You are currently browsing the category archive for the ‘Roland de Jouvenel’ category.

Con este texto finalizamos el tercer tomo de las comunicaciones de Roland de Jouvenel. Recuerdo la curiosidad con que recibí los cinco tomos que en 1990 me envió nuestro querido amigo François Brune. Él mismo me los había elogiado como de elevada espiritualidad y la verdad es que no decepcionan. En estos tres tomos  se encuentra un camino seguro hacia Dios, el gozo juvenil expresado por Roland en forma poética, el camino del amor. Me encanta pensar que alguno de sus lectores haya descubierto el tesoro que esconden …

El contenido de este último texto se titula MI DIARIO. Abarca desde el 17 de agosto de 1952 al 15 de febrero de 1954 e incluye algunas impresiones personales de  la madre de Roland, Marcelle, cuando recibe los mensajes, que, según ella, nada tienen que ver con la “escritura automática”. Cuenta también algo muy curioso: cómo recibe lo que ella llama “dibujos premonitorios”. Marcelle no sabe dibujar. Lo que hace, a veces, es emborronar el papel con un lápiz y, al borrar, se encuentra con caras de personas que luego la visitan…

Lo que ella, no obstante, va teniendo cada vez más claro es que ni el recibir mensajes de su hijo ni el modo fantástico de dibujar le hacen mejor persona. Se observa en ella un cambio espectacular inducido por Roland: busca la soledad de la naturaleza, asume que el secreto no está ni en lo que ella haga, ni en lo que ella diga, ni el bien que pueda hacer a las visitas que se le acercan. El secreto está en dejarle tomar a Dios las riendas de su vida para que Él la trasforme desde dentro…

¡Buen día!

MI DIARIO

17 de agosto de 1952.

Mi mayor angustia es por no haber sabido descubrir todavía, de una manera segura, las mejores condiciones para oír a Roland.

Estamos aquí en un campo tan sutil, tan misterioso, que es imposible determinar nada. La única actitud válida consiste en observar, en notar conforme pasan los días cómo ocurren las cosas. Por ejemplo, he adquirido la casi certeza de que los elementos tienen una gran influencia: ciertas estaciones, el tiempo, la luz, el sol, la proximidad del agua, la soledad, favorecen el estado de receptividad. El cuerpo, contrariamente a todo lo que yo pensaba hasta hoy, juega un gran papel, el equilibrio físico tiene importancia.

Hay que estar atentos para que las comunicaciones no terminen por convertirse en efusiones personales, lo que las llevaría al plano de la simple literatura. Jamás seremos en esto demasiado escrupulosos, pues nos encontramos aquí con hilos sumamente tenues.

Cada vez distingo menos lo que en mí es Roland, tan Roland es todo.

Tengo con frecuencia la impresión de que toda mi vida se borra, de que se hace el vacío en mi ser para dejar lugar al «Yo» de Roland.

Lo que acabo de escribir se refiere a un plano; hay otro: ese al que me siento arrastrada en una especie de inconsciente en que ya nada es descriptible, Reino secreto que debe permanecer en el hermetismo más absoluto.

Heme aquí después de varios días sin comunicación, vivo la misma vida, hago las mismas cosas, pero Roland no me habla. HAY QUE ESPERAR. Esperar por otra parte no es la palabra exacta; esto puede venir de improviso, en el momento que yo menos lo piense.

15 de septiembre de 1952. Brujas.

Me siento aquí muy a disgusto, ¿es porque me encuentro totalmente cortada de Roland? Estaba muy cerca de él en tierra italiana. ¿Viene esto del suelo o de la temperatura? Hace un frío atroz, y siempre he notado que mis facultades de percepción disminuían cuando la temperatura era baja. Las plantas se desarrollan mejor a pleno sol y las mariposas entran en dormición durante los fríos de invierno. ¿Es tal vez todo esto del mismo orden?… Lee el resto de esta entrada »

Anuncios

Cuando leo y traduzco cosas de Roland y de los demás “mensajeros crísticos”, reconozco dos cosas: una, que casi todo “me suena”; siento la tentación de menospreciarlo por aquello de “nada nuevo bajo el sol”, pero me libro mucho de ello; dos, sin menospreciar a nuestros místicos, el modo de hablar de estos mensajeros me parece más adecuado a nuestros días, a nuestro modo de hablar hoy, porque su lenguaje es más sencillo, porque se acomoda mejor a nuestros usos…

