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Con estos cuatro últimos mensajes, termina el libro de Paqui “Encuentros celestes”.

Este libro es muy especial. He contado, por ejemplo, las veces que se repite en él la palabra amory son nada menos que 430. Pero esto es solo una pequeña señal, porque es toda esta selección de las 319 páginas de este libro, entre las 6000 que dictó Paqui, la que está impregnada de un amor tierno y sencillo.

Esto hace que a algunos, acostumbrados al leer un libro a buscar ideas profundas, les resulte difícil comprender estos “Encuentros celestes”. Sin embargo, es muy útil para hallar la pista de cómo empezar ya a vivir aquí lo que se vive Allá. «La religión celeste es el amor a todos», nos dice Paqui. Esto es lo que, a mi juicio, hay que comprender y tratar de hacer propio al leer este libro.

En este contexto amoroso, el libro intenta sobre todo una cosa: sembrar Esperanza en todos. Esperanza que, según Jean Prieur (“Ese más allá que nos espera”), se hallaba en la entraña del mensaje de Cristo centrado todo él en la vida eterna, aunque este mensaje se  viera luego tergiversado por los hombres: pensaron que hablar de la vida eterna era evadirse del mundo …

Desde esta perspectiva, sí es un libro fantástico.

¡Buen día!

PENTECOSTÉS 1944.

Rayo de nuestras esferas luminosas, sé para nuestros seres queridos de abajo la fuente de vida, mientras esperan la verdadera Vida, la que vivirán más tarde cuando sean liberados de las cadenas que los estorban y cortan con frecuencia su energía. Luz de luces, ilumina a mis queridos amigos.

¡Que el Espíritu de Dios penetre a la pobre humanidad que sufre con sus poderosos rayos de comprensión y de amor! Esta es la oración ferviente que sube de vuestros corazones en este día de Pentecostés. Porque el mundo está envuelto en tinieblas tan densas que os preguntáis cómo terminarán tales pruebas. La misma oración parece realmente impotente para dirigir la mano clemente de Dios, y vuestro ángel solo puede repetiros: Dios, nuestro Padre, es todo amor, justicia y misericordia. Fuerzas vivas, rayos luminosos y fuertes son enviados a la tierra. Pero los hombres no quieren ni verlos ni escucharlos; ellos solos son culpables y responsables de todos los males que ellos mismos se hacen. Su conciencia está tan oscurecida por sus pasiones que olvidan y desconocen el sentido y el por qué de la vida terrestre: de aquí vienen el desequilibrio, que nada podrá restablecer sin la voluntad de todos de vivir en el espíritu divino, el amor. Serán necesarios muchos sufrimientos y renuncias, pues los hombres no quieren comprender que, sin esta ley divina que rige toda la creación, no es posible la paz.

Vosotros, amigos queridos, que habéis tenido el privilegio de recibir un poco de esta luz, que sabéis que la vida espiritual es la vida real del hombre, mantened vuestra Fe, difundidla, buscad ayuda en nuestras esferas benditas donde Dios irradia luz y fuerzas vivas y donde nosotros aprendemos a encontrar la plenitud de la felicidad en la felicidad de todos.

Amar, renunciar a sí mismos, darse en caridad a todos, esta es la vida del Cielo, que puede ser también la de la tierra, como no dejamos de decíroslo, ¡comprendedlo! Esta es la meta que debéis alcanzar durante vuestro viaje terrestre. Qué importa si el viaje solo le aporta cansancio y dolor al peregrino, si el final es un resplandor en el que os sentiréis deslumbrados, maravillados.

Jesús vino a la tierra para anunciar la Buena Nueva. Adheríos a este pensamiento, difundidlo. Tened confianza en Aquel que lo puede todo. Que vuestros deberes de cada día concentren vuestros pensamientos dejando a vuestro espíritu su pan de vida, Cristo, Dios todo amor; después, poned vuestra mano en la gran Mano del Maestro y, suceda lo que suceda, cuando llegue la hora, estad seguros de seréis acogidos por El como sus hijos queridos. Lee el resto de esta entrada »

Lo recuerdo perfectamente. En una de los encuentros con la hermana Concha, alguien le preguntó: ─Y ustedes ¿cómo tratan de influir en las personas de este mundo? Y ella respondió: ─Tratando de cambiar sus ideas y su interior.

Esto es, en definitiva, lo que hace Paqui con su lenguaje suave y delicado. Trata de cambiar la mente y el interior de de sus interlocutores. Aclara, por ejemplo, que la Pascua es Dios mismo que pasa. Para ilustrar cómo es el paso del Señor, se remonta a su vida en este mundo: pobreza, vida dura, etc. Y promueve el cambio: no a la pereza, entrega de sí…

En el segundo mensaje, dice algo importante: el cambio de la humanidad se hará por el amor. Pero no se queda en meras palabras. Como pequeña mensajera de Dios que se proclama, llega hasta el fondo. Parte de la realidad de 1944 y dice: “unos y otros están en el error, pues el odio les dirige”, y luego alude a algo importante: la unión de ellos en nosotros y de nosotros en ellos para provocar el cambio. E invita a orar para lograrlo en el amor…

¡Buen día!

PASCUA 1944.

Después de tantos encuentros y enseñanzas sobre la luminosa fiesta de Pascua, ¿pensáis que encontraremos palabras para explicarla? Evidentemente, las palabras son incompletas respecto a lo infinito.

