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Terminamos ya la traducción de este hermoso libro de Jean Prieur. Lo que me animó a traducirlo fue el venir recomendado por un ser del Más allá que era un niño cuando murió en 1989 y que se llamaba Arnaud Gourvennec. Dijo que esta obra era una de las que mejor reflejaban el Más allá.

Jean Prieur comienza su libro señalando cuatro puntos esenciales: “La inmortalidad y el Dios vivo”, “El Espíritu y los espíritus”, “Las tres substancias” y “El cuerpo metafísico y los auras”. Habla luego de lo sobrenatural en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Después, describe lo que él denomina el mundo intermedio o Hades. Y finalmente alude a las muchas moradas existentes en el Abismo y en la Casa del Padre. En resumen, una de las síntesis más fieles sobre el Más allá.

Y a pesar de todo, lo mejor tal vez es lo que el libro nos dice sobre Dios y la Revelación. Dios es Uno y Único, Universal. Y a este Dios universal corresponde la Revelación universal. Al comienzo de la epístola a los Hebreos dice su autor: «Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres…»  Pues a estos modos de hablar se refiere Prieur cuando habla de revelación primitiva y de revelación intuitiva

Una vez más debemos agradecer a este sabio francés su ciencia, su claridad al exponerla y su voluntad en hacérnosla compartir. Ojalá que podamos seguir contando con él, 97 años ya,  mucho tiempo más.

Gracias, maestro y amigo.

¡Buen día!

VII– LA CASA DEL PADRE (final)

28. UNO, ÚNICO, UNIVERSAL O EL CAMINO DE CORINTO (4ª parte y última)

IV

LOGOS, AMOR, LUZ

No sin melancolía vuelvo a pensar en este instante qué fue de la naturaleza del fuego, en este instante que justifica toda una vida. Y me digo: «¿Por qué son tan raras las señales de esta calidad?»

Y la evidencia interior me responde:

Si fueran diarias, ya no serían señales. En este caso concreto, era más que una señal para ti, era una señal para todos. Así debes trasmitirlo.

― Lo comprendo, pero había personas más cualificadas…

Dios se sirve de los medios de a bordo. Se te ha dado un tema: Dios es uno, único, universal. ¡A ti el desarrollarlo! ¡A ti el sacar las consecuencias!

De ese Dios uno, único, universal, sabemos tres cosas: es Logos, es Amor, es Luz.

Logos, es decir, Lógica. No nos pide el sacrificio de la razón que nos ha dado. El hombre no está obligado a aceptar un dogma que lo trastorna intelectualmente. Tiene derecho a comprender las enseñanzas que se proponen a su creencia; no tiene por qué desconfiar, en esta materia, de su inteligencia. La fe no es creer en  lo que es absurdo: la fe en las cosas imposibles es imposible. Algunos dirán: nada es imposible para Dios. ¡Sí! el absurdo es imposible para él.

Logos, es decir Ley, que esta ley esté inscrita en el cosmos, bajo el nombre de ley científica; o en el corazón del hombre bajo el nombre de religión natural, de revelación intuitiva; o en los textos sagrados bajo el nombre de Palabra y de mandamientos.

Amor, porque es una persona y no un principio. Si no fuera una persona, no sería nadie, no sería nada. Porque él es Amor, consiente en la unión; por eso se le da el nombre de Padre. Padre de todos los seres: animales, humanos encarnados, humanos  desencarnados o espíritus, ángeles y arcángeles.

Amor porque quiere que seamos felices, en este mundo y en el otro. No rindamos al sufrimiento un culto que no se le debe. Pero vivamos sin ilusión: una filosofía de la felicidad no será seria y tendrá poca audiencia. A los hombres les gusta tener miedo. Las filosofías de la desesperación  tienen asegurado el mismo éxito que las películas de terror y las religiones de sangre derramada. Lee el resto de esta entrada »

El pasado marzo me enviaron del Centre d’Estudis Cristianisme i Justicia, PP. Jesuitas de Barcelona, una publicación dedicada a “Idolatrías de Occidente”. Interesantísima. He aquí algunos títulos: “La constitución idolátrica del hombre”; “Dios y los ídolos en la Biblia”; “El poder de las marcas”; “La Idolatría de la fuerza”. Por si a alguno le interesa, ésta es la dirección web del Centre: http://www.cristianismeijusticia.net/es , éste su teléfono: 93 317 23 38 y ésta su dirección de e-mail: info@fespinal.com.