Lo que hoy se dice, por ejemplo, me hace recordar algo: el “itinerarium mentis in Deum” [camino de la mente hacia Dios] de san Buenaventura. Si hubiera que resumir, diríamos: este “itinerarium” no es otro que el amor a Cristo crucificado, según san Buenaventura. Después, distingue unas etapas que él llama de especulación sobre Dios. “Especular”, es meditar sobre Él: sobre los vestigios de Dios en el Universo, en el mundo sensible, en las potencias del alma…

Roland le señala también a su madre un “itinerarium”, un camino. En estos últimos días de mayo de 1952, Marcelle lo está pasando mal: siente sequedad espiritual, se siente a veces al borde del abismo. Roland no le dice que no se preocupe. Le hace descubrir el privilegio de escuchar a su hijo; le hace descubrir la mano de Dios en medio de las sequedades y angustias por las que pasa: “lo esencial para un alma es explicar todo por Dios”. Marcelle a veces se desespera. Roland le mantiene la Esperanza: “El tiempo de tu nacimiento se acerca. Paciencia, Man”. Le anima a confiar solo en Dios: “Abandona el gusto de querer sobrevivir por el pensamiento, pues solo le pertenece a Dios continuar la obra de sus servidores”…

¡Fantástico Roland!

¡Buen día!

17 de mayo de 1952. Italia.

Man, tienes que poner un poco de orden en mis palabras y comprender «la ascensión evolutiva».

Escúchame bien: en primer lugar Dios te concedió el privilegio de escucharme y tu pena fue sembrada de gracias espirituales; luego, vino el periodo de sequedad en el que ya no me oíste, y en el que no te fue posible ni meditar, ni disfrutar de ese estado de bienestar en que te encontrabas cuando te sentías llevada hacia las zonas encantadas de la felicidad; tu imaginación creía que Dios estaba muy cerca y definitivamente adquirido. Tú volvías de esos circuitos celestes como el montañero que se alegra de coger flores fantásticas en las cimas elevadas; segura de ti, pensabas que seguías teniendo el corazón y el pie lo suficientemente estables como para no interrumpir esos encuentros reales; fue entonces cuando todo te fue alejado.

Hoy, pasas por la purificación de los sentidos; tu imaginación que te llevó tan arriba va a volver a descender de nuevo a la sima infernal donde solo hay vacío; descender allí con el pensamiento no es suficiente, es también tu cuerpo el que va a titubear, y la caída será total. Atacada en tu carne, en tus órganos, en tus miembros, sin poder conocer ya las delicias de la contemplación, vas a creer que todo está perdido, será entonces cuando «Todo» estará a salvo.

Paciencia, Man a la que amo, en tu prueba habrá también resplandores…

¡¡¡Pobre vieja mamá que creía haber llegado!!!

17 de mayo de 1952. Italia.

En la elección de tus actividades es donde habita la característica de tu caridad.

18 de mayo de 1952. Italia.

Lo esencial para un alma en Dios, es explicar todo por Dios. La alegría viene de Dios, la pena viene de Dios, la salud viene de Dios. El bien y el mal vienen también de Dios, a nosotros el separarlos como le es dado al hombre separar con su trabajo el grano bueno de la cizaña.

19 de mayo de 1952. Italia.

Man, te había prevenido, caes cada día un poco antes en la sima a la que tu cuerpo enfermo te arrastra, te sientes torturada y te desesperas de todo, de Dios, de los Ángeles, de la Virgen. Lee el resto de esta entrada »

Hay que partir de la realidad que uno vive. Como la que vive Marcelle, la madre de Roland: las angustias que siente no pueden ser aliviadas por nada…; el día se presenta azul, lleno de sol, ¿lo sabrás apreciar?…; Solo los ojos preparados pueden ver… La realidad no solo incluye angustias, sino también sorpresas agradables: La rosa que, a la hora de la muerte de Roland, alcanza una magnitud desmesurada… el capullo que le regala el campesino… el estado de receptividad para oír a Roland, es tan imprevisible como el tiempo en el mar…

Nos decía un día la hermana Concha que, en el otro lado, preparan las cosas para que sucedan en el momento oportuno y no parezcan preparadas. Así, el que quiere cree, y el que no, no. Algo así le ocurre a Marcelle. Pasa unos días en un pueblo de montaña, Gerasio, en el Piamonte. Entre las callejuelas de este pueblo antiguo, le da un infarto en medio de la calle. Se siente confundida. De pronto, se le acerca una mujer que ha visto todo desde la ventana. La lleva a su casa. Los niños gritan: «Morta la signora». Pero no está muerta. Roland la ayuda a descubrir lo importante: «Por primera vez comprendes la inmensa importancia de la caridad anónima…»

¡A veces, uno descubre que hay algo detrás de lo que sucede, pero nos perdamos discutiendo si son “galgos” o “podencos”! En el deseo legítimo de ser críticos con lo que la vida nos depara, nos perdemos a veces lo principal. «Los que “saben” deberán  sorprenderse de “no-saber” cuando se acercan “al Eterno”», dice Roland.