Pascua es Dios mismo, y Dios no se explica. Nosotros Lo sentimos en nuestros paraísos de luz, a través de sensaciones cada vez más hermosas y distintas en la medida en que nuestras almas pueden sentirlas sin ser deslumbradas. Que para vosotros sea este día bendito entre todos, puesto que  ofrece al mundo la certeza de la vida eterna. «Yo soy la resurrección y la vida», dijo Jesús. Sed, vosotros también, resucitados, Cristos salidos de la tumba por la luminosidad de vuestras almas. Prosternaos profundamente para adorar y dar gracias a este Dios de amor que quiso revestirse de nuestra pobre humanidad, hacerse humilde y pequeño para estar más cerca de nosotros y socorrernos mejor en todas nuestra pruebas.

El eligió la pobreza, la vida dura de los trabajadores, de los humildes, y despreció las riquezas para demostrar la nada de ellas y afirmar la superioridad incomparable de los bienes espirituales. Muchos aún no lo comprenden mejor que los que decidieron su muerte y su crucifixión sin querer reconocerlo como su Maestro; y, después de muchos siglos, se niegan a llevar su cruz y a seguir sus mandamientos de amor.

Queridos míos, yo sé que vosotros reconocéis a nuestro dulce Jesús de Nazaret como el Hijo de Dios, Dios él mismo, nuestro Rey cuyo reino no es de este mundo. Pero os pido con todo mi corazón de pequeño ángel al servicio de Dios que tengáis menos tibieza, más impulso generoso en la entrega de vosotros mismos, más desinterés en vuestros actos y, sobre todo, más caridad, caridad completa que incluye un mundo de cosas. Que el amor del que os habla vuestro ángel permanezca siempre vivo en vuestros corazones. Vivid en esta fuente de luz; amad, derramad toda la bondad de vuestro corazón, aclaraos, si se me permite la expresión, y sentiréis en vosotros mismos una alegría casi divina de tan cerca como estaréis de la esferas celestes donde todo es caridad en Cristo.

Repartid en torno a vosotros este maná celeste del que habéis sido colmados. Hay que abrir los ojos, hacer que los oídos oigan, el momento es propicio, los tiempos han llegado. Difundid la buena nueva que Jesús vino a traer al mundo: «Yo vivo, vosotros viviréis.» «El que cree en mí no morirá nunca.»

No os desaniméis si la semilla cae en un terreno estéril, o si la cizaña se mezcla con el buen grano; ¡poco importa! vosotros no podéis saber si todo está perdido. Basta una chispa para reanimar una llama; basta una palabra buena dicha con amor para que dé sus frutos pronto o tarde.

Sed ese reciente ramo de olivo precursor de las fiestas de Pascua. Que vuestros tallos se extiendan y den abrigo a corazones dolorosos, los eleven, los tranquilicen. Hay tantos sufrimientos, tantos ciegos y cegados sobre todo. Vuestros tallos se hunden ya en la fuente de agua viva, fuente sagrada, fuente divina, y por esto es por lo que debéis calmar muchos desfallecimientos. Dulce misión, aclarar los corazones, despertar a las almas, hacer que Dios sea conocido. Conocerlo es amarlo, es la felicidad infinita de la que vivimos en el Cielo.

El amor, ¡qué sublime realidad! y qué triste es que aún no podáis comprender que es la esencia misma de la vida, su finalidad, el pensamiento divino que vencerá a la muerte, amor a todo lo que vive y a lo que Dios ha creado, amor en todas sus formas, que hace todo más claro, más hermoso, y que borra todo lo que es feo.

El primer pensamiento, ante el nacimiento de un niño, debe ser consagrarlo al amor; más tarde, durante su joven vida, desarrollar este admirable sentimiento de amor y de belleza que es Dios en nosotros. Por permisión divina, comprendí enseguida la luz del amor, y me gusta conversar con vosotros sobre él, incluiros en sus rayos divinos para ayudaros a atravesar las brumas espesas que tapan con tanta frecuencia vuestros ojos.

Sí, hoy más que ayer, mirad por encima de vosotros y vivid en el amor pensando en la sublime resurrección de Cristo, que será también la vuestra. Deteneos, amigos; meditad en las cosas perecederas hacia las que corréis sin reflexionar. Comprended que perdéis todo queriendo tenerlo todo, pues el todo es Dios, es el Cielo, es nuestro futuro eterno, el único que cuenta, vuestra felicidad en la felicidad universal. Aprended a amar a todos vuestros hermanos, a los buenos y a los malos, porque, sin el amor, la humanidad caería en el caos, y suben hasta Dios demasiadas plegarias puras y fervientes como para que el Bien deje de triunfar sobre el espíritu del mal y para que el mundo no resucite, como Jesús. Amén.

EL CAMBIO DE LA HUMANIDAD SE HARÁ POR EL AMOR

1944.

Vosotros queréis una prueba, una certeza de nuestra presencia, de nuestra protección, y esperáis de vuestra pequeña Paqui palabras que consuelen, que den fuerza y paz… Sed afables y siempre confiados, en estas horas duras en las que el mal parece dominar. Y si vuestros espíritus se sienten atormentados por la gravedad de los acontecimiento, que vuestra alma se eleve por encima de vuestra humanidad para atravesar las tinieblas que os oprimen; que venga a renovarse en la luz refrescante de nuestras esferas celestes que Dios permite a sus ángeles hacer brillar sobre los corazones que quieren recibirla.

La verdad, en esta dura prueba, no está en ninguna parte. Unos y otros están en el error puesto que los dirige el odio. El huracán causa estragos por todas partes y el ruido es tal que nadie puede oír la voz de amor y de misericordia que llama a los hombres a la fraternidad, que desearía curar a todos los ciegos y hacerles comprender que solo la unión en el amor les dará derecho a la felicidad y a la paz.

