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Queridos amigos blogeros:

A partir de hoy se encuentra disponible un nuevo blog de “Aquí-Allá” titulado “Teología de Aquí y de Allá”. Podéis acceder a él desde su enlace:

http://teologiaaquialla.wordpress.com

Como podeis suponer, en este blog solo incorporaremos textos de teología, para evitar colocarlos en nuestros blogs ya habituales:

https://aquialla.wordpress.com

http://elcarterodepierre.wordpress.com

Os animo a visitarlo para conocerlo.

Hasta pronto.

¡Buen día!

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Incorporamos al blog esta colaboración enviada desde Barcelona por nuestro buen amigo José Luís López. Él la envió como un comentario a la segunda parte del libro de François Brune “Los milagros y otros prodigios”, pero por su interés y dada su extensión creemos que merece figurar aquí.

Gracias José Luís.

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Sobre el tema de los milagros, me gustaría añadir este artículo, pues, aparte de ellos, en los cuales creo totalmente, existen otros hechos que se producen por desconocimiento del mismo ser humano. Lástima de los recursos que gastamos para investigar otras cosas y no adentrarnos más en este mundo.

Saludos.

José Luís López
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“PODEMOS REPROGRAMAR NUESTRO CEREBRO PARA CAMBIAR EL COMPORTAMIENTO”
Entrevista a Joe Dispenza por Graciela E. Prepelitchi

Hace algo más de veinte años, Joe Dispenza (uno de los maestros de “El Secreto”) fue arrollado por un todo terreno cuando participaba en un triatlón. El diagnóstico de los cuatro cirujanos que consultó coincidía. Tenía que operarse inmediatamente, debían implantarle barras de Harrington (de 20 a 30 centímetros desde la base del cuello hasta la base de la columna), ya que la tomografía demostraba que la médula estaba lesionada y que podría quedarse paralizado en cualquier momento.

Dispenza, que era quiropráctico, sabía muy bien lo que eso significaba: una discapacidad permanente y, muy probablemente, con un dolor constante. Su decisión fue arriesgada: intentaría ayudar a su cuerpo a que se recuperara de manera natural, conocía bien todo lo concerniente a huesos y músculos e ideó un plan de acción que incluía autohipnosis, meditación, una dieta que ayudara a sus huesos a regenerarse y ciertos ejercicios en el agua. Se recuperó totalmente en un tiempo récord y decidió ahondar en el tema.

Durante ocho años estudió las remisiones espontáneas de enfermedades y le sorprendieron tanto los resultados que decidió volver a la universidad para intentar explicar científicamente lo que había descubierto: el poder de nuestro cerebro como director ejecutivo del cuerpo. Lee el resto de esta entrada »

El 8 de Enero de 2008, en nuestra  reunión mensual habitual, Elías Fernéndez nos dará una conferencia sobre el “programa de evolución” al que estamos llamados junto con toda la creación. Elías es un hombre estudioso, profundo, abierto a ideas grandiosas, y viene desde Oviedo para estar con nosotros. ¡Ojalá su charla nos sirva a todos para avanzar en lo que nos interesa: la vida espiritual!

Tema: “EL Más Allá: Espiritualidad en evolución.”

Os animo a acudir.

Será, como siempre, a las 6:30 en el salón de los PP. Carmelitas de la Plaza de España de Madrid.

 1. Visualización-oración. La reunión comienza con un cuarto de hora de visualización-oración. Alfredo lee despacio un texto sacado del libro titulado Un médium entre fantasmas, Editorial Palmyra, Madrid, mayo 2007 [escrito por James van Praagh, el médium que inspira y coproduce la serie Entre fantasmas, emitida los miércoles por Cuatro]. Advierte de la necesidad de no forzar, ni en la visualización, ni en los mensajes, de dejarse llevar. Según las vibraciones que pongamos en juego, así serán las vibraciones de los seres que percibamos.

2. Vibraciones-ondas o partículas. Julio comenta una curiosa conversación, mantenida por él y Alfredo con sus respectiva mujeres. Se comenta un programa de Antena 3 TV, a propósito de una Programa sobre el personaje más importante de la Historia de España. Maru, la mujer de Julio, le “provoca” directamente a Alfredo: ¿Quién será para ti el personaje más importante de la Historia de España? Alfredo responde con cierto desparpajo, también “provocador”: Santa Teresa de Jesús. Por su calidad teológica y mística; porque, a pesar de ser mujer en el machista siglo XVI, no se arredró ante la “espada de Damocles” de la Inquisición; porque, a pesar de tantos empeñados en denigrarla como histérica y otras lindezas, ella sigue su camino de influencia en España y en el mundo… ¿Y por qué es tan importante la Mística? Entonces, interviene Julio

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Sol Blanco Soler es una buscadora, una exploradora, que no se conforma con ideas recibidas, sino que se arremanga y desciende al campo de la experiencia para estudiar eso que le apasiona y que conoce: el mundo del más allá. De esto nos habló en la interesante conferencia que nos dio el martes día 8 de mayo. Tal vez lo más importante fue que nos habló desde su propia experiencia, desde esas investigaciones serias que hace el equipo con el que trabaja desde hace más de 30 años, según nos dijo ella misma.

Comenzó diciendo que nos iba a hablar desde su propia experiencia. Sol es una mujer creyente, aunque  se muestra crítica con determinadas actitudes de la Iglesia en temas relacionados con la resurrección de los muertos y con el más allá. Nos contaba la anécdota de lo que le dijo un sacerdote “tolerante” en estos temas: «Está bien lo que hacéis, pero yo prefiero quedarme con lo de siempre.»

Con la sinceridad que le caracteriza, nos dijo que las ideas que nos iba a dar las había expresado ya en la conferencia de un Curso de los organizados por el P. Pilón. Esta conferencia se titulaba: Por qué vuelven. Cuando vio el título el P. Pilón le preguntó: ¿A quiénes te refieres? Y ella sin dudarlo dijo: A los fantasmas de los que se han ido, claro.