¡Buen día!

1º de mayo de 1952.

Los males inherentes al estado de sequedad no están relacionados con la voluntad, sino con el Señor, y el ser pierde el control de sus reacciones, es decir que le es imposible ayudar a lo físico por lo moral; las angustias que siente no pueden ser aliviadas por nada: el Señor Solo es el Maestro. Pobre Man, te he visto toda la noche víctima del sufrimiento, estabas despojada de todo, en carne viva, con un alma que caminaba sobre hilos tendidos encima de una sima. Tú te desmayabas, caías al fondo del abismo y salías de él herida… Accidentes invisibles, accidentes incurables: época de purificación.

Tú estás llena de buena voluntad y de ánimo para salvarte de esas tinieblas, pero no puedes nada, porque estás en la órbita de Dios.

El día se anuncia muy hermoso, completamente azul, lleno de sol, ¿lo sabrás apreciar? Lo sé, una ruptura en el equilibrio de tu corazón y todo se oscurecerá.

1º de mayo de 1952 (Continuación).

Esta gran prueba es para que convencerte de tu fragilidad; estabas demasiado dispuesta a creer que con tu voluntad lo podías todo; pero solo eres algo por la voluntad de Dios. Paciencia, Man.

2 de mayo de 1952. Italia. Aniversario de Roland.

Seis años que no está aquí. Día de soledad. Después, la misa a las 8 de la mañana.

La paz se introduce poco a poco en tu alma lo mismo que la sal se diluye en el agua. Cuando pase el sufrimiento, recuperarás la alegría. Paciencia, Man.

Al comenzar este día, te deseo la alegría en el amor divino. Man, que nuestros dos espíritus, como dos corolas gemelas en un mismo tallo, puedan dilatarse en la luz de Dios.

SOLO LOS OJOS PREPARADOS PUEDE VER.

Después de superar todos los obstáculos, caminarás por la llanura suave que va hacia lo Eterno. Camino rodeado de espinos, de naranjos, senderos cubiertos de musgo. Encima de las ramas, cantan pájaros a Dios y sus melodías se mezclan con el azul y con el murmullo de las fuentes. Entonces, tu alma COMO UN CAPULLO DE ROSA, beberá la savia del sol HASTA HACERSE INMENSA.

Acepta las angustias purificadoras. Lee el resto de esta entrada »

Me he asomado al documento de nuestra Conferencia Episcopal (CEE) sobre  “La nueva evangelización desde la Palabra de Dios”. Sinceramente, tratándose de un tema tan importante, pensaba que irían a beber en sus “hermanos mayores”: los Apóstoles, como lo hacen en los Evangelios y el N.T. Cuentan allí que Jesús ayudaba a los pobres e increpaba a “su Iglesia” de entonces, la Sinagoga, etc. Me pregunto qué pasaría si hoy los obispos dijeran con sencillez a los sacerdotes y seglares cómo evangelizaban los apóstoles y cómo evangelizan estos “misioneros” fantásticos que explican desde el Más allá el Evangelio. No hacen “nuevas Revelaciones”. ¡Explican la Revelación!

Por ejemplo Roland de Jouvenel. En las comunicaciones a su madre, es sumamente breve. Vamos, como hoy en Twitter. Va a lo esencial: llevarla a Dios desde su vida real. Unas veces levanta un poco el velo a través de sueños, en los que ella                                                                                ve cómo vive su hijo Roland; otras le anima a seguir buscando los hilos que la llevarán a Dios [“busca más allá de tu carne y de tu espíritu”].

La orienta, de manera concreta y sabia, en distintas situaciones. Por ejemplo, Marcelle se encuentra sola. Algunos la critican por sus comunicaciones. Sufre mucho. Roland le dice con sumo cariño: “Man, la adversidad os pone en estado físico favorable a la oración”. Ella busca, solicita comunicaciones. Él le responde que las comunicaciones solicitadas tienen siempre el carácter de provocación; solo lleva el sello divino lo que es dado… ¡Todo un itinerario de evangelización! Pero, claro, lo entiendo, esto es ridículo para muchos, incluidos sacerdotes y obispos.