Jean Prieur, ya casi en el final de su libro, trata el mismo tema desde la perspectiva de Dios. Bajo el mismo título: No hay otro Dios fuera de Dios, saca algunas consecuencias de sumo interés: “luego el hombre no es un Dio”s [¡pedir aclaración a cualquier conferenciante que diga que somos Dios!]; “luego la naturaleza no es diosa” [¡ojo con los que, para no decir Dios, ponen con mayúscula Naturaleza y Vida]; “luego no hay un contra-Dios” [no hay Príncipe de los Infiernos].

En la última parte, Jean se pregunta  por Jesús. Durante estos veinte siglos, cada época se ha hecho un Cristo a su imagen, un Cristo según su gusto: los cristianos de la antigüedad, los bizantinos, los judíos, los musulmanes, los protestantes, los indios de América quemados por la Inquisición, los jesuitas. ¿Cuál de estas imágenes es la buena, la que mejor responda a quién es Jesús?…

¡Buen día!

VII– LA CASA DEL PADRE (continuación)

28. UNO, ÚNICO, UNIVERSAL O EL CAMINO DE CORINTO (3ª parte)

III

LLAMADA AL ORDEN Y PUESTA EN GUARDIA

Ahora que han pasado treinta y siete años, es más fácil, es necesario deducir el contenido de esta palabra inmensa:

«No hay más Dios que Dios.» La afirmación no tenía nada de original, era incluso bastante elemental.

Formaba parte de esas ideas-fuerza que deben ser reactualizadas y repetidas en cada generación, puesto que en cada generación son olvidadas: la humanidad es amnésica.

La verdad es un sol cuyo estado normal parece ser el eclipse y, en el campo espiritual, existe también la degradación de la energía: la entropía.

Esto no era una revelación, sino una llamada al orden y una puesta en guardia que se dirigía a mí y, a través de mí, a los que me leyeran.

Puesta en guardia frente a los ídolos, porque desde hace veinte años, los ídolos han remontado la pendiente; están por todas partes  y descansan cómodamente en  una nueva edad de oro.

Un ídolo no siempre es una estatua adornada de joyas y vestida de brocado; en nuestros días, un ídolo es más bien una doctrina. Esta doctrina no es forzosamente falsa de principio a fin,  sino que, colocada en una posición única y central, hace de pantalla[1]. Un ídolo es una cosa que, en realidad, es solo un medio, y es tomado sin embargo como un fin.

Puesta en guardia contra un politeísmo siempre dispuesto a aparecer bajo una nueva máscara. No en vano me había asaltado esta evidencia en la tierra de las apoteosis. Ese mundo antiguo, que se siente en Grecia tan cercano, estaba lleno de dioses disfrazados de hombres y de hombres que accedían a la naturaleza divina. La frontera entre los dos mundos era de las más imprecisas; los héroes y los semi-dioses la atravesaban continuamente en los dos sentidos.

Pues bien, esta frontera existe, se llama trascendencia, y es un honor de los pueblos semitas el haberla comprendido y el recordárnosla continuamente. Ellos pusieron el acento en la unidad-unicidad de Dios, mientras que los pueblos indo-europeos, de Bombay a Corinto, y de Roma a Lisboa, se muestran siempre acechados por un politeísmo unas veces confesado, otras camuflado. Lee el resto de esta entrada »

Hay una cosa que llama la atención en Jean Prieur: mezcla su experiencia con datos de competente y fino observador. En este texto, por ejemplo, alude a esas experiencias de las que nos hablaba cuando estuvo en Madrid. Son esas palabrasflechas, que unas veces le venían en sueños y otras a través de la Escritura.

La noche del 21 al 22 de diciembre de 1970 le llegan estas palabras de la Escritura: «En la casa de mi Padre hay muchas moradas». Luego, decía, trabajaba esas palabras-flechas. En este caso, analiza el texto griego y corrige a determinados autores que traducen: «varias moradas», cuando se debe traducir: «muchas moradas».

Lo mismo ocurre con el título que da a este apartado: ¡Felices los corintios! Aquí mezcla también experiencia y competencia.

¡Buen día!

VII– LA CASA DEL PADRE (continuación)

28. UNO, ÚNICO, UNIVERSAL O EL CAMINO DE CORINTO (2ª parte)

II

¡FELICES LOS CORINTIOS!

Ahora que han pasado treinta y ocho años, puedo analizar esta experiencia como si la hubiera vivido otro. Con la distancia, con lo que he aprendido entretanto, con el niágara de acontecimientos, la comprendo mejor. Era necesaria esta distancia para que las ramas de los árboles no me impidieran ver el bosque. Para que captase toda su importancia, tenía que asistir a treinta y siete años de revueltas políticas y sociales, pero sobre todo religiosas y metafísicas.

¿Qué ángel, qué mensajero del eterno verano?