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Comenzamos la reunión con unos minutos de silencio, tratando de aprender el difícil arte de relajarnos y de “escuchar” en nuestro interior. Luego, buscando siempre la mayor participación, nos hablaron José Luís [Elaboración del duelo en los apóstoles], Alfonso [El desgarro del corazón cuando un amigo se va], Esther [La crisis que supone la “ida” de un ser querido], Raquel [Experiencia de viaje astral] y Alfredo [Sugerencias sobre la meta a  proponernos para el próximo curso].    La elaboración del duelo por Jesús en los apóstoles. José Luís, Madrid. Centra su intervención en una conferencia sumamente interesante de una psicoterapeuta y profesora de Psicología Religiosa en el Seminario de Oviedo, que se llama Alicia Fuentes Tuya. La conferencia la dio en el Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Los que tenéis Internet, podéis encontrarla en Google con esta entrada: <Orar desde lo cotidiano: la experiencia del Resucitado en nuestra vida hoy, Alicia Fuentes Tuya>De esta interesante conferencia, destacó José Luís cuatro puntos en especial: sanación, encuentro, crisis y pedagogía de Jesús.Sobre la sanación, destacó una idea original: antes teníamos una idea de salvación muy distanciada de la realidad, parecía que era para la otra vida; hoy hablamos de sanación, entendida como un espacio donde el ser humano comienza a vivir como persona, porque la experiencia cristiana radical es la vida, “Yo he venido para que tengan vida y vida abundante”, dice Jesús. Y tener vida es tener confianza en una mismo, es tener unas relaciones que nos dignifican y que ayudan a crecer a todos; es tener una experiencia honda que le va dando sentido a la vida; es, desde el ámbito de los creyentes, percibir, en medio de lo cotidiano y de los real, que algo vivo está brotando.Sobre el encuentro, destacó que una clave muy importante para los creyentes es vivir lo cotidiano, vivir la fe desde la categoría del encuentro. En la conferencia, destacaba Alicia la opinión del teólogo Schillebecx sobre el encuentro: en la fe cristiana, dice este teólogo, todo comenzó por un encuentro, el encuentro de aquellos hombres con Jesús de Nazaret. La experiencia de aquel encuentro de los apóstoles con Jesús ha llegado hasta nuestros días. En el evangelio de Mateo, nos dice Jesús: Buscad y encontraréis… el que busca encuentra. Alicia pone como ejemplos de este encuentro con Jesús los textos sobre la resurrección. Jesús sale al encuentro de las mujeres que van al sepulcro, de María Magdalena que llora desconsolada porque no sabe dónde lo han puesto, de los apóstoles que tienen las puertas cerradas por miedo a los judíos, de los discípulos de Emaús. Todos ellos se sentían perdidos desde la muerte de Jesús, y lo que les cambio en su vivencia del duelo por su muerte fue el encuentro con El. Jesús sale a su encuentro. Ellos tienen la fuerza para enfrentarse a aquella realidad nueva de la resurrección y nace nuevamente la esperanza en su corazón.Crisis. Una de las claves por las que muchas veces no llegamos a esa experiencia, es porque no estamos con nosotros; vivimos a un ritmo que nos come la vida. Muchas veces no somos dueños de nosotros mismos, nos dejamos manipular, no nos escuchamos. Cuando no hay sujeto, cuando no hay ser humano que, en su debilidad, sea él mismo, es bastante difícil este encuentro. Sin embargo, a lo largo de la vida, todos atravesamos momentos de crisis que nos van poniendo en “onda”. De vez en cuando vivimos situaciones que nos espabilan y nos dicen: “Sé tú”. Cuando en el hondón del corazón somos capaces de descubrir esa presencia que nos ayuda a ser, se produce una gran alegría y una gran energía, que nos ayuda a vivir.En cuanto a la pedagogía de Jesús, destaca Alicia cuatro puntos importantes:1) Jesús, en primer lugar, se hace compañero de camino. Jesús no se hace superior, Jesús permite el desahogo, acoge el dolor, da espacio para que el ser humano saque lo que lleva dentro. Los apóstoles tienen una crisis tan fuerte, cuando muere Jesús, que hasta han roto el grupo y se han alejado de él.2) Después, Jesús ilumina ese dolor desde la Palabra, cambia la perspectiva. Por ejemplo, a los de Emaús les explica las Escrituras y cómo no es extraño que el Mesías haya muerto. Así, empiezan a cambiar su manera de ver el problema. Además desarma la teología que tenían en aquel tiempo de que, si Dios estaba con el bueno al bueno todo tenía que salirle bien, y tuvo que hacerlo para que pudieran salir de su dolor.3) Jesús continúa con ellos y, finalmente, hay un encuentro muy bello, una cena de amistad en Emaús. Todos los textos de la resurrección –dice Alicia- nos muestra a Jesús compartiendo la mesa.Tal vez nosotros por diversas circunstancia en la vida, el estrés, el qué dirán, etc. no estamos en el hondón, no estamos en nosotros mismos, y no tenemos tiempos para abrir los ojos y ver desde el fondo de las cosas que nos suceden. Hablar de orar es  tanto como dejarnos sorprender por esa Presencia de Dios en nosotros. Y será nuestro el escuchar, el serenarnos, el ser capaces de abrir los ojos.Algo se muere en el alma cuando un amigo se va…Alfonso, Madrid. Esta frase es totalmente cierta en el caso de San Agustín, cuando se le muere su amigo íntimo, antes de su conversión: “Yo no podía vivir sin él… pero he aquí que, de repente, murió… Qué terrible dolor para mi corazón… lo buscaba por todas partes y ya no estaba; llegué a odiar todas las cosas porque no podían decirme como antes: “Ahí está, ahí viene…” Tenía el alma atormentada y triste, y todo me hería; no sabía qué hacer conmigo mismo ni qué responder a mi alma… Dios era para mí como un fantasma irreal, y el amigo que acababa de perder era mucho más querido y verdadero para mí que el mismo Dios. Sólo llorar me consolaba, lloraba en la amargura y descansaba en la amargura… llevaba mi alma rota y ensangrentada, quería huir y encontrar un lugar de reposo, pero yo era para mí mismo como una habitación inhabitable, en donde ni podía entrar ni podía salir. ¿Cómo huir de mí mismo? ¿Dónde podía yo ir que no me siguiera yo a mí mismo? Sin embargo, no podía más y opté por huir de mi patria, pues pensé que mis ojos buscarían menos a mi amigo allí donde yo no solía verle. Y así me marché de Tagaste y me fui a Cartago. (“Las Confesiones”, libro 4, apartado 4)   A Jesús de Nazaret también se le muere un amigo íntimo: Lázaro. Pero Jesús tiene otra visión de la muerte. No la ve como un ataque arbitrario desde el exterior: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para gloria de Dios. (Juan,11,4) Y es que Jesús tenía una “experiencia del Dios de la Vida” que todavía no tenía Agustín de Hipona: “Lázaro ha muerto y me alegro por vosotros, para que lleguéis a creer…” Y a Marta le da también su visión de la muerte-resurrección, igualándose Él con el Dios de la Vida: “Yo soy la RESURRECCIÓN  y la VIDA; el que cree en mí, aunque muera, vivirá…, no morirá nunca”. (Juan 11,25) El autor del cuarto evangelio tiene muy claro que la resurrección de Lázaro no es una resurrección definitiva, como fue la de Jesús. Es como un “signo”, como un “símbolo maravilloso” de lo que nos va a pasar a todos nosotros, y no por un puñado de años, como aconteció con Lázaro, sino para siempre. “El amor verdadero exige profunda, profunda eternidad…” (Nietzsche)  ¡Qué maravilla la pedagogía de Jesús!: “Vuestras enfermedades no son de muerte; no vais a morir nunca…” Y en el mismo evangelio de San Juan, en el capítulo 14, nos dejó una definición de la muerte que ni siquiera podíamos imaginar: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas…, no os preocupéis que Yo voy a preparar un lugar para vosotros. Después, volveré de nuevo y os llevaré conmigo, para que donde Yo estoy, estéis también vosotros…” Es la mejor definición de la muerte que he oído en mi vida. Gracias, Jesucristo, hermano mío. Después de oír esto de tus labios, ¿cómo voy a tener yo miedo de la “hermana muerte”? (Francisco de Asís)En estos tres últimos años, se me han muerto cinco amigos del alma. También he llorado, como Jesús. Él era Dios, pero también “totalmente humano”, como cualquiera de nosotros… El último que se me ha muerto ha sido Pedro, mi director de Instituto, “con quien tanto quería…” (como diría Miguel Hernández). Pedro era y “es” un hombre bueno donde los haya, que se desvivía por los alumnos que tenían más problemas, y que un buen día de su enfermedad se dirigió a Dios con estas palabras textuales: “Si me necesitas aquí para ayudar a estos alumnos con problemas, concédeme unos añitos más de vida, pero si Tú tienes otros planes sobre mí, que se haga tu voluntad, Jefe, y no la mía.”  (Me comentó como el que no quiere la cosa, tomando un café, que le había hecho esta “oferta” al Jefe. Y varias veces después, cuando yo iba a verle todos los días a La Paz, me dijo que la “oferta” seguía en pie. Qué gran testimonio para mí y qué ejemplo inolvidable he recibido de mi amigo…) Os adjunto el poema que leí en su funeral. Un fuerte abrazo para todos: Alfonso Valverde.


 


¡PEDRO…  NO PODRÁ MORIR NUNCA! Aquel que ha sentido una vez en sus manostemblar la alegría, el amor, la amistad,¡no podrá morir nunca…!Por eso,aunque muera su cuerpo,Pedro, nuestro amigo del alma,¡no podrá morir nunca…! 

Me costó muchos siglos de muertepoder entenderlo,muchos siglos de duda,de darle mi cuerpo extinguido a la hierbaque encima de mí balancea su fresca verdura…Pero ya estoy con Pedro en el aire, allá arriba,más alto que el suelo que pisan los vivos,y nombro su luz, su verdad, su belleza,su amor, su ternura…entre un claro clamor de campanas,y un curvo volar de gorrionespor las flores doradas y blancasde verdes praderas…  Y Pedro hace un ramo de flores silvestres,puede ser que os las dieraa vosotros: a ti Ana y David,tan queridos, y a ti, Antoñita…,él quería poner primavera,y llenaros el alma de besoscon palabras de amor y presencia: “No me canso de amaros -repite-,ni me pesa tampoco lo perdido,pues es falacia eso de perderos.Sólo importa de veras que he vividoy el tiempo que me falta para veros…No fue agua pasada el conoceros ,porque sigo, en Dios, teniendo lo tenido…,no sois para mí la nada ni el olvido,ni la muerte me separa de quereros…, ni larga ni monótona es la espera,porque siempre es el amor lo que antes era,y aunque no veáis mis ojos, mis labios y mi cara,mi espíritu y mi alma enamoradaya os inundan y os abrazan sin barreras…”                                      Alfonso Valverde.                             (Día 12 de diciembre de 2006)