¡Buen día!

1952

2 de enero de 1952.

Man, después de recibir la hostia inmaculada, has tenido la impresión por unos instantes de que todo en ti era blanco como la nieve.

Oraciones que surgen, corazón que late, alma que tiembla…

La casulla y el mantel eran blancos, las flores de mi capilla blancas también, solo la luz era rosa.

12 de enero de 1952.

Man, habría que establecer una relación entre los números, los astros y la flora, porque es a través de la correspondencia del vegetal con el astral como mejor justificaréis la astrología. Escúchame bien; cada flor obedece a ritmos geométricos, y hay una relación estrecha entre el número de sus pétalos, el mes de nacimiento y el momento de su muerte. Todo lo infinito del cielo participa en lo que crece en la tierra: las plantas respiran las estrellas, las hojas se bañan en los fluidos lunares, las raíces se sacian de auroras, el acuerdo es total. Por el horóscopo de una flor, llegaríais a demostrar la verdad infalible de las influencias astrales; y la ciencia de los números se prestaría menos a confusión si se apoyase en el ejemplo de lo que está fijo en el suelo. Los seis puntos de la flor del narciso se entroncan con la «Rueda Trigone»: el «cuadrado cicloidal» en las cuatro puntas de la flor del lilo.

13 de enero de 1952.

Man, hay tanta diversidad de espíritus como variedades de plantas, unas son de la raza de las cañas y necesitan mucho agua, otras viven en el cascajo; en cuanto a aquellas otras, para crecer, necesitan tierra ligera.

Vosotros los humanos sois menos cuidadosos de lo que el menor de los jardineros lo es de sus plantas y vivís con el riesgo de las circunstancias, fuera del clima que os sería propicio.

14 de enero de 1952.

 En la noche del 14 de enero, tuve un sueño que no olvidaré jamás.

Yo me encontraba en la parte trasera de un coche, que me llevaba a gran velocidad, aunque tenía tiempo para ver desfilar un paisaje de indescriptible belleza. Había rincones de flores, rincones de agua, rincones de montañas y alguien me dijo: «Aquí es donde vive Roland». Lee el resto de esta entrada »

Marcelle, la madre de Roland, alude en este envío a determinadas señales fantásticas.

7 de diciembre de 1951: Una señora visita a Marcelle. Le habla de cosas materiales. La vela que Marcelle había encendido junto al retrato de Roland se apaga. Se va la señora. La vela se vuelve a encender sola.

24 de diciembre: Marcelle trabaja con una amiga. En el cielo, sombrío, aparecen dos nubes rosadas en forma de V. Desde el interior de las dos ramas, cae una lluvia de estrellas azules que ve ella sola. Recuerda, de pronto, una frase que Roland le había dicho por la mañana: Esta noche abrazaré a tu alma. Ella dice sentirse “como abrazada”.

29 de diciembre de 1951: Está sentada frente al retrato de Roland. En el centro de ciclamen, se forma una cresta luminosa. A la izquierda del retrato, aparece una estrella de oro. Roland le dice en la comunicación: «Capta los husos de luz que yo te envío»

Pienso: lo de menos son estas y otras señales de que nos habla Marcelle. Estas son mediaciones. Lo importante, como siempre, lo que hay detrás: lo cerca que están de nosotros los que se fueron. Aquí no hay argumentos “científicos”. Lo que hay es amor entre el hijo y la madre…

¡Buen día!

4 de diciembre de 1951.

Vosotros bordeáis los mayores misterios sin preocuparos de ellos lo más mínimo.

Tomáis un fruto, este fruto plantea un enigma y ni siquiera pensáis en emocionaros por él.

Las leyes que provocan la germinación, la savia que asciende en el árbol, la eclosión del perfume, ¿habéis intentado resolver estos problemas? Podríais hacerlo, porque una flor como un fruto obedece a la orden cósmica. Ahí están lo que yo llamaría los misterios, pero como se han convertido en cuotidianos, ni siquiera pensáis en ellos. ¡Oh! indiferencia humana, materialistas imprudentes; ¡estáis convencidos de que lo único válido es vuestra demostración!

¡Dios se cansará tal vez un día!

7 de diciembre de 1951.

Por Navidad, una amiga me envía un pequeño Nacimiento de papel trasparente. Hay que colocar una vela por detrás para ver todos sus detalles; la coloco al lado del retrato de Roland, enciendo una vela; enseguida el dibujo brilla con colores vivos y, al mismo tiempo, las paredes de mi habitación se cubren de sombras proyectadas formando algas gigantescas, flores desmesuradamente grandes, especialmente sobre el retrato de Roland.

