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Esta es la última entrega de un libro sorprendente y original.  En su último capítulo el profesor Schiebeler reúne las experiencias vividas por los médiums y en la Consideración final pone el acento en lo esencial en los grupos de ayuda a los espíritus.

El interés de este capítulo se centra en las respuestas que dan los médiums desde su propia experiencia a preguntas sobre lo que ellos sienten durante las sesiones, sobre si se sienten inspirados, sobre si su experiencia les ha llevado a comprender mejor algunas de las verdades del cristianismo.

La Consideración final es muy importante, sobre todo ahora que algunos vamos a formar un grupo de oración que no excluye ayudar a espíritus despistados. A través de varios casos, muestra el peligro de ser “contaminados” por ellos y el remedio: ¡nada de curiosidad; el remedio es la oración!

¡Buen día!

CAPÍTULO 38

EXPERIENCIAS VIVIDAS POR LOS MÉDIUMS

Al principio fue el interés por lo extraordinario lo que motivó a los miembros del grupo mediúmnico. Se reunieron en 1973, al principio sin el autor de este libro. Se ejercitaron con los habituales golpes en la mesa, pidiendo a cualquier espíritu responder sí o no. Los participantes que manifestaron dones de médiums, pasaron pronto a la utilización de la tablilla, después a la escritura automática y, llegando al siguiente estadio, sumidos en un estado de semi-trance, hablaron de forma mediúmnica. Se anunciaron entonces los espíritus más diversos; entre ellos, parientes de los participantes que habían fallecido antes. Fue entonces cuando aparecieron las perturbaciones provocadas por espíritus inferiores que atormentaban a los médiums, incluso fuera de las reuniones. Llegados a este punto, el Señor A. me llamó un día por teléfono. Me describió la situación y me preguntó qué se podría hacer. Le dije que yo quería asistir para dar luego consejos. Les aconsejé dar a estas reuniones un cariz religioso, introducir en ellas oraciones fijas, comenzar y terminar las sesiones con música religiosa. Al cabo de cierto tiempo, yo mismo participé regularmente en las reuniones. Así fue cómo se desarrolló nuestra actividad, —a saber, aportar la salvación a las almas de los difuntos— a la que me he referido en los capítulos anteriores.

Es necesario también que los propios médiums tomen la palabra y nos hablen de sus experiencias. He aquí lo que la Sra. A. escribió a este respecto:

«Es posible que al leer este libro, algún lector se haga preguntas relativas a los médiums. Por ejemplo, esta: “¿Qué siente un médium durante una reunión de mediación?”, o bien: “¿Qué les mueve a abrirse a los espíritus del más allá, por no decir a entregarse incluso a ellos?” Porque eso es exactamente lo que ocurre durante una sesión.

«Me gustaría comenzar por el punto que me parece más importante y que se llama la confianza. Esta confianza absoluta es el postulado que hace que uno pueda colocarse, como médium, sentado tranquilo, relajado y a la espera de las cosas que van a suceder. La confianza no aparecía en los encuentros desde los primeros momentos. Se fue desarrollando a lo largo de veinte años de intercambios con nuestros interlocutores del más allá. Poco a poco, ellos se fueron hicieron un poco como amigos que nos acompañan un momento, en el camino terrestre. Lee el resto de esta entrada »

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Este perseguidor de cristianos era fino. No tenía ni idea de que hubiera muerto en 1919, 77 años antes, ni de por qué estaba en un zulo, ni de cómo salir de él. Lo tiene por tanto muy difícil cuando llega al grupo de Schiebeler, que esta vez se reúne en Budapest (Hungría), con la Asociación de Búsqueda Espiritual el 28 de abril de 1996.

El texto no dice a cuántos cristianos mató, pero sí que pertenecía al aparato represor de la antigua Unión Soviética. Al final del capítulo, se toman de una revista alemana algunos datos de la revolución comunista: desde octubre de 1917 hasta 1985, son ejecutados 200.000 sacerdotes, 300.000 son encarcelados y 40.000 iglesias destruidas. ¡Menudo panorama!

Lo enormemente grande es que a este ser humano Dios lo llama a la conversión. Se sirve de este grupo de oración, pero podría haberlo hecho de otra manera. Bastaría, aun en esta penosa situación, levantar los ojos a Dios y decir de corazón lo que repite con frecuencia la hermana Concha: ¡Señor, ten piedad! Esto surte efecto, aun en el Infierno.

