¿Qué es lo que hace verosímil que estas manifestaciones sean de Arnaud, como se dice en el libro «Hacia el sol de Dios», y no de Paul, su padre? Creo que pueden ser válido el argumento que se desprende de tres críticas de las que parece quejarse Paul.

Arnaud critica la tecnología del mundo actual. Paul replica: «Pero la ciencia, los descubrimientos son parte del progreso humano». Arnaud da la razón de su crítica: el progreso material no va acompañado del desarrollo del espíritu …

Paul es un hombre tradicional, conservador, respetuoso con la Iglesia y los sacerdotes. Se queja: «Arnaud, tú criticas a veces a los sacerotes». El hijo le dice a su padre que, lo que él dice, no es suyo sino de un sacerdote amigo con el que suele hablar y con el que coincide en lo deficiente que es la enseñanza de la Fe en las Iglesias.

El 4/06/90, Paul le dice a Arnaud: «Lo que me sorprende son tus críticas a ciertas religiones como el Budismo». Arnaud le responde que las religiones orientales, el Budismo sobre todo, son utilizadas como técnicas para vivir mejor uno mismo. Y en cuanto al Cristianismo, se pregunta dónde está el magnífico impulso de caridad del mensaje cristiano…

¿Aludiría Paul a estas críticas que hace su hijo, si las comunicaciones que se atribuyen en el texto a Arnaud fueran, en realidad, del mismo Paul? ¡Creo que no!

¡Buen día!


1/05/90

I. LOS MAESTROS – II. LA TECNOLOGÍA – III. LA ECOLOGÍA

Muy queridísimos padres, mis amados corresponsales,

Mamita mía, ayer sentí tus reiteradas penas, y cómo rezaste… Sé fuerte, fuerte como el amor, fuerte como la Fe, fuerte en tu amor, fuerte en tu Fe.

Había previsto volverte a hablar de mis Maestros. En lo que a mí se refiere, juegan un papel considerable, porque tengo un doble deseo: en primer lugar, aprender todo lo que pueda y, en segundo lugar, realizar lo mejor que pueda la misión que me ha sido encomendada, gracias a esta relación contigo.

Mis maestros son enseñantes y guías: enseñanza de la Fe, exégesis de textos sagrados, aproximación a los Misterios y al Conocimiento, finalmente pedagogía en mis relaciones telepáticas contigo. Pero, cuando los dos nos encontramos en el mensaje, no pienses que soy sólo un repetidor y que estos Maestros me dictan todo: hago mío lo que me enseñan —por supuesto, sólo puedo transmitirte una parte, comprenderás el por qué…

Cuando yo recibo la enseñanza, te lo he dicho, no veo a mis Maestros: sobre todos los temas suscitados, unen sus pensamientos, para formar una síntesis sólida y verdadera, sin vocablos, sin palabras. Durante ese tiempo de gran concentración del espíritu, yo los comprendo totalmente, y ellos a cambio lo saben instantáneamente.

Algo así como, en la Tierra, el profesor que ve en la mirada del alumno y el alumno que ve en la mirada del profesor. Sin decir una palabra, se comprenden, están «en armonía» —esta es la expresión: estamos en armonía de pensamiento. Luego, cuando entro en comunión-comunicación contigo, mientras funciona nuestro «teléfono divino», se produce el mismo fenómeno, pero de forma difícil, breve, con una pérdida considerable… Por mi parte, tengo que aprender por tanto a ir a lo esencial. Por otra parte, tú has hecho progresos, aunque esto no impide ciertas equivocaciones….

Paul: ¿Por mi parte?

¡Sí, pero un ser espiritual, ser imperfecto, tampoco está a salvo de ellas! Ayer…

Paul: «¿Cómo sitúas ayer?»

Evita, papaíto, hacer pequeñas preguntas, es una fatiga inútil para ti. Ayer, os vi a los dos emplear vuestro tiempo como antes de mi partida. Yo sentía alegría al ver la vida que volvía a vosotros, es indispensable para vuestro futuro destino.