Mis queridos amigos, rezad con nosotros, con fervor y confianza. El ejército celeste rodea vuestras almas con fuerzas poderosas, en estos tiempos benditos de regeneración en que nos encontramos todos unidos para la victoria espiritual, vosotros en nosotros, nosotros en vosotros. Aún no podemos ver el arco iris tapado detrás de las enormes nubes. Ocurra lo que ocurra, no os desesperéis: los rayos divinos atravesarán e iluminarán los corazones cuando hayan comprendido el porqué de sus sufrimientos redentores. La luz está y estará con vosotros, hoy como ayer, mañana y siempre, os ha dicho Jesús.

Paqui está feliz susurrándoos esas palabras de esperanza y de amor. A todos os digo que la pequeña flor del Señor se deshoja sobre sus seres queridos para que sus pétalos los protejan frente a todos los vientos malsanos de la tempestad. Orad, queridos míos, con toda vuestra alma entregada al amor de nuestro Padre. Paqui os sostiene. Sabed que Jesús permite ya a sus alas tomar muy delcados colores en los que se adivina con la llama divina, ese azul de los corazones puros, ese blanco, símbolo de la milicia de las vírgenes, y ese hermoso rojo que habla de todos los amores, ciertamente, pero sobre todo del que nosotros debemos a Dios, en primer lugar, y luego a la Patria tan cruelmente herida, pero que se reconstruirá en la armonía del amor universal para el que los hombres han sido creados. Os amo, os sonrío, hundo mis rayos en vuestro ambiente. Ved mis colores celestes, pero en primer lugar a Dios del que soy la pequeña mensajera, y dadle gracias; ¡oh! dad gracias a Dios nuestro Padre y comprended, sí, comprended el valor y la grandeza de los acontecimientos que ocurren y superan toda inteligencia.

Decid conmigo, con todo vuestro fervor, esta oración: «Dios mío, cómo expresaros nuestro agradecimiento y nuestra esperanza infinita. Concluid vuestra obra grandiosa; dad a los hombres la posibilidad de recuperarse para comprender que la Hora, vuestra Hora, la Hora de Dios va a sonar. Señor, con una piedad profunda, con un sentimiento de amor y de agradecimiento infinitamente dulce y confiado, os suplicamos que detengáis a las fuerzas del mal que se extienden sobre esta tierra de dolor. Con la Fe profunda de nuestras almas que vos habéis querido iluminar, nuestro corazón os pide por nuestros hermanos desvalidos todavía en las tinieblas. Padre, que vuestra divina mirada se detenga sobre esta tierra destrozada por las fuerzas destructivas, para que llegue vuestro reino, para que brille el arco iris con todos sus colores y para que las campanas celestes uniéndose a nuestra campanas terrestres, os hagan llegar el concierto más puro de amor que el cielo y la tierra, por fin reunidos, hayan jamás hecho oír. Amén.»

Dentro de poco más de un mes, llegará de nuevo la Navidad. Paqui hablaba a sus amigos en la Navidad de 1943. Continúa la segunda Guerra mundial. En Europa hay muchísimo sufrimiento. Paquí alude a él y a lo que significa la Navidad. Sus amigos han tenido el privilegio de sentir el contacto espiritual con las esferas luminosas. Su ¡Feliz Navidad! es desearles la unión y el amor que ella trae en ese contacto espiritual.

Paqui trasmite paz: «todo lo que ocurre en la tierra tiene un fin preciso y se realiza en el orden previsto», dice. Se refiere a esto cuando habla de que «Las promesas de Dios se cumplirán». Todo tiene sentido. Nada se pierde. Ni siquiera el dolor que siembra la guerra.

En el plano individual, parece que, antes de venir a la tierra, prepara cada uno su “orden previsto”: padres de los que nacerá, lugar, salud o enfermedad, todos los detalles… «¡No te quepa la menor duda!», dijo la hermana Concha cuando se la preguntó por esto. Pero la vida es dura. Por eso insiste Paqui en aceptar el sufrimiento y hacer mucha oración para responder al orden previsto…

¡Buen día!

NAVIDAD 1943.

Más que nunca, Paqui dice a sus amigos queridos que se inclinen con confianza y amor sobre el Niño Jesús del pesebre, porque muchos sacrificios os son y os serán pedidos aún en las penosas horas que atraviesa la tierra. Jesús puede ayudaros; es el divino modelo a seguir; descendió a la tierra para que nuestras almas vivan y nuestras humanidades se aferren a la esperanza, y pasen su vida terrestre en la comprensión del por qué del sufrimiento que oprime a los corazones y barre las alegrías materiales que cuentan para vosotros más que todo.

¡Navidad es el don del amor al mundo, la paz, la seguridad que une el Cielo a la tierra! Y a vosotros, amigos queridos, privilegiados que habéis tenido la gracia de sentir el contacto espiritual de nuestras esferas luminosas, Paqui puede deciros: ¡Feliz Navidad! Sí, feliz Navidad, a pesar de las tristezas, de las angustias de la hora grave que atraviesa el mundo. ¡Oh! queridos amigos, hay que rezar mucho, amar mucho…

Qué hermosa sería esta Navidad, si los hombres supieran buscar y encontrar en ella la respuesta a la ansiedad de su alma que aspira a la felicidad en la paz. Navidad es la alegría, la esperanza para todos los pueblos. Dios entregó a su Hijo al mundo para unir y salvar a todos sus hijos en el amor universal. Rezad y meditad este pensamiento divino. Jesús se encarnó en la envoltura carnal para hacer revivir en cada uno de nosotros la chispa espiritual, partícula divina, Dios en nosotros, misterio incomparable. ¡Oh! haced conocer, haced brillar esta luz de la que vuestra alma está inundada. Mostrad simplemente el amor de Dios-Cristo en este milagro realizado entre el Cielo y la tierra.