¡Buen día!

CAPÍTULO 37

PERSEGUIDOR DE CRISTIANOS

Sucede con frecuencia que seres cargados de crímenes van a dar a esferas desoladas y oscuras. Pueden también ser conducidos a una especie de calabozo.

El psiquiatra americano Dr. Carl Wickland, al que ya he citado, recuerda, en su libro Treinta años entre los muertos, a esos espíritus cargados de crímenes que son mantenidos prisioneros temporalmente por espíritus más evolucionados. Esta es la enseñanza que pudo sacar de la actividad desarrollada en común con su esposa, médium, durante numerosos decenios, con el fin de librar a estos espíritus atados a la tierra. Escribe: «Por una cierta ley espiritual, espíritus (evolucionados) tienen la facultad de situar a un espíritu ignorante y peligroso en una situación que se parece a una cárcel, a una habitación impenetrable, como una celda de la que no hay posibilidad de evasión. Es aquí donde los espíritus tercos deben permanecer a solas consigo mismos, viendo únicamente el reflejo de su propia personalidad.¡Sus acciones pasadas aparecen ante sus ojos hasta que se arrepienten, al menos en parte, y muestran un deseo de adaptarse a su nueva situación y de asumir leyes espirituales de progresión!

Más tarde, cuando estas almas atadas a la tierra han pasado mucho tiempo reflexionando, ayudados en esto por espíritus más evolucionados o por Ángeles de Dios, gracias a un médium, vuelven a tomar contacto con el mundo terrestre y material representado por el cuerpo. De la manera más íntima y más perfectamente consciente pueden entonces darse cuenta, a través de hechos brutales, que se ha operado en ellos una transformación importante. Llegan a darse cuenta de cuál es su situación y se dejan conducir por el camino que lleva a una evolución espiritual.

Espiritualistas húngaros querían obtener más detalles sobre nuestra misión pastoral entre difuntos de los que he hablado en este libro.Con este fin, me invitaron a Budapest, en abril de 1996. He aquí el resultado:

Reunión celebrada en Budapest por la Asociación de Investigación espiritual, en la mañana del domingo 28 de abril de 1996.

Doce participantes: Dr. Andreas Liptay-Wagner (presidente de esta asociación), dos médiums húngaros, otras ocho personas y el Profesor Schiebeler.

Se comienza la sesión con música religiosa y oraciones dirigidas a Dios y a Jesús. Lee el resto de esta entrada »

Este capítulo resume un poco lo que ocurre a algunos espíritus cuando han atravesado el velo y se encuentran completamente despistados: ni sabe que ha muerto, si sabe donde está ni por qué. Todo lo ve sombrío, se admira de que la médium sepa lo que le ocurrió cuando murió…

En el grupo, Schiebeler y las médiums especialmente, le ayudan a descubrir su situación, oran con él, le ayudan a descubrir su cuerpo sutil, le hacen ver que su mujer está allí y ha venido a buscarlo.

Al final del capítulo, explica Stanislaus cómo vino a ellos la mujer de este difunto y les pidió ayuda. Su mujer, dice este espíritu controlador que vigila con otros para que el grupo no tenga problemas, tiene una gran fuerza y, con su ayuda, van a ayudar a otros desencarnados.

Es importante la insistencia del grupo en el tema de la oración y en la búsqueda de ayuda de los espíritus-guías que les ayudan desde el Otro lado y que aparece también en este relato.

¡Buen día!

 

CAPÍTULO 36

 

UNA ESPOSA DIFUNTA PIDE AYUDA PARA SU MARIDO

REUNIÓN DEL VIERNES 24 DE FEBRERO DE 1995.

Nueve participantes: Srs. y Sras. A., B., F.; Sra. K.; Profesor Schiebeler; Sra. F.; una sensitiva originaria de A., se une por primera vez al grupo.

Apertura de la sesión a las 20 horas, con música, lectura de textos y oraciones.

A las 20’30 horas, Alberto Petranius comienza realizando un nuevo tratamiento a distancia.

A las 20’58 horas, se instala un espíritu en la señora A., el Sr. Schiebeler le dirige la palabra.

Schiebeler: «Bienvenido seas. ¡Dios sea bendito! ¿Puedes oírnos? ¿Eres el mismo Hubert que vino la última vez? ¿O eres otro? —¿Consigues oírnos? Si es que sí, indícalo con la cabeza (El espíritu se contenta con decir hm y suspirar)».

