El primer tema de Paqui se titula NAVIDAD. Lo dictó en 1941. Navidad, dice, es la fiesta del Amor divino que une el Cielo a la tierra… Amor que viene hecho hombre entre los hombres para salvarlos de la muerte. Nuestro amigo François Brune, va más allá. En 1992, publicó su obra más importante: Para que el hombre se convierta en Dios.

Comencé a traducirla, pero lo dejé después de traducir unas cuantas páginas, porque temía que no interesase. Hoy lo dudo, porque he visto el interés de algunos por la esencia de la espiritualidad: dejar que Dios sea Dios en nosotros, como diría san Francisco.

Pero ¿cómo conseguir este objetivo, totalmente místico, en medio de un mundo católico que desprecia la mística, y en el que la teología es muy racionalista y en el que el éxito se mide, con demasiada frecuencia, por el número y la cantidad? ¡Ojo, el número y la cantidad son importantes, pero hay algo más importante todavía!

Es lo que sugiere Paqui en el segundo tema titulado PASCUA 1942: «No permanezcáis sordos a la voz silenciosa que se revela en cada uno de nosotros y que es Dios en nosotros.» Esto encaja con el testimonio de los místicos de que habla Brune en su teología…

¡Buen día!

NAVIDAD 1941.

Mi sonrisa, mi irradiación de ternura y de amor es la que realmente os rodea y calienta vuestras almas alegrando vuestros corazones. Me gustaría elevaros de los pesados ambientes terrestres, trasladaros en espíritu a nuestras esferas tranquilas, armoniosas y luminosas, para que podáis sacar de ellas fuerzas vivas para soportar todas vuestras pruebas y para que vuestras frentes cargadas de angustias se queden libres al contacto con su luz bienhechora.

¡Navidad! Fiesta del Amor divino que une el Cielo a la tierra; Amor incomparable venido hombre entre los hombres para salvarlos de la muerte —muerte del alma, entendedlo bien; Resplandor de Dios, que viene a una humanidad ahogada bajo el egoísmo y la codicia personal, para mostrarle el camino, la senda, la luz que debe seguir el hombre creado a imagen de Dios.

¡Navidad! Sentid lo que contiene el amor infinito de esta palabra que nos recuerda el mayor sacrificio que Dios haya podido hacer por Sus hijos, y hasta qué punto se debería glorificarlo con la convicción de que él aporta la serenidad, la seguridad, en la esperanza de la Vida eterna.

Jesús es el amor divino bajo su forma humana, y la llegada de Jesús en una familia pobre, desgraciada, representa vuestro estado actual; porque, lo mismo que la Sagrada Familia, vosotros sois desgraciados; pero, al igual que ella, tenéis a Dios en vosotros, y por consiguiente lo tenéis todo.

Meditad sobre esta frase y pensad que la vida terrestre solo tiene importancia por su evolución, por su ascensión espiritual, única razón, meta esencial de vuestras pruebas, de vuestros sufrimientos. Que Jesús sea vuestro guía; pedidle que os conserve tranquilos, confiados. El os ayudará a poner orden en vuestra vida y a llenar vuestras almas de las cosas que solo son dignas de ellas.

En la era de evolución por la que pasa la tierra, no podéis ver en la gran angustia del mundo el trabajo del Espíritu universal. ¡Tened confianza! Es necesario que el amor destruya el odio que ha hundido a los hombres en la noche más negra. Vosotros, amigos míos, no tenéis derecho a hablar de esta noche. Se os ha dado la luz en abundancia, y con la ayuda de vuestro ángel, vislumbráis lo que será la alegre mañana del despertar, cuando el alba algodonada dé lugar a una luminosidad viva, preludio de un día lleno de luz.

Sed buenos, misericordiosos, justos, indulgentes con la miseria humana. Paqui os asegura la victoria, no por un camino largo de marcha triunfal, sino por la pequeña senda sembrada de espinas. Creedme, es la mejor, no deseéis otras. Seguid a Jesús, amaos los unos a los otros; ayudad a vuestros hermanos, a todos vuestros hermanos; todos son hijos de Dios.

¡Amar! esta es la vida, la alegría del Cielo que podrá ser también la de la tierra, creedme. Si sufre el mundo entero, es por su pecado, por el desequilibrio que ha creado su incomprensión de las leyes divinas; y es necesario que el inmenso trabajo de regeneración se haga por los hombres; y se hará, a pesar de todo lo que él quebranta, de lo que aplasta y de lo que derriba. Hay que aceptar sin comprender; es muy difícil para vosotros, pobres humanos, y comprendo el por qué de todas las preguntas que suben a vuestros labios.

¿Las víctimas en la tormenta? diréis. ¿Los inocentes que son golpeados, machacados, aplastados? ¡No temáis por ellos! Dios no los abandona. El los sostiene, los ayuda espiritualmente, les da las fuerzas necesarias; y las almas puras que dejan la tierra en esta tormenta, siguen viviendo más intensamente para colaborar en el plan de Dios, y ayudar a los que siguen en las tinieblas. Vosotros tomáis demasiado la vida humana como un fin, como una terminación, y estáis en el error. La muerte es una liberación, una plenitud, una salida de prisión. Tenéis que habituaros a verla así en su realidad, y a hablar de ella así en su verdad. El amor ha vencido a la muerte, Jesús os lo ha dicho; ella es la resurrección del espíritu divino.