Paul: «¿Tienes una visión de nuestro destino?»

Parcialmente; se parece más a una previsión. A este respecto, cuando vosotros habláis de predestinación, deberíais pensar en la previsión. Volveremos a hablar de esto…

Papá, te he sentido tocar árboles, respirar el perfume de las flores y encontrar gusto en ello. Esto me ha traído el recuerdo gozoso, cuando cortabas el césped…

Paul: «¿No te molestaba el ruido del motor?»

No, no lo oía: si nosotros queremos, nuestros sentidos no captan (salvo en caso de necesidad) vuestros ruidos, y sobre todo los de motores de explosión, ¡invención diabólica!

Paul: «¿Bromeas?»

¡No! Con la invención de las energías mecánicas: máquina de vapor, motor de explosión, así como con el descubrimiento de la fisión e incluso de la fusión nuclear, el hombre ha emprendido el camino de su destrucción. ¡La tecnología es vuestra muerte, el Príncipe de las Tinieblas reina en ellas como señor!

Paul: «¡Pero la ciencia, los descubrimientos forman parte del progreso humano! ¡No hay que rechazar el progreso!»

¡No y no! El conocimiento científico, y sobre todo su prolongación tecnológica, deberían haberse situado detrás del progreso espiritual. ¿Qué hacéis del progreso espiritual, único que podría liberaros del pecado, mientras la tecnología os atrapa en él?

Que el hombre se instruya, desarrolle su inteligencia, haga por sí mismo descubrimientos, no es criticable, pero es necesario que al mismo tiempo dedique al menos la misma inteligencia, la misma voluntad, el mismo tiempo —¡y aún más!— a instruirse y a desarrollar su espíritu.

Paul: «¿Así que los ecologistas tienen razón?»

Si no mezclan en sus actos la voluntad de poder, manifiestan una reacción de amor.

¡Pero que el amor al prójimo, por tanto a Dios, envuelva sus pensamientos, si no su acción está condenada al fracaso!

¿Por qué decir «ecología» y «ecologistas»? ¡Sería más bonito y más revelador decir: «el amor a la naturaleza» y llamarse «los que aman la naturaleza»!… Nosotros soñamos para vosotros, seres humanos, un mundo imposible, más hermoso, más verdadero, más puro… Podríais haber descubierto todo lo que habéis descubierto, pero deberíais haber dejado en el armario algunas invenciones. ¡Para circular, tendríais cómodas limusinas, tiradas por caballos, galopando por maravillosos caminos, bien cuidados, bien llanos! Esos caballos-animales desprenderían solamente un poco de CO2 [1] en el aire y estiércol que volvería a la naturaleza. ¡Pero reina el Príncipe de las Tinieblas!

Mis amorosos padres, y todos los míos de la Tierra, os abrazo.

¡Vuestro Arnaud «ecolo»!

3/05/90

EL RECUERDO

Papá,

En todas vuestras manifestaciones del recuerdo hacia los que os dejaron, tratad de no encerrarlos en vuestra necesidad de lo concreto.

No forméis, en torno a nuestros seres, recreaciones terrestres con nuestras fotos, nuestros objetos, nuestros recuerdos; permaneced sobrios y sencillos, y que sea siempre en vosotros, en vuestros corazones, en vuestro espíritu, donde se conserve nuestro recuerdo.

¡No os encerréis en vuestras manos y en vuestros ojos, no paralicéis nuestro ser, mientras nosotros seguimos vivos, moviéndonos, más que vosotros!

No creáis que a vuestros Santos les gustan mucho vuestros altares suntuosos, muy recargados de flores, de estatuas… Como poseen una gran energía espiritual, prescinden de ellos, pero se lamentan —menos ahora ciertamente, con la reducción de los ritos.

Haced pasar ante todo las oraciones que se nos dedican, hablad de nosotros entre vosotros, como de seres vivos que somos.