Espíritu: «Lo siento muchísimo».

Schiebeler: «¿Por no poder hablar de forma totalmente correcta? ¿O por qué lo sientes? (El espíritu sigue suspirando)».

Espíritu: «Lo siento muchísimo».

Schiebeler: «¿Qué es lo que te aflige?».

Espíritu: (Después de detenerse un poco) «No sé. —No sé lo que me sucede. Está tan oscuro».

Schiebeler: «¿Eres Hubert el que vino la última vez?».

Espíritu: «No conozco a ningún Hubert».

Schiebeler: «Entonces, ¿vienes aquí por primera vez?».

Espíritu: «Sí. ¿Qué queréis decir con aquí?».

Schiebeler: «En nuestro grupo hay un médium a través del cual hablas. —¿Sabes que has fallecido, que ya no vives en la tierra como humano?». Lee el resto de esta entrada »

¡Un verdadero placer! Eso es lo que me produce este capítulo, cuyo título lo dice casi todo: “El aprendizaje del cuerpo sutil”. Ya el 11 de mayo de este año leíamos en este blog un texto de Jean Prieur en el que éste gran sabio nos hablaba sobre “El cuerpo metafísico y las auras”. El presente capítulo de Schiebeler sobre el “cuerpo sutil” se entenderá mucho mejor a partir de las explicaciones de nuestro querido amigo Jean.

Recuerdo un párrafo de Prieur: «Muchos no llegan a creer en la supervivencia por la sencilla razón de que no pueden imaginar una vida sin cuerpo… Y tienen razón. Su única equivocación es ignorar la existencia del cuerpo metafísico», llamado también cuerpo sutil…

En este capítulo 35, el Dr. Schiebeler presenta a un espíritu llamado Hubert que fue explicando, en la reunión del 10/02/1995, sus reacciones ante lo que aquí se llama cuerpo sutil y que coincide con el que Prieur llama cuerpo metafísico.

Hay que ser conscientes de que estamos explorando un campo del que algún día también se hablará en las Iglesias, pero hoy todavía no. Solo por curiosidad,  cuando vayáis a un funeral y lean I Cor. 15, 44-46 fijaos cómo elude el sacerdote hablar del “cuerpo espiritual” del que habla expresamente san Pablo. Y es natural, porque de ese cuerpo a él nunca le hablaron…

¡Buen día! 

 

CAPÍTULO 35

EL APRENDIZAJE  DEL CUERPO SUTIL

Ya he explicado que si nosotros, los humanos, podemos sobrevivir a nuestra muerte terrestre, se debe al hecho de que, durante nuestra vida terrestre poseemos, además de nuestro cuerpo de carne, un cuerpo sutil, —lo que se llama el cuerpo astral— que se desprende del cuerpo carnal en el momento de la muerte terrestre y continúa viviendo en «el mundo del más allá». En la siguiente comunicación, que recibimos de un difunto, se trata de este cuerpo sutil, asumido en el más allá.

REUNIÓN DEL VIERNES 10 DE FEBRERO DE 1995.

Siete participantes: Srs y Sras A., B., S.; Profesor Schiebeler.

Comienzo de la reunión a las 20:20 horas con música, lectura y oraciones.

Alberto Petranius, que, según sus propias palabras, era italiano cuando vivía, practicó, en primer lugar, una sesión de curación a distancia sobre una persona hospitalizada, miembro de una de las familias presentes. Petranius actúa a través del Sr. B., nuestro médium.

A la 21:11horas, un espíritu toma posesión de la Sra. A.; llora y hace ejercicios de articulación con su boca. El Sr. B., que, en esta ocasión, no ha entrado en trance y el Sr. Schiebeler le dirigen la palabra. El espíritu responde al principio con un simple: «Hm» y suspira. Para terminar, comienza hablando con vacilación.

Espíritu: «¿Qué tengo que hacer ahora?».

Schiebeler: «Vamos a hablar un poco contigo. Cuéntanos un poco quién eres y cómo te sientes. Trata de hacer pasar tus pensamientos al espíritu del médium y te saldrán las palabras.

Espíritu (habla dudando y lentamente): «Cierto, logro hablar aquí; pero no puedo ver nada».

Schiebeler: «Eso tal vez lo consigas un poco más tarde. ¿Tampoco antes has podido ver nada?».

Espíritu: «Sí, he podido veros hace poco. Ya he podido veros varias veces. He estado entre vosotros muchas veces; incluso la última vez. Pero hoy no puedo veros. No sé lo que debo hacer. Todo está oscuro».

