En este envío se incluyen varios temas de Arnaud, sugestivos e interesantes; por ejemplo, que el amor es la meta del sufrimiento… Hay uno, sin embargo, que me parece ineludible por la polémica que plantea en determinados ambientes católicos: los libros de la señora Vassula a que hace referencia Arnaud el día 25/08/94. Tengo que confesar algo importante al que lea esta pequeña introducción: creo en la Comunión de los santos que confesamos en el Credo y creo también que esta comunión se convierte, a veces, en Comunicación entre el Más Allá y el Más Acá con el permiso de Nuestro Señor.

Vassula Ryden nació en Egipto en 1942 y fue elegida por Jesús para trasmitir una serie de mensajes a partir del 28 de noviembre de 1985 hasta el 17 de enero de 2003, en los que busca sobre todo la unión de las Iglesias. Me refiero a esta obra porque Arnaud alude a ella en este envío y porque por ella se interesó la Congregación para la Doctrina de la Fe cuando la presidía el cardenal Ratzinguer, luego Benedicto XVI. En una BIENVENIDA introductoria cita Vassula algo que, según ella, le dictó el mismo Jesús: «Jesucristo me pidió que os dijera que quitaseis siempre mi nombre de los mensajes y lo sustituyerais por el vuestro». Esto, a mi juicio, es muy importante.

En el primer mensaje que se publica en su obra de 12 tomos, titulada «La verdadera Vida en Dios, Encuentros con Jesús», le dice éste, entre otras cosas: «Yo soy la Luz y resplandezco para que todos vean. No tengas miedo. Mi Senda es recta, Mi Senda te conducirá a Mí. Iré a tu encuentro y Me reconocerás, porque irradio Paz y Amor. Ven a Mí». ¿Es esto verosímil? Y a esta pregunta yo contestaría con otra, si me es permitido: ¿Y por qué no? Me declaro un ingenuo, pero pienso: «Si creo realmente en la Comunión de los santos, ¿qué inconveniente puede haber para que esos “santos” se comuniquen?» No solo no veo inconveniente, sino que, después de estudiar a fondo este tema, creo que es razonable pensar que estas comunicaciones recibidas por la Sra. Vassula son verosímiles y dignas de leerse con todo respeto.

Para terminar, me gustaría que comparaseis el modo de hablar de Jesús en estos mensajes y el modo de hablar de Arnaud y otros que conocemos, como Pierre, Roland, etc. Jesús habla «como quien tiene autoridad», los otros como «autorizados».

¡Buen día!

19/08/94

EL SUFRIMIENTO, CIRCUNCISIÓN DEL CORAZÓN

Desde el hombre que perdió la tierra amada
al esposo o la madre recordada,
todo sufrimiento es redentor,
todo sufrimiento es salvador.

De peldaño en peldaño,
incluso los menores sufrimientos,
por poco que el hombre recuerde
y se recoja en oración,
sin tener estas señales como solo anecdóticas,
pueden llevar a la Esperanza ultra-cósmica.

Ay, la vida es una copa de la que solo tocáis los bordes
ya que el dolor no ha quemado aun vuestro corazón;
¡y además, cuántas veces vuestros labios pusilánimes
se aparten de él demasiado deprisa!
y vuestros pasos cansados no siguen pronto a los de Cristo…
¿Por qué? Porque el sufrimiento, circuncisión del corazón,
encuentra entre vosotros anestesistas
de Cristo y del Dolor.

*

*   *

Pero cuando el sufrimiento encuentra a la Dama Esperanza,
entonces la inmensa nave mística
de las Arcadas Crísticas
acoge al hombre en el seno de la Dulce Presencia.

Arnaud. Lee el resto de esta entrada »

En algunas ocasiones las personas inician actividades para las cuales o no están debidamente preparadas o no midieron los riesgos que conllevan aparejadas. Son actividades que, aunque con apariencia inocua, si no se realizan con las protecciones adecuadas pueden acarrear problemas personales enormes.

La escritura automática, por ejemplo, la ouija y otras prácticas llaman a seres ávidos de mostrarse. En casi todos los casos, buscan que los humanos les abramos la puerta y así introducirse en nuestras vidas, y no precisamente para hacerlas más fáciles. Al cabo de un tiempo de práctica, esas personas van perdiendo autonomía y un espíritu o varios, ya mediante apariciones ya desde dentro de su cuerpo, les hacen la vida difícil hasta el punto de no ser dueños apenas de sus actos.

Espíritus apegados a la Tierra se presentan y percibimos su lamentable estado, perdidos, desconcertados, muchos que todavía no se han percatado de su muerte terrena. Deambulan y no encuentran acomodo.

