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Con este envío, terminamos el libro Conversaciones con el Amigo. Si preguntásemos a Ana, de Córdoba, o a otros que hayan leído estas Comunicaciones de Verro, destacarían seguramente algunas ideas que les han hecho bien. Por mi parte, destacaría tres:

Una, hay que ir a la realidad última, a la esencia de las cosas, más allá de lo efímero. Y lo efímero sería simplemente hablar de ello. Uno puede estar toda su vida hablando de Dios y encontrarse al final con la palabra Dios vacía de contenido. Encuentro ciertas semejanzas en algunas cosas de Verro con lo que se dice en el libro Buda viviente, Cristo viviente. Por ejemplo, cuando dice que la realidad última  ya se puede vivir aquí, sin esperar al Allá.

Dos, la segunda gran enseñanza que me ha impresionado es el amor. Llega un momento en que Frederic se encuentra decaído. Ha empezado a gustar a Dios y le gustaría retirarse a un monasterio, lejos del ruido y los negocios. Verro le viene a decir: no debes huir, sino encontrar y amar al Divino en medio del ruido y los negocios. El pasado martes, 23, comí con algunos de vosotros. Aprendí lo que ya sabía: que el sentido de Dios es el amor.

Tres, que las Nupcias con el «YO SOY», de que se nos habla en el Epílogo, no están reservadas a los religiosos consagrados. Todos podemos vivir esa Presencia que no está en un lugar o un estado. No se nos pide estado civil para identificarnos con el «YO SOY»…

¡Buen día!

25 de septiembre de 1955

¡Oh, queridos! ¿Sentís todo el amor que os envían vuestros desencarnados? ¿Sentís la protección con la que ellos os rodean? Porque si el amor humano tiene egoísmos, exigencias y rupturas, el amor de los desencarnados no los tiene. Este amor es el que os envuelve y os guía. Vosotros camináis por la vida protegidos por las manos amorosas de los que os son queridos y continúan viéndoos y siguiéndoos.

Todas las acciones humanas coinciden en una finalidad egoísta: uno ama para ser amado. Pero, en el Más allá, se ama sin esperar reciprocidad. El corazón de la amante abandonada, de la madre decepcionada, del hijo abandonado; ese corazón que en la Tierra tanto había sufrido, tanto había latido, en la Luz, olvida sus rencores y ama por el amor en sí y no por la reciprocidad.

Es en el Más allá donde se tejen las verdaderas alegrías y donde empieza el camino de flores. Por eso os digo: «No lloréis a vuestros muertos, ni siquiera a los que lo fueron en plena juventud. No penséis que sufren por estar separados de vosotros. No. Sois vosotros los que sufrís, mostrando a los desaparecidos vuestras manos vacías. Ellos os ven y os sienten, el horror de la separación es para vosotros, no para ellos».

¡Madre, que lloras a un hijo! ¡Hijo, que lloras a un padre! ¡Esposo y esposa separados! Pensad, pensad que el tenue velo que os separa, que el espejo fino que por un lado es el mundo terrestre y por otro el Más allá, un día se alzará, se dará la vuelta, y vosotros formaréis también parte del Reino invisible. Por tanto, no lloréis, secad vuestros ojos y escuchad, escuchad a vuestro corazón, porque es en él donde vuestros desaparecidos se hacen oír mejor. Escuchad a vuestro corazón latiendo de amor por ellos y la soledad desaparecerá porque, a vuestro amor, responderá el suyo, siempre constante y fiel. Lee el resto de esta entrada »

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Me encuentro con un amigo. Hablamos. Como estoy jubilado, me pregunta qué hago. Le explico que traduzco libros sobre el Más allá. Frunce el ceño: «¿Tú crees en esas cosas?». Me escribe una amiga. Deja las reuniones, porque todas le parecen lo mismo. Le gustaría que se valorase más en ellas las aportaciones del Budismo y otras maneras de pensar. Hablo con un vecino. ¡Es muy, muy católico! Sólo admite el Evangelio al pie de la letra.

Todas estas personas tienen, como todos tenemos, lo que Verro llama su mental. El mental, sustantivo, es un estado del espíritu, una estructura de espíritu. Este mental nos lleva en unos momentos a apegarnos sólo a lo que vemos y tocamos, en otros a considerar tan válidas otras filosofías como la nuestra, en otros a agarrarnos a la letra de los Evangelios como única tabla de salvación.