La muerte de un ser querido nos pone ante una crisis existencial.Esther, Madrid. La reflexión, profunda y sincera de Esther, se centra en este punto del Cuestionario 6/2006-07. Comienza indicando que sus reflexiones, aunque aparentemente parezcan firmes, están llenas de dudas y en lo más profundo de su ser las siente con muchas contradicciones.La primera idea de valoración fue para la propia pregunta. Afirma con claridad: un hecho luctuoso siempre es para mal. Se muestra totalmente de acuerdo con la idea de que un hecho así, [la muerte de un ser tan querido como un hijo] es siempre un “momento decisivo”, marca un “antes” y un  “después” en la vida de aquellas personas que desgraciadamente, dice, hemos vivido una situación dramática, sólo comparable a los efectos que un terremoto produce en la naturaleza (el caos y el desorden producidos vienen con una exigencia añadida: el reconstruir y el proseguir el camino, como deber que el ser humano tiene que continuar viviendo.)Parto de la base de que toda ausencia produce dolor; en función de tu cariño y sentido de la “pertenencia” este dolor se agranda. Posiblemente, la justificación de esto sea “la trampa del cariño”.La reacción del ser humano ante una tragedia de esta naturaleza está en función de muchos factores (educacionales, formativos, religiosos…)Personalmente, mi respuesta se encaminó hacía tres vías:a)       Búsqueda del ser ausento por la necesidad que sentía de tener su presencia.b)       Búsqueda de respuestas al sentido de la existenciac)       Búsqueda a través de la fe.La primera, me acercó a grupos, investigadores, lecturas… que me consolaban, pues me ofrecían cierta esperanza en un encuentro con mi hijo (este momento encierra peligro, pues la sensibilidad que rodea al ser humano puede entorpecer la búsqueda, perdiendo la objetividad y siendo presa fácil de alguno o algunos desaprensivos.)La segunda me aproximó al pensamiento filosófico, encontrando en las teorías de la existencia un motivo de reflexión y de bálsamo en mi desorganizada mente.La respuesta de la fe era la que más me dolía: si tienes mucha fe, no hace falta buscar; si careces de ella, de alguna manera culpabilizas “al de arriba”.Con el tiempo te das cuenta de que el Universo tiene sus propias leyes. Dios deja hacer.Finalmente, como futuro tema de debate para próximas reuniones propuse pensar sobre el verdadero sentido del término sufrimiento, analizándolo desde dos vertientes: 1.- ¿Por qué se sufre?    2.- ¿Por quién se sufre? Raquel, Madrid. [Raquel es una sanadora espiritual que realiza una magnífica labor el mismo martes de la reunión con las personas que se acercan a ella. Les lleva consuelo y les ayuda en las dificultades concretas. En a última reunión, nos contó una de sus “viajes astrales”.]Para realizar una “viaje astral”, comienza diciendo, es necesario concentrarse, cosa que no es fácil. Pero es necesario tener vacía la mente el cuerpo en paz..Hacia las 5 de la mañana de un día de 1992 se encuentra acostada. Vive en Bélgica. Siente la necesidad de respirar aire puro y fresco. Se queda relajada mientras está acostada. Se va quedando dormida y se siente trasportada. El cuerpo queda en la cama. Lo que se traslada es el espíritu. Ve a su cuerpo tendido en el lecho. Se aleja a gran velocidad. El primer deseo se cumple: respira aire puro y fresco. Se ve de pronto sobre un país que no sabe cómo se llama. Tiene un verdor increíble. Recuerda que había un elefante en el centro y todo estaba verde a su alrededor. Su espíritu era consciente de lo que pasaba. Daba gracias a Dios por lo que estaba viendo.En 1994, va a Sri Lanka [la antigua Ceilán] donde vive uno de sus hijos. Al visitarlo, recuerda muchas cosas que había “visto” en su viaje astral. Buscaba el elefante que tanto le había impresionado en su viaje astral, pero al parecer se encontraba en el norte de la isla. Gran parte de las demás cosas que veía con los ojos del cuerpo físico, las recordaba no obstante como vistas anteriormente en su viaje astral. Una le pregunta la diferencia entre el sueño y el viaje astral. Ella responde que no tiene nada que ver, pues lo que uno ve en el viaje astral lo recuerda perfectamente. Aclara finalmente que nunca ha provocado un viaje astral, que para ella ha sido siempre y es [aunque ahora ya no los tiene con tanta frecuencia, debido, cree ella, a la edad] como un don, como un regalo recibido de Dios, por el bien que en ella provoca.Alfredo, Madrid. Como Julio no pudo asistir a la reunión, debido a sus compromisos de trabajo, Alfredo habló un poco de lo que piensa proponer al grupo para el próximo curso. El grupo, dijo, no puede quedarse en meras ideas, por muy relevantes y profundas que éstas sean. Lo ideal, a su juicio, es que se unieran ideas y experiencias que provocasen un cambio en los que se animaran a seguir el próximo curso. Toda esta perspectiva se sintetiza en una palabra: aprendizaje. El Evangelio habla muchas veces de que Jesús enseñaba a las muchedumbres que le rodeaban. Enseñaba cómo era el Reino de Dios a través de maravillosas comparaciones o parábolas, enseñaba cómo era el Padre del cielo, cómo estamos llamados a amarnos unos a otros, etc. No eran verdades puramente teóricas, en absoluto. Buscaban siempre un cambio persona profundo, radical. Implicaban también siempre incorporar sus enseñanzas a nuestra propia vida, es decir hacerlas nuestras a través de experiencias repetidas de amor, de relación amorosa, etc.Aprendizaje. Una de las acepciones de esta palabra: “Cambios duraderos del comportamiento de un sujeto [humano o animal], mediante experiencias repetidas”. Por extensión, proceso de adquisición de automatismos sensorio-motores y psíquicos. Como puede verse, en esta noción de aprendizaje se incluyen: a) Cambios duraderos de comportamiento. b) Experiencias repetidas.Si uno quiere, por ejemplo, aprender a hacer silencio interior, tendrá que repetir cuantas veces sean necesarias la experiencia de relajarse, de no tener miedo al silencio, de conseguir paz interior y para conseguirlo, hay que ejercitarse.Insiste en que lo que propone es solamente un borrador. Sugiere que, a finales de curso, nos reunamos en algún sitio, y propongamos una “tormenta de ideas” [brainstorming] para ver qué aprendizajes concretos podríamos intentar el próximo curso, y estudiar el modo concreto de adquirirlos. A esa reunión, se podría invitar a  algún experto.           

[Lo más importante de la reunión de febrero, como de todas, es sin duda el ambiente que se va creando entre los asistentes. Los asistentes asiduos son personas que lo hacen porque les interesa explorar nuevos caminos y profundizar en la vida espiritual y esto hace que se vaya creando un ambiente de cierta “complicidad espiritual” muy interesante. A continuación, se recoge un resumen de los que fueron glosando los diversos puntos del Cuestionario.] 

۞  Julio, Madrid.Juana de Arco o, mejor, Juana la Doncella, como ella siempre se nombró a sí misma y como la nombraron los que la conocieron, fue una campesina vulgar, una niña iletrada que no aprendió nunca a leer o a escribir. Nacida en 1412, unos cien años antes que nuestra Teresa de Jesús, en plena “guerra de los cien años” entre Francia e Inglaterra, a los doce años de edad comenzó a oír voces y más tarde a tener visiones de seres, que ella identificó como ángeles y santos, y que durante siete años le mostraron lo que “el Cielo” esperaba de ella, cual debía de ser su misión en la contienda y cómo debía llevarla adelante. Y ella, convencida de la verdad de sus visitantes y del mensaje que le transmitían, acometió su empresa y alcanzó sus objetivos. Más tarde, llegó lo peor. Fue apresada por sus enemigos, juzgada y condenada, por hereje, a la hoguera, donde, a los diecinueve años, siendo todavía una niña, murió.Hasta entonces, siguió recibiendo sus “visitas” y siguió defendiendo ante todos la verdad de su existencia. Había oído las voces; había recibido sus instrucciones; lo que había hecho lo había hecho a petición suya; Dios mismo se las había enviado. Así nos ha llegado, con sus propias palabras, en las actas del proceso que la condenó: “Aunque estuviera viendo ya el fuego, seguiría diciendo lo que he dicho”. Y así, con solo diecinueve años, cambió la vida por la verdad. Maravillosa fe inquebrantable, de la que solo puede disfrutar quién ha vivido una experiencia incuestionable.Surgen así, de inmediato, preguntas inevitables: ¿se le aparecieron realmente esos seres o fue víctima de su propia ilusión?, ¿es el mundo visible el único mundo a considerar o podemos contactar con otros diferentes?, ¿podemos recibir consejos desde allí?, ¿existen personas con mayor receptividad para ello? No tenemos respuestas que nos convenzan a todos. Somos todavía escolares queriendo responder al secreto del universo.Pero ¿cómo eran las experiencias de Juana? Ella nos lo dejó dicho bien claro. Siempre se acompañaron de luz y siempre las experimentó con sus sentidos corporales, no con su imaginación. Las oía, las veía, pudo tocarlas, abrazarlas y sentirlas. Incluso pudo olerlas. Y lo más sorprendente, no siempre estuvo de acuerdo con los mensajes que recibió. Incluso llegó a actuar en contra de lo que se le decía, como cuando trató de escapar, arrojándose desde una alta torre, mientras estaba prisionera.Y ¿en que se diferenciaron sus experiencias de las de una Teresa de Jesús o de una Bernadette Soubirous?. Juana nunca fue una mística, no empleó términos como “mi Amado” o “mi esposo celestial”, tan propios de esa poesía que llamamos mística. Ni tuvo nunca episodios de éxtasis teresianos o de manifestaciones histéricas. Fue, simplemente, una persona que sabía lo que tenía que hacer, que tenía un tiempo limitado para hacerlo, y que debía cumplirlo. Es la santa más práctica que podamos imaginar. Ningún sentimentalismo, pero sí una fe firme, convicción y coraje.¿Qué mayor cambio que éste en la vida de una persona tan insignificante como ella era? Nunca pudo volver a sus orígenes, aunque lo hubiera deseado: “Yo preferiría haber podido volver a mi casa, a tejer junto a mi madre” confesó en alguna ocasión. Pero el misterio la embargó y la arrastró. Un misterio al que seguiremos buscando explicación, pero para el que solo los que, como Juana, lo han experimentado tienen respuesta. 