Esta salida prematura de vuestros compañeros de ruta es dolorosa para vosotros, yo lo entiendo, y por eso me esfuerzo en convenceros de la Luz de la muerte. Fue también muy especialmente para ayudar a mi Mamie por lo que pedí a Dios que me dejase penetrar muy pronto en su alma. Después de mi salida, no quería que mis amigos se hundiesen en el dolor; tenía que actuar muy rápido para engancharlos muy pronto a mi cintura de ángel y elevarlos. Jesús, tan adorablemente bueno, lo permitió, me sonrió, y hoy puedo elevar toda nuestra cadena. Cuanto más numerosos son los eslabones, mejor los maneja Paqui, lo que la llena de alegría y agradecimiento.  ¡Amigos de mi alma, seguid agarrándoos! Paqui desearía elevar al mundo para elevarlo hacia la felicidad, la paz y el amor, porque el amor es Dios.

Rezad con toda vuestra alma, sin desfallecer, para que el Amor penetre en las almas. Vivid en paz. Estáis en el salvavidas de vuestro ángel, y si la tempestad actúa con fuerza, si los vientos y las escarchas os sacuden, tened confianza, vosotros nos os hundiréis. Paqui mantendrá, como la paloma, vuestras ramas de olivo florecido, glorifiquemos y cantemos la Navidad con toda la alegría y la serenidad de nuestro corazón. Dios está con vosotros, y los ángeles os envuelven con sus alas repitiéndoos de nuevo: ¡amad, amad! La vida en la tierra podría parecerse a la del paraíso si os amaseis todos, los unos a los otros. Amén.

PASCUA 1942.

He de nuevo vez el gran aniversario de la Resurrección de nuestro Salvador. Tratemos de trasladarnos a la época bendita para la humanidad de su paso por la tierra. Pensemos en su dolorosa Pasión, y establezcamos un paralelismo entre la agitada época actual y las posibilidades que seguís teniendo de experimentar los beneficios de su sacrificio de amor.

No rechacéis los frutos que Su vida de Hijo del hombre ha llevado al mundo. No busquéis por qué Su sacrificio divino no ha impedido los trastornos, las pruebas dolorosas, y especialmente la época horrorosa que vivís. No podéis comprenderlo todo… Tema amplio, tema que lleva de lo finito a lo infinito y del que Paqui aún no puede conocer y transmitiros las sublime sustancia. Pero, lo que yo puedo aseguraros, son los inmensos beneficios, la riqueza de vida, que podéis sacar de este descenso a la tierra del Espíritu puro, Espíritu de Dios, Amor infinito, que por su sacrificio dio a la humanidad el poder de salvarse, de realizar Su obra de amor.

Sed testigos del perfecto amor, fuertes con el espíritu que el os ha dado, activos y llenos de confianza en sus promesas de luz y de misericordia. Amor de un Padre cuyo perdón es conseguido de antemano para el pecador arrepentido, ¡te damos gracias!

Releed los Evangelios, alimentad con ellos vuestras almas. Es el verdadero libro de vida, las palabras, los actos mismos de Jesús transcritos por sus Apóstoles. ¡Ignorantes, ciertamente! pero que pudieron, desde que recibieron en su espíritu el soplo divino, Espíritu de Dios, transcribir la Palabra y dejarla al mundo. Jesús hizo aún algo mejor: se quedó entre nosotros, Pan de Vida, Alimento esencial del alma, en una maravillosa y divina comunión que nos es ofrecida diariamente por la unión en el amor de nuestro Salvador, para mantenernos en un equilibrio bastante perfecto entre el cuerpo y el espíritu, y asegurarnos la vida del alma, la única que permanece. No permanezcáis sordos a la voz silenciosa que se revela en cada uno de nosotros y que es Dios en nosotros. Meditad en este don inefable de Dios en Jesucristo, para mostrarnos el camino de la verdad, la resurrección del alma y su elevación a la vida radiante del Cielo después de su paso por la tierra, sepultada en la carne.

Al tercer día, la tumba estaba vacía… Lo mismo para vosotros, la tumba, vuestro cuerpo mortal, estará vacío, y resucitaréis a una nueva existencia, espíritu libre en la vida espiritual. La muerte es solo una apariencia, y vuestras almas conocerán pronto, si lo merecen, su glorioso día de Pascua. Creedme, amigos queridos; esto es una verdad expresada tal vez con alguna dificultad, ¡pero muy profundamente consoladora! Dedicaos a comprender la sustancia, rica en fuerzas de vida, y a aceptar sus condiciones, por doloroso que sea vuestro peregrinar terrestre.

Rezad para que se cumplan, en todos, los designios admirables de Dios en vuestras almas. Amad, sed buenos, generosos, misericordiosos con los pecadores. Seguid a Jesús con confianza y amor. Paqui os sostiene y os ama con toda la fuerza que el Señor quiere conceder a su ángel, y yo Le suplico que alargue mis alas para  acurrucar en ellas a todos los seres queridos que yo quisiera ayudar. Cada uno de vuestros esfuerzos hacia el Amor me ayuda a alargarlas, y esa dulce prenda del esfuerzo realizado es maravillosa. Creed que nada se pierde, y, desde el punto de vista de la evolución en que se encuentran todos los amigos que me leen, me gustaría que comprendieran que, si la fuerza de las pasiones y de los vicios de la humanidad es poderosa, existe la posibilidad para cada uno de vosotros de vencerlos con esfuerzos diarios; y esta victoria sobre vosotros mismos será una fuerza frente a todas las pruebas de vuestra vida temporal.

Adoro y bendigo a Dios por haber permitido a su pequeño ángel servirlo tan rápidamente, por poder ayudar a su mamá, a sus amigos, mientras están aún en la tierra, a comprender las alegrías radiantes de la Resurrección. ¡Dios de amor, bendito seas! Gracias por tus hijos.

Queridos amigos, amaos los unos a los otros. Sed criaturas nuevas que deben renacer a la vida del Espíritu de amor. Pascua, es la renovación, la gran esperanza para todos en la certeza de la felicidad eterna. Amén

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