Jesús nunca pidió que se le idolatre: ¡Pidió que se le siga! Como siempre, pobres seres humanos, sólo sabéis contar con vuestros sentidos exteriores. ¡Ah, esa necesidad de ver!

¡Nosotros sólo somos visibles desde el interior!

Paul: «¿Entonces los seres humanos que tratan de entrar en contacto con vosotros, de veros a través de pantallas de televisión?»

¡Qué peligro! ¡Qué ilusión a este respecto! Ese no es el buen camino.

Para volver a lo que decía, ¡a vosotros, mis dos queridos, esto no os afecta, se trata incluso de todo lo contrario! ¡Yo no me siento en absoluto prisionero de las redes de vuestro amor terrestre, como otros seres que encuentro, y que se lamentan a veces de esto!

Animad al diálogo interior con Dios: El ilumina siempre el camino del comportamiento a seguir para llegar hasta nosotros. Dile a mi mamita, repítele que la quiero: nunca es inútil repetir que se ama, como no es inútil ajustar con frecuencia la cuerda del arpa que devuelve el sonido armonioso que se busca.

4/05/90

LIONEL

Papá,

Piensas en Lionel, y crees que vendré mañana. No, estoy aquí ahora, un ahora que sólo para vosotros tiene sentido…

¡Cuando habéis recibido la carta de Lionel [2], yo estaba allí, y vosotros no pensasteis en ello! Vuestra alegría era grande; se incrementó con la mía que se añadía a la vuestra, sin que os dierais cuenta.

Comprended por tanto que Lionel me quiere mucho, y yo también a él. Por tanto, circula entre nosotros una corriente de ondas, más o menos intensa, más o menos sensible pero muy firme y segura, porque la pena y la incredulidad espiritual han dado paso a la Esperanza.

Lionel funciona por amor y reflexión unidos: es su manera de pensar. No es un agua que duerme, sino más bien una fuente subterránea y oculta, susurrando suavemente entre las rocas del razonamiento riguroso y del examen atento…

Fuente, ¿es pura tu agua, la has filtrado bien en las arenas del saber?

Fuente, ¿sabes hacia dónde corre ese agua que haces brotar? ¿Desemboca en la nada de la evaporación o en el océano de Dios?

¡Así procede el espíritu de mi Lio, lo siento, lo sé! Lo sé todo de él, todo lo que puede saberse de espíritu espiritual a ser humano: oraciones, pensamientos de amor, Fe, Esperanza, pena… Vuestra vida íntima de carne no nos interesa; por el contrario, percibimos la vida de vuestro segundo ser, el verdadero, el eterno. ¡Percibimos todo y os asistimos!

Como vigilantes de vuestras almas, nos hemos convertido entonces…

Abrazaos al encontraros, y pensad que yo estoy vivo en medio de vosotros. No penséis: ¡vivo entre nosotros «ahora», puesto que existe sin fin! ¿Se sabe cuándo comienza el amor? Decís bien de un ser querido: «Creo haberlo conocido siempre…»; sin saberlo, tocáis aquí el misterio de todo amor verdadero, nacido de Dios al mismo tiempo que de vosotros, que se acerca por tanto a su Infinito. El amor se parece a una ola que asciende y retrocede. ¿Dónde comienza? ¿Dónde termina? ¿Cuando sube la marea, o cuando desciende?

¡Como la ola, siempre he amado a Lio, y siempre lo amaré! Ahora se pierde en la Luz de la Eternidad…

Abrazo a mi mamita y a mi papaíto.

7/05/90

LA PREDESTINACIÓN

Queridos míos,

La predestinación es un tema que atormenta vuestro espíritu, lo mismo que el de muchos que han perdido un ser querido, sobre todo un ser joven.

La predestinación sólo puede referirse a Dios, ¿qué podemos por tanto saber nosotros? ¡Que Dios tiene un plan, pero también que nosotros somos libres!