 2.- “Voces interiores en los profetas”۞ Miriam del Camino, Madrid. “Así la atraeré al desierto y la hablaré al corazón”. (Oseas 15-17).Me he inspirado en estas palabras del profeta Oseas para entender cómo el Señor nos lleva al desierto de la vida y en las arenas secas, por las pruebas que vivimos, puede EL derramar la lluvia de amor y sabiduría que nos permite crear ese oasis de silencio donde todo lo que nos ocurre tenga sentido y fructifique.La semana pasada estuve viendo una película que a todos recomiendo, la proyectan en el cine “Paz” y se titula “El gran silencio”. Realmente es un reportaje sobre la vida de los Cartujos en los Alpes franceses. Las imágenes son bellísimas, pero eso no es lo importante de la película, sino el silencio de “cierto interior” del que nos habla Oseas, y donde un grupo de hombres de todas las edades se retiran para encontrarlo. Allí el tiempo se detiene, no cuenta, ellos están siempre en el presente. Nos dice el director de la película que cuando pidió filmar la vida en el monasterio, le contestaron: “Venga dentro de doce ó trece años, ya le avisaremos,…” .Cuando le llamaron habían pasado diecisiete años. Señor, Tú me has seducido y yo me he dejado seducir”, es la frase que aparece en la pantalla frecuentemente. “Esos hombres seducidos por Dios viven en el eterno presente”.Un anciano cartujo decía que a medida que la vida física va avanzando se vuelve más y más dulce y feliz sólo de pensar que al final le espera un Padre, el mejor de los padres, que entiende y respeta nuestras acciones. También comenta que todo lo que nos ocurre es para el bien de nuestra alma.Cuando hay amor de verdad, el miedo desaparece. Si dos personas se quieren, hablan  muy bajito y casi ni lo necesitan, posiblemente ése es uno de los caminos para hacer el silencio interior, donde sobran todas las explicaciones y que nos permite entender el salmo número 9, versículo 4: “Con sus plumas te cubrirá y debajo de sus alas estarás seguro”.۞ Gaspar, Madrid.  “Voces interiores en el profeta Jonás”.  Gaspar nos invita a leer: es muy breve y muy interesante. Luego, analiza las voces interiores en los profetas. En todos los profetas, dice, se manifiesta esa voz interior: A Eliseo, le dice: “Levántate”. A Isaías: “Diles”. A José: “Recibe a tu mujer”. A Samuel: “¡Samuel, Samuel!”Ellos eran conscientes de la voz interior que reciben y, en ocasiones, hasta se resisten a hacerla suya, por ejemplo, a ir a predicar a una ciudad [caso de Jonás] o a decir determinadas cosas, por temor a ser rechazados.El profeta Jonás es un ejemplo de ese rechazo. Es invitado a ir a predicar penitencia a una gran ciudad de entonces: Nínive [unos 120.000 habitantes]. Él no quiere ir y cambia ese destino por el de otra ciudad: Tarsis. Desobedeciendo por tanto la llamada, se embarca en medio de un mar revuelto y amenazante, que hace templar a la barca. Los de ésta, se preguntan: ¿Quién es la causa? Jonás pide ser arrojado al mar. Así lo hacen sus compañeros y el mar se calma. El es tragado por un pez. Se arrepiente y Yavé le vuelve a llamar con el mismo mensaje: “Ve a Nínive y dile lo que te dije: En 40 días, Nínive será destruida. Haced penitencia.” Lo bueno es que la ciudad se arrepiente y Dios no lleva a cabo el castigo. Entonces, ¡Jonás se enfada! “Ah, Señor, ya lo decía yo cuando todavía estaba en mi tierra. Por algo me apresuré a huir a Tarsis. Porque sé que eres un Dios clemente, compasivo, paciente y misericordioso, que te arrepientes del mal.”Hoy, como entonces, hay voces proféticas, ante situaciones diversas, voces de denuncia ante guerras, hambre, injusticias, pobreza. Esas veces nos pueden venir a través de la Iglesia, de misioneros, de alguien que hace el bien o denuncia el abuso. A todos nos pueden llegar, si abrimos nuestro corazón, si sabemos dejarlo en blanco para recibir la voz del Espíritu. Esta voz, suave pero firme, nos va a invitar –como en el caso de Nínive- a cambiar nuestro corazón, a convertirnos. Esa voz interior nos va a urgir, como en el caso de Jonás, a salir de nuestra tierra y a ir a esa Nínive del pecado, para  invitarnos al cambio.El cristiano es ungido en el bautismo para ser profeta, sacerdote y rey. Como profeta, es enviado a convivir con una realidad, lejana a veces y contradictoria siempre con el mensaje de Jesús. Puede, como Jonás, sentir la tentación de desistir, pero lo que en definitiva quedará claro es que tiene que anunciar la salvación que viene de Dios. 

3.  «Voz interior» en Cécile, madre de Pierre.۞   Nieves, Madrid. En atención a Alfredo que desea que participemos todos, y me anima a decir algo.Muchos de vosotros conocéis los libros de Pierre, el joven oficial francés que fallece en la primera guerra  mundial, y que se comunicó después con su madre durante muchos años [1908-1937]. Dios permite que alguno de los seres del más allá, se comuniquen con las personas queridas que dejaron en la tierra.Cecile, la madre de Pierre, nos dice que estaba escribiendo a una amiga poco después de morir su único hijo, y de pronto oyó con los oídos físicos, «¡mamá!» por tres veces; se detuvo emocionada y preguntó -¿eres tú Pierre? -¡ mamá!, y nunca volvió a escuchar su voz.Cecile rezaba, pedía ayuda a Dios y un día, años después, siente en su mente y en su corazón que su hijo le dice: «Toma un lápiz y escribe». Cecile siente lo que su hijo le dice a nivel psíquico en su mente. El amor que siempre existió entre ellos, facilitó la comunicación y les unió para siempre. Es precioso leer  en una de las cartas que su hijo le dice: «Soy yo mamá, no temas, estoy vivo».Dios quiso que la comunicación continuara durante muchos años. “El amor es más fuerte que la muerte”. Pienso que entre el oír  y sentir sus voces puede haber matices, al menos para mí. En una sesión de Reiki, mientras estaba tendida en la camilla, muy relajada, y sintiéndome muy bien, casi al final, llegan a mis oídos unos murmullos en tono bajo y de pronto una voz clara y sonora dice el nombre de mi hijo: ¡Alberto Carlos!, por tres veces en tono de llamada o saludo alegre. Termina la sesión y al salir veo a la coordinadora del grupo y se lo comento, y entonces me entero que es el cumpleaños de su hija, también en el más allá. ¿Qué me dice a mí todo esto? Muy sencillo, habían estado allí con nosotros.  Nieves.  

4. «Voces interiores» en el “Vuelo de la mariposa”. [Como en los casos de Teresa y Juana, como en los casos de los profetas y de la madre de Pierre, siempre está el peligro de “contaminar” las voces interiores que se reciben del Más allá con  la propia imaginación, con la propia cultura, incluso con el momento preciso que uno vive. Así vemos, a veces, que el Dios que aparece en el A.T. es más bien fruto de la cultura del autor que escribió el texto, que de la inspiración divina. Seguro. Eso no quiere decir que todo el texto esté “contaminado”. En el “Vuelo”, como en otros momentos de paz, de relajación, etc. puede uno recibir, a mi juicio, auténticas «voces interiores»; pero corre uno el peligro de “contaminarse” analizando fríamente a través de la razón y “a toro pasado”.]۞     Antonio, Madrid.  Voces y algo más en el Vuelo de la Mariposa.    Las voces que se escuchan en el Vuelo, nunca son gritos, sino suaves susurros que llegan a la mente y producen un gran sosiego. Sientes en todos los seres que visitas una gran atención, nadie habla si no le preguntas, y como algo difuso que flota en el ambiente, una gran paz, respeto y amor. Cuando piensas en ello pasados unos días, te convences aún más, que has estado en el otro lado, en un mundo mejor.   Preguntaba en una ocasión a mi hijo Alberto Carlos por mi hermano fallecido algunos meses antes y me contestó que estaban ayudándole, y entonces le hice la reflexión de que su hijo Ricardo tendría mucho trabajo con su padre que padeció una demencia los últimos años. Antes de que pudiera contestar mi hijo, Nieves dijo en plan jocoso que no le darían mucho trabajo allí la extracción de dientes, puesto que Ricardo había sido odontólogo en la tierra. Mi hijo contesta rápido a su madre: “¡Ricardo sigue siendo médico!”, dejando entrever que ejercía allá y había adaptado su profesión de la tierra.   A veces las voces que oyes son similares a las de la tierra en todo. Pedía apoyo un día a mi hermana Julita, porque me encontraba muy cansado mientras realizaba el Vuelo, y me contestó en broma: “Eres un quejica”, pero pronto noté que había puesto su mano? sobre mi cabeza, desapareciendo en el acto el cansancio. Nieves le dijo en una ocasión a Julita (que dejó este mundo cuando tenía tres años), que sentía no haberla conocido. Julita muy alegre le contesta: “Nos conocemos mucho más de lo que tu crees”. Dándonos a entender que estaba cerca de nosotros. –Julita es en todas las reuniones familiares el ser más evolucionado de la familia-. Un día me dijo que toda la familia que se reunía, eran hijos espirituales suyos. Su trabajo con todos debe haber sido muy fuerte  y provechoso para ellos.   Visité a mi padre en su hermosa casa, en la ladera de una montaña y orientada hacia un pequeño arroyuelo de aguas límpidas, transparentes. Cuando le dije que me gustaba mucho su casa, me contestó risueño que a él también.    Siempre que hago el Vuelo, la primera persona con la que me encuentro,-además de las que me ayudan a llegar, casi siempre Elena-, es mi madre que me recibe en un prado lleno de florecillas de diversos colores. Suele estar con mi hermana Julita, que le ha ayudado mucho en su evolución. (En una ocasión le pedí perdón por no haberla recordado más desde que se fue, ya que nuestra relación había sido siempre tan buena, y ella me contestó: ¡Siempre hemos estado muy unidos!) Después de los abrazos y de alguna pregunta, me llevan las tres con mi hijo Alberto Carlos, al mismo lugar o muy parecido. Allí comienza la reunión familiar que en alguna ocasión ha reunido a ocho o diez seres. Mi hijo me dice que trabaja mucho allá. ¿Que trabajos haces? le pregunté y él contestó: “Igual que en la tierra, enseñanza, telecomunicaciones,-mi profesión-, y ayudar a seres que lo necesitan tanto en este lado como en la tierra”. ¿Estás tan ocupado como antes? volví a preguntar y su contestación rápida fue la siguiente: “Parecido, trabajamos mucho pero también hacemos fiestas, tengo muchos amigos y nos divertimos”.    A mi cuñado Tomás, hermano de Nieves que fue sacerdote en la tierra, le pregunté un día, si el sitio donde estábamos era el cielo, y contestó: “Sí, esto es el cielo”.   Todo lo que he escuchado mentalmente en el otro lado, ha sido: Trabajan mucho, unión y ayuda entre todos unos a otros, fiestas muy alegres, obediencia con amor, y deseo de paz, armonía y siempre el AMOR llenándolo todo. Si en la tierra nos acercáramos un poco a ese plan de vida, el Reino de Dios habría llegado. Antonio.   

