Somos un grupo de amigos que se cuestionan, que buscan, que comparten, que no se conforman, sin más, con la “verdad oficial, que se considera hecha”, que tiene raíces Aquí y Allá, que se va definiendo a medida que camina, que no se asusta ante palabras como supervivencia, mística, comunión de los santos, que busca con la participación de todos los del grupo, sin “gurús” y sin “poncios”…

Somos un grupo de personas, no muchas, pero distribuidas por toda España, que tratan de descubrir “desde Aquí” el “Allá” que nos espera tras nuestra muerte terrenal, y de ir acomodando nuestra vida personal y la del grupo a sus propios descubrimientos.

Comenzamos nuestro grupo tratando de llevar una palabra válida, un consuelo más allá de las palabras, a personas que habían perdido a un ser querido. Esto nos llevó, desde el principio, a tratar de fundamentar en señales bien fundadas la existencia del Más allá: voces, señales físicas, “aportes”, traducciones, etc., que pudieran llevar una esperanza fundada de que los seres que se fueron siguen viviendo, siguen queriéndonos… Se trataba, como es obvio, de buscar argumentos sobre la existencia del Más allá, no a través de dogmas y doctrinas definidas por los que creen saberlo todo, sino partiendo desde abajo, desde Moody y otros muchos autores que han estudiado el tema muy apegados a la realidad de este mundo, a la realidad de “Aquí”.

El grupo admite la existencia del Más allá y trata de descubrir las líneas sutiles que unen ese más allá con nosotros. Pero no se queda tampoco en la constatación de señales que descubran esas líneas. Estamos convencidos de que la vida continúa y de que, los que se fueron, viven en unas condiciones que, en parte al menos, nos constan a través de irrupciones del Más allá en nuestra vida: las señales a que antes aludía, las comunicaciones desde el Otro lado, las incursiones desde aquí por parte de los místicos, etc.

Sobre todo, nos interesa estudiar una irrupción del Más allá que marcó a la Historia para siempre: la irrupción del mismo Dios hecho hombre, Jesús-Cristo. Para nosotros, El fue quien mejor describió cómo era la vida en eso que llamamos Más allá, a través sobre todo de las parábolas del Reino de Dios. Nos parece que este es un tema fundamental.

Con el nombre de Más allá, -que utilizamos por encontrarlo más “neutro” para los no-creyentes- queremos indicar algo fundamental y que es parte de nuestra razón de ser: que “Ellos” y “nosotros” formamos parte de una sola realidad con distintos niveles de vibración física, lo cual, como es natural, nos llevará a explorar también la física actual…

Pero hagamos un poco de Historia:

1.- A principios de los ’90, traduje  un libro que me llamó la atención, en Estrasburgo, por estar escrito por el sacerdote François Brune. Se llamaba Los muertos nos hablan. Este título audaz suscita curiosidad en algunos y esperanza en personas que habían perdido algún ser querido y que leyeron el libro u oyeron hablar de él. Esto les llevó a ponerse en contacto conmigo. Luego, vinieron otros títulos que fui traduciendo en la misma línea: A la escucha de lo Invisible (Monique Simonet), La noche se hace luz, qué decir a los que han perdido un ser querido (Jean Prieur), etc, etc.

2.- Personas interesadas. Algunos comenzaron a leer algunos de estos libros que salieron publicados y de los que se hizo eco alguna revista como Más Allá. Algunos se interesaban, como he dicho, porque habían perdido alguien querido; otros, yo entre ellos, por curiosidad, para ver hasta qué punto coincidía lo que había estudiado en Teología sobre los Novísimos, con los mensajes que, supuestamente, venían del más allá. Se fue creando un interés común por explorar ese más allá, que ahora se nos mostraba como muy concreto. Comenzamos a reunirnos una vez al mes, el segundo martes de cada mes. Al principio, en un hotel; luego, en los Carmelitas de la Plaza de España, en Madrid. Desde el principio, se prestó especial atención a los que habían perdido un ser querido: padres que perdieron un hijo, sobre todo en accidente, esposas que perdieron a su esposo o su pareja…

3.- Reunión mensual. En las reuniones, tratábamos de buscar una respuesta concreta y válida para estas personas. No desde la fe, porque muchas de esas personas o decían no tener fe o la tenían a su modo. Lo que era común a la mayoría era su rechazo a la Iglesia oficial. Tratábamos por tanto de descubrir el Más allá, en que se encontraba su ser querido, a través de señales o guiños que nos llegaban espontáneamente desde el otro lado. A partir de esas señales, o bien enviadas por los propios seres queridos o bien descritas en libros como Los muertos han dado señales de vida (Prieur), tratábamos de descubrir cómo era ese más allá, qué había detrás de esas muertes que nos parecían tan crueles y sin sentido. Comenzamos a hacernos preguntas sencillas, pero que a la gente le llegaban:

¿Existe el Más allá? ¿Dónde están las personas que se fueron? ¿Han resucitado ya? ¿Hay alguna relación entre las personas que vivimos aquí y las que se fueron o es puro voluntarismo el que nos mueve? ¿En qué coinciden los mensajes que, supuestamente, nos llegan del otro lado con lo que aprendimos en el Catecismo o en la Teología? ¿Hasta qué punto se da coincidencia entre la teología de los Novísimos y las supuestas “revelaciones” del Más allá.

4.- Comunicación mensual. Como había personas interesadas que no vivían en Madrid y como entonces todavía estaba en mantillas Internet, comenzamos a enviar una Comunicación mensual por escrito para informar de la reunión o de la Conferencia que nos daba alguna persona amiga. Con el fin de que también los de fuera de Madrid participaran, enviábamos un pequeño cuestionario sobre el tema que se había tratado en la reunión. Muchas están recogidas en esta bitácora.

5.- Objetivos futuros. Nos proponemos explorar algunos de los rasgos con los que, en los mensajes del Más allá, se nos describe cómo viven allá, cómo se relacionan entre ellos y con los que dejaron en la tierra, hasta qué punto podemos entrar nosotros en contacto con “Ellos”. Cómo. Y los más importante: tratar de traer aquí y hacer realidad en nuestra vida los modos de vivir de Allá. Para ello, nos proponemos dos cosas:

Una, tratar de que nuestras reuniones mensuales sean lo más participativas posible. Que la gente se sienta a gusto y participe si lo desea, en la forma que quiera y diciendo lo que quiera. Sin atosigar a nadie. Y el que desee solamente oír, ver y callar, que pueda hacerlo sin más. Para facilitar la participación, sobre todo de los que no viven en Madrid, se señalará una lectura y se invitará a expresar el “resentir” que esa lectura ha provocado.

Dos, invitar a conferenciantes que nos ayuden a profundizar en la línea que nos hemos propuesto.

¡¡Eres bienvenido!!

Un abrazo:

Alfredo Camarero