¡Verro es genial! Dice que llega un momento en la vida de cada uno en que la venda que tenemos se arranca, o bien por un golpe brusco o por una sucesión de rupturas. Lo que dice sobre estas rupturas vale la pena leerlo y meditarlo. Lo mismo que el paso siguiente a que se refiere el 22 de septiembre: unir búsqueda del Divino y perfección terrestre. Y apunta algo a lograr: vencer la ira y el mal humor y mostrar un semblante tranquilo…

¡Buen día!

15 de septiembre de 1955

¿Es difícil llegar a la unión con Dios?

― No, es fácil, pero sois vosotros, pobres humanos, los que hacéis difícil la unión. Es necesario, cuando uno encuentra a Dios, parapetarse en su verdadero ser y, desde este oasis de paz, ver fluir con indiferencia la vida material y su ruido. Porque la Paz se le da únicamente al que triunfa de la vida terrestre viviendo en su verdadero ser.

El mental ¿impide encontrar a Dios?

― Sí, hijo mío, porque el mental, demasiado feliz de ser el más fuerte, se lo pasa en grande, y cuanto más galopa el mental, más difícil es dominarlo. No se puede sentir al Dios interior si el cerebro no está en calma. Es necesario por tanto, hijo mío, si sientes durante el día que la materia es más fuerte, tomarte el tiempo necesario, detenerte en tu trabajo y, en primer lugar y ante todo, calmar tu mental. Respira hondo tres veces, piensa y repite una afirmación sobre la meta de la vida, y sólo cuando el mental se haya apartado de la materia, podrás comenzar la comunión.

No pienses, hijo mío, que no me doy cuenta de las dificultades, pero tú las vencerás, convéncete.

Si no sientes nada en tus llamadas a Dios, no pienses que han sido en vano. A veces, la apertura se hace mucho más tarde y tú te sientes entonces lleno de paz y de felicidad en el momento en que menos lo esperas.

¿Por qué, a veces, a pesar de las llamadas a Dios, no se siente nada?

― Simplemente, porque las fuerzas no han podido encontrar la apertura en el momento en que tú las llamabas, y porque el trabajo de unión exige más tiempo.

El resultado se hace sentir más tarde. Puede suceder lo mismo para la segunda apertura, teniendo en primer lugar que abrirse un paso el Espíritu para inundarte de su Luz. Es un fenómeno totalmente normal. Lee el resto de esta entrada »

La necesidad de purificación de que habla Verro el 12 de septiembre de 1955 me hace recordar algo importante de la hermana Concha cuando decía que, al pasar al otro lado, casi todos llevamos ropa manchada. «Entonces, decía ella, tenemos un tiempo de purificación que nosotros pedimos». Es como unos Ejercicios espirituales, en los que se va ascendiendo en el sentir interior a través de trabajos y de amor. No nos quedemos mirando el dedo [el espíritu de la Hermana Concha], miremos la luna [lo que dice].

El tema de la paz, del que habla Verro el 13 de septiembre, me hace recordar también un reportaje que vi ayer en LA DOS, de TV Española, sobre La alianza de las civilizaciones. Me impresionó, sobre todo, la manera de construir la paz un judío y un palestino. Tratan de llevar la reconciliación y la paz a los niños de uno y otro pueblo, hablando juntos en las escuelas, al margen de la política. «No somos políticos», decían.

Dice Verro sobre la purificación: «El que quiera sentir la Divina Presencia de Dios, tiene que dedicar su vida a alejar de sí todo lo que no es Luz…» Y sobre la paz: «Cada gota de amor que se ahoga en el océano del Amor divino, aporta su parte de realización de la paz.»

¡Buen día!

12 de septiembre de 1955

Hijos míos queridos, a qué triunfo tiene que llegar el que, renunciando a los caminos trillados por los que se hunde la casi totalidad de los humanos, se lanza por el duro camino de la perfección moral y, olvidando el egoísmo de la rutina diaria, decide dedicar su vida a hacerse mejor. Porque, y esta es tal vez la más dura decisión a tomar, no hay posibilidad de avanzar en el camino espiritual sin extraer todas las escorias que tiene la personalidad.