(martes, 9 de enero de 2007)[Se resumen, a continuación, las reflexiones que compartieron con nosotros, en la última reunión, nuestros amigos José Luís, Momi, Alfonso y Antonio. Gracias a los cuatro.]José Luís G. Pardilla, Madrid.  Hace una hermosa reflexión sobre los milagros, aplicando esta noción, no a los milagros físicos y tangibles, sino a lo que podríamos llamar milagros «espirituales»: los que suponen una manifestación extraordinaria del espíritu. Comenzó su introducción con una hoja volandera que encontró casualmente. Un caballero se acerca a visitar un enfermo en el hospital de Alcalá de Henares. «Junto al paciente que yo visitaba, separado por una cortina blanca de tela, había otro enfermo de unos 30 años. No hablaba, no veía, no podía moverse, no conocía a nadie. Le alimentaban por sonda. Llevaba así 17 años. Pero a su lado, había siempre un ángel de la guarda: su padre. ¡Qué maravilla de hombre aquel papá! Lavaba, alimentaba y cuidaba a su hijo con una ternura sin igual. Después de rociar con colonia la cara de su hijo, les estampaba un beso y le hablaba al oído. El hijo lo miraba, y aquella mirada colmaba de felicidad al papá. Éste se secaba las lágrimas y decía siempre lo mismo: “Tengo fe, tengo mucha fe; este hijo mío cada vez va mejor. Dios hará el milagro”. La primera vez que presencié esta escena, me dieron ganas de llamar a los estudios de TVE, de avisar a una cadena de radio, de ponerme en contacto con cualquier periódico de Madrid. Posiblemente no habría respondido nadie. Tiene razón el periodista que decía: Si Ud. sólo ama, sólo trabaja, sólo trata de ser honesto, ya puede matarse en hacer todas estas cosas, poco importa, jamás saldrá en la primera página. La hierba y las flores de las mejores acciones del hombre crecen de noche. Son invisibles a los ojos de los demás. Yo he tenido la suerte de presenciar algo luminoso en la oscura habitación de cualquier hospital.»Continúa luego José Luís reflexionando sobre varias cosas que se le ocurrieron sobre los milagros. Antes que sobre los milagros físicos, dice le surgió la idea del milagro de la ternura y del milagro de la alegría. Cita un párrafo de Pagola, a propósito de la resurrección de Jesús, en el que dice que los apóstoles no acababan de creer en ella por la alegría que tenían. El hombre que sólo es sensible al mal, añadía Pagola, y no sabe gustar la alegría del bien, difícilmente será creyente. Sólo quien es capaz de practicar la generosidad, la ternura, la amistad, la belleza y el bien, puede intuir el misterio de la alegría y abrirse al Creador de la vida. Probablemente, la increencia de alguien comienza a gestarse cuando se ha vaciado de interioridad y ha reducido su vida a lo pragmático.Cita luego el “milagro”  de una noche de fin de año que contaba Martín Descalzo. Mientras muchos se divierten con sus ruidos y sus pequeñas o grandes y, a veces forzadas alegrías, alguien entra en un PUB a matar la noche vieja. Allí encuentra a una pareja. Comienzan los tres a hablar. De cosas banales al principio, de cosas más trascendentes después. Se entabla entre ellos una verdadera amistad. Cada uno, termina diciendo Martín Descalzo, entró con un alma y salió con tres, pues la amistad multiplica por tantos cuantos amigos se hacen; a mí, esto de que unos jóvenes pasen la noche vieja comunicándose de este modo me parece un milagro bendito.Se pregunta, finalmente, José Luís si son compatibles hoy en día los milagros con la fe. Y responde que sí por dos razones fundamentalmente. Una, porque, si nos fijamos en la Biblia, los milagros no son vistos como “pruebas”, sino como “signos”. Por ejemplo, en las Bodas de cana, la conversión del agua en vino fue el primer signo de la fuerza de Dios en Jesús. «Y creyeron en él sus discípulos». En segundo lugar, desde la nueva perspectiva teológica, el milagro nos habla de la perspectiva que se nos abre si dejamos actuar en nosotros el amor de Dios que se nos manifiesta desde la Creación: Jesús, a través de los milagros, nos muestra la realidad del Reino de Dios.Resumiendo, en el milagro se trataría de una acción de Dios por la que, actuando dentro del mundo, otorga al ser humano una salvación infrahumana o terrena y expresa, a través de ella, a modo de signo en la materialidad del mundo, un amor personal que apunta hacia la salvación incondicional. (Waimann).Momi, Madrid. PUNTO SEGUNDO. Las curaciones de Antonio al dictado de los espíritus.Al considerarme católica practicante, lógicamente, para mí actúan espíritus servidores de nuestro Padre. Antonio recibe la ayuda, según dijo, principalmente del ángel San Gabriel.Desde niño tiene vivencias, al estar cercano a su tía Saturnina; no le resultan del todo extrañas y va creciendo, siempre esperando qué señal o manifestación será la próxima. ¿Os habéis parado a reflexionar cómo un niño con 7 años vive esto, en una pequeña población rural?.Todos en este grupo somos adultos que, por diferentes motivos, hemos llegado hasta aquí.  Escuchar a Antonio su relato nos parece extraordinario, desde la cercanía de tenerle, pero ¿a cuántas personas que no les interesa o que rechazan esto, les parecería que les estaban contando una historia demoníaca?Algunos desde niños hemos oído relatar historias a nuestros mayores de personas que ponían sus manos y curaban. Este recuerdo lo vivimos en mi familia en una zona rural de Castilla. Cuando yo tenía 6 ó 7 años, mi madre se cayó o se torció un pie y durante días no pudo moverse. Le hablaron de una buena señora en un pueblo no muy lejano y salió de casa en brazos de varias personas (“a la silla la reina”). Al regresar bajó sola del coche, entró andando y comenzó a realizar sus tareas cotidianas.Cuando hice uno de los cursos de reiki, escuché que se podía ayudar a personas a desprenderse de energías negativas. Ya había comenzado a interesarme por estas “cosas raras” y no me sorprendió, pues mi maestra cuenta con toda mi confianza.  Había una compañera que confirmó haber sido poseída durante años por un espíritu. Después escuché a una señora que asiste a este grupo su terrible día a día con el espíritu de un ser querido y cercano a ella.  Todos hemos oído y visto personas más o menos cercanas adictas a vicios o que en su vida cotidiana actúan de forma extraña. En las Sagradas Escrituras leemos en San Marcos 9 (38-41) “Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo. Jesús replicó “No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre, luego puede hablar mal de mi …….”.Os cuento todo esto, porque durante el relato de Antonio fui teniendo estas vivencias.Creo que la mayoría de las personas podemos hacer esto o lo otro, si tenemos una cierta preparación y nos ayudan nuestros guías y maestros; pero quizás nunca lleguemos a constatar si lo que hemos hecho se sale de lo normal. Otras, como Antonio, sí. Es consciente de ello, ya que desde niño actuaron sobre él espíritus bienhechores y él no lo rechazó, sino todo lo contrario, aunque supongo que asustado,  esperaba la siguiente señal.Aparentemente se le ve un hombre normal, sencillo, sin pretensiones personales o económicas, cercano y familiar. Tiene un medio de vida como cualquiera de nosotros, y al regresar a su hogar dedica su tiempo a lo que está llamado desde niño. Me da la impresión que no se hace demasiadas preguntas, simplemente confía. ¿Os dais cuenta del equilibrio y armonía que existe en su entorno tanto familiar como a los que ayuda? Esto no le viene de él, por muy buena persona que pueda ser, para mí es asistido por su entrega.Como tantas cosas que hemos oído no existe un razonamiento para explicar estos hechos.Una vez leí “Estamos llamados a servir por el mero gozo de servir con amor. Actuando desde la más absoluta libertad”.     