En primer lugar, ¿quién me había respondido en el camino de Corinto? En la noche de noviembre, supe quién era él, o más bien, la compañera invisible. Pero en esta mañana de agosto, ¿quién descendió hasta mi soledad? ¿Quién se molestó en aportarme esta palabra? ¿Quién conocía mi búsqueda aún más a tientas que hoy? ¿qué ángel? ¿qué mensajero del eterno verano?

No diré: ¿qué Dios? no tendré la presunción ni la ingenuidad de que, entre Sición y Corinto, encontré al Señor de los mundos: en los caminos de la tierra no se encuentra a Dios, a lo sumo a sus profetas o, en rarísimas circunstancias, a su Cristo.

Admiro siempre a las personas que tienen en directo al Creador, al Mediador, a los mayores santos y a los apóstoles. Para ellos, si tienen la suerte de tener abiertos los ojos espirituales y de estar en relación con las zonas puras del mundo paralelo, no hay problema: toda aparición de hombre joven será Cristo; toda aparición de mujer llevando un velo será la Virgen.

En todo caso, lo que viví venía de más lejos, de más arriba que el mundo de los espíritus, aquello venía del mundo del Espíritu. Esta certeza, esta alegría era mi garantía… jamás se equivoca ese corazón que arde dentro de nosotros.

Si el mundo de los espíritus es hablador, el mundo del Espíritu es casi siempre lacónico. Da algunas frases, la mayoría de las veces solo una, una proposición general que sirve al pensamiento de principio, de centro de gravedad.

Las palabras-flechas

«Primero encontrarás, luego buscarás. Todo debe ser recuperado por cada uno. Se te muestra una luz, a ti el seguir su estela. Te dan una línea maestra, a ti el caminar en esa dirección.» Lee el resto de esta entrada »

¡No! No es nada fácil respetar el ritmo místico de esta primer parte del capítulo 28 de Jean Prieur. Temo profanar esta maravillosa experiencia que aquí cuenta, describiendo “ideas” y olvidando los sentimientos en este relato. Al leerlo, es como si levantara un velo y fuera sonando una sinfonía de notas y colores. Se acerca uno con respeto: ¡Es el Espíritu!

El Espíritu –dice nuestro amigo Jean– habla cuando, donde, como y a quien quiere. A él le habló el 15 de agosto de 1957. Cuenta su crisis, con pelos y señales. Con valentía. Es como un desgarrón que nos descubre su alma. En un momento dado, se encuentra vacío. Tiene fe, pero «fe en un Dios indigno de Dios». Y la Vida eterna a que le ha llevado su Iglesia es vaga, vaporosa. ¡No le dice nada!…

¡Y grita interiormente! «Es más un ultimátum que una plegaria»… Y descubre los mensajes crísticos. Y escucha una voz interior, la voz interior de los místicos que todos podemos oír si estamos atentos: «No hay otro Dios distinto de Dios». Y termina: «Me sentía inundado por esta afirmación… Ésta era la verdad única, devoradora, evidente, resplandeciente como el sol de agosto»…

¡Buen día!

VII– LA CASA DEL PADRE (continuación)

28. UNO, ÚNICO, UNIVERSAL O EL CAMINO DE CORINTO (1ª parte)

I

EL 15 DE AGOSTO DE 1957

El Espíritu, como es sabido, sopla donde quiere: al aire libre, o en un edificio sagrado; por una vía por donde se camina a paso rítmico, o en una biblioteca abarrotada de libros donde uno escribe.

Puede soplar bajo un cielo gris y aborregado, en la tierra empapada de lluvia, entre los álamos y los sauces de Normandía.

Puede soplar bajo el cielo de cristal azul, en la tierra seca y mineral, entre los laureles-rosa, los olivos y las viñas de Grecia.

El Espíritu sopla cuando quiere: en el umbral de una mañana optimista, en medio del bullicio del día, en la mayor de las preocupaciones de la tarde que cae.

Sopla tanto en la lucidez cartesiana del estado de vigilia que en entre los fantasmas del sueño. Tanto en la agitación de vacaciones de mediados de agosto como en el recogimiento de los tres primeros días de noviembre. Tanto en el grisáceo pragmático de un siglo de hierro como en la gloria de un siglo de oro.

El Espíritu sopla como quiere, elige entre el trueno y el murmullo, entre la trompeta y el soplo del alba, entre la manifestación clamorosa y la manifestación discreta, entre la voz exterior y la voz interior.

El Espíritu dice lo que quiere; a veces aporta una verdad nueva, otras una verdad conocida, pero olvidada; a veces un monólogo bastante amplio, otras trasmite una información breve.