Es inútil rezar a Dios y practicar devociones si uno no se decide previamente a tomar un gran cubo de agua pura y verterla sobre todos sus defectos; este esfuerzo de purificación es necesario y puede ser el escollo en el que tropiezan muchos neófitos. En efecto, movidos por las necesidades de su alma, muchos seres se lanzan por el camino espiritual, queriendo enseguida llegar al Divino, y se extrañan al ver que, a pesar de sus oraciones, huye el Divino. Es porque no basta con rezar para sentir a Dios, hay que hacerlo con un corazón puro.

El que quiera sentir la Divina Presencia de Dios, tiene que dedicar su vida a alejar de sí mismo todo lo que no es Luz, a echar de su corazón la envidia, el odio, la maldad, el egoísmo, el orgullo y todas las pequeñas mezquindades que, sin oscurecer totalmente al alma, velan su claridad, porque el camino que conduce a Dios se llama el camino del Amor y, fuera de este camino, no se Le puede encontrar; pero se puede incluso no llamar nunca a Dios por Su Nombre y encontrarlo en todo Su esplendor por el camino del sacrificio y de la ayuda mutua. Lee el resto de esta entrada »

Frederic ha pasado el mes de agosto de 1955 en la playa. Ha vuelto a París y ha vuelto a las andadas que él mismo expresa el 3 de septiembre: pesadez, tristeza, ira. El 8 de septiembre, Verro le anima a algo muy profundo: escuchar la voz que se eleva de su propia conciencia. Lo más importante en Verro es que huye de la superficialidad como de la peste. Siempre va a lo más profundo. Vale la pena leerlo despacio, con tranquilidad.

Lo que le dice el 10 de septiembre es de una actualidad increíble. De mayor actualidad, a mi juicio, que cuando Verro hablaba en 1955. Sobre todo en España. Estábamos todavía en un gran subdesarrollo y aún no teníamos la posibilidad de hacer turismo. Parece como dicho para hoy. Tenemos miedo al silencio, a enfrentarnos con el Yo más profundo, al silencio, y buscamos llenar con cosas exteriores el tesoro que sólo se encuentra en el interior.

Encuentro estos mensajes de Verro de una profundidad maravillosa. No se queda nunca en lo efímero. Va siempre a lo más profundo. Esta mañana me comentaba Marcelo que veía en Verro una verdadera respuesta a nuestros interrogantes más hondos, a los que nos enfrenta el psicoanálisis. Hay que leerlos despacio y en el silencio interior, para extraer toda su riqueza.

¡Buen día!

8 de septiembre de 1955

Estoy muy contento contigo, hijo mío. Continúa por ese camino. No intentes ir demasiado deprisa. Relaciona siempre todo con el Divino en ti y en torno a ti, y mantén siempre el sentido de la verdadera meta y del verdadero sentido de la vida.

Los progresos son grandes y puedes esperar pronto poder dominar tu naturaleza inferior y vivir en el Divino.

Habrá todavía luchas, pero se desarrollarán como fuera de ti y tú sentirás muy poco las consecuencias. Sigue siempre, en todo, la ley de amor y permanece abierto al Divino.

Hijos míos queridos, qué lucha y qué tormentos afligen a los humanos que, en lugar de escuchar la voz elevada que les dicta su conciencia, se pierden en los laberintos de sugestiones y de deseos materiales. Ponen en esta lucha, para llegar a la meta que desean, la misma energía que pone el espiritualista para descubrir el sendero oculto.

Las luchas de la ambición y del orgullo no les dejan ni tregua ni descanso. Noche y día en alerta, con la cabeza llena de preocupaciones y proyectos, corren detrás de sus quimeras y pasan las horas arrastrando con ellas un destino echado a perder, una vida perdida persiguiendo locas ambiciones, un dinamismo gastado en cosas tan vacías. Lee el resto de esta entrada »

No, la situación de Fréderic no es una balsa de aceite. Le falta entusiasmo, se ve pesado y vacío. Está a punto de triunfar, pero su alma se siente inquieta. El problema es que el cuerpo no puede vibrar al mismo ritmo que las velas animadas por el Espíritu, y siente las molestias que proceden del cuerpo. En la situación espiritual en que se encuentra, no le vale con proceder como otro cualquiera que no se plantea exigencias espirituales especiales.