Alfonso, Madrid. PUNTO TERCERO (Anexo nº 7): Las sanaciones de nuestro amigo Antonio, ¿pueden o no incluirse entre los  “carismas”  de los que nos habla San Pablo y San Marcos?            Pienso que sí, aunque es una evidencia mía muy subjetiva. A otra persona le puede parecer lo contrario. Me baso en que se le puede aplicar perfectamente, según mi opinión, el texto de 1ª Cor. 12,7-11: “La manifestación particular del Espíritu se la da a cada uno para el bien común…, a uno, por ejemplo, se le dan palabras acertadas y a otro dones para curar…” Creo que es el caso de Antonio: ha recibido del Señor estos dones y los utiliza para “el bien común”. Además, totalmente gratis. Como él los recibe, así los da. Y su mujer, Loli, le ayuda y colabora en la misma línea de generosidad y gratuidad. Pero yo creo que este matrimonio es totalmente “carismático” por una razón, a mi juicio, muy importante: están y se mueven en la más pura línea evangélica, y actúan día a día, al caer de la tarde, como nuestro entrañable Jesús de Nazaret. Tienen su misma “preocupación terapéutica”. Antonio, después de haber trabajado todo el santo día en el invernadero y en el mercado, como su Maestro Jesús, ama, defiende y dedica toda su atención a los enfermos y a los indefensos. Le llega al alma el sufrimiento de las personas y quiere aliviarles de ese sufrimiento. Recordemos que esto es “evangelio puro”: la misión de Jesús no fue tanto religiosa o moral, cuanto una “misión terapéutica”, encaminada a aliviar el sufrimiento de quienes se ven agobiados por el mal físico, psicológico o espiritual y están excluidos de una vida sana… Cuando a Jesús se le pregunta si viene de parte de Dios, sólo responde con su actividad terapéutica y curadora: “los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios…” (Mt 11, 4-6)  Jesús ha tenido el valor de poner en marcha una “religión terapéutica” que no tiene precedentes en la tradición religiosa de Israel. Él no anuncia el REINO levantando el índice como los escribas y fariseos para recordar a todos la ley del Señor. No. Los galileos, nos lo dice el evangelio precisamente del día de hoy (9 de enero) descubren en Él una autoridad nueva y totalmente original: no la de los escribas con el dedo señalando la ley, sino la del corazón y la “compasión”, la de las manos tocando a los impuros leprosos o a los endemoniados y bendiciendo a los enfermos y a los que vivían agobiados y sufriendo… Si leemos despacito el evangelio, llegaremos a la conclusión de que las sanaciones que Jesús lleva a cabo a nivel físico, psicológico o espiritual son el símbolo que mejor condensa e ilumina su proyecto del “reino de Dios” aquí en la tierra. No los podía curar a todos, claro. Sólo unos pocos experimentaron su fuerza curadora. No pensó Jesús en los milagros como una forma fácil de suprimir el sufrimiento del mundo, sino como un “signo” para indicarnos la verdadera dirección para acoger y realizar el “reino de Dios”… Por eso, Él no envía a sus discípulos como grandes doctores de la ley o como grandes teólogos, no. Los envía como “curadores” y como personas atentas al sufrimiento de los demás: “Id, proclamad que el “reino de Dios” está cerca: curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios… Gratis lo habéis recibido, dadlo gratis (Mt 20, 7-8) La PRIMERA TAREA, por tanto, nada tiene que ver con la religión, la teología o la moral. Sólo tiene que ver con el corazón, con las entrañas de misericordia y con la “compasión”: CURAD, sacad a la gente del abatimiento y de la desesperanza, ayudad a vivir de la manera más saludable posible. Por todo lo expuesto hasta ahora, yo creo que Antonio tiene el carisma de la sanación y es un personaje evangélico envidiable, que nos hace exclamar llenos de gozo del Espíritu como exclamó Jesús cuando en una ocasión llegaron sus discípulos muy contentos porque habían curado enfermos y expulsado demonios: “Yo te bendigo, Padre, señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los sencillos…”  (Mt, 11,25-26; Lc, 10,21-22) Antonio y Nieves, Madrid. Querido amigo Alfredo: La posesión de un espíritu maligno no está bien vista en los tiempos que vivimos, ni por creyentes ni por los que no creen en Dios, aunque todos sabemos algunos casos en los que hay personas que están sufriendo por ella, y es posible que haya muchas personas poseídas por espíritus indignos.       Antonio López en su charla del día 26 nos habló de la expulsión de espíritus, y la curación consiguiente de la persona que lo sufría.      Vamos a citar algunos casos de posesión que se citan en los evangelios, y en los que Jesús expulsaba al intruso y la persona poseída, quedaba sana.      (Mt 9 32, 34), nos relata de forma breve, cómo a Jesús le presentan una persona que estaba sorda y muda por culpa de la posesión de un espíritu endemoniado. Expulsado el maligno, comenzó a hablar normalmente, unos dicen que aquello es una maravilla y otros que el demonio le ayuda. Esta discusión sigue a través de los siglos, entre los que no quieren creer y los aceptan a Dios.      (Mt 9 14, 29), nos cuenta la expulsión por Jesús, de un demonio a un joven que por culpa de la posesión tiene epilepsia, y que no han podido expulsarle sus discípulos. El padre del joven relata las atrocidades que le hace el espíritu impuro a su hijo. Jesús con autoridad le expulsa y el joven queda curado. Cuando los discípulos le preguntan a Jesús por qué no pudieron ellos expulsar a ese demonio, Él les contesta que les falta fe, y que este tipo de espíritus solo se puede expulsarles con oración. En este relato el padre del joven dice una de las frases más hermosas del evangelio dirigiéndose a Jesús: “Creo, ayuda a mi poca fe”.       Cuando escuchamos o leemos la noticia sobre la posesión y expulsión de espíritus malignos, la mayoría hemos sonreído pensando que eso pasaba en otros tiempos, en una palabra no creemos mucho en ello. ¿Cómo podemos comprender a algunas personas que por circunstancias distintas de la vida, que en muchos casos no les importa personalmente, griten con un odio tremendo, contra algo o contra alguien, insulten gravemente o deseen y pidan el mal para alguna persona que en la mayoría de los casos no les ha hecho nada? No deberíamos ir pensando en la posesión. Es posible que pensar en este tema nos ayudaría a encontrar de donde puede venir tanta maldad, tanto odio.    Antonio López cree en la posesión y ayuda y cura a los poseídos, como nos dijo el día 26-XII-06. Gracias porque nos demostraste que el amor puede llenar la vida de una familia que dedica una buena parte de su tiempo a ayudar a los demás. Nada más, un abrazo. Antonio Sanz 05 enero 2007.   