Por suerte, algunas visitas se manifiestan para hacernos partícipes de su nueva realidad en la cual la belleza y el amor emanan. Estas apariciones no son frecuentes, pues aunque nuestros seres queridos las deseasen seguro que se impone su temor a asustarnos. Es demasiado frecuente que muchas personas, incluso creyentes, sientan y transmitan a su entorno un temor infundado a que los fallecidos se muestren. No es una conducta censurable, pero sí coarta las posibilidades de que nuestros seres queridos, tras su fallecimiento, den señales de vida.

Tengamos todo esto muy en cuenta.

¡Buen día!

CAPÍTULO VII – LAS APARICIONES

VII.1 Aparición es la manifestación visible (a veces audible y tangible) de un ser del otro mundo mostrándose de pronto ante nosotros en su cuerpo espiritual. Puede tratarse de un difunto, de una entidad del bajo astral o, raramente, de un ángel. La aparición se distingue de la visión en el sentido de que la última es toda interior y se sitúa en el nivel del mental.

Siempre breve, la aparición es la mayor parte de las veces inesperada, nocturna y muda. Los latinos lo llamaban simulacrum, que significa también imagen, figura reflejada… estatua, lo cual es bastante exacto, puesto que posee las tres dimensiones. No es una especie de foto en blanco y negro, es un holograma en colores.

El espectro más ilustre de la Historia romana es el que anunció a Junius Brutus su derrota y su muerte.

La sombra de Samuel, juez de Israel, evocada y provocada por la pitonisa de En-Dor, predijo al rey Saúl sus desastres.

En las siguientes dos cartas, se estudian apariciones constituidas por vapores blancos, grises o negros, que parecen provenir de espíritus erráticos, más bien mal intencionados y que no llegan a materializarse.

En el apartamento que Fernande y su amiga ocupan desde hace cuatro años, pasan cosas incomprensibles y desagradables: la electricidad oscila, las puertas y ventanas se abren y cierran por sí solas sin razón. Corrientes de aire frío recorren las habitaciones.

«Mi amiga y yo vemos formas, tanto blancas como negras, que parecen desearnos el mal. Tengo dos hijos de tres y cuatro años y tengo miedo por ellos. Se han vuelto hiperactivos, agresivos, coléricos. Creo en Dios, en el amor, en el Paraíso, y voy con frecuencia a la iglesia para rezar, pero mi fe es más vacilante a causa de esas presencias hostiles que residen en mi casa. ¡Tengo también visiones que se producen de manera fortuita y que, a veces, son confirmadas por los acontecimientos! Algo más: ella y yo hacemos escritura automática. Se ha convertido en una obligación, una necesidad imperiosa, pero ello no nos aporta ningún alivio, más bien al contrario.

Díganos qué es necesario hacer para expulsar el mal de nuestra casa. Tenemos proyectado mudarnos.»

Comience por abandonar la escritura automática. De esa manera atrajo a su casa a las entidades maléficas que le perturban e inquietan. Usted tiene la mediumnidad, pero eso puede acabar en una catástrofe si no es canalizada, bien dirigida. Deje caer el lápiz… definitivamente. Lee el resto de esta entrada »

En muchas ocasiones el contacto con los traspasados se logra establecer mediante la escritura. Contacto no exento de dificultades que puede llevar en muchos casos a situaciones críticas si no se efectúa con prudencia y buena preparación. Todas las precauciones son pocas y no es aconsejable iniciar la escritura automática cual se tratara de un juego inocuo.

Los contactos muestran, en su mayoría, que los seres con los cuales se logra establecer comunicación no son mejores que lo fueron cuando vivían en la Tierra, ni tienen mayores conocimientos, ni conocen el futuro más allá de conjeturas que nosotros podríamos hacer con mayor acierto.

Pero a veces, las menos, se reciben mensajes crísticos (mensajes con permiso de Cristo) que muestran cómo corregir nuestra conducta para con el prójimo y nuestra relación con Dios. Estos nunca emplean la amenaza o el pronóstico catastrófico, ni aventuran el futuro de la humanidad.

Desgraciadamente, en muchas otras ocasiones, a través de estos contactos conocemos seres del mundo intermedio en el cual vagan perdidos o sufren una angustiosa soledad que escogieron voluntariamente y de la que no logran salir. En la mayoría de estos casos, los encuentros se establecen con espíritus errantes, ignorantes, charlatanes, a veces impostores que se hacen pasar por antepasados nuestros para embaucar y confundir.

Así que, como siempre, aviso para navegantes: cuidado con el peligro de infestación u obsesión, que la mayor parte de las veces, son fuente de clientela para los centros psiquiátricos.

¡Buen día!

CAPÍTULO VI– LOS MENSAJES ESCRITOS

VI.1 Alexis: «¿Desde el punto de vista de la técnica de los mensajes, existe alguna diferencia entre la escritura automática y la escritura dictada?»