Nuestra libertad es, en primer lugar, la libertad para dirigir nuestras vidas: nuestra reflexión, profunda o superficial, guía nuestros pasos; Dios no interviene. No atribuyáis nunca a Dios las desgracias que os abruman: enfermedades, accidentes, fracasos escolares o profesionales… en fín, y sobre todo, pérdida de un ser querido. Dios no quiere nunca nuestra desgracia, ¡jamás! Lee de nuevo, papá, el principio de la Epístola de Santiago (Sant. 1, 13-15): te sentirás edificado… ¡Incluso en su Plan más libre y más concreto —cuyos caminos son insondables—, como dice San Pablo, Dios no puede querer la muerte de un ser humano, muerte que llevaría el sufrimiento a otros seres! Ningún castigo terrestre, por tanto, de parte de Dios —vosotros, mis padres, vuestra ausencia de rebeldía era en proporción a vuestra Fe— pero Dios ve enteramente vuestras vidas. Tiene de ellas la previsión global, instantánea: El ve, sabe y nos deja libres.

Esta previsión de vuestras vidas, los que somos seres espirituales, según su estado, pueden o deben beneficiarse, lo que nos ayudará en nuestro trabajo respecto a vosotros.

Algunos seres espirituales prevén o sienten vuestras vidas, vuestros dones, vuestro espíritu: Santiago sabía que eras telépata, papá. El colaboraba con otro ser espiritual, muy antiguo, y al que tú no conocías. Habrías podido entrar en contacto con él, pero cuando el se fue, no prestabas atención a esto.

Santiago sabía que te casarías con mamita. Presintió lo que me sucedería. De previsiones en previsiones, Santiago y ese otro ser (al que llamaré tu «Ángel de la Guarda»), conociendo la gracia de la Fe de la que disponíais, una Fe que tenía que resistir, te guiaron entonces con seguridad por el camino de nuestras relaciones de pensamiento a pensamiento.

¿Hay aquí predestinación? ¡Sí, en lo que se refiere a lo espiritual, porque la predestinación no mira ni puede mirar sino nuestro destino espiritual!

A los hombres les gustaría que la predestinación se refiriese también a su vida terrestre. ¡Qué gloria, si Dios los destinara a ser un campeón, un artista, un escritor, un general victorioso!… No es raro, muchas veces, un sentimiento de vanidad en la creencia de la propia predestinación… Ésta sólo pertenece a Dios: es la Gracias que El deposita en nosotros, activa, influyente, militante, misionera, la que hace apóstoles, sacerdotes, contemplativos… en fin, todos los que, a su nivel, ayudan a desarrollar el Plan de Dios.

Nosotros, seres espirituales, contribuímos también a este éxito: puede encomendársenos intervenir para ayudar a seres humanos en el plano espiritual, haciendo germinar en su inteligencia, la intuición de los gestos útiles o de los actos necesarios.

Maestros actúan directamente (muy excepcionalmente), a veces, Santos incluso, en el discurrir de los destinos humanos, retrasando una muerte o suscitando una curación. Esto no es, en todo momento, sino un medio cuya finalidad es el triunfo del Amor de Dios.

Así, los milagros son sólo medios: S. Pablo pasó indemne por todas sus pruebas porque era necesario; Juana de Arco, vio flechas desviadas y muchos otros hechos extraordinarios que le sucedieron con el único fin de que pudiera realizar su misión, la cual era espiritual.

Más tarde, mi papito, tendré la posibilidad de darte aún más detalles sobre este tema.

Mis queridos padres, mi mamita querida, yo sé que tu libro será publicado puesto que tú misma lo sabes. Deseo que lo sea de la manera más perfecta posible: que no se retoque su espíritu, que es tu espíritu y el mío, nuestros espíritus comulgando eternamente en nuestros amor vigilado por Jesús.