Schiebeler: «Cuéntanos sencillamente quién eres y de dónde vienes. Tú puedes hablar. Veremos la ayuda que te podemos dar». Lee el resto de esta entrada »

Lo especial de este libro “Así viven los muertos” es que nos muestra en acción algo que la fe nos enseña. Por ejemplo, la cooperación entre el más allá y el más acá. En este capítulo concreto, la cooperación del ángel de la guarda con Anna, la niña que en el capítulo 33 se introdujo en el cuerpo de Renata y la llevó a la anorexia.

¿Cómo es esto posible? El ángel de Anna lo explica: mientras Anna estaba en Renata, él no podía hacer nada. El tema del Ángel de la guarda es algo recurrente en la Biblia. Ejemplos: dan ayuda y protección a los seres humanos (Gén. 48, 16; Mt. 4, 6); interceden por nosotros ante el trono divino (Job, 33, 23; Zac. 1, 12), etc.

Algo que llama la atención: dice el ángel que no es obligatorio cuidar siempre de la misma persona, que pueden cambiar, cuando uno se convence de que no puede conseguir nada. Lo grave es que, si nadie se hace cargo de la persona, puede ésta quedarse sin ángel de la guarda. ¡Y esto es frecuente! dice el ángel…

¡Buen día!

CAPÍTULO 34

EL ÁNGEL DE LA GUARDA DE ANNA

REUNIÓN DEL VERNES 8 DE MAYO DE 1992
Ocho participantes: Sres. y Sras. B., S., A. y su hija Renata; Profesor Schiebeler.

Comienzo de la sesión a las 20’30 horas. Música, lectura de textos, oraciones.

A las 20’37, Alberto Petranius de anuncia por la voz del Sr. Señora B.:

«Aquí Alberto Petranius. ¡Bendito sea Dios! Me alegro de poder encontrarme entre vosotros; estoy totalmente dispuesto a conversar un poco con vosotros, más tarde. Quisiera comenzar enseguida el intento de curación.

Petranius se lava las manos, recita en silencio una oración y, por medio del Señor B., se coloca detrás de Renata. Le pone las manos sobre la cabeza. El Sr. Schiebeler recita entonces, por tres veces, la oración utilizada durante los cuidados practicados el 23 de abril de 1992.

Cuando Petranius termina de enviar las fuerzas curativas, invita a los presentes a formar una cadena con sus manos y a recitar juntos el Padre Nuestro. Después de la oración, se anuncia otra vez para despedirse; porque ahora hay que devolver al médium la paz y la fuerza completa que le han sido sustraídas durante la sesión de curación».

Petranius tiene la firme esperanza de que Renata irá mejor dentro de poco. Confía especialmente, porque, sin encontrar obstáculo, ha podido depositar en ella las fuerzas que recibe. Ella está totalmente preparada para este tipo de cuidados. Petranius nos deja a las 20’48horas.

Después, el Sr. Schiebeler sigue llevando a Renata por el camino de la curación: le toma las manos y la anima, por sugestión, a comer con apetito, a encontrar la alegría de vivir y a sentir lo mucho que la quiere su familia.

Después, Nepomuk se anuncia por la voz del Sr. B. y compromete al Sr. A. para que vuelva a ver durante un momento a su hija que, en aquél momento, ha dejado el círculo de los participantes.

A partir de las 21 horas, la Sra. A. llora y mueve la cabeza. Su espíritu controlador trata de sumergirla en un trance profundo.

A las 21’13, Stanislaus se anuncia por la voz de la Sra. A. Lee el resto de esta entrada »

Resulta curioso observar la cantidad de gente que se da cita en esta sesión del 23 de abril de 1992. Por una parte, está el grupo que se reúne con el profesor Schiebeler: siete en total. Por otra, aparecen numerosos seres del Más allá: Petranius, Nepomuk, Stanislaus, un monje barbudo que se llama Valerius, varias mujeres y, sobre todo, Anna Gruber.

En el capítulo, se habla de un serio problema, muy actual: Renata, hija de la Sra. A. padece anorexia. La han llevado a un psiquíatra, pero no han logrado nada. La Sra. A. sospecha que su hija sufre una influencia paranormal, porque oye voces que le aconsejan no comer…

Durante la sesión, Nepomuk y Stanislaus ayudan a descubrir que la Sra. A. tiene razón: el espíritu de una niña que murió cuando tenía doce años, Anna Gruber, está influyendo en Renata para que deje de comer.