Ante esta situación, el Guía le recomienda algunas cosas. Por ejemplo, comida ligera preferentemente vegetariana, aunque sin suprimir la carne si está habituado a ella. Dar paseos al aire libre, respiraciones profundas cada mañana en el momento de la meditación. Pero hay algo importante a tener en cuenta: «No es el régimen el que causa la evolución, sino la evolución la que regula el régimen».

¿Quién no se encuentra alguna vez en la situación de Fréderic? Sería bueno hacer cada mañana un trabajo que nos llenase de energía. ¿Cómo hacerlo? He aquí algo sencillo. Uno, sentarse cómodamente, con la columna vertebral recta. Dos, respirar hondo varias veces y visualizar que el aire entra en el cuerpo como una corriente dorada y que expulsamos como una neblina grisácea de energías negativas: ansiedad, miedo, nerviosismo. Sin prisas…

¡Buen día!

1º de septiembre de 1955

¿Es el cielo azul el que me falta? El entusiasmo me ha abandonado.

¡Después de la liberación y el entusiasmo divino, heme aquí de nuevo pesado y vacío! ¿Por qué?

Mis queridos hijos, hoy quiero explicaros ciertos inquietudes que pueden llegar en el momento en que el alma está a punto de triunfar.

El Espíritu, que está surgiendo del loto sagrado; el Espíritu que, en un ser ordinario, adormilado bajo la escoria de la materia, deja que el cuerpo juegue solo su papel terrestre en la escena de la vida; el Espíritu se despierta en el alma de los que, movidos por la meta evolutiva, quieren realizar, aunque encarnados, la unión con el Divino. El Espíritu sale del sueño llamado por el deseo y la búsqueda del alma encarnada y, así despertado, quiere derramarse en todo lo que forma el hábitat terrestre.

El más recalcitrante frente a esta invasión es el cuerpo que, en su pasividad, no puede vibrar, de buenas a primeras, al mismo ritmo que las velas animadas por el Espíritu que sopla como el viento sobre el velamen para hacer avanzar el velero. De aquí, esas molestias que proceden del cuerpo y que hay que aliviar tratando al mismo cuerpo, porque ya no es el alma la que se resiste ―ésta ya está amaestrada―, sino que es el cuerpo el que ahora debe seguirla. Lee el resto de esta entrada »

¡No puedo menos de compararlos! Esta mañana he estado hablando otra vez con la hermana Concha (Dª Concha), a través de nuestra amiga Amalia. Cuando leo ahora estos mensajes de Verro, no puedo menos de reconocer una cercanía que me llama la atención. El mismo respeto. El mismo tono de humildad y cariño. Sólo una diferencia: la hermana Concha me llama hermano, Verro llama a Fréderic y a sus amigos hijos.

En el fondo, hay también unas enormes coincidencias: las cosas materiales que tanto valoramos en este mundo, Allí no cuentan. Le pregunto, por ejemplo, a la hermana Concha por un profesor que tuve en el seminario. Para mí, era un buen teólogo, riguroso, exigente. Le pregunto a la hermana Concha cómo era y hasta qué punto le sirvió la Teología que explicaba. Cómo era me lo describe en dos palabras: frío y exigente. De la Teología, dice: está aprendiendo. Tenía mucha teoría, pero aquí cuentan también los sentimientos…

Saco una conclusión después de escuchar a la hermana Concha y de leer a Verro: me parece que hay que rehacer todas nuestras teorías y teologías. Hay que dar cabida a algo que en los estudios eclesiásticos no se da: el sentimiento y el amor. Lo bueno tal vez es que los de allá están suficientemente cerca y a disposición para poder vivir ya estas cosas desde aquí. Vistas así las cosas, creo que tenemos la suerte de poder repetir también: ¡¡¡Podemos!!!

¡Buen día!

30 de agosto de 1955

Nos alejamos de este rincón del paraíso para volver a la capital. Jamás olvidaré este mes de agosto pasado en la Luz.

