Dentro de poco más de un mes, llegará de nuevo la Navidad. Paqui hablaba a sus amigos en la Navidad de 1943. Continúa la segunda Guerra mundial. En Europa hay muchísimo sufrimiento. Paquí alude a él y a lo que significa la Navidad. Sus amigos han tenido el privilegio de sentir el contacto espiritual con las esferas luminosas. Su ¡Feliz Navidad! es desearles la unión y el amor que ella trae en ese contacto espiritual.

Paqui trasmite paz: «todo lo que ocurre en la tierra tiene un fin preciso y se realiza en el orden previsto», dice. Se refiere a esto cuando habla de que «Las promesas de Dios se cumplirán». Todo tiene sentido. Nada se pierde. Ni siquiera el dolor que siembra la guerra.

En el plano individual, parece que, antes de venir a la tierra, prepara cada uno su “orden previsto”: padres de los que nacerá, lugar, salud o enfermedad, todos los detalles… «¡No te quepa la menor duda!», dijo la hermana Concha cuando se la preguntó por esto. Pero la vida es dura. Por eso insiste Paqui en aceptar el sufrimiento y hacer mucha oración para responder al orden previsto…

¡Buen día!

NAVIDAD 1943.

Más que nunca, Paqui dice a sus amigos queridos que se inclinen con confianza y amor sobre el Niño Jesús del pesebre, porque muchos sacrificios os son y os serán pedidos aún en las penosas horas que atraviesa la tierra. Jesús puede ayudaros; es el divino modelo a seguir; descendió a la tierra para que nuestras almas vivan y nuestras humanidades se aferren a la esperanza, y pasen su vida terrestre en la comprensión del por qué del sufrimiento que oprime a los corazones y barre las alegrías materiales que cuentan para vosotros más que todo.

¡Navidad es el don del amor al mundo, la paz, la seguridad que une el Cielo a la tierra! Y a vosotros, amigos queridos, privilegiados que habéis tenido la gracia de sentir el contacto espiritual de nuestras esferas luminosas, Paqui puede deciros: ¡Feliz Navidad! Sí, feliz Navidad, a pesar de las tristezas, de las angustias de la hora grave que atraviesa el mundo. ¡Oh! queridos amigos, hay que rezar mucho, amar mucho…

Qué hermosa sería esta Navidad, si los hombres supieran buscar y encontrar en ella la respuesta a la ansiedad de su alma que aspira a la felicidad en la paz. Navidad es la alegría, la esperanza para todos los pueblos. Dios entregó a su Hijo al mundo para unir y salvar a todos sus hijos en el amor universal. Rezad y meditad este pensamiento divino. Jesús se encarnó en la envoltura carnal para hacer revivir en cada uno de nosotros la chispa espiritual, partícula divina, Dios en nosotros, misterio incomparable. ¡Oh! haced conocer, haced brillar esta luz de la que vuestra alma está inundada. Mostrad simplemente el amor de Dios-Cristo en este milagro realizado entre el Cielo y la tierra.

El Cielo es amar a todos en Uno. Rezar juntos con una finalidad de evolución espiritual, es encontrarse en el mismo camino; y cuando vuestras almas se eleven, fervorosas, en un impulso de amor hacia vuestro Padre celeste, pensad que nosotros unimos nuestros caminos amorosos para implorar con vosotros la paz y la fraternidad entre todos los hombres.

A la hora de la renovación del mundo, en el que tantos dolores y tantas pruebas martirizan los corazones, el sufrimiento despierta la sensibilidad espiritual de muchos, entre los que lloran. Y es este lado espiritual del sufrimiento en la aceptación y el amor el que nos acerca a Jesús, y lleva todo su valor.

¡No nos pidáis retirar de vuestro camino las espinas que hacen sangrar vuestros corazones y a veces vuestra carne! No podemos hacerlo; y lo tendríamos, si nuestro cariño y nuestro amor que os rodean entonces más que nunca, solo vieran los frutos que sacáis de estos pasos dolorosos; pedimos a nuestro Padre celeste que os ayude, que os sostenga para que brillen en medio de esas espinas los rayos de Luz que iluminarán vuestras pruebas, y os darán la fuerza para aceptarlas, si no con alegría, al menos sin desfallecimientos y sin rebeldías. ¡Oh! no mantengáis solo vuestra fe, amigos queridos, sino aumentadla. La luz se hará y os deslumbrará.

Que esta Navidad sea para todos vosotros una Navidad de unión y de amor. Jesús ha nacido, imagen adorable de la infancia rodeada de la ternura materna, la más hermosa que puede alcanzar el amor humano. Y todos los corazones de mamás atravesados por la espada del dolor son solo uno en el amor de Jesús.