Entra una persona, da un grito y estas son sus palabras exactas: «¡Oh, es tan hermoso que merece una fotografía!» Como ha venido para hablar sobre cosas materiales, me habla de alimentación, la vela se apaga; se va, la vela se vuelve a encender. Pido entonces la siguiente señal: que la vela se encienda dos veces. Me siento decepcionada. Es entonces cuando un ruido extraño se produce en mi fuego que se moría, vuelvo la cabeza, veo bruscamente un trozo de leña que se enciende, proyecta chispas y mi habitación se inunda de luz.

7 de diciembre de 1951.

Hay una apariencia de lo espiritual, como hay una apariencia de la belleza; lo que es primordial es distinguir dos cosas que se confunden tan fácilmente.  Cuando la fuente de la espiritualidad es profunda en el alma, ella no terminará; por el contrario, cuando es superficial, es solo un arrebato que el tiempo agota. Lee el resto de esta entrada »

Jean Prieur decía de Roland, cuyos textos preparó para su publicación junto con su madre Marcelle, que era una muchacho de una sensibilidad especial. ¡Tiene razón! No pasa uno mensaje sin una “florecilla”, sin un detalle poético: “cuando el pensamiento vaya más allá del pensamiento para disolverse en lo impensable, alcanzarás el arrobamiento”.

Acude a imágenes y paradojas para expresar cosas curiosas y bellas: “La supresión del fuego de leña fue una gran pérdida para el desarrollo de las fuerzas psíquicas”; “cuando un grano traído por el viento elige el polvo, ¿cómo le será posible germinar?”; “mira a esa parte del universo donde ya no hay nada. Allí brillará tu sol interior y las flores de tu alma se abrirán”.

Es audaz en ciertas afirmaciones. Parecen exageraciones, pero bien miradas son verdaderas chispas luminosas:  “El núcleo psíquico es un torbellino de contrarios unidos por una super-fuerza”; “La inteligencia históricamente formada es con frecuencia la peor mampara para el conocimiento puro”; “Ama a Dios tan locamente que te sientas trasportada fuera de tu ser”; “La música es como un imán que facilita nuestros acercamientos”…

Todo en él es pura poesía. Léelo despacio. Disfruta.

¡Buen día!

18 de octubre de 1951. Noche.

Man, he visto tu desolación, tu hundimiento, estabas tan segura de encontrar nuestros dos nombre gravados en el árbol, y después… nada.

No puedo alegrarme de tu pena, pero me alegro de este pretexto para explicarte ciertas cosas. Ese famoso «azar» que vosotros recordáis siempre cuando se producen a vuestro alrededor ciertos fenómenos, no tiene en realidad nada que ver con lo que llamáis «coincidencias», esta es la prueba.

Tus ojos vieron en este árbol una inscripción, estaba ahí, y todo se ha borrado porque no era sino una proyección de escritura.

Si fueras interrogada delante de un tribunal y amenazada con la pena capital, tendrías que mantener hasta tu último aliento que viste nuestros dos nombres escritos uno al lado de otro, porque allí estuvieron realmente. Hoy puedes darte cuenta de lo que esto no es fallar en la fe. Habrías jurado estar allí ante un hecho de tipo humano: niños jugando habían grabado nombres, no imaginabas ni por un momento que pudiera tratarse de otra cosa. ¡Qué no darías para volver a ver tus inscripciones, eso te tranquilizaría tanto!

Sin embargo, nos es fácil jugar con los objetos, e incluso escribir en los árboles si nos parece bien, sobre todo no pienses que has sido víctima de una alucinación; cree, simplemente.

19 de octubre de 1951. Andelys.

Mamá, has salido a pasear, has recorrido los bosques y espesuras, has mirado las hojas, esas hojas que tanto gustaron del sol que, antes de morir, se identificaron con él asumiendo su color. Las colinas estaban doradas, pero había que mirarlas muy de cerca porque la bruma unía todas las cosas: el río, el agua y las casas solo formaban una unidad. Perdida en la estabilidad de esta atmósfera algodonosa, tu cuerpo ha perdido su peso, hemos huido juntos fuera de lo real.

Sobre todo, no trates de revelar nada de esas regiones; por otra parte, no podrías, porque en cada minuto que quisieras hablar, las palabras se escaparían.

20 de octubre de 1951. Les Andelys.