Llevo conmigo mi Tesoro de Amor. Día tras día, quiero centrarme en El y poder encontrar en cada momento al Amigo invisible.

Cada mañana, trato ahora de hacer en mis meditaciones lo que el Guía ha llamado las dos aperturas, porque al alma que se ahoga en la materia se le ofrece este doble medio para encontrar el plano espiritual y divino.

Ayudado por la música y las oraciones, envío un impulso de amor hacia las Fuerzas divinas; los efluvios de amor exteriores a mi ser me elevan, me trasladan muy lejos del plano material en un ambiente de paz del que están ausentes los pensamientos terrestres; después me concentro un poco en la región del corazón y trato de percibir, de sentir el despertar del Espíritu, y siempre es la misma admiración al comprender que la sensación de Dios en uno no es lago abstracto ni incomprensible, sino una sensación física, una alegría y una felicidad real ante la cual todo lo que ofrece la vida terrestre parece insulso: una ligera vibración parte del corazón, luego crece y atraviesa el cuerpo entero; se enciende un calor suave en el pecho. La vibración se convierte en torbellino, torbellino de alegría, de fuerza, de amor, viento divino que traslada el alma hacia las cimas y le deja gustar la paz, la paz que ninguna palabra humana puede describir, la paz del refugio encontrado, del peso retirado, de la libertad conquistada.

Mis queridos hijos, en este último día de vacaciones, que vuestros pensamientos se eleven agradecidos y alegres hacia el Creador. Que en vuestro corazón sólo quede el recuerdo luminoso de este hermoso verano y que desaparezcan de vuestra memoria las mezquindades, los pequeños enfados y las disputas que han ensombrecido a veces vuestra estancia. Lee el resto de esta entrada »

No se puede negar que Verro es original. Por ejemplo:

– «Llamad y se os abrirá»: el doble significado que atribuye a las palabras “se os abrirá”; comprender esta doble significación es comprender la enseñanza oculta que, desde hace miles de años, practican lo sabios e iniciados. Dice por qué.

– El sol no sólo es el astro deslumbrante que simboliza la luz terrestre, es la amalgama visible de la energía cósmica que da la vida, es el símbolo y la personificación de la Fuerza creadora y vital…

– Responde con originalidad a dos preguntas interesantes que le hace Fréderic:

 ¿Cómo educar mejor a un niño en el camino espiritual?
 ¿Por qué hay despertares tristes y despertares eufóricos?

¡Buen día!

26 de agosto de 1955

Hijos míos queridos, ¡qué alegría sienten las Fuerzas espirituales cuando, de un pequeño grupo humano, emana la buena voluntad y el deseo de entrar y mantenerse en el camino espiritual!

En efecto, lo que las Fuerzas espirituales piden de los seres encarnados en la Tierra es simplemente este impulso, este deseo que viene de lo más profundo del alma, de salir de la materia, de abrir, día tras día, en la tinieblas oscuras, esa pequeña brecha maravillosa por la que entrará la Luz.

Oh, mis queridos amigos, qué alegría para nosotros cuando vemos aparecer una pequeña brecha, una pequeña ventana en la noche, ventana por la que se abrirá paso el Divino. Y cuando se hace esta apertura, cuando un humano, a fuerza de buscar, de hacerse preguntas, encuentra, al mismo tiempo que la solución, la verdad que, poco a poco, lo inundará totalmente; cuando llega ese momento, las Fuerzas divinas están siempre allí para ayudar de una manera visible. Sabedlo, amigos míos, para que nunca os extrañéis de ello: cuando un alma ha llegado, por una sincera buena voluntad, a entrever la Luz, siempre es ayudada por el Más allá para continuar el camino.

Esta ayuda puede venir por intuiciones, por visiones, por mensajes, por sueños, pero siempre está allí.

«Llamad y se os abrirá» es una realidad cierta. Pero ¿qué quieren decir esas palabras «se os abrirá»? Eso tiene siempre un doble significado, y comprender esta doble significación, es comprender toda la enseñanza oculta que, desde hace miles de años, practican los sabios e iniciados. Porque la apertura de un alma que busca es doble. Ella debe abrirse a lo exterior y a lo interior. Y cuando ha tenido lugar esta doble apertura, el alma ha encontrado el Espíritu y el camino del Divino. Lee el resto de esta entrada »

Durante esta semana, voy a traducir lo más posible de las comunicaciones de Verro, porque el jueves iré a ver a una amiga a quien le hacen mucho bien. La verdad es que a mí también. Verro es un Guía profundo y sencillo. Dice las mismas cosas que nuestros místicos, pero, si me permitís, con una viveza y un atractivo grande para nuestro tiempo.