El Cielo es amar a todos en Uno. Rezar juntos con una finalidad de evolución espiritual, es encontrarse en el mismo camino; y cuando vuestras almas se eleven, fervorosas, en un impulso de amor hacia vuestro Padre celeste, pensad que nosotros unimos nuestros caminos amorosos para implorar con vosotros la paz y la fraternidad entre todos los hombres.

A la hora de la renovación del mundo, en el que tantos dolores y tantas pruebas martirizan los corazones, el sufrimiento despierta la sensibilidad espiritual de muchos, entre los que lloran. Y es este lado espiritual del sufrimiento en la aceptación y el amor el que nos acerca a Jesús, y lleva todo su valor. Lee el resto de esta entrada »

¿Qué dirán estas dos comunicaciones de Paqui a esa señora de Argentina que perdió a su marido, con el que compartía todo, y que sufre en la soledad, viendo cómo la marginan los antiguos amigos de su marido? ¿Y a esa otra madre de Cáceres, horrorosamente angustiada por la pérdida de su hijo de apenas 20 años? ¿Y a ese amigo mío al que, desde hace un tiempo, todo cree salirle mal…?

¿Comprenderán que, en esos momentos malos, Jesús está a la puerta y les hace la “llamada irresistible” a que alude Paqui? Seamos sinceros, es muy difícil percibir esa llamada de Jesús: «¡Ven!» ¡El ruido interior no nos la deja oír! ¡Pero, a veces, ocurre! ¡En medio de esa angustia y soledad puede uno ver a Jesús hundido y solo!

Y si eso ocurre, si se ve uno hundido como Él en Getsemaní, puede que sienta una fuerza interior que le haga decir con Él: «Padre, si es posible pase de mí este cáliz…». ¡Puede suceder! Pero se requiere una condición: ¡dar paso a la fuerza de Dios en nosotros! La llamada irresistible, de la que habla Paqui, y la fuerza de Dios llega por muchos caminos…

¡Buen día!

LA LLAMADA IRRESISTIBLE DE JESÚS
27 DE JUNIO DE 1943.

Jesús me ha dicho: «¡Ven!» y yo me he lanzado. Imposible resistir a su llamada: cuando se oye a Jesús decir con cariño: ¡Ven! ¿quién no acudirá a postrarse con amor a Sus pies? —¿Dejar todo, abandonar todo lo que se ama en la tierra? diréis. Sí, y yo no lamento nada, porque no he perdido nada respondiendo a la dulce llamada del maestro. Nada es abandonado de lo que constituye la alegría del alma que persigue otra felicidad contando siempre con la primera. ¿He perdido yo a mi Mami querida  y a todos los que amaba? ¿He abandonado a esta tierna mamá? —¡No! es más mía que nunca, ella lo sabe, y sin embargo yo vivo para Jesús, en Jesús; estoy a su servicio, forma parte de su milicia sagrada y no tengo suficiente con todo lo que vibra en mí para expresarle mi inmensa gratitud y mi amor infinito.

Compadecer a los que se transforman para vivir en espíritu, ¡qué error! ¡Comprended más bien de una vez por todas que la muerte no existe! Los que parten a la ciudad bendita viven una vida activa y luminosa, siguen siendo ellos mismos, más ellos mismos en la verdad, pues están liberados de su prisión carnal.

Que vuestros corazones se sientan hundidos por la separación, es legítimo. ¿Pero decís de un ser amado que parte para un viaje lejano que está muerto? Lamentáis su marcha porque perdéis su contacto humano, pero no estáis desesperados. Considerad las salidas hacia la Patria celeste como un viaje lejano que os asegura la felicidad del ser querido del que sois separados, y no veáis solo el desecho humano que depositáis en la tierra y al que dais demasiada importancia. ¿No deja el viajero sus viejos vestidos para llevar solo lo que ha preparado para su desplazamiento, dejando tras él todo lo que ya no le es útil? Comprended, amigos queridos, que nosotros, viajeros celestes, somos seres vivos muy activos que trabajamos al servicio de Dios, en las moradas preparadas por nosotros, y que nuestra felicidad es tan grade por entrar en la luz que no podemos lamentar nada de lo que hemos dejado en la tierra, pues que poseemos lo mejor, es decir el alma de nuestros seres amados.

Hay que compadecerse y rezar mucho por ellos, esos que todavía no comprenden, quiero decir las almas pesadas que andan errantes sin encontrar la luz divina. Ellos no son abandonados, porque los ayudamos con todo nuestro poder a desprenderse de las sombras que los acompañan; y cuando vemos descender sobre ellos los rayos luminosos, el Cielo está de fiesta, y los himnos de gratitud suben hacia ese Padre misericordioso que nos permite librar a las almas que sufren. Lee el resto de esta entrada »

Me llama siempre la atención el modo de hablar de Paqui. Es tierna, delicada, sencilla. En estas dos comunicaciones, repite varias palabras: dulzura, oración, resurrección. Pero es su suavidad en el modo de hablar lo que más se nota en sus escritos.