Renata es una muchacha sensible con dotes mediúmnicas. Estas dotes le permiten adentrarse en el mundo del Más allá, pero tienen también el peligro de verse afectada por espíritus como el de Anna Gruber. Aquí se cuenta cómo logran, entre todos, liberarla de este espíritu…

¡Buen día!

CAPÍTULO 33

RENATA NO QUIERE COMER

El 12 de abril de 1992, me llamó por teléfono la señora A. y me dijo que yo había dicho, recientemente, en una de las últimas reuniones, que conocía a un pastor protestante que realizaba con éxito la función de exorcista. ¿Podría comunicarle su nombre y su dirección? Como le pregunté por qué necesitaba su nombre, ella me confesó que Renata, su hija de quince años, sufría de anorexia desde hacía varios meses, debido a que tomaba demasiado poco alimento (Anorexia nerviosa). Con una altura de 1’70 metros, sólo pesaba cuarenta kilos. Varias veces ya, toda la familia había acompañado a la joven a un psiquiatra que había preguntado por la situación familiar en su conjunto. No se siguió ningún resultado. Ante esto, el médico que la trataba había pedido insistentemente que la joven fuera aceptada en un sanatorio. La Señora A. continúa pensando que Renata sufre una influencia paranormal, porque oye voces que le aconsejan no alimentarse.

Respondí a la Señora A. que para solucionar este problema no necesitábamos un exorcista. ¿No bebíamos nosotros mismos en esta misma fuente? Podíamos conectar con nuestros propios amigos espirituales y pedirles ayuda.

La Señora A. pensó que tenía toda la razón. Ella misma se sorprendía por no haber pensado ya en esto. La aconsejé preparar en primer lugar a Alberto Petranius con esta intención, para que él se ocupara de Renata durante nuestra próxima reunión. El Señor B. serviría de intermediario.

Por lo demás, ella debía explicar antes a su hija y al hermano mayor cómo pasaban sus padres la tarde, cada quince días. Hasta ahora, en efecto, los hijos lo ignoraban. Se plantearon estas cuestiones previas.

Llegó entonces la siguiente sesión, del jueves 23 de abril de 1992.

Siete participantes: Señora A y su hija Renata al principio de la reunión, las parejas B., S., el profesor Schiebeler. Se comienza a las 20’40 horas.

A las 20’43 horas se presenta Alberto Petranius; saluda a las personas presentes, se dirige a Renata y le pide abrirse interiormente al espíritu, durante el tratamiento que va a seguir cuando se le impongan las manos, y que se relaje. Después, añade:

«Estamos convencidos de que podremos ayudarte muy pronto, si tú participas en tu curación. Nosotros nos hemos preparado desde hace mucho tiempo. Cuando el profesor Schiebeler comience a rezar, os pido a todos que pongáis en esto toda vuestra fe y que hagáis penetrar en ella todos vuestros pensamientos. Todos nosotros estamos completamente seguros y, después de este acto terapéutico, me anunciaré de nuevo». Los cuidados prodigados a Renata comienzan a las 20’45 horas. He aquí la oración de curación pronunciada por el señor Schiebeler: Lee el resto de esta entrada »

¿Por qué insistir en este tipo de relatos sobre cómo viven los muertos? Tal vez esta pregunta no es baladí, pues aquí se describen situaciones embarazosas para determinadas personas en el momento de morir.

El título del capítulo 30 lo dice todo. Elisabeth cree encontrar a su parentela en el otro lado, pero no es así: ¡son adversarios disfrazados! Stanislaus y Nepomuk le piden que cuente en el grupo de Schiebeler su experiencia porque, al parecer, es más frecuente de lo que se cree.

El capítulo 32 presenta el mismo problema, pero desde los que se disfrazan. Cuenta cómo Frank, al frente de un grupo, se divierte sádicamente riéndose de los pobres incautos a quienes engañan. El final de estos dos capítulos es positivo. Elisabeth descubre el engaño. Frank cambia de bando.

Vuelvo a la pregunta del principio. Estos hechos nos ayudan a comprender ciertos problemas que pueden presentarse. El tomar un camino u otro, depende de cada uno. Tal vez la Iglesia debería informar sobre ello…

¡Buen día!