En estas comunicaciones que hoy se envían, dice cosas muy importantes, pero psicológica y espiritualmente como muy normales. ¿Quién no ha sentido alguna vez, por ejemplo, la vaciedad de la vida y el deseo de llenarla con algo que valga la pena a favor de los demás? ¿Quién no ha sentido la frivolidad de las conversaciones con amigos ocasionales y, en medio de ellas, tener la impresión de quedarse solo e incomprendido?..

Es importante también algo que puede pasar inadvertido: no hay que dar importancia al origen de los mensajes; lo importante es seguir ciegamente la propia intuición, lo importante es el Espíritu, el Dios interior y vivir en contacto permanente con El. No hay que buscar pruebas materiales, porque no se darán. Los mensajes se dan para ayudarnos a la realización de nosotros mismos y a encontrar al Dios interior… Bueno, ¡lo mejor es leer y empaparse de todos los detalles, que son muchos!…

¡Buen dia!

13 de agosto de 1955

Mis queridos hijos, en el camino de la vida por el que os lleva el destino, ¿os detenéis a pensar de vez en cuando? ¿A pensar en el sentido de lo que ocurre? ¿No en cada detalle insignificante, por supuesto, sino en los largos días que forman los meses y los años en su conjunto?

¿Os detenéis para deciros que la vida es insípida y que los hermosos frutos codiciados dejan en la boca, una vez gustados, un sabor amargo?

Si en un momento, por breve que sea, os llega este pensamiento del vacío de la vida, eso es prueba de que vuestra alma no está satisfecha y de que le falta algo imponderable.

El hombre que, aunque sólo sea una vez, ha tenido la sensación de vacío de la vida terrestre, es seguro que el destino le ha hecho un guiño y que se le da esta imponderable sensación de inutilidad para que busque otra cosa.

Si el hombre respondiera a ese sentimiento y se analizara, estaría muy cerca de encontrar la clave del misterio de la vida, porque, cuando un alma comienza a desear otra cosa, es porque percibe en definitiva el imperativo de toda vida, y no hablo en este momento del imperativo de encontrar a Dios. Se puede no encontrar a Dios si uno se pregunta, pero se encuentra uno de sus atributos, una de sus funciones anclada en lo más profundo del Espíritu encarnado: el deseo imperioso de vivir una vida útil.

Si tantos humanos sienten la inanidad de su vida, es porque comprenden su inutilidad. ¿Conocéis este sentimiento en los que tienen un ideal, una misión humanitarias o de ayuda mutua, en los que se dedican a su tarea con la idea de servir a los demás? Lee el resto de esta entrada »

El mensaje que transmite Verro el 9 de agosto parece estar relacionado con una reunión que tuvieron en el bosque Frederic y sus familiares. Esta experiencia le sirve para transmitirles un mensaje grandioso: el hombre debe salir de su muralla material y dejar hablar a su «Yo» eterno y divino; así comprenderá que forma una unidad con la Naturaleza, con los árboles… La razón de esto es porque el hombre que se une con el Divino sólo forma una unidad con la creación y se identifica con el Cosmos. ¿No te recuerda esto a Teilhard de Chardín?

Dos días después, 9 de agosto, alude Verro a una reunión de oración en la que los corazones latieron al unísono y con gran fervor. Dice algo precioso sobre estas reuniones de oración: son una vuelta hacia la Patria perdida. Y añade algo importante: una oración bien hecha no implica palabras repetidas. Vale la pena leer despacio lo que aquí se dice sobre la oración.

Estos dos mensajes me hacen recordar, con alegría, la reunión de ayer. Por una parte, fuimos conscientes de la unidad que formábamos con toda la Creación: todo es vibración, se dijo, aunque el grado de ésta es distinto según el plano en que uno vive. Por otra parte, la misma reunión nos permitió también latir al unísono no sólo entre nosotros, sino también con el Ángel de la Paz…

¡Buen día!