En la primera comunicación, habla del Cielo en que vive. ¿Cómo es ese Cielo del que apenas nos hablaban cuando hacíamos Ejercicios Espirituales? La actividad que más destaca es su trabajo de evolución en el amor. Para describir las esferas celestes, utiliza la palabra vibración. Esta palabra la utilizarían los físicos cuánticos, pero no hablarían de un acuerdo de sensaciones unidas a los colores que dan la certeza de que el amor es la fuerza de vida de la creación entera. Se vislumbra algo, pero poco, porque las palabras se quedan cortas…

En cuando a la Resurrección, de que habla la segunda comunicación, dice algo muy importante, que coincide con lo que comenta Jean Prieur después de estudiar este tema en muchos mensajes del Más allá: la resurrección de Jesús el tercer día será también la nuestra. No esperamos al final de los tiempos para resucitar. Ocurre inmediatamente después de morir. Por eso veneramos a los santos ya, antes del fin de los tiempos…

¡Buen día!

PROGRESO ESPIRITUAL POR EL DON DE SÍ MISMO
1943

Qué dulce me resulta venir a aseguraros que la morada de Jesús será vuestra morada, cuando hayáis hecho los esfuerzos necesarios durante vuestro viaje terrestre, para avanzar en vuestra evolución, en vuestra elevación hacia el camino divino. Sabed superar sin temor lo que retrasa vuestra comprensión espiritual, porque cuando los ojos del alma se abren, el progreso continúa. El alma es tan feliz de sentirse aliviada que ya no se detiene y trabaja para librarse completamente de todos los errores que la mantienen atada. Pensad que, incluso durante  una corta vida, el  alma puede hacerse luminosa si  no deja escapar ninguna llamada para elevarse, a través del olvido de sí misma y de la entrega a la voluntad divina. Llega ya entonces a la hora de partir tan desprendida, tan dispuesta a hacer un rápido viaje a las esferas de luz, que es para ella una felicidad inefable el separarse del cuerpo que la ponía trabas, que la retenía prisionera.

Vivís en una sociedad, en un mundo, que no piensa, o que ignora la meta sagrada a la que está destinado. Pero vosotros, los amigos de Paqui, que habéis tenido la tranquilidad de ser iluminados, de vislumbrar los designios de Dios para vuestras almas, partículas divinas que deben unirse a El, vosotros sabéis que todo se gana con perseverancia, y que debéis tener siempre suficiente dominio sobre vuestras almas, para deteneros al borde del pozo y miraros en el agua clara sin ruborizarse por ello. Vosotros sabéis que entregaros, que olvidaros en el sacrificio de vosotros mismos es un acto que os acerca a Dios. La misión que nos ha encomendado nuestro Maestro es iluminaros, ayudaros a llevar vuestra cruz para hacer, como Jesús, el sacrificio de vosotros mismos en el amor y en la renuncia.

Aquí, en nuestras esferas celestes, hacemos también lo que podemos llamar con vosotros ese gran trabajo de evolución en el amor por todos. Pero estamos en la luz, comprendemos y es admirable. Me gustaría poder describiros lo que ocurre en torno a nosotros cuando nos reunimos para hacer brillar nuestros pensamientos de amor, pero las palabras son pobres. Aquí, todo es vibración: es una eclosión de luces, de flores olorosas, una armonía divina, un acorde perfecto de sensaciones que se unen a los colores y nos dan la certeza de que el amor es la fuerza de vida de la creación entera. Es un canto de acciones de gracias hacia Dios, nuestra Luz, nuestra Alegría. Lee el resto de esta entrada »

Personalmente, tengo que hacer un esfuerzo para adentrarme en estos mensajes de Paqui. Si me descuido, me lo pierdo todo. Es un modo de hablar que me resulta reiterativo y como que siempre dijera lo mismo. ¿Cómo sacar siempre algo útil?

Al que lo desee, le invito a leer las comucaciones y sacar una sola frase que sea para él significativa en el momento de leerla. ¡Aunque sea una frase marginal o accesoria! No importa. Nadie te va a juzgar porque te diga más una frase que otra.

Por ejemplo, en la primera de estas comunicaciones, que se titula La victoria sobre sí mismo, me dice bastante esta frase: Las grandes verdades os serán reveladas más tarde, mucho más tarde, cuando estéis preparados para comprenderlas. Esta frase me recuerda que soy incapaz de adentrarme, como algunos que conozco, en esa gran verdad del encuentro con los hermanos que se fueron, a través de la relajación por ejemplo…

En la comunicación de Navidad de 1942 hay otra frase que me llama la atención porque la Navidad se ha convertido entre nosotros en un cierto jolgorio: descartad los sonidos de cascabeles del mundo que solo os aportan odio, rencor y división

¡Buen día!

LA VICTORIA SOBRE UNO MISMO
1942

Completamente dorada por la luz de mi Cielo, respondo a vuestra ferviente llamada. Hoy, más y mejor que nunca, unámonos para implorar a Dios en primer lugar, porque vosotros sufrís, para que El os dé las fuerzas divinas que sostienen y consuelan, pero también para darle gracias. Porque, aunque vosotros no podáis comprenderlo, la cruz florece y dará los frutos por todos los sufrimientos aceptados. Estáis aún en el túnel oscuro y no podéis ver el panorama maravilloso que cegará vuestros ojos a la salida. Es tan hermoso lo que vemos aquí en el campo de las batallas espirituales, que me gustaría haceros vislumbrar su luz.