[Permitidme que repita una observación que ya hice en la anterior Comunicación: es imposible reflejar en unas líneas toda la  vida y espontaneidad que se respira cada vez más en las reuniones. La vida del grupo es siempre más]Comenzamos la reunión con una reflexión-oración-relajación (10’). Seguimos luego el Cuestionario 3/2006-07.Punto 1. ¿A qué nuevos métodos de curación se refiere sir Arthur Conan Doyle (ACD)?…Finuca comienza diciendo que ACD tiene en cuenta cosas en las que la medicina  tradicional no se fija lo suficiente. Maricruz, como enfermera en activo habla de lo mucho que influye en el enfermo el estado de ánimo con que se les trata. Alfonso nos cuenta lo que suele comentarle su hermano, médico de atención primaria: El 90 % de las enfermedades que le llegan son psicosomáticas y les cura más el trato personal que las medicinas que se les aplican. Carmen: cuenta una experiencia vivida por ella en su relación con un enfermo, y concluye que enviar energía y pensamientos positivos a un enfermo, ayuda a éste. Alfonso cita los cursos de Control Mental y las potencialidades que en estos se desarrollan. Carmen cita el libro de la Sra. Lebrun: Médicos del cielo, médicos de la tierra, para decir cómo los médicos del Más allá pueden ayudar a los enfermos del aquí. Ana cuenta la historia de una amiga de Valencia con una enfermedad degenerativa y el efecto que en ella se está produciendo con la ayuda de los médicos del más allá. Antonio alude a los efectos beneficiosos que produce la relajación profunda. Hay enfermos, dice, a los que una buena relación les ayuda más a dormir que la ingestión de medicinas. Nieves alude, en esta misma línea, a un centro de relajación al que ella acude. Tiene la impresión de que, a través de la relajación profunda, se captan las energías del universo. Elena, Guadalajara, cuenta la experiencia que vivió con su hijo tras el accidente en el que se quemó la pierna. La transmisión de energías  positivas dio un  resultado espectacular que maravilló a los mismos cirujanos. Alfredo alude a la necesidad de no abandonar, en ningún caso, la medicina tradicional. Ana, Segovia, insiste en la necesidad de cuidar las energías positivas y evitar la influencia de las energías materialistas y negativas. Cuando uno está enfermo, dice, a veces es mejor estar solos: los comentarios negativos de la gente proporcionan toxinas verbales negativas. Antonio apoya lo de Ana y pone el ejemplo de lo negativo que resulta a veces oír la radio, ya desde la mañana, por la energía negativa que aporta. En este contexto, alude José Luís a lo negativo que puede resultar para un buen “sueño” el oír ciertas conversaciones en la TV criticando con desparpajo a todo el mundo. Momi alude a los bloqueos que nos encadenan a veces, sobre todo cuando tenemos algún impacto fuerte en nuestra vida, y cómo el “reiki”, con la serenidad y la armonía que siembra en ti, puede ayudar a superarlos.Punto 2.El origen de las enfermedades lo pone ACD en la falta de armonía entre los cuerpos psíquico y físico. ¿Se podría ver también el origen de ciertas enfermedades en “cuerpos religiosos” en la falta de armonía entre ellos?José Luis G. Pardilla nos  introduce en un mundo profundo y lleno de sentido. Cita a Rafael Alberti: caminamos por el mudo –dice éste-  con tres heridas: la del amor, la de la muerte y la de la vida. La vida, la muerte y el amor deben armonizarse en uno mismo. ¿Quién hace la armonía? Nosotros mismos. Cita también a Benjamín Britte, quien decía que la música no existe mientras no es interpretada. Cuando se interpreta, es cuando la música adquiere su verdadero sentido y se hace armonía en nosotros. Cita finalmente a Santa Teresa Benedicto [Edith Stein], carmelita que murió en los hornos crematorios nazis: No sabemos adónde nos conduce Dios. Sólo sabemos que nos conduce. Se fija luego en varios puntos, tratando de demostrar cómo se da la desarmonía en el seno de las religiones y cómo esta desarmonía es el origen de las “enfermedades” que se advierten en ellas y entre ellas. Estamos viviendo, dice, en un mundo dividido y sin certidumbres. Un mundo dividido en pobre y ricos, blancos y negros, del Norte y del Sur. Y esta división afecta también a las religiones. Como dice Elías: ¿Cómo se armoniza el Dios unipersonal judío e islámico con el Dios tri-personal cristiano? ¿Cómo se armoniza el Dios amor con las guerras religiosas y las hogueras inquisitoriales? Habla de las religiones del mundo y se hace su propia pregunta: ¿qué responsabilidad nos corresponde a los que nos llamamos cristianos en esta brecha de las civilizaciones? Da una serie de pistas de reflexión:1) Desarmonía entre las religiones. Se fija especialmente en la religión cristiana y se hace una pregunta audaz: ¿es la religión verdadera? Gandy aseguraba su admiración por el Cristianismo, si no fuera por su pretensión de ser la única religión verdadera. Hay que reconocer que nuestro Catolicismo relega a un segundo plano al resto de las religiones, lo que dificulta el entendimiento. Al resto de las religiones las tolera. Así hace también el Islam.2) La convivencia entre los mismos católicos romanos resulta también difícil y falta de armonía. Hay una gran división entre conservadores y progresistas; dos facciones que  piensan radicalmente distinto en cuanto a valores, modos de vida, maneras de entender los dogmas, la jerarquía, etc. prácticamente todos los epígrafes que abarca la vida humana. Ambos grupos intentan cambiar al otro, pero es un empeño inútil… Hay que aprender a vivir en el pluralismo y aceptar que no hay una visión única de la experiencia cristiana. Todos intentamos llegar a la misma meta. Hagámoslo por la autopista ancha que permite elegir la derecha, la izquierda o el centro. Existe la tentación de presentar una serie de normas, calificadas como divinas, como venidas directamente de Dios, pero no todos los cristianos las aceptan como tales, pues el pasado nos demuestra que, dentro de la mayor buena fe, caben los errores, se confunden los deseos de los hombres con las intenciones de Dios.3) Incertidumbres. Estamos en la época del fin de las certidumbres. Incluso en la física se habla ya de posibilidades. Todos los credos religiosos parten de una Revelación que sus respectivas divinidades hacen a través de personajes singulares: Jesús de Nazaret, Mahoma, Buda. Los mensajes lo reciben no al dictado, sino a través de inspiraciones, y éstas son interpretadas en el contexto del espacio y el tiempo que vive cada uno. 4) La primacía de la conciencia es la última instancia del obrar humano. Muchos católicos han llegado a tal grado de madurez que los ha llevado a traspasar la autoridad que antes tenían delegada en otros. Por este camino se pasa de una fe convencional a una fe reflexiva. Abandonan el jardín del Edén, en el que todo era dado, y se embarcan en una nueva vida no tutelada, regida por la propia conciencia.Hace una aplicación muy oportuna aludiendo al P. Maciá, jesuita que fue director del Departamento de Bioética de la U. de Comillas y destituido por orden de la Jerarquía. Según este jesuita, ya no hay que hablar de las Misiones, sino de la Misión de las grandes religiones unidas: judaísmo, budismo, Islam, cristianismo. A través de las Culturas, hay que hacer una labor única: no reducirse a aumentar el número de conversiones, sino colaborar todos para una humanidad más humanizada y una religiosidad auténtica; dejarse bautizar por el encuentro con otras religiones y culturas. La diversidad es lo que hace posible el crecimiento y el enriquecimiento mutuo.En relación con el budismo con el que ha trabajado mucho, dice que nos puede aportar: a) paz. Y la paz es sosiego interior, armonía social para pacificarnos y salir así del ambiente de crispación, léase desarmonía en que vivimos en nuestra sociedad y en nuestra iglesia; b) silencio, frente al exceso de palabras que no llegan y que decimos; c) capacidad de tolerancia frente a los excesos de dogmatismo, fanatismo y fundamentalismo que acarrean las tradiciones celtibéricas; d) compasión; redescubrir algo tan evangélico como la compasión. Y la compasión es ternura, lo que en Evangelio se llama el ágape, que nos libra de resentimientos, exclusivismo y discriminaciones y nos hace armoniosos. Termina citando al teólogo Castillo: la labor cristiana es curar y ayudar al que sufre, que es en suma amar como hizo su Fundador, el Hijo del Dios-Amor, que relativizó la ley y las creencias cuando estaba de por medio aliviar el dolor.Para Guzmán, la mayor dificultad que ve para la armonía entre las religiones es el dogma. Los dogmas, dice Antonio y, en la Iglesia Católica, el que, por encima de todo, tiene que estar el Papa, no como servicio, sino como autoridad, a veces dura.Como no están los que iban a desarrollar el punto 3, pasamos alPunto 4: ¿qué tiene que ocurrir para poder hablar de “evidencia”?Finuca cree que una serie de indicios, como se dan en el Vuelo de la Mariposa, dan lugar a una evidencia. José Luís de la Rica empalma con lo que se planteó en la última reunión, en concreto sobre la Ciencia en relación con los fenómenos paranormales y la temática espiritual. Lo único que analiza ésta, dice José Luís, son cosas tangibles y su campo, por tanto, no es el nuestro. Sí puede servirnos de ayuda de forma indirecta. Lo mismo que a través de los efectos podemos demostrar que una persona ama, así también analizando las experiencias que nos proporciona el Vuelo de la Mariposa podemos deducir la certeza de lo que, a través de éste, recibimos.Por otra parte la racionalización de la ciencia nos lleva a diseccionar la realidad y nos lleva fácilmente a perder la visión global, a perder eso precisamente que te llega de manera impactante. Así como en una orquesta, si te fijas solamente en  lo que toca un instrumento o en las notas de la partitura, te pierdes la melodía del conjunto que es lo importante, si nos quedamos solamente en la disección a que nos lleva la ciencia, nos perdemos la verdad que se desprende del análisis del conjunto de las experiencias del Vuelo. Pone luego varios ejemplos en los que se muestra cómo determinadas cosas “aprendidas” exclusivamente a través del Vuelo, se han confirmado luego en la realidad. Elena cuenta un hecho muy curioso. En una ocasión “ve morir” a un señor de su pueblo. Anota la fecha en el calendario. Se lo comenta a su marido y éste no le presta demasiada atención. Al cabo de varios meses, su hermana que vive en su pueblo, le comenta en una conversación: “Anda, ¿no te había dicho que se había muerto?” Entonces Elena le pregunta si fue en la fecha que había anotado en su calendario. Ella le dijo que efectivamente fue ese día. Para terminar, comenta José Luís dos ideas que a muchos padres que han perdido a un hijo joven les cuesta mucho admitir. Cuando se les pregunta: ¿Por qué te fuiste tan joven? Ellos siempre responden: “Era mi hora” Y cuando los padres se lamentan, ellos coinciden en decir: “Todo está bien”.En cuanto a los Talleres de Trabajo, Raquel nos cuenta el encuentro que acaba de tener esta misma tarde con Margarita y “su visitante” del otro lado que, al parecer, se llama Julián. Esta tarde ha comenzado diciéndole: “Hoy, lo quieras o no, vamos a hablar de Dios”. Le ha tratado de informar esta realidad que él, al parecer, desconoce por completo, le ha estado exhortando luego a irse y le ha tratado de convencer que le irá mejor en todos los sentidos. Ha tratado de abrirle al mundo espiritual, que desconoció totalmente mientras vivió en la tierra.[La labor que está realizando Raquel, en este caso, es sumamente positiva. Todos podemos y debemos ayudarla con nuestras oraciones en este difícil empresa de “abrir los ojos” a uno que está “ciego” en el Otro lado.] 