9 de agosto de 1955

Muy queridos hijos, henos aquí reunidos en el bosque donde todo susurra y murmura, y donde fluye una vida prodigiosa mientras el hombre pasa indiferente, centrado únicamente en su vida, sus preocupaciones y sus alegrías.

Y sin embargo, ¡qué maravillosas aventuras podrían contar los grandes árboles! ¡Qué conmovedores romances se ocultan en los huecos de los nidos! ¡Qué deliciosa canción murmura el viento que pasa y qué serenidad desprende el cielo azul! Pero el hombre, amurallado en su prisión material, sólo escucha las voces que le hablan del olvido.

Y sin embargo, si su «Yo» eterno y divino pudiera ser más fuerte, si pudiera elevarse de su prisión de carne, comprendería todo lo que le cuenta la Tierra y todo en la naturaleza sería para él una lección.

Si dejase hablar a  su «Yo» impersonal, sería sólo una unidad con la Naturaleza y sus habitantes, sería sólo una unidad con los elementos y con los árboles. Comprendería su lenguaje y les enseñaría el suyo, porque el hombre que ha hecho su  unión con el Divino, sólo forma una unidad con la creación y se identifica con el Cosmos. Puede entonces comunicarse con todos sus habitantes, sean vegetales, animales o humanos. Entonces, se abre a sus ojos la inmensa unidad de la vida y comprende que participa, en un estadio más o menos elevado, en la existencia cósmica. Lee el resto de esta entrada »

Anteayer, tuve el privilegio de entrevistar, a través de nuestra amiga Amalia, a una mujer que murió hace seis años cuando le faltaban dos días para cumplir cien años. Pero no traigo esto a colación para epatar a nadie, sino para citar dos coincidencias significativas y gozosas entre “Doña Concha” y Verro.

La primera es que los dos animan a disfrutar de las cosas que encontramos en la vida desde que nos levantamos (Dª Concha), o desde el mar y el bosque donde Frederic pasa sus vacaciones de agosto de 1955 (Verro). «¡Qué desoladoras son las religiones y las doctrinas que predican la renuncia a todo placer y a toda alegría terrestre! Son una ofensa a la bondad del Creador», dice Verro. Y lo mismo diría Dª Concha. Ojalá ella misma nos lo confirme…

La segunda coincidencia es que ambos dicen que hay que mirar al corazón, para descubrir los mensajes que el Espíritu o los espíritus nos transmiten. «Por el amor infinito de Dios, dice Verro, nuestro pensamientos se transmite no sólo por el órgano de la reflexión que es el cerebro, sin por el órgano del sentimiento que es el corazón». ¡Hay que aceptar simplemente lo maravilloso en nuestras vidas! vienen a decir los dos.

¡Buen día!

30 de julio de 1955

Hijos míos queridos, en la confusión y la angustia que pueden asaltaros, en las tribulaciones terrestres, mantened siempre el recuerdo de nuestros encuentros, de esos momentos benditos en los que el Más allá y vosotros estáis unidos por un hilo invisible pero muy real.

Guardad el recuerdo de ese incienso que sube en el aire hacia nosotros, de nuestros efluvios que se mezclan con vuestros pensamientos, y de nuestros corazones que laten al unísono; de nuestros corazones, digo, porque es por el corazón de los humanos como se os hacen perceptibles los sentimientos de los desencarnados. Si mis médiums oyen mis pensamientos en su corazón, es porque, por el amor infinito de Dios, nuestro pensamiento se transmite, no por el órgano de la reflexión que es el cerebro, sino por el órgano del sentimiento que es el corazón.

Vais a ir de vacaciones hacia los horizontes azules donde podréis contemplar, en toda su belleza, la obra del Creador. En estos días de descanso, tenéis que estar libres de preocupaciones materiales, de nerviosismos y de mezquindades. Sumergíos hasta el cuello en la atmósfera espiritual, y tratad de recrear dondequiera que estéis el ambiente de vuestro salón. Yo estaré con vosotros, felices por vuestros triunfos, ayudándoos en vuestras recaídas. Lee el resto de esta entrada »

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