Si, una diferencia considerable. En la escritura automática es un espíritu, conocido o desconocido, benéfico o malvado, quien se apodera de su mano y traza los caracteres. En la escritura dictada, que me parece mucho más interesante, la persona tiene libre su mano. Escucha (no por el oído, sino al nivel del corazón) las palabras que transcribe. Ella no comprende el mensaje más que en el momento en que lo relee por entero.

Yo mismo practiqué este ejercicio con una amiga que tenía ese don. Estaba perfectamente calmada y consciente y, según escribía, enunciaba lo que oía. Yo dirigía las operaciones proponiendo las preguntas en voz alta e inteligible.

Un día, contactamos con un desconocido que decía había muerto muy joven al comienzo del reinado de Luis XV[1]. Le pregunto algunos detalles sobre su vida y oficio. Responde: «yo soy vendedor de olvidos».

Mi amiga y yo nos quedamos paralizados, pero sigo el diálogo:

«¿Qué quiere decir? Toma usted «olvido» en el sentido de perder la memoria? ¿Su frase tiene un sentido simbólico? ».

«No, yo era olvidador, yo voceaba los olvidos. Vendía por la tarde en las calles de París esas pequeñas cosas en forma de corneta que se llamaban “olvidos”».

“¿Puede usted escribir esa palabra mediante la mano de la señora?”.

El joven hombre argumentó que no sabía leer ni escribir, pero le gustaba hablar, que hablaba bien y estaba muy contento de tener una conversación con personas de otra época. Un poco como una petición:·¿qué hora es? Él nos preguntó: ¿qué siglo es? Se quedó estupefacto al conocer que estábamos ya en el final del siglo XX. Parecía ignorar que existían los trenes, aviones, bombas atómicas, gas asfixiantes y otros «progresos» acaecidos entre medias.

Esta experiencia nos probaba que se trataba de dictado en el sentido escolar del término y que 260 años después de su muerte el desenfadado joven seguía viviendo en el mundo de los espíritus y, sobre todo, que no estaba reencarnado.

A propósito de la reencarnación, releo la respuesta de Monique Simonet a Marthe, de Valence[2]: « Mediante grabaciones he contactado con entidades traspasadas hacía mucho tiempo, varias decenas y decenas de años, y que no estaban reencarnadas» He aquí un punto de vista que me complace confirmar con los hechos. Lee el resto de esta entrada »

EL BLOG DE “EL CARTERO DE PIERRE” VUELVE A PUBLICAR

 

Trás un largo período de inactividad, nuestro blog hermano “EL CARTERO DE PIERRE” vuelve a estar en marcha.

Desde el pasado 17 de noviembre, hemos comenzado a publicar allí los textos correspondientes al tomo VII  y último de “Las cartas de Pierre”, los mensajes en forma de cartas que Pierre Monnier, muerto en 1915 a los 23 años de edad, dirigió a su madre  Cécile Thuret-Monnier desde 1918 hasta 1937.

Esperamos así cumplir con el deseo de Pierre de “anunciar la resurrección inmediata y la realidad de la presencia de los desaparecidos, que, lejos de dormir, continúan pensando, amando y actuando en los espacios espirituales”.

Todos aquellos que deseen acceder a estos mensajes puede hacerlo en

http://elcarterodepierre.wordpress.com

Para mí, solo hay una manera de verificar si estos mensajes son o no del Más allá: la coherencia interna entre lo que se dice en ellos y lo que dice el Evangelio. Yo no soy médium que pueda demostrar que estos mensajes –en este caso de Arnaud– proceden realmente de él. Pero hay algo, tal vez más creíble, para la mayoría de nosotros: si están o no de acuerdo con la idea que tenemos del Reino de Dios, a partir del Evangelio.

Por ejemplo, la actitud que deben observar sus padres ante las polémicas que se suscitarán después de la edición del segundo libro de mensajes. De manera inteligente, alude al discernimiento de espíritus en dos puntos: “diana final” de los ataques y espíritu de los hombres más allá de lo que aparentan.

Al cura “con el alma turbada”, hay que comprenderlo: nunca recibió la unción mística que le preparase para el desbarajuste espiritual futuro y hay que ayudarle. Para la renovación de la Iglesia se necesitan diversos caminos que converjan en el soplo del Espíritu. Los sacerdotes, más allá del poder de “atar y desatar” deben ser conscientes de su responsabilidad…

¿Qué es más inteligente: dar “recetas” de lo que cada uno debe hacer o mostrar una “coherencia interna” entre lo que se dice del Reino en los mensajes y lo que dice el Evangelio? Esto último es lo que se observa en los mensajes de Arnaud. ¡Que cada uno saque conclusiones!