9/05/90

I — LA ORACIÓN – II — MARÍA

Papá,

Nosotros no somos inquisidores de vuestro espíritu. No tenemos ni el deseo, ni el poder, de entrar en vuestras intenciones, en vuestras motivaciones de cada momento. Sólo Jesús puede hacerlo, como ya podía en el tierra: «Pero Jesús sabía lo que había en su corazón.»

Todo lo que se refiere a vuestra vida en la carne, a vuestra vida en el mundo, nos es inaccesible y está relacionado con el campo de vuestra libertad a la que me refiero con frecuencia. Pero accedemos a vuestros sentimientos fuertes: los que están en relación con las consecuencias de nuestra salida, los que se refieren a nuestro futuro como seres espirituales (del que vosotros por vuestra parte tenéis certezas o incertidumbres). Accedemos a él con mayor o menor facilidad en función de la intensidad, de la autenticidad de vuestros sentimientos y según vuestra personalidad y la nuestra.

¡El amor que vivimos juntos en la tierra interviene fuertemente!

Al margen de los casos de telepatía, como entre nosotros dos, la oración es la que constituye nuestra pasarela, dulce y verdadera: cuanto mejor es la oración, más os sentimos y más alegría y fe existe de una y otra parte.

Paul:«¿Qué es una buena oración?»

Es un ejercicio que se aprende, pero que los sacerdotes, desgraciadamente, se olvidan las más de las veces de enseñar; ¿saben algunos sacerdotes hacer bien sus propias oraciones?

La oración es un ejercicio que os exige tiempo:

Toda oración debe comenzar por el examen de vuestro comportamiento; es la confesión sin disfraz, que excluye imperativamente todo perdón a uno mismo… El perdón es una petición de la que sólo más tarde conoceremos la respuesta. Si rezo tres veces, me confieso tres veces.

¡Luego llega la petición a Dios. Pero si Dios os parece demasiado impersonal, demasiado lejos (¡qué error!), entonces Jesús está allí, la Virgen está allí, y todos los Santos que deseéis!

Acordaos, por ejemplo, de María andando por los caminos de Israel para encontrarse con Isabel, de María, llena de Dios. Pensad en ella con cariño, amor confianza. Pedidle entonces a ella, a ella sola. Pedidle lo que queráis (excepto las vanidades del mundo material); fuerzas y más Fe; pedidle que os ayude a amar a los demás; y vosotros, padres probados por la pérdida de un ser querido, pedidle que os ayude a llevar vuestra pena. Decidme qué ser sino María, la Madre, nuestra Madre, puede comprenderos mejor y ayudaros?

¡Un hijo que parte de la Tierra, es un hijo que se une a ella! Pero los padres que quedan, hundidos en la más profunda pena, son también sus hijos!

Las peticiones en la oración dan el último toque a la relación establecida con el Reino de Dios: desde el comienzo de la oración, se realiza una ascensión progresiva; os situáis entonces «en espiritual»; nos encontráis a nosotros, muy pequeños en los pliegues del manto de María.

Padres míos queridos, os amo.

12/05/90

LA HISTORIA NATURAL – LOS HOMBRES DE IGLESIA

Papaíto mío,

A partir de ahora, nuestra comunión de pensamiento debe evolucionar. Mi percepción de vuestra vida es más aguda, más concreta: las ondas que recibo restablecen los sonidos que proceden de vosotros así como las imágenes; puedo, si lo deseo, oír vuestras voces y vuestros ruidos.

En los primeros pasos de mi nuevo ser, se produjo una vacilación: no sabía servirme de él. Como un músico que conoce mal su nuevo instrumento, reconstruía mal lo que venía de la tierra. Sólo sentía los pensamientos —sobre todo los tuyos, formulados o no en voz alta.

Poco a poco, nosotros, seres espirituales, dominamos este cuerpo extraordinario.

A partir de las ondas recibidas de vosotros, reconstruimos todo lo que queremos si ello es necesario para el amor que sentimos por vosotros o para la realización de las obras de Dios: voces, músicas, e incluso ruidos mecánicos que yo «no entendía», como los de un motor, tu máquina de afeitar, por ejemplo —porque es la tuya, y estás asociado a ella… ¡Afortunadamente, nuestras ondas se filtran, si no, qué cacofonía!