CAPÍTULO 30

ELISABETH Y SU SEUDO-PARENTELA

REUNIÓN DEL 21 DE NOVIEMBRE DE 1991
Ocho participantes: Sres. y Sras. B., S., A.; Sra. M.; Profesor Schiebeler.

Se comienza a las 21:10 h.

Son las 21:14 h. Nepomuk se presenta, a través del Sr. B., y saluda a los presentes. Espera que él y sus compañeros puedan pasar con nosotros los humanos esta reunión, sin ser molestados. Dice que hay muchos presentes, esperando establecer algún contacto con los humanos. Es en gran parte gracias al campo del más allá, como han sido preparados. Otros curiosos se dan codazos para estar aquí y no se sabe si, entre ellos, hay representantes del campo contrario. Se pretende hacer entrar rápidamente a una mujer y ver luego cómo se desarrolla la sesión.

De hecho, un espíritu al que no se le había dado la palabra, se precipita y toma posesión del Sr. B. Se llama «Anna» y dice que se encuentra, desde ya hace cuatro semanas, junto a nuestros asistentes del más allá. Se le expulsa rápidamente del médium y es la criatura espiritual prevista la que se instala en el Sr. B. Se anuncia en estos términos:

«Os habla Elisabeth. ¡Bendito sea Dios! Acabáis de asistir a un parasitage. Anna es muy conocida de los nuestros. No está dispuesta en absoluto a unirse a la oración del grupo. Yo me llamo Elisabeth y ya hace varias semanas que acompaño a vuestros guías. Siento la necesidad de hablar sobre mi muerte a los humanos. Cuando fallecí, todos los “difuntos de mi familia” estaban a mi alrededor. En realidad, no faltaba ni uno. Por eso Stanislaus y Nepomuk me han pedido que os lo cuente. Esos pretendidos parientes tenían el mismo aspecto que cuando vivían; me acogieron y me llevaron con ellos. Como yo no había creído nunca en la supervivencia después de la muerte, me sentí muy contento, como es natural. Sólo después de largo tiempo me di cuenta de que no eran mis verdaderos parientes. Llevaron conmigo este juego de manera muy inteligente, porque tenían ciertas informaciones sobre mí.

«Me sentía prisionera. Cuando vivía en la tierra, recé de vez en cuando; lo mismo he hecho aquí. Pero estos “parientes” jamás me acompañaron en este caminar. Mientras yo rezaba, ellos no me molestaron, pero trataban de desviarme, diciendo que la oración ya no era aquí indispensable, puesto que todo iba bien para mí. De hecho, aquello no iba mal para mí. Lee el resto de esta entrada »

En el más allá no todo es Luz y Amor. Hay estados intermedios de difuntos que no supieron evolucionar en la Tierra y que necesitan ser ayudados. He aquí varios casos:

Richard Rosenharz. Tenía 25 años cuando, en 1987, se estrelló su avión en Suiza en medio de la niebla. Cuando llega al grupo del Dr. Schiebeler, dice: «Me da la impresión de que sigo todavía en la niebla. No veo nada…»

Anna. Católica. Muere  a los 83 años. Cuando muere, solo ve a su familia terrestre. Va a un sitio donde no se siente a gusto, no se reza al Señor en el que ella cree…  

Una drogadicta. Muere con 23 años. Cuando llega al grupo, cree estar aún en el hospital, atada con una correa. «Necesito aire –dice–. Me hace mal esta atadura. Estoy en el hospital. ¿Qué queréis hacer conmigo?…»

Helmut, político asesinado. Muere en 1924. Aparece en el grupo en 1991. Teme que aún lo estén espiando. No se fía de nadie. Poco a poco va descubriendo su situación y termina descubriendo varias personas…

Josef Klingerer. Albañil. Muere al caer de un andamio poco antes de1900, a los 58 años. Cuando muere, se extraña de no estar muerto…

Emely. Costurera. Lo pasó mal. Tenía dos manchas de nacimiento en la cara y era jorobada. Los niños le tiraban  piedras y los adultos decían: «Ahí está la vieja bruja». Se cuenta cómo llega y termina en el grupo…

¡Buen día!

CAPÍTULO 25

UN AVIÓN SE ESTRELLA

REUNIÓN DEL 7 DE FEBRERO DE 1991
Ocho participantes: Sra. A.; Sres. y Sras. B., S.; Sra. M.; Sr. Sch.; Profesor Schiebeler.

Apertura de la sesión a las 20:30 h.