El Espíritu se dirige a quien quiere. Habla tanto a un laico como a una persona consagrada, lo mismo a un periodista que a un hombre de ciencia, tanto a un desconocido como a un personaje célebre, lo mismo al que duda que al que cree.

Ahora bien, el Espíritu, una hermosa mañana, elige un camino de Grecia; elige el 15 de agosto de 1947; elige la información breve. Habló por la voz interior, voz muy clara, muy tranquila y perfectamente articulada. Habló a un desconocido que dudaba, que se rebelaba, que sufría por la ausencia de Dios en el mundo y en su vida.

Ocurrió que aquel desconocido en el camino de Corinto, era yo. Lee el resto de esta entrada »

Cuando a través de Amalia “entrevisté” a mi madre y a la Hª Concha, me llamó la atención una cosa: llamaban Espacio al “lugar” donde vivían. ¿Cómo lo pueden llamar Espacio si están fuera del espacio y el tiempo? El texto de Jean Prieur explica: «El tiempo es un presente eterno… El espacio es una propiedad del ser, porque «lo que no está en alguna parte, no está en ninguna parte, y lo que no esta en ninguna parte no es nada

Cuando estuve en Estambul, me impresionó el Pantocrator de la iglesia de Santa Sofía, por encontrarse en lo que hoy ya no es iglesia sino mezquita. Me encanta lo que dice Prieur en el capítulo titulado: “Cristo Pantocrator”. Sobre todo algunas frases: «La vida misma de Cristo, para el que está atento, es una parábola de la vida eterna» … «La segunda parte de las frases de las Bienaventuranzas, la que comienza por “porque” alude a la vida futura» … «La Transfiguración es prefiguración del siglo futuro» … etc…

Cristo–parábola de la Vida Eterna es tan importante que, en la oración que algunos seguimos haciendo reunidos dos veces al mes, nos asomaremos al Evangelio para descubrir esta maravillosa “parábola en acción”. Contemplando a Jesús, iremos descubriendo la prefiguración en Él de la Vida Eterna a la que estamos llamados y que tanto importó en el origen del Cristianismo.

¡Buen día!

VII– LA CASA DEL PADRE (continuación)

26. LA VIDA ETERNA

Como la evolución ha sido positiva y el hombre-espíritu se ha orientado deliberadamente hacia el amor, el bien, lo verdadero, y hacia lo hermoso que es su forma, ha entrado en los cielos, ha pasado de la supervivencia a la vida eterna.

Ha llegado a la orilla del mar de cristal: bajo las miradas divinas, el conjunto de las miríadas angélicas constituye una inmensidad de transparencia, de incorrupción y de luz blanca atravesada por fosforescencias, por fulguraciones y por centelleos coloreados.

La promesa por fin se ha realizado. El hombre-espíritu ha entrado en los espacios de alegría, en la Casa del Padre. Ha llegado la hora de ese nuevo nacimiento que, en la Tierra, fue presentida y deseada.

Aquí, la felicidad es un resultado, no un fin, porque ha sido alcanzada por el olvido de sí, por la voluntad de servir, por la fusión (sin confusión) en un grupo místico. La persona es tanto más amplia cuanto que se incorpora a la miríada que le corresponde.

Aquí, el corazón y su tesoro están en lugar seguro. Por fin el mal ya no se atreve, no puede tomar en nada la iniciativa; las tentaciones son abolidas, no tienen ya nada que ofrecer. La memoria subsiste purificada, todo recuerdo envilecedor queda borrado. Todos los proyectos del bien son al momento posibles. Toda la existencia se ha convertido en pensamiento-acto.

Aquí, el orden y el amor constituyen la naturaleza de los seres.

Se ha producido un gran cambio que tiene por nombre vida eterna. Pero ¿qué es la vida eterna? Es muy difícil hacerse una idea, porque casi todos los mensajes proceden, no de los cielos, sino de ese Hades, que ofrece tantas analogías con la tierra; Hades todavía muy humano, demasiado humano. La vida eterna es algo muy distinto que la supervivencia, prolongación de la vida terrestre, supervivencia que afecta tanto a los injustos como a los justos.

Para definirla, hay que evitar enseguida la trampa de los muertos; si «eterna» se toma al pie de la letra, significa «que no tiene ni principio ni fin». Ahora bien, esta vida, aunque no tiene un fin, tiene para todo hombre un comienzo. No somos eternos, somos inmortales. Inmortales en potencia, inmorales no por naturaleza, sino por gracia. Lee el resto de esta entrada »

Nos metemos a veces los cristianos en unos “jardines” que se convierten en laberintos. Por ejemplo, «sabemos que la fe cristiana no puede aceptar “revelaciones” que pretendan superar o corregir la Revelación de la que Cristo es la plenitud». Esto que pertenece al Catecismo de la Iglesia Católica (nº 67), nos hace olvidar otra cosa que dice el mismo Catecismo en el nº 66: «Aunque la Revelación esté acabada, no está completamente explicitada». Es lo que dice J. Prieur: «La revelación… no se detiene en las edades apostólicas».