Nuestras ondas recuperan, onda a onda, la huella recibida durante nuestro paso terrestre. Así tiene lugar, con un esfuerzo de memoria, la reconstrucción: puedo veros leer, escribir, jugar, reír (¡oh, no con frecuencia, queridos míos!).

Un ser humano que ha dejado muy joven la tierra tiene dificultad a este respecto; muchas reconstrucciones le son difíciles, incluso imposibles, y no puede comunicar con sus padres. Pero esto no le impedirá vivir maravillosamente porque amará a sus padres y a Jesús a quien descubrirá, deslumbrado, porque había presentido a Dios y lo ve en él.

Volvamos, papá, a nuestras comuniones—comunicaciones que deben evolucionar por el hecho de mis capacidades más grandes; pueden ser menos aisladas en momentos concretos: no dudes en anotar en el acto un pensamientos recibido como procedente de mí, pero no lo desarrolles con tu inteligencia. Como antes, únete a mí en un encuentro que sientes llegar durante un descanso, recupera ese pensamiento anotado, y yo lo desarrollaré a través de tu pluma. Puede suceder que un pensamiento comience una noche y sólo se acabe al día siguiente por la mañana, o al contrario…

He sentido a mi mamita trabajar en nuestros mensajes. Es bueno -como yo lo había dicho- que ella participe en la elaboración formal de estos, en la redacción que sigue al primer lanzamiento de palabras. Debéis ir todavía más lejos en vuestra cultura y reflexión religiosas. Discutid entre vosotros, pero no sigáis cursos de teología; tened el espíritu más libre, sed más eclécticos que los teólogos.

Mi pensamiento está bien dirigido por mis Maestros. Que tu pensamiento, papá, sea un recipiente claro, verdadero, franco, libre de doctrina inútiles.

Dejaos guiar el uno y el otro hacia libros hacia los que os lleven vuestras manos como sucedió hasta ahora. Juntad entonces vuestras experiencias para que mis mensajes encuentren simplemente materiales preparados.

¡Y rezad, rezad al Señor, para que El os mantenga en el recinto de su Amor, y para que nunca os alcance ni el orgullo ni el temor de los hombres!

Seres humanos a quienes amo, mis padres, vivid tranquilos, con rectitud y fortaleza.

16/05/90

LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO Y DE LA HIJA DE JAIRO

Mis encantadores padres,

¡Vosotros lo sabéis, yo soy un «despertado»! ¿Cuántos lo creerán realmente? ¡Sin embargo, es necesario! Haced leer y releer la resurrección de Lázaro, el acontecimiento más importante de los Evangelios, dejando aparte los que se refieren directamente a la vida de Jesús.

¡Que vuestros ojos separen los párpados, que vuestro corazón y vuestra inteligencia se abran!

¡Cuánta confusión después de 2000 años! Esto comenzó el mismo día de la resurrección de Lázaro: Jesús hablaba del sueño del ser espiritual y los discípulos de la muerte del cuerpo terrestre…

Jesús amaba a Lázaro, hombre de bien que creía en Dios y merecía por tanto la Vida Eterna. ¡Lázaro no estaba realmente muerto!

Ante la incomprensión, ante la incredulidad de los discípulos, Jesús se hace momentáneamente hombre y acepta los mismos términos de ellos: «Sí, está muerto», pero Jesús, hijo de Dios, pide entonces a su Padre que resucite a Lázaro, cosa que hace Dios, porque lo puede todo y no niega nada a Jesús, nuestro intercesor: «El que me conoce, conoce a mi Padre y el que conoce a mi Padre, me conoce.»

«El que vive y cree en mí, no morirá». No era la primera vez que Jesús, en lugar de hablar de la muerte terrestre, hablaba del sueño del alma. De la hija de Jairo, había dicho: «La niña duerme», ¡y la había «despertado»!