¡Buen día!

23/07/94

DESPUÉS DE LA EDICIÓN DE LOS MENSAJES

Mis queridos Padres,

Después de la edición del segundo libro de los mensajes, tratarán de empujaros a toda clase de discusiones, puesto que seréis un blanco al que apuntar espiritualmente.

Esta es la elección de Dios y lleva sufrimiento, preparaos pues para esta lucha.

¿Habrá que evitar todas las polémicas? No, y por otra parte el blanco del ataque es menos: la autenticidad, la ortodoxia católica, la oportunidad de las exégesis, la forma de los mensajes, etc., que el comportamiento del enemigo (¡Sí! del enemigo espiritual!*) al que habrá que tener en cuenta, para ejercer el discernimiento.

• Esquivadlo cuando sintáis el odio feroz hacia Dios, porque, aunque se os ataca a vosotros, es a Dios al que quieren llegar y es menos a mis mensajes que a la Palabra de Cristo a la que quieren desacreditar.

Del comportamiento, pasaréis el hombre, esto es también el discernimiento.

Privilegiad a los Sergio Paulo[1] (Hech 13, 6-12), a los hombres “prudentes”*, aunque escuchen también a los Elimas modernos.

En efecto, cuando uno se dirige a un escéptico o a un oponente claro, si es un hombre prudente, la Palabra puede insinuarse en los pliegues de su alma. No os preocupen las tinieblas profundas que parecen cubrirle a él y a su entorno, porque éstas son muchas veces las que preceden a la conversión. Es la última manifestación de la lucha que Satán está a punto de perder.

Preferid por tanto el: “yo no creo” firme al: “sí pero” suave, porque éste último, apenas resuelta la última objeción, encontrará otra, porque sus caminos son tortuosos, mientras que el oponente sensato se convertirá más tarde en un elegido y así sucesivamente… Así es como se teje el Reino de Dios en la Tierra y en el Cielo, porque cuando se predica el Evangelio del Señor suceden cosas de un nivel superior: a los argumentos sólidos” (Hech 18, 28), se añade la gracia.

Pedid en vuestras oraciones la ayuda de Lorenzo de Brindisi[2], antiguo maestro en materia de polémicas indulgentes; él os acompañará en vuestras luchas.

• Finalmente, no olvidéis que si Dios encargó a Pablo: “No tengas miedo, sigue hablando, no te calles. Porque yo estoy contigo...” (Hech 18, 9-10), tendréis que cambiar de tercio cuando sintáis que la oposición se entrega a la persecución hacia vosotros.

Para conservar todas vuestras fuerzas, obrad entonces como Pablo y Bernabé, que “sacuden el polvo de sus pies (Hech 13, 51) y se dirigen a otro lugar.

Vuestro Arnaud. Lee el resto de esta entrada »

Nos habla ahora Prieur de uno de los temas más conflictivos cuando tratamos de la supervivencia a la muerte física: las manifestaciones de aquellos que se fueron.

Cuando aparecen ruidos, chasquidos, olores, sensaciones … y las personas relatan cómo lo han experimentado, cómo lo han vivido, ¿de qué hablamos? Una de las cartas que aparecen en el texto de Prieur se atreve a decir: “Cuando uno se preocupa por estos temas es porque está pasando por una gran prueba y necesita algo a lo que aferrarse.” Pero la respuesta de Prieur es tajante: “Estas manifestaciones son como resplandores en el cielo gris de los que aquí se han quedado …son advertencias, avisos a nuestra atención, signos espirituales para testificar la supervivencia…”

¿Cómo una persona como Prieur, que ha dedicado prácticamente toda su vida a estos temas, podría estar equivocada? Son tantos los años dedicados por él a estudiarlos que parece imposible que no hubiera descubierto el engaño o el error. Y nadie más firme que él en afirmar su veracidad.

Por el contrario, a cada uno de nosotros nos corresponde no solo posicionarnos ante los hechos sino, lo que es más importante, ofrecer una respuesta e incorporarla a nuestras vidas. Por eso este libro es tan importante, porque puede ayudarnos a conseguirlo.

¡Buen día!

CAPÍTULO V– MANIFESTACIONES

V.1 – Cuando son espontáneas, las manifestaciones se presentan como claros en el cielo, con frecuencia gris, de aquellos cuya otra mitad está en Otro lugar. Pueden adoptar las formas más inesperadas: desde estrellas sonoras en medio de un bosque hasta perfumes y arpegios de cristal, sin olvidar las intervenciones milagrosas en caso de accidente grave.

Martial se interroga. Se pregunta si los desaparecidos tienen un verdadero poder sobre la materia.