Termino con este pensamiento de amor que se dirige en primer lugar a mi mamá querida, y también a todos vosotros, queridos amigos, sobre quienes derramo todos los regalos de Navidad de los que mis alas están cargadas. A cada uno, lo que más necesita para iluminarle con la caridad divina y, juntos, demos gracias a Dios por todas las gracias de que El nos ha colmado. Repetid con frecuencia: Tengamos confianza, seamos espiritualmente felices, reconozcamos el privilegio que tenemos de ser iluminados y de recorrer el camino pedregoso de la vida con la antorcha en la mano. No caminar en la noche es un bien precioso, por el que uno debe alegrarse y dar gracias al Señor. Pensando en ello, haréis vuestra llama más luminosa, sobre todo si la inclináis sobre vuestros hermanos desgraciados; porque, en la tierra como en el Cielo, podéis acrecentar vuestro resplandor espiritual. Dad y recibiréis, dijo Jesús.

Que tu vida, Mami, sea una continua acción de gracias por todas las alegrías espirituales que Dios nos ha permitido compartir antes de la reunión eterna, hora bendita entre todas.

Más unidos que nunca en el amor de Jesús, os amo y os sonrío a través de la Luz de luces.

Paqui.

LAS PROMESAS DE DIOS SE CUMPLIRÁN. 1944.

Yo puedo penetrar tanto mejor en vosotros cuanto más me entreguéis vuestras almas con amor y con gran deseo de recibir los efluvios bienhechores de nuestras esferas de luz. Sí, yo soy vuestra amiga, profundamente unida a vosotros con lazos cuyos nudos son entrelazados en nuestros paraísos florecidos por este Dios misericordioso al que no dejamos de dar gracias con un reconocimiento cada vez mayor.

Yo estaré con vosotros en vuestras horas de oración; os elevaré hacia nuestras esferas para que vuestras almas, desprendidas de la pesadez humana, puedan subir hacia Cristo y pedirle Luz para el mundo. Deseo que nuestra unión sea tal que solo formemos un alma, que sea la llama que ilumine un poco la caverna de aquí abajo en la que los hombres se pudren sin tratar de salir para respirar el aire puro de las alturas, y sentir que la luz de Dios los penetra.

Recemos con todo nuestro fervor, con nuestro amor, y tened confianza con una Fe infinita en la misericordia del Padre.  El responde siempre a la llamada de sus hijos. No os turbéis: todo lo que ocurre en la tierra tiene un fin preciso y se realiza en el orden previsto. Los hombres comprenderán más tarde sus errores, sus pobres esperanzas negativas; y la dominación no se hará ni sobre los unos ni sobre los otros. Es necesario que todos los hermanos se comprendan, y que no haya más Caínes. Ni más matanzas, ni malas mezcolanzas. La rapacidad de los pájaros de presa no debe ya tener la ventaja. El cordero podrá beber sin temor al lobo; la pollada saldrá sin temor a ser devorada por otro más fuerte que ella. Todos, finalmente, comprenderán que deben ayudarse mutuamente, amarse, para que la paz reine en la tierra, para que el mundo, por fin pacificado, conozca la felicidad para la que ha sido creado. Las promesas de Dios se cumplirán.

Rezad con fervor para que la luz del Espíritu Santo ilumine a todas las almas. Rezad mucho, ha llegado la hora. Rezad por los mártires que derramarán su sangre por su causa; todos son, en su sinceridad, en su sacrificio, soldados de Cristo. No hagáis ninguna diferencia ni hacia los unos ni hacia los otros: ellos obedecen, ellos se dan, ellos mueren, cada uno por un ideal elevado o que considera tal. Dios solo juzgará. Los únicos y grandes responsables son los jefes que empujan a las luchas fratricidas, y que siembran el odio en los corazones sencillos. Ellos rendirán cuentas cuando llegue el momento. ¡Y cuán numerosos son! Porque hay que ir muy lejos a la fuente del mal para comprender lo que hoy se paga. ¡Rezad también por los culpables, los discípulos del mal, y tened confianza! El Bien saldrá victorioso, y vosotros veréis que vuelve a florecer el amor sobre el odio demoledor.

No os dejéis abatir por los acontecimientos cualesquiera que sean, ni os alegréis humanamente por nada. Porque, en verdad os digo, los tiempos están revueltos, y las convulsiones que agitan a la humanidad producirán todavía demasiadas víctimas para que podáis humanamente sentir un verdadero descanso. Pero, lo repito, mantened vuestra confianza. Rezad para que llegue el reino de Dios y no se retrase por la incomprensión y la maldad de los hombres. Dios está con vosotros. Seguidle, su reino es todo amor.

Ternura y caricias celestes de vuestro pequeño ángel, florecilla del ramo de amor del que todos formáis parte en Dios.

Paqui.

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