Cuando dejes atrás todos los límites, todas las comparaciones, cuando lo evidente pierda sus colores, y el propio pensamiento vaya más lejos que el pensamiento para disolverse en lo impensable, alcanzas el arrobamiento. Lee el resto de esta entrada »

Simbiosis.

Leo en un periódico: «Solo el odio debe pasar al olvido en la sociedad vasca». Lo dice una cofundadora de Gesto por la Paz. ¡Hay que hacer que no sólo la sociedad vasca, sino toda la española pase hoy al olvido el odio. El odio, en unos, hacia un juez que “¡se lo ha ganado a pulso!”. El odio, en otros, hacia unos jueces que condenan al que persiguió la corrupción.

Todos tenemos que librarnos de todo odio. La razón es que, como dice Roland, hay una simbiosis entre enfermedades puramente físicas y enfermedades puramente psíquicas. Esta es la idea que se desarrolla también, ampliamente, en el Capítulo 7 del notable libro de Dutheil “La medicina superluminosa”.

Pero se da simbiosis no solo entre el cuerpo y el espíritu, sino entre nuestros sentimientos y los «arquetipos» de que habla el psicólogo Carlos Jung. Si sientes odio, te conectas con el arquetipo «odio» y te destruye. Puedes intentar “librarte” diciendo que no es odio lo que sientes. Es igual. Si la realidad de tu sentimiento es odio, te conectas con el arquetipo-realidad odio y éste te destruye, lo mismo que el alma que ama y se une con el más allá se hace azul (Roland)…

Para que su madre valore lo que dice, Roland acompaña sus comunicaciones con algunas «señales» que Marcelle, su madre, recuerda cuando escribe.

¡Buen día!

16 de agosto de 1951.

No desfallezcas; esta nueva prueba es también voluntaria. Ya te he dicho que lo único válido es lo que se hace en plena efervescencia; no hay ningún mérito en separarse de la leña muerta, hay que cortar en la carne viva.

18 de agosto de 1951.

Una cosa muy importante es preparar los momentos de meditación silenciosa; haz antes llamadas interiores, para llegar al UMBRAL DEL REINO con el corazón preparado.

21 de agosto de 1951.

Una curiosa necesidad de pasearme se apoderó de mí en esta tarde del 21 de agosto; hacia las seis, como movida por una fuerza extraña, dejaba mi trabajo y me dirigía al bosque; deseando ascender cada vez más, subí a varias colinas, cuando cansada, me aparté del sendero que había seguido para acercarme a descansar en un promontorio situado a la orilla del bosque. Enseguida me sentí como arrebatada por el pensamiento de Roland, no sé cuanto tiempo permanecí en este estado. Lo único que puedo decir es que el sol se ponía cuando me levanté. Literalmente atraída por el tronco del árbol donde me había sentado, lo examiné; cuál no fue mi sorpresa cuando vi grabado en la corteza «Marcelle». Intrigada, me puse las gafas para observar mejor. Fue entonces cuando ví escrito debajo «Roland». Las dos últimas letras estaban mal escritas. Después, todavía más abajo, una cruz en un corazón.

Yo lloraba de alegría comprobando que, entre miles de árboles, había elegido aquel en el que estaban escritos mi nombre y del Roland.

22 de agosto de 1951.

Hay enfermedades puramente físicas, hay también enfermedades puramente psíquicas, pero la mayoría de las veces se establece una simbiosis entre una y otra.

En ciertos casos de enfermedades orgánicas, la paz moral puede volver a traer el equilibrio, porque no hay que olvidar que el hombre es un todo, y las menores como las grandes cosas tienen una repercusión sobre el todo. Vuestra moral depende de vuestras células y vuestras células de vuestra moral. Distingue a los seres que sitúan el timón de su vida en su cabeza y los que lo colocan en su instinto.

El ser encuentra una parte de su libertad en el cuidado que pone en cultivar sus aptitudes; a fuerza de disciplina, acaba haciendo funcionar mejor las glándulas adecuadas, es en ese momento cuando el espíritu y lo físico se equilibran. Lee el resto de esta entrada »

Lee uno estas comunicaciones de Roland a su madre y no puede menos de preguntarse: ¿cómo es posible que nos las hayamos perdido hasta ahora? Y piensa uno en su propia experiencia comprende. ¡Nadie nos habló de esto! ¡Y nadie ayudó a nuestros educadores a descubrir estas perlas! ¡Lástima! Ahora no nos dicen nada las “prédicas” de los curas y nadie nos informa de esa nación que se llama Más allá y del “tren” que hay que coger.