«¿Pueden actuar sobre los objetos? ¿Pueden protegernos eficazmente? ¿Sus intervenciones, sus manifestaciones físicas, son reales o se trata de coincidencias?»

Para responderle, voy a recurrir a un testimonio impresionante del cineasta Pierre Billon:

«En la noche del 2 al 3 de agosto de 1975, mi apartamento parisino fue volado con goma dos[1]. No era a mí a quien los terroristas apuntaban: simplemente se habían equivocado de piso. La onda expansiva de la explosión hizo volar en añicos la puerta de entrada. Por todas partes fragmentos de madera, de vidrio y de cemento. La puerta de mi habitación fue arrancada de sus bisagras: pequeños cuadros hechos añicos, la hoja derecha destrozada, la izquierda pulverizada. Sin embargo, tras la hoja izquierda se encontraba una cómoda antigua sobre la cual sonaba un reloj de péndulo de doble cuadrante y un magnífico ramo de rosas rojas. Los amigos me lo habían enviado para que lo pusiera ante el retrato de mi mujer, la comediante Ketty Gallian, fallecida tres años antes. Esas rosas se fueron poco a poco momificando, su color oscureciéndose, pero permanecían siempre igual de bellas. Tal como estaban situadas en el eje de la explosión, como yo mismo por otra parte, estaban intactas. Ni una hoja, ni un pétalo se había caído. Y yo no tenía ni un rasguño.

Esto no es todo, sobre dicha cómoda el reloj de péndulo, que daba simultáneamente la hora, el día y el mes, se había parado milagrosamente en las 8 horas 43 minutos en el cuadrante izquierdo y en el día 31 de octubre en el cuadrante derecho. Ketty Gallian había partido el 31 de octubre de 1972, a las 8 horas 43 minutos.»

¡Y alguno dirá después de esto que, en la otra vida los espíritus no tienen ya la noción del tiempo!

V.2 – Edmée tiene graves problemas en la casa familiar donde ella pasa sus vacaciones. Situada en Normandía, en un bello cuadro natural, tendría todo para disfrutar… si no estuviera encantada.

«Hemos tenido acceso a fenómenos clásicos como son estos ejemplos: en el momento en que va a dormirse, una de mis amigas siente una mano pasar sobre su frente y acariciar sus cabellos; Lee el resto de esta entrada »

A mí también me habría ocurrido como a Paul, el papá de Arnaud. Éste lo corrigió por criticar a la ligera a un judío que, Biblia en mano, caminaba rezando con grandes gestos por el jardín del hotel donde se encontraban. Lo critica por intolerante y por cerrazón de espíritu. Las razones que da van a la raíz: Solo Dios tiene acceso al secreto del corazón. ¡Y la puerta del Reino está en el corazón y no es de exclusiva cristiana!

Me llama la atención lo de “modernizar nuestra visión de la muerte”. Se refiere a los fenómenos que rodean a la muerte y que revelan otro mundo. Parece aludir justamente a lo que es objeto hoy en día por parte de algunos médicos y científicos: las Experiencia Cercanas a la Muerte (ECM). Lo que dice sobre la muerte como segunda Creación merece ser leído y sentido despacio. Lo mismo lo que dice sobre la fe renovada por la Esperanza en la resurrección inmediata. ¡Qué lejos queda esto de una fe “intelectual”!

El último mensaje se refiere a esas “almas inocentes” que nunca leerán estos mensajes, que jamás leerán estas páginas. ¡Guiaros por ellas –dice– como el pastor se guía por las estrellas! ¡Aquí no hay “exclusivas” de ninguna clase! De esas almas se puede aprender, como de María, la sabiduría, la paciencia en el sufrimiento, la inocencia de la infancia, el amor fiel del que brotan las ondas eternas…

¡Buen día!

1/07/94

DIOS, ÚNICO JUEZ DE LOS CORAZONES.

Mis queridos padres,
Yo sé que el sufrimiento no os abandona nunca; silencioso o vivo, está ahí siempre y se reaviva al menor acontecimiento: un aniversario, una fiesta familiar, un examen escolar de mis compañeros, etc.
Ahora sé que esto es normal pero, al principio de mi Cielo, os habría querido siempre tranquilos y habría deseado que mi partida hubiera sido como la hora que pasa, la sombra que se desvanece… Esto ocurrirá cuando estemos por fin reunidos.

*

*  *

Papá, no juzgues a la ligera como acabas de hacer, la oración de un hombre[1], aunque parezca una exhibición pública; no tomes como única referencia tu fe porque, cuando luego tomas tu Biblia para confirmar tu juicio, corres el riesgo de ser injusto y tal vez más… En efecto, no se debe añadir nunca a las propias palabras o a propia reflexión, la intolerancia en nombre de la tolerancia, la cerrazón del espíritu en nombre de la apertura.
No hay dos, tres o más Biblias que uno pueda contraponer a su gusto según los casos. Hay un solo texto que se sube paso a paso como para el Reino.