Hay otro “jardín” en el que nos metemos también con frecuencia. Cuando oímos o leemos cosas que, supuestamente, han sido trasmitidas desde el Más allá por Pierre, Roland u otros, nos resulta difícil admitir algunas porque utilizan un lenguaje demasiado simple. Como si éste hubiera de ser «sublime, misterioso, incomprensible». Sin embargo, Prieur cita con razón este párrafo de Roland: «Cuando Dios se da a vosotros, lo hace a vuestra medida».

Hay otro “jardín”, que aquí describe Prieur y del que a muchos nos resultó difícil encontrar una “salida”: los Ángeles en el cielo. ¡Nos dijeron tantas veces teólogos «avanzados» que los ángeles eran los buenos pensamientos que, a veces, nos resulta difícil creer que los ángeles son verdaderas entidades espirituales! Hay cosas que solo se aprenden siendo niños.

¡Buen día!

VII– LA CASA DEL PADRE (inicio)

25. MUCHAS MORADAS EN LOS CIELOS 

El Cielo, que comienza a nacer también en la tierra, es en primer lugar una disposición del corazón, un estado del alma; es el reino interior, se llama Aquí y Ahora. El más allá comienza siendo un dentro.

El cielo es sobre todo la reunión, en miríadas de miríadas, de todos los que llevan tienen esta disposición y este estado; es el reino exterior, el que se llama Allá Arriba y Siglo futuro.

Para entrar en este reino, no es necesario hacer un fantástico viaje espacial, sino llevar a cabo la propia regeneración, de comprender los principios divinos y vivirlos. No hay reino exterior para el que no ejecute el reino interior. No podemos entrar en el cielo, antes de que el cielo haya entrado en nosotros. El cielo es el país donde no siempre se llega… algunos se quedan en el camino.

El paso del Hades al mundo celeste se llama segundo nacimiento. Entonces, los que quieren beben en el río de la vida: lo que se ha adquirido en la tierra y en el Hades, ya no lo perderán. Entonces reciben una túnica blanca (por ser el blanco la suma de todos los colores) y un nombre nuevo que nadie conoce en la tierra.

El cielo no es un espacio vacío, sino un lugar donde hay montañas, lagos, árboles, plantas, animales. El cielo no es la negación de la vida, sino la vida en su plenitud, en su superabundancia, en su pleroma.

El cielo no es abstracto, no está poblado por los que la antigua filosofía llamaba seres de razón.

El Espíritu desafía lo abstracto que seca todo lo que toca. Así el Apocalipsis no dice: la verdad, sino lo verdadero. El Evangelio es el libro del pan, del olivo, de la viña, de las ovejas y de los pájaros. Se le habría puesto a Jesús en un aprieto preguntándole la diferencia entre la transubstanciación y la consubstanciación.

No se encuentran en el cielo alegorías que se llamen la Fe, la Caridad, la Esperanza, sino seres que conocen los que creyeron, que aman allá arriba lo que amaron aquí abajo, que siguen esperando, aunque ya se realice la parte más hermosa de su esperanza. Lee el resto de esta entrada »

El estudio de Jean Prieur sobre el Infierno resulta interesante. Le dedica 20 páginas, mientras en el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC), de 1992, se le dedican solo 2. Comienza rastreando los nombres que se dan al infierno en la Escritura y en la tradición, porque el análisis de los nombres nos informa sobre la naturaleza de lo que se estudia.

Otro punto original en el estudio de Prieur: el de los nombres que se dan al Enemigo para deducir las actividades de los espíritus demoníacos. Atención a esto: los nombres del Enemigo se refieren a sociedades infernales. En este estudio de Prieur, hay una lógica ilustrada que sintetiza todo su estudio sobre Ese más allá que nos espera..

Puedes estar o no de acuerdo con lo que dice, pero quedan claras en él varias ideas. Una, que la existencia de los infiernos y de su múltiples moradas responde a una lógica. Dos, que el combate de la Historia no es entre un dios del mal y un dios del bien, sino entre dos libertades antagónicas: la voluntad del mundo y la voluntad de Espíritu. Tres, el hecho de admitir el Infierno y el testimonio de la mística polaca Sor Faustina, no le exime de hacer una crítica del riguroso mensaje de esta mística. Hay que leer muy despacio este capítulo.

¡Buen día!