Luego, cuando hemos descubierto a Pierre, a Roland, a Paqui, a Arnaud, hemos tenido que superar cierto apuro. Nos decían que era huir de la realidad. ¡Y esto mismo nos pasó con nuestros místicos. ¿Puede alguien explicar que no nos ayudasen, en España, a descubrir a santa Teresa y a san Juan de la Cruz? Lo malo es que nos quedamos entonces sin los místicos y ahora sin estos maravillosos “testigos crísticos”. ¡Condenados a ir al Tibet a buscar espiritualidad!

Y sin embargo, ¡cuánta luz en estos textos! Conozco a personas a quienes la pérdida de la presencia material del ser querido les está permitiendo, como a la madre de Roland, entrever los reflejos del «Reino». Conozco a personas que creen, como dice Roland, que los ángeles “van y vienen”, que “los efluvios del Cielo pasan sobre ellas”, “que tratan de callar para que hable “el Único”… Leed despacio estas comunicaciones de Roland. ¡Son fantásticas!

¡Buen día!

8 de julio de 1951. Noche.

Mamá, por encima de la tierra, los pájaros vuelan, por encima de tu espacio los ángeles van y vienen.

Está cerca el día en que todo para ti se va a aclarar. He tratado de atraerte hacia mí, pero no estabas sola; los lugares altos tienen una gran importancia para nuestras relaciones, en ellos me uno a ti más fácilmente.

Tengo que confesar que en la cima de un acantilado, me sentí literalmente como llevada, como desdoblada.

9 de julio de 1951.Aniversario del nacimiento de Roland.
Siete y media de la mañana, oído durante la misa.

En la sombra e incluso en la noche más profunda, reconoces una flor por su perfume.

Sin oírlas, ni verlas, reconoce en ti las llamadas del cielo.

9 de julio de 1951. Noche.

Mamá, tu jornada ha sido favorable y hemos podido hablarnos. Esta mañana has recibido a Dios, esta tarde has cogido flores y te has ocupado de los pájaros. Jornada al margen de toda servidumbre forzada, jornada limpia, los efluvios del cielo han pasado sobre ti como el agua de una fuente sobre arena fina.

¡Mi pobre mamá tan amable, pero tan lejos todavía de las grandes corrientes a las que me gustaría conducirla!

¡¡¡Habrían entrado en casa tantas flores, si yo hubiera estado vivo!!!

12 de julio de 1951.

Man, he podido encontrarte fuera de ti misma, y tirar de ti hacia «el Amado». Aspira a esfuerzos sobrehumanos para desprenderte de las cosas terrestres, no parcial, sino definitivamente. ¡Pobre mamá tan frágil!

13 de julio de 1951.

La verdadera meditación, la que está fuera del tiempo y del espacio, no tiene ni cara, ni palabras, ni color, ni peso; es ese flotar indefinido, perdido en el infinito. Está «más allá» donde el espíritu y lo físico se pierden y siguen corrientes ascendentes. Me gustaría verte entrar en el ciclo en el que todo está mudo, te hablaré de ello cuando me sea posible. Lee el resto de esta entrada »

Roland siempre lleva a su madre a lo esencial: purificarse… comprometerse en caminos nobles… echar fuertes cimientos… seguir las grandes leyes de la naturaleza… tener en cuenta la resurrección que rueda en la lejanía… elegir la pena purificadora… volver a las murallas de silencio… hacer de las oraciones nidos en los que se depositen los huevos del cielo…

El 10 de mayo de 1951, Marcelle vive una experiencia fantástica de DESDOBLAMIENTO. Su hijo está feliz de que haya tenido esta experiencia y trata de explicarle: ya no vivías en ti, eras evanescente; durante unos segundos llegaste a superar lo creado; entraste en un mundo que es el de Dios donde todo es silencio. Ella comenta después de esta experiencia: estoy persuadida de que es posible ir más allá de la tierra.

Quince días después, es testigo de un “aporte”: ve sobre su cama el pétalo marchito de una hortensia. ¡Pero en el piso grande que da a la calle Rivoli solo hubo hortensias el día 2 de mayo y se encontraban en una habitación separada por otras dos habitaciones de donde duerme Marcelle! Roland vuelve otra vez a lo esencial: déjate llevar como un junco en medio del viento

¡Buen día!

9 de mayo de 1951.

El espíritu se purifica cuando pasa por donde todo es puro, se mancha cuando pasa por donde hay manchas; de aquí la importancia de comprometerse en caminos nobles.

10 de mayo de 1951. 9 de la noche.