El espíritu sanador Alberto Petranius se anuncia, a las 20:55, en la persona del Sr. B. Realiza curas en uno de los participantes. Después, los espíritus controladores Nepomuk y Stanislaus hablan uno después de otro. Saludan al grupo y anuncian la llegada de un espíritu en la persona de la Sra. A. Este ser siente una necesidad urgente de hablarnos.

A las 21:21 h., se oyen salir de la boca de la médium los primeros sonidos; luego palabras vacilantes: «Arriba y abajo. ―Allá arriba, en el árbol. ―En alguna parte. ―Todo esto no tiene ningún sentido. ―Transmítele… esto no funciona. ―Yo… ―Además, no sé lo que tengo que hacer aquí». Habla luego con más soltura: «No sé, no me encuentro aquí. Todavía me duele todo. Las voces me siguen haciendo sufrir. Debería saber dónde me encuentro. Me he estrellado contra el suelo. Me resulta penoso hablar».

Respondiendo a nuestras preguntas, el espíritu dice que se llama Richard Rosenharz y que procede de Mühlheim, en el Ruhr. En 1987, cuando pilotaba un avión, obstaculizado por la niebla, se estrelló en Suiza. Tenía 25 años. No era todavía muy experto como piloto. Estaban ocho en el avión. Desde entonces, ha tenido la impresión de ser prisionero del avión y, todavía hoy, le preocupa la suerte de sus siete compañeros de viaje.

«Me da la impresión de que sigo todavía en la niebla. No veo absolutamente nada. Sólo oigo voces».

Richard nos pregunta ampliamente quiénes somos, qué hacemos aquí, y lo que podemos aportar. Le explicamos que informamos a los difuntos sobre la realidad de su muerte terrestre; llamamos su atención sobre el mundo de Dios. Le recomendamos insistentemente que pida a Dios que le abra los ojos ―en sentido figurado― para que pueda volver a ver, y le envíe a alguien que le ayude, para que le acompañe en el mundo del Más allá y lo lleve a nuevas tareas. Lee el resto de esta entrada »

Perturbaciones por parte de los enemigos de Dios. Este capítulo plantea un serio problema: las alteraciones que pueden afectar a los médiums de tal manera que no sepan si son ellos quienes hablan o el Espíritu….

Una san Sivestre que termina mal. Este es un caso singular. Dos amigos, Franz y Erwin, mueren en un accidente de carretera. Franz está en una zona gris y se aburre. Erwin tiene dolores por todas partes. Se explica cómo salen de estos problemas…

El ángel de la guarda de los humanos. Erich muere a los 35 años, (poco después de Adenauer, en 1967). Es católico. Se encuentra en una zona gris hasta que cree en la palabra de espíritus caritativos que le ponen en contacto con el grupo de Schiebeler. Se explica cómo lo ayudan…

Los médiums, víctimas de las dudas. Se vuelve a hablar aquí de las perturbaciones del médium B., a las que ya se aludió. Son interesantes las explicaciones que va dando el espíritu controlador Nepomuk…

¡Buen día!

CAPÍTULO 21

PERTURBACIONES POR PARTE DE LOS ENEMIGOS DE DIOS

REUNIÓN DEL MIÉRCOLES 19 DE OCTUBRE DE 1988
Cinco participantes:  Sr. y Sra. A., Sr. B., Sr. S.; Prof. Schiebeler.

Se abre la sesión a las 20’32 horas. Música, lectura de texto y oraciones.

El espíritu controlador Nepomuk se expresa a través de la voz del Sr. B. Son las 21’05 horas.

Nepomuk: «¡Bendito sea Dios! Os habla Nepomuk. Nos alegramos de venir una vez más junto a vosotros. Pero tengo que deciros de entrada que el Sr. B. (el médium) en realidad, no quería dejarme hablar, porque estamos tan alterados que el médium no percibe ya si es él o yo quien habla. Esto es lo que explica que se haya cerrado durante todo este tiempo, diciéndose: «Si yo no te siento, tampoco puedo hablar». Personalmente, puedo deciros una cosa: en este caso, son justamente las perturbaciones las que nos perjudican. El campo enemigo nos priva de toda percepción sutil, tanto que, de momento, no podemos hacer nada para oponernos a él. En realidad, somos relativamente impotentes. No porque nos molesten de forma penosa, pero nos molestan de tal forma, que ya no podemos tener contacto con vosotros y los médiums son privados de toda sensación. Aún no hemos podido encontrar la manera de impedirlo. Pero estamos muy contentos de haber podido llegar hoy hasta vosotros. En tiempo normal, y sobre todo si tengo en cuenta nuestros comienzos, el médium no me habría dejado hablar, simplemente porque el contacto no se establece ya con nosotros. Vamos a tener que encontrar un camino común. Nosotros estamos hoy todos reunidos, como en cada ocasión. En estos momentos, no vemos en absoluto a ningún aguafiestas. Nada podemos ver. Pero el campo enemigo está presente, a través de una fuerza que no podemos en absoluto hacer saltar en pedazos. No somos capaces de oponernos a ella. Pero aparte de esto, todo parece bastante tranquilo en estos momentos, ninguna lucha ni acoso ni perjuicio para nosotros, realmente nada».