Los soldados de Cristo luchan con vosotros y triunfarán. La espiritualidad de Francia no se ha apagado. Oculta, volverá a aparecer; aplastada, se levantará para oír la voz de la esperanza divina que reanimará su alma. Orad, rechazando todo sentimiento que no sea de puro ideal, de patriotismo amplio, de amor universal. Comienza a amanecer, se rasga un gran velo oscuro y vais a ver mejor. No penséis, amigos, que os aporto un ramo de olivo sin espinas; horas difíciles sacudirán útilmente vuestros corazones, y sentiréis la angustia: por terrible que sea la hora que pasa, ¡no desesperéis! El trabajo por el Bien que vencerá al Mal se realiza, y, así como el sendero que se hace curvas no parece subir, el bien progresa a pesar de la mala voluntad y la incomprensión de los hombres.

Dejad que el tiempo haga su obra. Los pueblos solo sufren por sus propios errores. No tratéis de endosárselos a los vecinos, por culpables que sean, y comprended que la primera victoria a lograr, es sobre uno mismo, para arrastrar a los otros. No miréis hacia atrás: que vuestros ojos, por el contrario, miren fijamente a la estrella luminosa que Dios ofrece a vuestras miradas a través del sufrimiento del mundo. Orad con fervor; pedid que la claridad espiritual se haga más intensa, que ilumine las almas, dirija los corazones y consolide los pasos. Sed hijos de Luz y de Amor; orad con nosotros para que las conciencias se despierten, aunque sea en detrimento de la felicidad terrestre; orad para que el día siga al alba, para que brille el sol, para que vuestra noche se ilumine con los rayos divinos con el fin de que la tierra ya no conozca las tinieblas. Lee el resto de esta entrada »

El primer tema de Paqui se titula NAVIDAD. Lo dictó en 1941. Navidad, dice, es la fiesta del Amor divino que une el Cielo a la tierra… Amor que viene hecho hombre entre los hombres para salvarlos de la muerte. Nuestro amigo François Brune, va más allá. En 1992, publicó su obra más importante: Para que el hombre se convierta en Dios.

Comencé a traducirla, pero lo dejé después de traducir unas cuantas páginas, porque temía que no interesase. Hoy lo dudo, porque he visto el interés de algunos por la esencia de la espiritualidad: dejar que Dios sea Dios en nosotros, como diría san Francisco.

Pero ¿cómo conseguir este objetivo, totalmente místico, en medio de un mundo católico que desprecia la mística, y en el que la teología es muy racionalista y en el que el éxito se mide, con demasiada frecuencia, por el número y la cantidad? ¡Ojo, el número y la cantidad son importantes, pero hay algo más importante todavía!

Es lo que sugiere Paqui en el segundo tema titulado PASCUA 1942: «No permanezcáis sordos a la voz silenciosa que se revela en cada uno de nosotros y que es Dios en nosotros.» Esto encaja con el testimonio de los místicos de que habla Brune en su teología…

¡Buen día!

NAVIDAD 1941.

Mi sonrisa, mi irradiación de ternura y de amor es la que realmente os rodea y calienta vuestras almas alegrando vuestros corazones. Me gustaría elevaros de los pesados ambientes terrestres, trasladaros en espíritu a nuestras esferas tranquilas, armoniosas y luminosas, para que podáis sacar de ellas fuerzas vivas para soportar todas vuestras pruebas y para que vuestras frentes cargadas de angustias se queden libres al contacto con su luz bienhechora.

¡Navidad! Fiesta del Amor divino que une el Cielo a la tierra; Amor incomparable venido hombre entre los hombres para salvarlos de la muerte —muerte del alma, entendedlo bien; Resplandor de Dios, que viene a una humanidad ahogada bajo el egoísmo y la codicia personal, para mostrarle el camino, la senda, la luz que debe seguir el hombre creado a imagen de Dios.

¡Navidad! Sentid lo que contiene el amor infinito de esta palabra que nos recuerda el mayor sacrificio que Dios haya podido hacer por Sus hijos, y hasta qué punto se debería glorificarlo con la convicción de que él aporta la serenidad, la seguridad, en la esperanza de la Vida eterna.

Jesús es el amor divino bajo su forma humana, y la llegada de Jesús en una familia pobre, desgraciada, representa vuestro estado actual; porque, lo mismo que la Sagrada Familia, vosotros sois desgraciados; pero, al igual que ella, tenéis a Dios en vosotros, y por consiguiente lo tenéis todo.

Meditad sobre esta frase y pensad que la vida terrestre solo tiene importancia por su evolución, por su ascensión espiritual, única razón, meta esencial de vuestras pruebas, de vuestros sufrimientos. Que Jesús sea vuestro guía; pedidle que os conserve tranquilos, confiados. El os ayudará a poner orden en vuestra vida y a llenar vuestras almas de las cosas que solo son dignas de ellas.

En la era de evolución por la que pasa la tierra, no podéis ver en la gran angustia del mundo el trabajo del Espíritu universal. ¡Tened confianza! Es necesario que el amor destruya el odio que ha hundido a los hombres en la noche más negra. Vosotros, amigos míos, no tenéis derecho a hablar de esta noche. Se os ha dado la luz en abundancia, y con la ayuda de vuestro ángel, vislumbráis lo que será la alegre mañana del despertar, cuando el alba algodonada dé lugar a una luminosidad viva, preludio de un día lleno de luz. Lee el resto de esta entrada »

Dice Paqui: un mundo nuevo debe nacer en la unión del espíritu de Dios, en la armonía del amor universal. Entretanto –dice también– el odio domina el mundo. Este lenguaje de Paqui nos puede parecer un poco demodé, pero es lo que dice un autor moderno, biólogo, con un lenguaje moderno, en La biología de la transformación.