Tú leías por tanto a propósito de los hipócritas de la oración : «… ellos ya tienen su recompensa» (Mt 6, 5). Lo que interpretas en el sentido de recompensa social, de toma en consideración por los otros, dicho de otra manera de vanidad satisfecha es muy exacto, pero las palabras de Jesús están destinadas menos a criticar a los demás que a juzgarse a sí mismo sin complacencia. ¿Quién podría dictar  (y Jesús por supuesto no lo habría hecho si hubiera estado a tu lado) que el hombre cuya actitud observabas no se acercaba a Dios y no tendría en recompensa su parte del Reino, cuando el acceso tiene lugar en el «secreto» del corazón de cada uno, en el «aposento» de la interioridad dondequiera que uno se encuentre físicamente?

Cristianos de la tierra, sois muy maniqueos en el sentido de dualidad: yo y los otros…
¿Y qué hacéis de Dios? ÉL SOLO* conoce los corazones y reconoce su sed de pureza y de absoluto, allí donde el hombre no discute ya al hombre sino que se une con Dios. Solo la plegaria cristiana permite el acceso a su Reino. Éste no es una exclusividad cristiana y solo hay una puerta: la del corazón. Más que de una puerta, se trata por otra parte de un corredor, un largo corredor a recorrer, paso a paso, estado a estado.

Cuando se llega a un nuevo país, cada uno lo descubre a distintos niveles de comprensión; así ocurre con el país de lo Eterno. Lee el resto de esta entrada »

Es sorprendente descubrir cómo, según vamos avanzando, la lectura de este libro de Jean Prieur se nos va haciendo más y más interesante. Y eso que solo acabamos de empezar y todavía nos ha de hablar sobre “manifestaciones”, “apariciones”, “animales en la otra vida”, “el suicidio”, “la reencarnación” …

En este capítulo IV nos habla Prieur sobre “sueños” y “ensoñaciones”, distinguiendo así entre los sueños producto de nuestro ser terrenal y los sueños vehículo de mensajes enviados desde otros niveles de existencia. Éste ha sido siempre un tema conflictivo, porque es fácil olvidar estos últimos en beneficio de los primeros. O magnificar los segundos y despreciar los primeros. Y todos tienen su importancia.

Lo más curioso es leer en estos textos como los franceses, que cuentan en su lengua con dos palabras distintas (“rêve” y “sogne”) para definir ambos conceptos, sienten que no pueden expresar con ellas claramente sus ideas y experiencias. ¡Cuánto más nosotros, que con una única palabra (“sueño”) pretendemos explicar todos los casos! Ésta es una carencia de nuestra lengua, que nos obliga a utilizar otros términos, tales como “ensueño”, “ensoñación” o “mensajes”, palabras que en sí mismas no tienen el mismo significado.

De cualquier forma, lo que importa no son las palabras en sí, sino lo que hay detrás de ellas. Y de eso está lleno este capítulo.

¡Buen día!

CAPÍTULO IV– SUEÑOS Y ENSOÑACIONES[1]

IV.1 – Muchos lectores me han propuesto la pregunta de Luc: «¿Opina usted, como Freud, que el sueño tiene siempre una significación y que sea, inevitablemente, la expresión de un deseo, de un temor o de una represión inconsciente?»

No, eso sería demasiado simple. En realidad, las cosas son más matizadas y es necesario distinguir cuatro clases de sueños:

– aquellos que son el descanso de nuestro mental, desordenados, inverosímiles. Es muy difícil recordarlos. No tienen ninguna explicación y sería perder el tiempo buscarse una.

– los que tienen un origen puramente corporal. Ciertas pesadillas pueden entrar en esta categoría.

– los que están provocados por espíritus benéficos, situados, así mismo, bajo influencia divina. Estos sueños enseñan verdades, contienen advertencias saludables y revelan el futuro. Se desarrollan según una lógica interna. Es muy fácil recordarlos, depositan en nosotros una profunda impresión, enriquecen nuestra espiritualidad. Al despertar, nos dejan tranquilos, confiados. Conviene llamarles ensoñaciones.

– los provocados por espíritus maléficos. Son las pesadillas propiamente dichas.

IV.2 – Violette: «Las personas, conocidas o desconocidas, que distinguimos en el curso de nuestro sueño ¿son creaciones del inconsciente o de los espíritus venidos a visitarnos?¿Salen de nuestra imaginación (en el sentido de facultad de producir las imágenes) o de una realidad no concreta sino psíquica?»

