Patético

Oigo a un político que dice que nadie le ha dado un argumento por el que no deba consultar a su Comunidad Autónoma. ¡Yo sí leo argumentos! Oigo a otro político que dice que la Oposición no tiene programa de gobierno. ¡Yo sí leo el programa! Oigo a una Oposición que dice que el Gobierno no hace nada. ¡Yo sí veo que hace cosas! Llego a la conclusión de que los políticos, todos los políticos, son patéticos, es decir actúan por pasión.

Oigo decir que no hay señales del Más allá, que nadie ha venido a decirnos nada del Otro lado. ¡Yo sí veo señales y cosas que se han dicho! Oigo decir que Dios no nos habla. ¡Yo si veo que Dios nos habla! «La Ley está puesta en el fondo de nosotros, escrita en nuestro corazón» (Jeremías). «Dios ha dado a cada hombre la conciencia y el hombre sabe perfectamente cuándo no actúa de acuerdo con ella» (Roland). Llego a la conclusión de que no sólo los políticos, sino muchos otros, somos patéticos, actuamos por pasión.

Me desvío de la conciencia por la materia; «los mayores desviados son los adheridos al materialismo»… ¿Puede el político salir de su patetismo? ¿Puedo yo salir de mi patetismo? ¿Cómo? Reconociendo los dones, profundizando hasta encontrar la semilla puesta por Dios en el alma, no viviendo al margen de nosotros mismos. Alguno dirá: “¡Qué dices, tío!”

¡Buen día!

SEPTIEMBRE 1948

Jueves, 2 de septiembre de 1948. Belle-Isle-en-Terre.

Mamá, este es el mes veintiuno de nuestra separación. Si fueras razonable, harías balance de todas las luces que se han encendido en ti. ¡Ah! si pudierais establecer en vosotros una contabilidad de registros luminosos…

¡La luz y la sombra! Toda la evolución del alma se contiene en estos dos principios. El paso del tiempo de un crepúsculo a otro describe el ascenso del vuelo psíquico. Noches oscuras, noches de tinieblas, noches ciegas en las que el hombre está bloqueado en medio de la sombra; cárceles en las murallas invisibles, pero sólidas como la piedra. Si el día no naciese, el hombre jamás vería en ellas. Entonces se os da el alba, y todas las auroras que nacen son el milagro de la noche que muere. Agonía de tinieblas, las luz asciende, se extiende, llega a toda la tierra, veis en medio de ella… Una flor se convierte en una flor, se dibujan los caminos, podéis seguir vuestro camino. En vuestro doble, el ciclo es el mismo: o bien vuestra segunda vida es ciega y vuestra prolongación será tiniebla; o bien todo lo que hay en vosotros es luminoso y poseeréis la irradiación interior. ¡Oh, magia de meditaciones atravesadas por rayos!…

Esta mañana, cuando has llegado a la iglesia del pueblo, estabas totalmente salpicada de luminosidades, te he visto muy bien, mamá… Gracias…

Viernes, 3 de septiembre de 1948. Belle-Isle-enTerre.

— Mamá, yo estoy en la alegría por ti: tú vendrás.

— Roland, ¿podrías decirme cuál es el criterio del bien y del mal, la medida de la moral?

— Serían necesarias noches y noches de conversación contigo para que pudiera darte la medida de las formas celestes. A pesar de todo, voy a tratar de iniciarte en nuestras visiones angélicas.

Sábado por la mañana, 4 de septiembre de 1948. Belle-Isle-en-Terre.

— El cielo no puede calcarse en vosotros cuando vuestro pensamiento ha dejado de ser en vosotros pensamiento, cuando vuestro yo y lo creado caen en lo indiferenciado, es decir cuando estáis en la desnudez existencial, en el vacío; entonces, los ciclos concéntricos del más allá dejan de golpear vuestro cerebro para producir en él reflexiones, penetran en vosotros como una videncia, veis…

De aquí, tu certeza de haber visto un campo de mariposas…

Hace aproximadamente un mes, en la oscuridad total de la noche, tuve realmente ante los ojos un campo de mariposas luminosas que volaban. Me había quedado sorprendida por este hecho sin querer no obstante detenerme a pensar en él demasiado, porque mantengo siempre en el fondo de mí una gran repugnancia hacia esta clase de manifestaciones. Gracias, Roland, por haberme dado la explicación sencilla de una señal que me horrorizaba.

El bien es sólo proporcional a vosotros mismos; de ahí mis consejos: eleva tu calidad.

— Pero el bien mismo ¿qué es?

— El bien es el amor abstracto, el amor gratuito. Cuando amas a un ángel, amas gratuitamente, amas por amar. Lo que hay que hacer ante todo, es reconocer en uno mismo los dones. Buscad hasta que encontréis la semilla puesta por Dios en vuestra alma; sabed descubrir y cultivar eso por lo que habéis sido creados, porque cada ser tiene su lugar en el cosmos; no viváis al margen de vosotros mismos.

El defecto está en no abrirse. Una rosa debe llegar a ser rosa, un albañil debe construir; si habéis nacido para la caridad, dad mucho; si habéis nacido para pensar, pensad mucho; si habéis nacido para amar a Dios, amadlo más que a vosotros mismos. Vivid siempre más allá de vosotros; no os preguntéis nunca lo que sacaréis por un acto, sino lo que sacará por él vuestro doble o vuestra identidad celeste. Dios ha dado a cada hombre la conciencia, y el hombre sabe perfectamente cuándo no está de acuerdo con ella. De lo que el ser está más abundantemente provisto es de «conciencia»; jamás ignora lo que tendría que hacer, y cuando no lo hace, es por debilidad. Tiene una visión tan clara del deber, que sabe siempre cómo debe conducirse el otro, por tanto viven en él la rectitud. Lo que lo desvía, es la materia; los mayores desviados son los adheridos al materialismo.

Si quieres mucha gloria, harás trampas a tu doble que sólo quiere a Dios. Si quieres mucho dinero, harás trampas a tu doble que sólo quiere a Dios. Si quieres mucho lujo, harás trampas a tu doble que sólo quiere a Dios.

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