[Imposible reducir a una crónica toda la vida y, en algunos momentos, la alusión puntual y la tensión que se vivió en la reunión del pasado martes día 14. Detrás de algunas intervenciones a que se alude a continuación, hay interrupciones emotivas y vivencias que no se pueden reducir a una mera descripción.]Comienza José Luís presentando a Feli, una señora de Zamora con gran capacidad para conectar con el más allá y dispuesta a colaborar con él en El Vuelo de la mariposa. Como guía de la reunión, seguimos las preguntas del Cuestionario 2/2006-07 que se envió en la última Comunicación:Punto 1. “Ellos”Alfredo advierte de que –como dice santa Teresa– es falsa humildad n contar a los hermanos las experiencias espirituales que uno ha tenido. Eso sí, ha de reconocer que se trata de un regalo de Dios. Contar lo que a uno “le llega” es como poner en común un “regalo” que uno recibe: hay que tratar esas comunicaciones que se reciben como “cosas”. Si las recibimos, están ahí y, sencillamente, las analizamos y contamos, como se cuenta una cosa que nos ha sucedido. Lee el correo que ha enviado Juan Carlos Quero, Granada: dice entre otras cosas: “Iré, poco a poco, practicando, aprendiendo a relajarme y a desconectar”… “Iré practicando, porque me he dado cuenta de que, realmente, es la verdadera forma de rezar y conectar con el Más allá, y no quiero que mi vida sea un pasar sumergido en la rutina.” Julio: Alude al correo que envió José Carlos, Santiago (A Coruña) sobre “La nube del no saber” que habla de la “oración centrante”, que -decía José Carlos- ha introducido a muchos católicos y protestantes en la contemplación. Julio nos cuenta que ha encontrado esta obra en Internet, poniendo simplemente el título de ella entre comillas y destaca la atención especial que, para él, merece este punto. Nos aconseja asomarnos a este medio de comunicción.Punto 2. Memoria y experimentación.Momi, Madrid. Comenta un texto del Evangelio del domingo 5 de noviembre: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón…” Hoy por hoy, dice con enorme sinceridad, tengo que reconocer que no he experimentado esto. En muchas ocasiones, sí el amor al prójimo… Como consecuencia del fallecimiento de Gloria, me sentí perdida y sin comprender que ese Dios que nos quiere tanto, me hubiera dejado sin la presencia de mi hija. Lo contrario que le ocurrió a mi marido, que desde el primer momento sintió mucha paz interior y continuó con gran esperanza… En ocasiones, hablo con mi marido y coincidimos en que ahora lo que queremos es impregnarnos de todo el Amor del Padre, con todo lo que esto conlleva. No nos sirven las medias tintas. Comprender, por mi parte, que antes que yo, a Gloria y a nuestros seres queridos que partieron y a todos nosotros, nos quiso El antes. Por eso necesito sentir que a El lo amo y, para terminar, me gustaría poner en total práctica la siguiente frase atribuida a Conficio: “Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí”. Nati, Mallorca. “El amor a Dios -dice- está en mí por encima de mi familia”. Ve la necesidad de conocer a Dios y amarlo. Alfredo: Alude a los índices que está preparando sobre los Evangelios. Ve lejos eso de dejarlo todo para adquirir el campo con un tesoro a que alude una de las parábolas. Dice que se queda alucinado cuando lee lo que dice Pierre, en la línea del Evangelio, sobre el trabajo o la caridad. Siente muy a fondo lo que dice Jesús: si tienes algo contra el hermano, deja tu ofrenda en el altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano. ¿Hasta dónde debe entenderse esa radicalidad del Evangelio? Antonio: opina que hay que entender esta radicalidad en el sentido espiritual de renunciar a uno mismo. Milagros: Hay momentos que sí puedes sentir con intensidad que “tú eres Cristo y que Cristo es tú”, pero es sólo un momento, no se puede pretender vivir esto siempre. MaríaL.: San Juan de la Cruz, decía el P. Francisco en su conferencia, no despreciaba al mundo. Hay que amar al prójimo como El amó. Esa debe ser la aspiración, pero sin despreciar al mundo. José Luis explica a las nuevas madres que han venido que, si se habla de Jesús, es porque “ellos” nos hablan de El por la cultura que han recibido, por su educación, etc. No se pretende hacer proselitismo. Julio: Me ha sorprendido la palabra “amor”. No os hablo como creyente y menos como practicante; pero sí quiero deciros que me vi bastante reflejado en lo que se dice, en el Cuestionario, sobre “saber de memoria” y “experimentar”. Del Evangelio siempre me ha llegado dentro lo que dice Jesús del Reino de Dios para inculcar una verdad absoluta que El vino a traer a los hombres y que se sintetiza en esto: “que Dios os quiere, que para eso estáis en el mundo. El contaba las parábolas para decir que esto no podía hundirse, que de lo más insignificante surge lo más grande. Que no podéis quedaron con otra cosa. Para mí, el mensaje del Evangelio es eso. Pero yo no he dado el paso. No es suficiente conocer. Tienes que creértelo, pero, por lo que sea, no sé dar el paso. Si entendemos este mensaje, no podemos quedarnos tan tranquilos. Te lo sabes, pero no lo has experimentado. Me falta incorporarme a ello. Los místico sí creo que dieron este paso.” Ana: Hay gente que lo vive y no lo analiza, ni tiene nada que analizar. José Luis: cuando tienes esa experiencia, no tienes que entender nada. Sientes siempre que estás en deuda. Siempre me quedaré corto. Soy feliz. Gracias a que mi hija murió, yo vivo. Me vino la vida a través de ella muerta. Alfredo: dice Conan Doyle que, antes de venir, a este mundo, elige uno lo que va a ser. Nati: dice creen en la reencarnación. Rosa pregunta: ¿Vivimos, entonces, antes de venir a este mundo? Alfredo: los mensajes del más allá sobre esto no son coincidentes. No tenemos argumentos suficientes para decir que eso es un tesis, sólo tenemos hipótesis. No todo lo que nos dicen desde el más allá coincide en este punto. Jesús: Tenemos que aprender a vivir sin certezas.Punto 3. Resultados. Esther: “Voy a ser un poco disidente- dice. Pondré un contrapunto distinto a lo que se ha dicho. Se pregunta: ¿Por qué estos descubrimientos [sobre el más allá], si son tan importantes, no se difunden?”  Plantea que, sobre el más allá, no existen evidencias, sino percepciones. Su racionalidad le lleva a que lo que le entra por el sentimiento, tiene que filtrarlo uno por la razón. No puedo autoengañarme, dice. Mi posición ante estos temas es de mucha cautela, porque soy muy racional. Hay que pensar y sentir, pero con un equilibrio. Yo me alegro de las experiencias que algunos manifiestan aquí. No discuto que perciban lo que dicen percibir, lo que a mi juicio no se puede es demostrarlo. ¿Cómo veo yo que ve el grupo el tema del más allá? El 90 % con un dolor desbordante. Esto es lo que nos une en el grupo a los que hemos perdido un ser querido y lo que nos hace comprendernos. El tema del más allá os sirve de bálsamo, pero hay una fase peligrosa. Estamos tan necesitados de saber de nuestros seres queridos que se han ido que tenemos el peligro de ser víctimas del fraude. La experiencia me dice que tenemos que ser muy cautos en todo lo que vayamos aprendiendo aquí, o leyendo, o escuchando. Hay que tener cuidado para no convertirnos en víctimas del engaño y del abuso de nuestra buena fe. Antonio: plantea el tema de la ciencia, de cómo rechaza estas cosas. María L: hay cosas que van más allá de la ciencia. No hay ningún instrumento que demuestre que existe el amor, que tú quieres a tus hijas. Julio: la ciencia no es una ética que explique al hombre cómo debe obrar. Explica cómo es el mundo. Pero lo que debemos hacer debemos deducirlo cada uno. Julio: a mí, preguntas así [como las de este Punto 3] me traen problemas. En la última comunicación, veo puntos de vista contrapuestos: Elías se manifiesta totalmente generoso con el aporte de Grosseto y ve con optimismo lo que la ciencia va aportando. Mª José Valdelomar, por el contrario, no ve ninguna relación entre Ciencia y Fe. Como, para la ciencia, es impensable la comunicación del más allá, la niega simplemente, no admite esto. Alfredo nos pregunta entretanto: ¿Por qué no se habla más de estas cosas? Dice que, en realidad, se habla bastante de temas relacionados con el más allá. En un kiosco te encuentras fácilmente con 10 revistas que hablen de temas relacionados con esto. Aparecen películas, programas de TV sobre fenómenos paranormales, etc. se habla de esto, aunque no encuentro referencias en el campo de la medicina. Hay información sobre fenómenos paranormales, pero no es completa. ¿Qué nos sucede entonces? Algunos, somo Alfonso, se sienten, al igual que Festa, “catapultados”: ante la experiencia de otras personas que le merecen confianza, presta su asentimiento. Pero los que tenemos esa vivencia personal, intentamos una evidencia científica. Volvemos al método científico: buscamos pruebas. el científico, si no tiene pruebas, no te creerá, [dice refiriéndose a Margarita]. Feli, Zamora: Usted, por lo que veo, no cree en estos fenómenos. Julio: yo, como persona, tengo mi opinión: sí creo en los fenómenos, pero la interpretación a la que llego es distinta de algunos de vosotros. Tenemos que respetar la opinión de Alfonso y también la de la ciencia. En el caso de Mario, que ha estado en Grosseto, viendo las experiencias de Bacci, él, como científico, sabe que puede aportar las experiencias y las comunica; pero se equivoca cuando da una interrelación a esos fenómenos. Como científico no puede dar una interpretación. Eso es algo personal. Termina con una cita de Einstein: «La más bella y profunda emoción que os es dado sentir es la sensación de lo místico. Ella es la que genera en nosotros la verdadera ciencia. El hombre que desconoce esa emoción, que es incapaz de maravillarse del encanto del asombro está prácticamente muerto. Saber que para nosotros aquello que es impenetrable realmente existe, se manifiesta como la más excelente sabiduría y como la más radiante belleza…» Termina diciendo que si nosotros tenemos las vivencias, tenemos que publicarlas y acabar así convenciendo a los científicos de que nos deben felicitar la comprensión de estos fenómenos.4. Aplicación a los Talleres de Trabajo. Clara aprovecha el poco tiempo de que dispone para aplicar a los talleres lo que dicen festa, König y Schlüter. Destaca la constancia que se da en ellos y que ella ve que debe aplicarse especialmente al Taller de la Transcomunicación. Insisten ellos y ella lo subraya en la necesidad de apoyarnos en médiums. Tal vez éste fue el fallo de la experiencia que se hizo siguiendo la estela de Scole: no teníamos médiums. De Ana Schlüter ve sobre todo aflicción a “El Vuelo de la mariposa”. Ella está haciendo un curso de ZEN y ve en él aplicación a la contemplación y al “Vuelo…”

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