Las personas vistas en el sueño son tanto proyecciones de nuestra memoria como verdaderas apariciones. Si escuchamos palabras que nos anuncian un suceso imprevisible, si el desaparecido dice o hace, en el curso del ensueño, alguna cosa insólita o novedosa, alguna cosa que ignoramos, en ese caso hay grandes probabilidades de que haya venido a nuestro lado en su cuerpo espiritual.

Un ejemplo: pasé una noche en una casa de campo que había habitado el filósofo Jacques de Marquette. Yo no le conocí mientras vivía, pero vi fotos de él. En el curso de una ensoñación, le distinguí en un jardín alto, en colores, lleno de flores exuberantes, en un ambiente, por tanto, de luz correspondiente a su mental. Un detalle me sorprende, está tocado con un canotier.[2]

Al día siguiente por la mañana, hice partícipe de esta visita y de mi sorpresa a la que fue su colaboradora y amiga. Me respondió: «Todas las fotos que están aquí le presentan con la cabeza descubierta. Pero, en efecto, cuando permanecía en esta casa o cuando paseaba por ese jardín en el que apareció transfigurado, llevaba siempre un viejo canotier, perpetuo sujeto de bromas entre nosotros dos.» Lee el resto de esta entrada »

En este tercer capítulo de su libro, aborda Jean Prieur uno de los temas más conflictivos: ¿es posible el contacto directo con los muertos? Y debe entenderse “muertos” en el sentido concreto de “los que están muriendo” o en el de “los que acaban de morir”.

Efectivamente. Las personas que en este capítulo dirigen en sus preguntas a Prieur han tenido la experiencia de que, incluso separados por la distancia o tratándose de una situación desconocida para ellas, algún familiar, algún amigo o algún conocido se les ha hecho presente coincidiendo con el momento de su muerte. Un abuelo que se deja ver a su nieto, un padre a su hijo, el novio a la novia, un hermano a su hermano, una amiga a sus amigos … A veces con su aspecto habitual, otras con detalles de su cambio de situación, algunas como una simple presencia vaporosa bien visible.

Pensémoslo bien. ¿Quién no conoce algún caso semejante? Alguno incluso lo haya experimentado en primera persona. ¿Y qué interpretación le hemos dado? Seguramente no hicimos mucho caso…”son cosas del momento”, nos dijimos. Pero quizá ahora, al ver en este libro tantos casos similares reunidos, nos preguntemos si no debimos hacer más caso y perdimos así la ocasión de acercarnos a otra verdad.

Escuchando las repuestas dadas por nuestro amigo Jean, quizá podamos estar más preparados la próxima vez que nos ocurra.

¡Buen día!

CAPÍTULO II – EL TRÁNSITO

III.1 – Ver la salida del cuerpo espiritual es un favor, una gracia muy rara. Este fue el caso de Laurence y de su familia: En el momento de la muerte de Alice, su abuela, todos vieron una especie de vapor blanco, muy tenue, muy sutil, con forma humana, surgir de su cuerpo, elevarse hacia el techo y volatilizarse como si lo atravesase.

Laurence: «Cosa curiosa, nosotros no estábamos tristes y ninguno lloraba. Una gran calma nos invadía. La cara de Alice estaba relajada, casi sonriente. Sus arrugas habían desaparecido, parecía increíblemente joven.

En general, de una mujer como ella se dice: era una santa. Pero, en su caso, era rigurosamente cierto: no había vivido más que para el bien de sus niños; tuvo la dicha de verlos reunidos a su alrededor justo antes de su partida. Estuvo lúcida hasta el punto de decir a cada uno una palabra de ánimo y de bendición.

Parecía feliz y nosotros, no me atrevo a escribirlo, éramos dichosos»

Los santos auténticos no tienen necesidad del sello de Roma, que parece, desde hace tiempo, reservar sus aureolas a algunas personas demasiado confortablemente establecidas en el siglo.

Usted y sus allegados, han visto eso que es tan raro: la salida del cuerpo espiritual flotando por encima del cuerpo físico, ya convertido en un recipiente vacío. Lo han visto atravesar el techo para dirigirse hacia las esferas de luz. Han sido testigos de una Ascensión, en el sentido crístico del término.

Tengo la impresión de que su abuela había sabido con anterioridad la hora de la partida y había aceptado, aunque le costaba dejar una familia a la cual iban todos sus pensamientos y actos.

La alegría que usted sentía con todos es una señal que no engaña; venía de ese Cielo al que Alice se preparaba para unirse.

III.2 – Marco: «Sé que existe un mensaje muy bello de Roland de Jouvenel donde describe su paso al Más allá, ¿puede ayudarme a  encontrarlo, usted que conoce tan bien su obra?