VI– EL ABISMO (final)

24. MUCHAS MORADAS EN LOS INFERI

Para intentar una aproximación sobre el infierno, basta con reflexionar sobre los nombres que le dan la Escritura y la tradición, porque todo análisis del nombre nos informa sobre la naturaleza del ser o de la cosa.

Inferi, los lugares inferiores, porque en el mal se está abajo, se está en lo pesado, en lo opaco, en lo agobiante.

Abismo, lo que no tiene fondo. Quo non descendam? ¿Hasta dónde no descenderé? ¿Dónde está ese fondo del mal que se cree tocar y que no se alcanza nunca?

Tánatos. Esta es también una palabra que oculta dos realidades muy distintas: la una es la muerte física; proceso natural, necesario, inevitable, universal, que no es un castigo, sino muchas veces una aparición benévola, una liberación; la otra es la muerte espiritual: aparición inquietante, salario de las acciones y de los pensamientos malos; esta segunda muerte no es inevitable, ni más universal.

En el Apocalipsis, Thanatos es presentado claramente como un lugar inferior que forma pareja con el Hades, lugar espiritual intermedio. En cuatro ocasiones, se los nombra juntos. «Yo tengo las llaves del Thanatos y del Hades», dice Cristo al comienzo de la revelación más larga que se ha hecho sobre el más allá. Si hay llaves, es porque hay lugares. Por otra parte, el artículo tiene aquí su importancia, nos confirma que se trata de lugares y no de personajes. Existe un esbozo de personificación en el momento de la apertura del cuarto sello: «Vi un caballo verdusco, el que lo montaba tenía por nombre (el) Thanatos y el Hades lo acompañaba». Varias versiones han puesto el artículo entre paréntesis.

Al final de la revelación, Juan ve al Thanatos y al Hades devolver a los muertos que estaban en ellos, antes de ser lanzados al estanque incandescente. Infierno y purgatorio, lo mismo que el mal, no existirán para siempre. Si Satán es dueño durante la vida dura, él no tiene la vida eterna.

Estanque de fuego y de azufre: algunos han traducido lago de fuego y de azufre, pero un lago es de agua viva, mientras que el estanque, como su nombre indica, es algo que se estanca, por oposición a lo que corre y se renueva como el río de la vida. Lee el resto de esta entrada »

Ayer asistí a la presentación de un libro de nuestra amiga Tinita, de Burgos, “Diario de una mujer madura”. ¡Curioso libro! Al escuchar la charla, tuve el privilegio de conocer la vida dura de esta gran mujer y el temple con que ha sabido siempre enfrentarse a ella.  

Pero lo que me encantó fue que suscitara el diálogo a través de unas preguntas interesantes y profundas: ¿Qué es lo más positivo que encuentras en tu vida? ¿Qué te gustaría hacer? ¿Cuál es tu mayor aspiración?… Como movido por un resorte, hize esta reflexión: «Todos los que aquí estamos somos mayores. Antes o después, viajaremos a un País que se llama “Más allá”. Habitualmente, cuando hacemos un viaje leemos antes cosas sobre el país, sus costumbres, su lengua, etc. ¿Por qué no nos informamos también de ese País al que todos viajaremos y que se llama: “Más allá”?»

Esta pequeña reflexión suscitó interés. Varios, siguiendo el juego, preguntaron: –¿Cómo saber de ese País? ¿Por qué no nos hablas tú de él, si sabes cómo es?…

Aquí, nos dice Jean Prieur varias cosas sobre ese País, comparado con este mundo. ¿Por qué no difundir lo que se nos dice sobre Ese más allá que nos espera? ¿Por qué no suscitar reuniones para informar sobre ese País al que iremos y que se llama «Más allá».

¡Buen día!

VI– EL ABISMO (inicio)

23. LOS PRÍNCIPES DE ESTE MUNDO

El infierno es la voluntad deliberada de hacer el mal, de rechazar las leyes de Dios y de separarse de El.  Su divisa podría ser esta frase oída: «Si Dios existiera, habría que suprimirlo».

El infierno comienza a nacer en la tierra, es mantenido y alimentado por la tierra: los diabólicos viven su mal a través de nosotros, extraen de nuestro mal fuerzas para su vida. Esto no es válido para todos los infernales, sino solo para los que están cercanos a nosotros.

Si nuestro planeta alimenta al infierno, éste le retribuye generosamente. Se lo devuelve en proyecciones; unas veces abstractas: filosofía y literatura de lo absurdo, espectáculos de crueldad y de basura; otras concretas: guerras, torturas, campos de concentración, violencias para el placer.

