comentarios del mismo Tiller:
*Los datos experimentales que hemos suscitado, explica Tiller, parecen indicar la aparición en este lugar de lo que se llama una simetría de nivel.+
Por ejemplo, una experiencia consistía en colocar un imán discoidal liso, bajo un tarro de agua durante tres días, polo positivo hacia arriba, midiendo el pH del agua; después hacer lo mismo con el polo negativo hacia arriba. Lo que se pretendía era ver si se producía un efecto sobre el pH según fuera el polo vuelto hacia arriba.
En un espacio normal que se llama *espacio de referencia U (1)+, explica Tiller, la fuerza magnética es proporcional al gradiente del cuadrado del campo magnético. Esto quiere decir que si se realiza esta experiencia en un *espacio normal+, no habrá ninguna diferencia, cualquiera que sea la posición del imán.
En el espacio condicionado, por el contrario, hemos tenido diferencias de una unidad y media de pH según el sentido en que estaba colocado el imán; lo cual es enorme. (Lo que quiere decir que, en este espacio, la ley física según la cual la fuerza magnética es proporcional al gradiente del cuadrado del campo magnético ha sido cambiada! Esto sólo es posible si se eleva la marca de simetría de nivel U (1) a algo así como lo que se llama la marca SU (2). Así, en cierta manera, a través de nuestras manipulaciones, hemos creado una simetría de nivel mixta. Hemos producido algunos elementos de una simetría de niveles SU(2), porque es la única manera de conseguir un efecto de polaridad.
(Esto quiere decir que influimos en la organización del vacío! El vacío no contiene materia, pero sin embargo no es una nada. Tiller insiste en el hecho de que el vacío contiene un potencial enorme de energía. Pero, en un sistema de referencia U (1), este potencial es caótico e informe. Sin efecto fundamental sobre el universo físico.
Pero, en la simetría de nivel SU (2), explica Tiller, hay un cambio. La simetría de nivel SU (2) cambia realmente el estado de las partículas que constituyen la realidad física y si realmente ha demostrado Tiller que el orden así creado en el vacío procede de un ser humano, se demostraría que tenemos el poder de utilizar realmente el poder del vacío a través de nuestra conciencia.
Pero )qué supone este poder?
Admitiendo que se pueda, a través de tales experiencias, utilizar la energía del vacío, )qué poder hay en este vacío, continúa Tiller?
Para responder, hay que comprender en primer lugar que este vacío no está verdaderamente vacío. Sólo está vacío de materia. Pero contiene una *densidad de energía+.
La mecánica cuántica y la teoría de la relatividad son las dos principales hipótesis de la física moderna y, para que sean compatibles, sus cálculos exigen que el vacío contenga una densidad de energía de 10 potencia 94 gramos por centímetro cúbico.
)Qué energía da esto? Para encontrarla, basta utilizar la fórmula de Einstein E=MC2.
El resultado, prácticamente, helo aquí, siempre según el resumen de los trabajos de Tiller por R.N. Boyd y a reserva de otras investigaciones: si tomas, digamos, un solo átomo de hidrógeno, algo sumamente pequeño, la fracción infinitesimal de un centímetro cúbico, y lo multiplicas por la densidad media de la masa del cosmos, número bien conocido por los astrónomos, encontrarás que, según este cálculo, (hay en la masa de vacío contenido en este átomo de hidrógeno casi un trillón de veces tanta energía como en todas las estrellas y los planetas en un radio de 20 billones de años luz!
Si la conciencia humana puede por tanto tener una influencia, aunque sea muy débil, puede cambiar cosas incluso en la materia, porque las energías fundamentales de todas las partículas de la materia deben su nivel de energía a su interacción con el vacío. Así, si se puede modificar este vacío, cambiar su grado de orden o de coherencia, aunque sólo sea muy poco, se pueden cambiar las energías fundamentales de las partículas, átomos, moléculas y ecuaciones químicas.
Parece que tenemos una confirmación de este fenómeno de impregnación de un lugar por el pensamiento, en las experiencias de psicometría. A veces, se reduce la psicometría a las sensaciones experimentadas por un médium en el contacto físico con un objeto, como si los acontecimientos hubieran depositado en él una fina película conteniendo las imágenes y los sonidos del pasado. Ahora bien, son numerosos los ejemplos en los que es el lugar en su conjunto el que parece impregnado de los acontecimientos que allí ocurrieron. El lector recordará tal vez que cuando la Sra. Monnier va al campo de batalla donde murió su hijo, tiene la extraña impresión de ver y oír algo del mismo combate. Su hijo le confirmaba entonces la realidad del fenómeno: *De los cuadros del pasado, queda siempre una Aimagen indeleble@, le había explicado, -eso que vosotros llamáis psicometría; por tanto, si supierais ver, una especie de Acliché@ de nuestro paso queda visible a los ojos del espíritu. Habéis tenido a veces ejemplos de esto, los habéis tomado por alucinaciones, pero son absolutamente reales, y desvelados excepcionalmente a vuestras miradas…+
No es difícil comprender, en estas condiciones, por qué la repetición de las mismas experiencias, en el mismo lugar, juegan un papel muy importante en la calidad de los resultados obtenidos. Y, por el contrario, está claro que las mismas experiencias realizadas con el mismo esmero y siguiendo el mismo proceso, pero en otro local, no pueden dar los mismos resultados. Se da aquí por tanto una pista de investigación muy interesante que es absolutamente necesario continuar. Otros investigadores ya han trabajado por otra parte en este sentido.