Sra. S.: «¿Estabas también presente, en anteriores ocasiones? (se refiere a las sesiones en las que no pudimos establecer contacto con el más allá). Lee el resto de esta entrada »

En este envío, se incluyen cuatro capítulos.

En el de Magdalena me parecen muy interesantes tanto las preguntas que le hace Schiebeler sobre el lenguaje y los seres que, según ella, estaban para ayudarlos, como las respuestas del Espíritu.

En Accidente mortal de carretera se confirma algo que ya sabemos: las muchachas muertas en el accidente se agarran a una de las médiums y a la fuerza de la oración para alejarlas del campo enemigo.

En Un caso de suicidio se muestra el sufrimiento del Espíritu hasta que recupera la paz cuando se duerme, aunque él creía que ya no se podía dormir.

El caso del Muerto por un cáncer parece sacado de la serie televisiva “FANTASMAS”: pasa, como puede verse en ella, por reconocer que ha muerto para poder superar los dolores de cáncer que sufría…

¡Buen día!

CAPÍTULO 17

MAGDALENA, EL ALMA BUENA DEL MÁS ALLÁ

El 8 de junio de 1986, un espíritu femenino se presentó a nosotros por tercera vez. Dice que tomó el nombre de Magdalena desde que fue al más allá, porque su nombre de origen, María Johanna, no le gustaba. Cuando vivía en la tierra, había sido una campesina del Sur de Alemania y, si se presentaba la ocasión, curaba al ganado y a los niños enfermos. No pudo curar a los niños enfermos de parálisis y no trató nunca a los adultos. Murió a principios del siglo XX a la edad aproximada de 80 años. Por otra parte, nuestro espíritu controlador Stanislaus cuenta que Magdalena durmió mucho tiempo en el más allá después de fallecer, porque su vida en la tierra fue muy penosa. Dos espíritus femeninos y tres masculinos se habrían esforzado por liberarla de su existencia terrestre y por transmitirle su enseñanza. Se espera poder incluirla en el equipo. Magdalena nos explicó, a continuación, que después de un periodo de transición y de reposo, siguió una etapa de formación que la preparó para ir a buscar a los muertos en las esferas más bajas y más sombrías. Aún está comenzando su actividad; sus éxitos, de momento, son muy limitados. Le sucede con frecuencia encontrarse muy desanimada; entonces debe comenzar por reponerse de sus decepciones:

Magdalena: «Estoy contenta de poder encontrarme aquí de nuevo. Creo que este es mi lugar adecuado, que apenas me distingo del resto de vuestro círculo. Tengo que deciros que el último periodo fue para mí extraordinariamente hermoso, tanto que me siento renovada de energía. Pienso que, al menos por un tiempo, nada puede derribarme. Ya os he contado que había sentido una nueva fase de desánimo ante mi fracaso y mi poca esperanza de poder servir. Creo que siempre pasa así cuando pensamos que no estamos en disposición de progresar más. Pero cuando se agotan nuestras fuerzas, tenemos la posibilidad de regenerarlas. Esto es lo que a mí me ha sucedido. También vosotros os sentís obligados a tener descansos de vez en cuando; podéis elegir el modo de organizarlos y la atracción que os reserváis para ellos. Podéis hacer cosas que os ofrezcan descanso y tranquilidad, pero también, como es el caso de muchas personas, pasar vuestro tiempo libre matándoos, gastando aún más fuerzas que en vuestro tiempo de trabajo. Con toda honestidad, tengo que decir que las cosas nos son aquí un poco más fáciles, porque nos encontramos trasladados a una región maravillosa. Lee el resto de esta entrada »

septiembre 2017
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