Muy importante, una nueva etapa:

Mamá, estoy muy contento de que hayas experimentado el DESDOBLAMIENTO; no era la tierra la que cantaba en ti, sino el cielo. El castaño rosa, el murmullo del agua, la vibración de la brisa sobre las hojas, era todavía demasiado, era un impacto, porque tu alma estaba por decirlo así fluidizada, ya no vivías en ti, eras evanescente. Durante unos segundos llegaste a superar lo creado, las palabras, las expresiones. Habías entrado en un mundo que es el de Dios, donde todo es silencio. Aprovecho este instante en que apenas has vuelto a descender a la tierra para decirte que si yo vengo poco, es porque muy raramente te es dado franquear suficientes etapas para entrar allí donde ya nada se expresa o ya nada se forma, donde todo comunica. ¡Gracias por esta elevación!

Estoy convencida de que es posible ir más allá de la tierra.

14 de mayo de 1951. Durante el sueño.

Lo que me habría parecido imposible incluso ayer, se hacía hoy posible, acababa de vislumbrar otro universo, entraba en la profundidad de lo infinito, lo creado cae de mí como se desprenden las hojas muertas.

Man, al «Único» le gustaría que el canto de los pájaros caiga en tu corazón como gotas de diamante.

Como ya te lo he dicho, el alma puede durante unos instantes muy breves separarse del cuerpo.

18 de mayo de 1951. Mediodía.

Man, las cimas son iluminadas antes que el fondo de los valles, por eso no hay que permanecer en la sombra de los barrancos, donde corréis el riesgo de dejar de recibir la luz. Lee el resto de esta entrada »

«El Único»

Llaman la atención, en estas comunicaciones, las veces que alude Roland al “Único”: Te haré amar al Único, porque el Único te ama… él es más dulce que la miel… quiero que Lo descubras durante su primavera… busca tus regalos junto al Único… tus alas deben llevarte, por encima de todo, adonde reina el Único…

El camino para llegar al Único será también único: su propio hijo. Ella, como muchas madres, se ha mantenido fiel al recuerdo de su hijo, ha ido recibiendo sus mensajes, a pesar de las críticas de su propia Iglesia católica y a pesar de que, a veces, no veía nada. ¡Benditas madres que, en medio de “su” pérdida, buscan sus regalos junto al Único y dejan que su alma se balancee sobre las sonrisas que les envían sus hijos…

No se trata de ideas profundas para llegar al Único. Se trata de responder al Único, siendo también “únicos”: subirse en sus alas abiertas de par en par, sentirse uno con ellos y atravesar con ellos el umbral del Reino, sin “atarse a pecadillos de niña mimada”… Eso sí, hay que ser conscientes de que nuestro amor al Único está subordinado a la tierra. Nuestro “yo” se coloca como una pantalla frente al cielo…

¡Buen día!

8 de abril de 1951.

Yo te conduciré a Dios poco a poco, porque ya es hora de que él se encarne en ti de forma distinta que bajo los aspectos de una leyenda que se mira a través de una vidriera de color.

Te haré amar «al Único», porque «el Único» te ama. Si tú le sonríes, él te sonríe, si tú le hablas, él te responde. ¿Cómo podría él entablar una conversación contigo si tú no estás aquí?

Todo se va a purificar en tu alma hasta el extremo, porque me vas a seguir.

Nos encontraremos en el camino. Yo te cogeré de la mano e iremos hacia el Reino. Cuando se camina codo con codo, los ojos miran recto hacia adelante. Pronto dejarás de mirarme porque solo mirarás a Dios.

10 de abril de 1951. Al ponerse el sol.

¡Por fin has comprendido que entrabas en otro ciclo!

¡Cuando pienso que creías haber llegado conmigo al final de toda expresión y solo poder repetirte o callarte!

Los nácares del alma brillan a los colores del sol, cuando se los orienta hacia él; están sin brillo en el campo de la sombra.

Te enseñaré a amar «al Único», él es más dulce que la miel, quiero que lo descubras durante su primavera, esa primavera que él tanto sueña… Escucha al cuco y a la curruca. Todo nace, todo se abre, todo madura; llega tu segundo nacimiento.

En adelante seremos tres: EL, tú y yo.

10 de abril de 1951. 10 de a noche.

Cada día, te instruiré cada vez más en el amor de «el Único».

Yo camino siempre…

EL REINO NO TIENE FIN… Lee el resto de esta entrada »

noviembre 2017
L M X J V S D
« Ago    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Archivo de entradas

EStadistica del blog

  • 131,753 hits