LAS EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE –
¿UNA APROXIMACIÓN DESDE LA CIENCIA AL “MÁS ALLÁ”?
(Julio Muriel, Madrid

Entre todos los temas relacionados con la supervivencia a la muerte física existe uno que viene siendo tratado con frecuencia por la comunidad científica, especialmente en la literatura médica, y no es otro que el de las “experiencias cercanas a la muerte” (ECM), término con el que se identifican las experimentadas por personas en situación de inconsciencia durante un episodio clínico de muerte inminente, casi siempre motivado por parada cardiorespiratoria, y que dichas personas relatan una vez superado el episodio tras su reanimación cardiopulmonar.
La medicina trata de identificar, analizar y explicar la razón de su aparición y sus contenidos (salida del propio cuerpo, visión del entorno, túnel de luz, presencia de seres ya fallecidos, revisión de la propia vida, etc.) y, muy especialmente, cómo estas experiencias pueden ocurrir y recordarse en una situación en la que el paciente se encuentra en total inconsciencia, con un registro de electroencefalograma plano.

Hace ahora un año revisamos ya las ECM desde este punto de vista científico-médico y revisamos las diversas teorías explicativas aparecidas en la literatura científica, entre las que destacaban:
1- las teorías “fisiológicas”: 1.1) la ECM es simplemente la forma que el cerebro tiene de agonizar; 1.2) la ECM es una alucinación resultado de una intoxicación por sustancias producidas en la química cerebral; 1.3) la ECM es el resultado de la sobreestimulación del lóbulo temporal del cerebro 1.4) la ECM es el resultado de la falta de oxígeno circulante.
2- las teorías “psicológicas”: 2.1) la ECM es un rasgo evolutivo, para adaptarnos mejor a la muerte; 2.2) la ECM es un “recuerdo” del nacimiento (“túnel” con luz al final, personas que nos reciben con amor,…); 2.3) la ECM es un proceso de protección y defensa ante la muerte, “saliéndose” de uno mismo, despersonalizándose.
3- las teorías de la “otra vida”: algunos científicos afirman que no existe explicación suficiente y que las ECM evidenciarían una realidad no acorde con conceptos hasta ahora básicos, ya que la consciencia sería independiente del funcionamiento cerebral y podría “sobrevivir” a la muerte de éste. Las ECM serían un puente a una existencia diferente e independiente de la muerte.

Estaba muy reciente entonces un trabajo holandés, publicado en la prestigiosa revista médica The Lancet (Vol. 358, Dic 15,2001), en el que se revisaban 62 casos de pacientes con ECM tras reanimación cardiopulmonar después de una parada cardiaca y en el que se afirmaba que “la idea de que la conciencia y la memoria se localizan en el cerebro debe discutirse”. ¿Que ha ocurrido en el tiempo transcurrido hasta hoy? ¿Hay novedades al respecto?

Siguen publicándose trabajos sobre el tema. Una sencilla búsqueda de la expresión ECM en las bases de datos bibliográficas médicas más habituales nos aporta, al menos, una docena de nuevas comunicaciones. He aquí algunas:
– “ECM en sobrevivientes a una parada cardiaca” publicado en Progress in Brain Research (Vol. 150, 2005): Es una nueva revisión de casos y de sus teorías explicativas.
– “ECM y lóbulo temporal” publicado en Psychological Science (Vol. 15-4, Abr, 2004): Concluye que “un funcionamiento anormal del lóbulo temporal pude estar implicado en las ECM y los individuos que tienen tales experiencias son fisiológicamente distintos de la población general”.
– “ECM con infección meningocócica” publicado en Child and Adolescent Psychiatry (Vol. 44-7, Julio, 2005): Cuatro casos de niños de 3, 4 y 7 años de edad con ECM ocurridas tras meningitis, descubiertas de forma inesperada durante el seguimiento de la enfermedad.
– “Una escala de validación Rasch para las ECM” publicado en British Journal of Psychology (Vol. 95-2, Mayo, 2004): Defiende la validez y conveniencia de una escala específica para medir las características de las ECM, siempre homogéneas en contenidos y características.