Dice Lipton, en este libro, citando a Beyondananda: Cuando tu única intención es llegar a ser el número uno, tratarás todo y a todos los demás como si fueran el número dos. Lipton hace una reflexión sobre una percepción mítica del mundo en que actualmente nos movemos: es la percepción que nos llegó con el Darwinismo y que puede resumirse en la supervivencia de los más fuertes, de los más aptos. Esto nos ha llevado adonde ahora estamos: a un egoísmo frenético, a un mundo en que domina el odio (Paqui).

¿Cómo salir de esto? Paqui dice: el mundo nuevo debe nacer en la unión del espíritu de Dios. Lipton dice citando a Beyondananda: Todos somos uno con lo Único. El Universo nos tiene rodeados. ¡Más vale que nos rindamos!

Como puede suponerse, estas citas que hago de Lipton no son para ponerme galones. Son para animar a leer cosas que nos ayuden a comprender, en categorías actuales, lo que nos dicen Paqui y los Evangelios…

¡Buen día!

LA FALTA DE AMOR, VERDADERA MUERTE ESPIRITUAL
1941

Una luz pura te envuelve, un ambiente suave se desprende de ella: escribe, sin preocuparte de lo que trace tu mano, puesto que es Paqui quien te guía, quien os asegura una vez más la solidez de los hilos que os unen a nuestras esferas benditas, y que convierten a mis amigos privilegiados, en iluminados.

Para comunicar con vosotros, creéis que hacen falta muchas fuerzas. Es verdad, y nosotros las concentramos, nos unimos muchos para que nuestros pensamientos, que son vibraciones, atraviesen las capas terrestres y penetren en vosotros. Pero, os lo digo con seguridad, es necesario sobre todo amar mucho. Por el amor, se logra todo: lo imposible se hace posible, y esto es lo que los hombres comprenden tan mal; no tratan de conocer esta fuente divina y sacar de ella todos los beneficios. Y si vosotros habéis llegado a esta angustia, a este desastre desde el punto de vista humano: la guerra, es porque la humanidad no ha comprendido todavía la fuerza de luz y de verdad que es Dios en vosotros, Amor y Vida.

Queridos amigos de la pequeña flor de Jesús, que el amor penetre en vosotros y os eleve cada vez más. Comprended que el amor es el olvido de sí por el bien den todos; es la caridad completa, que no se ve, pero que brilla; es la necesidad de ver al semejante mejor que uno mismo, de ver todas las cosas, buenas y malas, a través de la luz de Dios; de dirigir todo hacia ese Dios de amor, de esperar todo, y de vivir para todos, esperando solo en Uno.

Fue por amor por lo que Cristo dejó el Cielo para mezclarse con los hombres, darles ejemplo, trazarles el camino de la vida. ¿Fue seguido, escuchado? ¡No, confesadlo! El amor puro es ese sentimiento maravilloso, el Cielo mismo en el alma, el don de sí sin esperar nada a cambio, que el hombre rechaza y no quiere aceptar porque está hecho de sacrificio, de desprendimiento, de renuncia al egoísmo, al orgullo, que son vuestros amos en la tierra y de los que sois los esclavos.  Queridos amigos, apartaos de la malvada multitud, tratad de comprender, de vivir iluminados por los rayos luminosos que Jesús ha dejado en su entorno: el amor hacia todos sus hermanos.

Ese prójimo, —diréis— ¿es suficientemente interesante, suficientemente comprensivo, para que encontremos en él la razón de nuestras renuncias? Respondo inmediatamente: ¡NO! ¡en letras mayúsculas! Os esperan decepciones, grandes decepciones; ¡pero qué importa! Habrá también excepciones, y esas excepciones os recompensarán al céntuplo por los sacrificios realizados, porque, por esas almas agradecidas y privilegiadas, vuestros corazones habrán recibido tanto que se abrirán cada vez más para distribuir ese botín de amor que es la clave de todas las alegrías: alegría inefable, alegría completa, que podéis disfrutar desde esta tierra. Lee el resto de esta entrada »

Tal vez no sea tan difícil comprender la profunda coincidencia entre estos mensajes de Paqui y lo que se dice en dos libros de un biólogo: La biología de la creencia y La biología de la transformación (Dr. Bruce H. Lipton, Ed. Palmyra). Con un lenguaje completamente distinto, hay coincidencias que llaman la atención.

Donde Paqui dice: «La catástrofe actual procede de esa falta de amor hacia todos, desde el grande hasta el pequeño», Bruce habla de Cuatro percepciones míticas del Apocalipsis, cuatro erróneas percepciones: el creer que solo importa la materia; el creer en lo que decía Darwin: la lucha entre todos y la supervivencia de los más fuertes, etc.

Pero lo que me parece trascendente es la coincidencia en la solución a los angustiosos problemas que actualmente nos inquietan. Lipton habla de la necesidad de un nuevo paradigma, en el que se admita que hay algo más importante que la materia: lo espiritual, y en que en lugar del predominio de los más fuertes, se imponga la colaboración entre todos…

Es lo que Paqui dice con otro lenguaje: «Comprended que el amor es el olvido de sí por el bien de todos»… Hay que rezar por los discípulos de Satán, incluso, para que la puerta del arrepentimiento se abra ante ellos…

¡Buen día!

LA FALTA DE AMOR, VERDADERA MUERTE ESPIRITUAL
1941

Una luz pura te envuelve, un ambiente suave se desprende de ella: escribe, sin preocuparte de lo que trace tu mano, puesto que es Paqui quien te guía, quien os asegura una vez más la solidez de los hilos que os unen a nuestras esferas benditas, y que convierten a mis amigos privilegiados, en iluminados.