Los poderes del mal que están en los aires son tanto más activos como el hombre moderno, gigante técnico y enano espiritual, es metafísicamente más ignorante y más insuficiente. Las sociedades infernales conocen tiempos fantásticos en esta época hiperbólica, ingenuamente embriagada de sí misma.

Si la evolución en la tierra, luego en el Hades, ha sido negativa, si el hombre-espíritu, con pleno conocimiento de causa, se ha hundido en el mal, descenderá a esos lugares donde los crueles son perseguidos por visiones horribles.

Cuando las leyes del orden, los mandamientos divinos son violados, el sufrimiento surge inexorable. Su duración y su intensidad. Su duración y su intensidad son proporcionales a la violación de estas leyes. El castigo es inherente al acto malo, proviene de él, es inseparable de él. Procede de la violación de las leyes divinas de la misma manera que la felicidad resulta de la obediencia a esas leyes. Todos no son castigados de la misma manera, sino que en cada caso, como el sufrimiento procede del mal, es exactamente proporcional a él.

Existe una ley que es válida para todos los mundos espirituales: lo que rodea a un ser responde exactamente a su mental. Los habitantes de las tinieblas exteriores y del abismo viven así en esas cavernas, en esos agujeros, en esas cloacas, en medio de esas ciénagas y esas ruinas que vislumbraron los místicos. Lee el resto de esta entrada »

Una de las cosas que más me llamó la atención cuando comencé a traducir “Las cartas de Pierre” fue lo que dice sobre los animales. Sobre todo, lo que le dice a su madre el 11 de septiembre de 1919: «el simpático perrito… se encuentra ya a mi lado, todo contento». Se refiere a un perrito a cuya muerte había asistido junto a su madre y al que vuelve a encontrar al Otro lado cuando él muere.

Tengo que reconocer una cosa: ni en mi infancia ni en mi juventud conocí a nadie que me enseñara a amar a los animales. Todo lo contrario. Y es ahora Jean Prieur,en este capítulo de su libro “Ese Más allá que nos espera”, quién me llama a la atención sobre ello, sobre todo, por las oscuras y profundas razones filosóficas y religiosas a que se refiere. En este capítulo comprendo la equivocada influencia de Descartes y los cartesianos, sobre todo,del filósofo cristiano Maurice Blondel . Es como descubrir las raíces de una cara filosófica siniestra…

Pero la cara religiosa es aún más fea. Nunca me habían enseñado, con tanta claridad como en este capítulo, a criticar lo que había detrás de los sacrificios religiosos de animales, de los “chivos expiatorios”, de la iniciación desde niños a la crueldad con los animales… Por eso este hermoso capítulo de Prieur sobre el alma de los animales es como aire fresco…

¡Buen día!

V– ANINAL EST ANIMA

22. ANIMAL EST ANIMA

Si el hombre es un espíritu, no se sigue de ello que los animales sean criaturas sin importancia con los que uno puede permitirse todo. Tenemos deberes hacia ellos: si el hombre es nuestro prójimo más cercano, ellos son también nuestro prójimo. El mal causado a un animal, criatura esencialmente indefensa, es muy grave: habrá que dar cuenta de ello.

Hoy, y es uno de los aspectos positivos de nuestra época, que cuenta también con algunos otros, muchos se dan cuenta de la importancia del mundo de los animales. Conocemos ya suficientemente su anatomía y su fisiología (han sido perfectamente clasificados y catalogados en los dos últimos siglos) y, gracias al teleobjetivo, el cine permite conocerlos en su intimidad. Pero el aspecto psíquico y metafísico de su personalidad se nos escapa en gran parte.

Si el animal se encuentra, sobre todo en los países latinos, en una situación precaria, es por oscuras y profundas razones filosóficas y religiosas.

Veamos en primer lugar las razones filosóficas:

El gran maestro del pensamiento de la nación francesa fue hasta ahora Descartes, menos cartesiano sin embargo que los que se proclaman seguidores suyos. Descartes era la ley y los profetas… Ahora bien su teoría mecanicista reduce la actividad psicológica del animal a un automatismo de máquina: los animales serían solo mecanismos que actúan bajo el único impulso del instinto. Su existencia sería solo una sucesión de fenómenos fisicoquímicos.

En la línea de Descartes, el filósofo M. Blondel escribe: «El animal solo se pone en movimiento por incentivos que actúan sobre sus apetitos; sus sensaciones solo se relacionan con las necesidades orgánicas y se reducen a intereses limitados por las exigencias vitales de la especie». Todo el lado afectivo de la persona animal: amor, odio, envidia, agradecimiento, placer por los juegos, desaparece completamente. El animal solo se pone en movimiento por incentivos que actúan sobre sus apetitos; sus sensaciones solo se refieren a sus necesidades orgánicas… pero todo esto solo en parte los caracteriza y se aplicaría perfectamente a muchos humanos.