Vemos que, en este tiempo, no se ha perdido el interés por el tema, que el rigor de lo publicado es incuestionable, dadas las publicaciones implicadas, pero que no hay grandes novedades en los contenidos. Y tampoco lo hay en las opiniones de la comunidad científica al respecto:

– algunos están claramente en contra de cualquier explicación no ortodoxa…”Las visiones de muertos no corresponden sino a la liberación de funcionamientos inconscientes, los mismos que producen los sueños. Las ECM no prueban nada del acceso al mas allá (P. WALLON)” o hasta se indignan…”Si aceptáramos el hecho de que el hombre tenga espíritu, daríamos la espalda a la ciencia y a los últimos trescientos años de progreso científico”.
– otros están decididamente a favor…”las ECM son manifestaciones únicas en su género; ni la marihuana, ni las drogas alucinógenas, ni los narcóticos, ni los anestésicos, ni la falta de oxígeno engendran ECM verdaderas (M.MORSE)”.
-otros hallan respuestas más equidistantes…”aunque aún no están completamente dilucidadas en el cerebro las estructuras responsables de las experiencias místicas o de trascendencia, en un futuro no lejano éstas se delimitarán con exactitud. Una parte del cerebro sería responsable de nuestro sentido de espiritualidad, con lo que esta quedaría ligada al cerebro y, por tanto, sería algo innato en el ser humano. De esta forma el materialismo que lo negase estaría negando al mismo tiempo algo importante en la naturaleza humana (J. RUBIA)”.

Las ECM siguen estando presentes en la medicina, siguen siendo estudiadas y la posibilidad de aceptarlas como hechos reales y no solo como experiencias subjetivas de algunos individuos sigue siendo una propuesta válida. El problema es que aceptar la realidad de las ECM implica una concepción del mundo que sobrepasa los esquemas sostenidos hasta ahora por la medicina oficial. Es algo parecido a lo ya ocurrido en el mundo de la física, donde la revolución cuántica abrió un sinfín de “realidades” inesperadas, de las que el mismo Einstein se defendía diciendo que “si la física cuántica tiene razón, entonces el mundo está loco”. ¿Podría la física acercarnos a las ECM? ¡Recordemos a Prieur cuando nos hablaba de nuestro cuerpo espiritual hecho de neutrinos …!

Así que la ciencia nos plantea una difícil elección: decidir en que realidad estamos viviendo. Y nos ofrece tres posibilidades:
– o bien nuestra realidad es una imagen exacta de la Realidad Absoluta, ofrecida por nuestros sentidos y nuestro entendimiento (representacionismo)
– o bien nuestra realidad es una imagen falseada de la Realidad Absoluta, construida por nuestros sentidos y nuestro entendimiento (constructivismo)
– o bien no existe ninguna realidad, ni nuestra ni absoluta (solipismo)

Y a partir de aquí, aún recordando que “la física no trata de cómo sea el mundo, sino de qué podemos decir sobre él”, no nos queda más que confiar en que pronto alguien con mayor conocimiento de la ciencia física que nosotros venga en nuestra ayuda y nos explique “si la realidad se crea al observar o solo al tener conciencia de la observación”o que son “la teoría del todo”, “los mundos múltiples” o “el universo holográfico”.

Mientras tanto, quizás sea mejor apoyarnos en los que, por caminos muy diferentes, creyeron ya hace tiempo haber descubierto este entramado y así nos lo han hecho saber. He aquí un ejemplo:

“Llamé a la puerta del Absoluto y una voz en el interior me preguntó:“¿Quién está ahí?”“Yo soy” respondí. Y la voz me dijo: “En esta casa no hay lugar para mí y para ti”. Y la puerta permaneció cerrada. Entonces me dirigí al desierto y ayuné y recé en silencio. Un año después volví a llamar a la puerta y la voz me preguntó de nuevo:”¿Quién está ahí?” “Tú eres” respondí. Y entonces la puerta se abrió” (Mawalana Jalal’ud-Din Rumi, considerado el más grande poeta místico del Islam, 1207-1273)

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