Para comunicar con vosotros, creéis que hacen falta muchas fuerzas. Es verdad, y nosotros las concentramos, nos unimos muchos para que nuestros pensamientos, que son vibraciones, atraviesen las capas terrestres y penetren en vosotros. Pero, os lo digo con seguridad, es necesario sobre todo amar mucho. Por el amor, se logra todo: lo imposible se hace posible, y esto es lo que los hombres comprenden tan mal; no tratan de conocer esta fuente divina y sacar de ella todos los beneficios. Y si vosotros habéis llegado a esta angustia, a este desastre desde el punto de vista humano: la guerra, es porque la humanidad no ha comprendido todavía la fuerza de luz y de verdad que es Dios en vosotros, Amor y Vida.

Queridos amigos de la pequeña flor de Jesús, que el amor penetre en vosotros y os eleve cada vez más. Comprended que el amor es el olvido de sí por el bien de todos; es la caridad completa, que no se ve, pero que brilla; es la necesidad de ver que su semejante mejor que uno mismo, de ver todas las cosas, buenas y malas, a través de la luz de Dios; de dirigir todo hacia ese Dios de amor, de esperar todo, y de vivir para todos, esperando solo en Uno.

Fue por amor por lo que Cristo dejó el Cielo para mezclarse con los hombres, darles ejemplo, trazarles el camino de la vida. ¿Fue seguido, escuchado? ¡No, confesadlo! El amor puro es ese sentimiento maravilloso, el Cielo mismo en el alma, el don de sí sin esperar nada a cambio, que el hombre rechaza y no quiere aceptar porque está hecho de sacrificio, de desprendimiento, de renuncia al egoísmo, al orgullo, que son vuestros amos en la tierra y de los que sois los esclavos. Queridos amigos, apartaos de la malvada multitud, tratad de comprender, de vivir iluminados por los rayos luminosos que Jesús ha dejado en su entorno: el amor hacia todos sus hermanos. Lee el resto de esta entrada »

Lo de que el orgullo y el egoísmo son fuentes de todos los males es algo más que una afirmación hiperbólica. Bruce H. Lipton , en su libro “La biología de la transformación”, habla del lado oscuro de la empresa Enron con motivo de la crisis que atenaza hoy al mundo. Su presidente ejecutivo, Jeffrey Skilling, pregonaba que su libro favorito era “El gen egoísta”… La presión del proceso de selección que realizaba dio lugar a un ambiente despiadado en el que todo valía, y en el que tu mejor amigo podía convertirse en tu peor enemigo. Era el darwinismo social aplicado despiadadamente a la empresa. La caída de Enron –dice Lipton– supuso una llamada de atención sobre la inviabilidad de las ganancias individuales a corto plazo.

Lo que Paqui propone a través de sus mensajes es lo contrario: la colaboración de todos. Lipton propone como nuevo paradigma básico para nuestra civilización lo que él llama holismo: saquemos el máximo partido a la vida llevando la mejor vida posible, tanto para nosotros como para los demás. Paqui utiliza otro lenguaje, pero coincide en que hay que trabajar todos para todos. Y da un paso más: Dios en todos y todos en Dios…

¡Buen día!

EL ORGULLO Y EL EGOÍSMO,
FUENTES DE TODOS LOS MALES
JUNIO DE 1941

Yo os uno en mi cariño y soy feliz viniendo a vosotros, queridos amigos, para envolveros en rayos de amor de nuestras esferas celestes. Os siento tan profundamente unidos al pequeño ángel del Señor que me gustaría haceros comprender, a través de vuestras angustias, de vuestros sufrimientos, el valor de la vida terrestre que prepara la evolución de la humanidad para el reino de la verdad, de la luz y del amor.

Sí, tened una confianza absoluta en el Padre celestial. Su misericordia es infinita; El no castiga; no quiere el castigo; pero deja a cada uno su libre albedrío, la disposición de sí mismo. Porque El nos ama, El es infinitamente justo, y me gustaría que os convencierais esta noche, después de la lectura de este mensaje, de que no es Dios el que crea el sufrimiento, que es el mismo hombre el que lo provoca con sus errores, con su incomprensión del sentido de la vida. Dios no es el padre enojado, como os lo presentan, a la hora del castigo: El es, por el contrario, todo amor, y nos llama hacia El, fuente de vida y de felicidad eterna.

El orgullo, el egoísmo, reinan como señores tiranos en la tierra: de aquí el desequilibrio que produce todas las catástrofes por las que sufre el mundo en este momento. Nosotros sabemos que los tiempos actuales preparan una humanidad más evolucionada, más espiritualizada; pero la evolución no se hace en los días de boato, como sabéis; es por el dolor como un alma se engrandece, es por el dolor como un alma se purifica, se aligera, comprende, y se desprende de la materia. Que este tiempo de pruebas os haga meditar y sentir el por qué de la vida terrestre. Subid con confianza la escalera de la verdad, que es dolorosa, y de la que cada escalón es una prueba a superar. Este es el momento para todos de pasar de las tinieblas a la luz.

Sed, amigos queridos que estáis iluminados por los rayos de nuestras esferas luminosas, seres de luz. Sed buenos; sed justos, sed perseverantes en la caridad, y sobre todo indulgentes con vuestros hermanos miserables. Esta palabra no es demasiado fuerte: ¡los hombres son miserables! No quieren hacer ningún esfuerzo espiritual, ningún sacrificio, para vencer su naturaleza egoísta; se cierran en sí mismos con dos llaves y se ahogan en la cárcel en que se han encerrado y de la que echan muy lejos la llave, como para no poder abrir su prisión. Lee el resto de esta entrada »

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