Se trata del texto dictado el 16 de julio de 1948. Es el siguiente:

« Esa agonía del día en la sombra es una réplica de lo que sentimos en el momento de la muerte. La tierra se convierte en tinieblas; ya no distinguimos lo creado, pasamos luego por una región tenebrosa comparable a la noche. Somos llevados por el espacio como nubes en la sombra de una noche oscura, después el alba celeste se eleva por fin para nosotros; pero todavía estamos lejos de Dios, tan lejos como el sol de la tierra. Sentimos el calor divino, pero no podemos mirar la luz cara a cara; estamos sólo en el reino de los ángeles. ¡Dichosos los que por sus virtudes han podido escapar del reino doloroso, porque la ascensión a la vida sobrenatural comienza para ellos y los siete cielos se superponen delante de sus ojos! Lee el resto de esta entrada »

Una vez envié a varias personas un artículo en el que se opinaba a favor de un juez que era fuertemente criticado por un parte de determinada opinión pública. Una de las personas me contestó, enfadada, a vuelta de correo, diciéndome que sabía de buena fuente que lo que se decía en el artículo era mentira y me prohibió volverle a enviarle ningún escrito. Así lo hice y lo sigo haciendo.

Esta reacción me ayudó a comprender algunas cosas de las que habla Arnaud en estas cartas y que me parecen sumamente oportunas. Por ejemplo, «el profeta debe ser libre y no pertenecer como tal a ninguna institución»; por “institución” creo debe entenderse también toda opinión-institución, porque, si se adhiere a una, no puede sostener al que opina lo contrario; «no te agotes reanimando la llama de los derrotados de antemano», al que se siente derrotado, ni siquiera le queda llama. «Las pasiones llevadas al paroxismo por el aguijón del orgullo, desfiguran la Creación y las armonías divinas»; no vale la pena tratar de convencer a la persona apasionada, ha cerrado la puerta y solo admite su propia opinión. «Apartaos de las normas que os ponen bridas y os impiden ser libres… Una norma es un niño viejo anquilosado»; la norma que se hace dogma incapacita para ser libre frente a otras normas.

Lo difícil es comprender que nada de esto nos es ajeno. Tenemos tendencia, como la persona a que aludía al principio, a inmovilizarnos en nuestra manera de ver las cosas. Criticamos con razón a los talibanes intransigentes y no nos damos cuenta de que tenemos una tendencia perversa a talibanizar todo lo que cae bajo nuestro dominio.

¡Buen día!

02/06/94

EL PROFETISMO

arnaud02Papá, Mamina,

No me gustaría que hubiera menosprecio a propósito del profetismo evocado en mis mensajes, pues solo hablo en nombre del profetismo mesiánico que se opone radicalmente –no en términos de enfrentamiento, sino en términos de diferencia– al espiritismo como a todo sistema esotérico:

– no predice vuestro futuro.

– no hace revelaciones sobre el futuro, salvo excepciones autorizadas y con fines espirituales.

– no abre ninguna puerta secreta, sino que puede solamente correr velos.

Nosotros, los mensajeros crísticos, somos los mensajeros del Mesías, sus pequeños porta-Voces que emitimos en la frecuencia dolor, por eso nuestra palabra debe ser clara y comprensible, lo mismo que la de los profetas terrestres. Porque el verdadero profeta respeta vuestra libertad y, en esto, es superior a muchos hombres de iglesias (¡y no digamos de sectas!) que se han arrogado sobre sus semejantes más derechos de los que el mismo Dios reivindica para Sí mismo. ¡Los servidores no son más grandes que el Maestro!

El profeta debe ser libre personalmente y no pertenecer en cuanto tal a ninguna institución.

El profeta anima, estimula y fustiga si es necesario, pero también consuela porque su resorte es el amor.

En realidad, el verdadero profeta es un «supporter»[1].

Algunos dicen que hay predicciones muy concretas en el Apocalipsis de Juan y que éste es esotérico.  Pero esto no tiene nada que ver con los oráculos de Nostradamus[2] porque la intención es totalmente distinta: Juan establece un puente entre los profetas del Antiguo Libro y el Cristo de la Vuelta del que vosotros y nosotros preparamos «el gran trono blanco» (Ap 20, 11).

En efecto, nosotros, los mensajeros crísticos, nos situamos exclusivamente en la perspectiva del Advenimiento de Cristo.

¿Qué diferencia hay entre Amós y un gran profeta de la Tierra o del Cielo de los siglos XX o XXI? Solo una: él prepara la Venida, ellos preparan la Vuelta, pero el lenguaje es el mismo, incluso en la actualidad: «¡Vosotros creéis alejar el día de la desgracia y hacéis que se acerque el reino de la violencia!» (Am 6,3). ¿Dónde está el tiempo?

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