Los racionalistas reprochan por tanto al animal el que no pueda desprenderse de su fisiología, el verse privado rigurosamente de espiritualidad; pero esta espiritualidad, cuando la encuentran en el hombre los enfurece, la rechazan y la niegan.

Cuando un animal hace el sacrificio de su vida, dicen, el sacrificio solo existe en nuestro espíritu, el animal ignora la angustia que precede a la muerte; no comprende lo que significa la muerte.

Que los que defienden esto, que vayan a dar una vuelta por los mataderos. El animal presiente la muerte, la suya y la de los demás. Presiente la muerte, con frecuencia mejor que nosotros; la teme, exactamente igual que nosotros. Sabe, siente que es algo muy grave. Lee el resto de esta entrada »

Estos dos capítulos nos abren a unos conocimientos que no podríamos obtener si no nos hubieran sido dados desde el Más allá por mensajeros crísticos: niños que se fueron pronto y que desde el otro lado nos han comunicado cómo viven. En estos capítulos se citan jóvenes franceses e ingleses.

Nos dicen que los que se fueron siendo aun niños crecen envueltos en el cariño de mujeres que hacen de madres… Se muestran en desacuerdo total con la estrategia de silencio con que rodearon su lecho de moribundo. Debería ser todo lo contrario, habría que hablarles de la resurrección que les espera.

La razón, según Prieur, es que el mensaje de Cristo está centrado en la vida eterna. Luego, los hombres lo fueron complicando …  hasta hubo teólogos que presentaron a Dios como un déspota e hicieron dudar de su justicia. Tanto lo complicaron, que un obispo protestante, entre otros, se rebeló contra esta concepción y escribió un libro magnífico: Dios no es así…

¡Buen día!

IV– ELMUNDO INTERMEDIO O HADES (final)

20. LOS NIÑOS EN LA OTRA VIDA

Como la otra vida es un proceso, los muy jóvenes continúan creciendo y desarrollándose. Viven la infancia y la adolescencia que no vivieron en la tierra y su crecimiento se continúa en un ambiente protegido. Sus instructores celestes ven el rostro del Padre. Reciben las lecciones indispensables para su progreso mental y espiritual, porque ellos, ellos también, tienen que librar el buen combate, triunfar de sus malas inclinaciones, disciplinar su naturaleza.

Los pequeños que no tuvieran ningún pariente en el más allá son tomados a su cargo por madres que se consagran enteramente a ellos y les dan todo el amor necesario. Allá arriba, como aquí abajo, el amor es indispensable para el crecimiento.

Ante al lecho de muerte de un niño es donde se plantean las verdaderas cuestiones. Una religión, una filosofía, que no tienen nada que decir sobre este punto, solo pueden callar sobre los demás.

Una muchacha muy joven, Jeanne, dictó esto: «Estoy muy contenta de no haber tenido tiempo de perder mi vida eterna en la tierra. No lloréis por los que mueren jóvenes; ellos son bienaventurados, están cerca de Dios.»

Y Roland, el 27 de noviembre de 1947, recuerda con serenidad su agonía del 2 de mayo de 1946: «Tú recuerdas mi sonrisa unas horas antes de mi vuelo, cuando Marguerite Maze me dijo: “Roland, te vas a reunir con los ángeles.”

«Los vivos no deberían tener miedo, en el momento de nuestra agonía, de hablarnos de nuestra futura morada: la de Dios; son las únicas palabras que pueden ayudarnos. Por temor a asustarnos, tratáis de ocultarnos la verdad, esa verdad que nosotros sentimos, porque la invasión del más allá se produce antes de los últimos latidos del corazón. Lo físico vive cierto tiempo sobre reflejos, y aunque parecemos estar ya en el tránsito, oímos. Es en ese momento, cuando, con toda dulzura, deberían hablarnos indefinidamente de Dios, y hacer en una elección de palabras divinas las más hermosas descripciones celestes. Esta es la razón de que sea un privilegio morir en compañía de los amigos de Dios.

«Di a los vivos que deben tener la valentía de hablar de la resurrección a los moribundos, tú no me hablaste suficientemente del cielo. ¡Qué error ocultarnos nuestra muerte! Esta estratagema solo os ilusiona a vosotros, porque nosotros sabemos la verdad; y cuando yo te dije: “¡Mamá, tengo que irme!” tú deberías haber dicho: “Oh, bienaventurado, Dios te invita!” Difunde la enseñanza que acabo de darte y ayudarás a las almas.» Lee el resto de esta entrada »

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