Vosotros sólo creéis lo que veis, y sólo sabéis ver ese cuerpo-polvo, ese cuerpo-moléculas, ese cuerpo limitado al que estáis tan unidos, como a todas las realidades tangibles terrestres. ¡Otras son las Realidades Celestes, llenas de Vida de más allá de la muerte!..

Yo soy por tanto un «despertado», como todos los seres que me son aquí los más cercanos por su estado: niños, jóvenes, seres parecidos a los niños.

Los niños no mueren, se duermen y se despiertan, deliciosamente acunados por la Virgen y vigilados por Jesús; Jesús de mirada tan tierna que nuestros ojos se apartan como para conservar la impresión, lo mismo que hacéis con una foto, antes de que el sol desaparezca…

Cuando, en vuestras pantallas de televisión, veis a un hombre matar a un niño, es el hombre el que muere, mientras el niño se duerme. El se despertará.

Mis queridos padres, qué alegría: ¡vosotros sabéis que estoy vivo! Pertenecéis al linaje de Jairo.

Papá, esta vez has captado bien todo mi pensamiento, pero tu cuerpo se agota. Te abrazo, e irás a abrazar a mamita.

20/05/90

LA VEJEZ

…En lo que se refiere a este hombre viejo, dedicaos ya a lo que le espera al otro lado del paso, a su re-nacimiento. No lo rechacéis, amadlo tal como es. Rezad, rezad…

En el estado lastimoso en que se encuentra su terror interior, su alma helada os es inaccesible: él es la oveja demasiado perdida en la Tierra y al que la edad ha aislado de toda comprensión y sólo es recuperable en los pastizales celestes —a no ser que la gracias de Dios se insinúa en él como consecuencia de sus peticiones, y en ciertas condiciones. Para esto, sería necesario que modifique antes su manera de vivir demasiado apegada a los objetos, a la tierra, al mundo material… La enfermedad, el sufrimiento de su carne, podrían ser un camino de gracia. Esto sería entonces una señal para vosotros.

¡Que su vida sirva de ejemplo de lo que no hay que hacer al final de su recorrido! ¡Y no os ocultéis la responsabilidad del entorno, vosotros, los hijos de los viejos!

Mamita, te quiero, permanece tranquila y continúa rezando, no puedes hacer más en este momento. Nosotros te ayudaremos, si tú lo pides.

LA ASCENSIÓN

Papá, pronto para vosotros la conmemoración de la Ascensión. Jesús, Dios hecho hombre, deja el mundo; ya no pondrá en él sus pies. ¡Aun aceptando la Resurrección, vosotros seguís huérfanos! ¿Por qué?

Un ser espiritual a mi nivel (o en mi estado), medio, es decir desprendido de los miasmas del Astral, pero al que le queda más camino que recorrer hacia Dios de lo que ya ha recorrido, por tanto un ser espiritual así —como tu Arnaud, el vuestro en fin—, percibe bien vuestros interrogantes, vuestras dudas. Esas insuficiencias en vuestra Fe son claras en lo que se refiere al Espíritu Santo.

¿Qué es para vosotros el Espíritu Santo?

¿El extremo de un triángulo, una lengua de fuego, una tercera persona?

Que os representéis a Jesús con rasgos humanos, es normal, puesto que se hizo hombre; esto se ajusta a vuestra necesidad de concreción, de representaciones, de imágenes. ¡La televisión es extraordinaria a este respecto! ¡No hay que pensar! ¿Para cuándo Dios y el Espíritu Santo sobre la cinco?…

¡Observad que Miguel Ángel se había adelantado en la materia!

Jesús, a pesar de su humanidad, no es una persona humana. Es Dios.

¿Y en cuanto al Espíritu Santo?

¡Aquí no sabéis nada en absoluto, sois huérfanos!

Queréis ver o comprender. ¡Pero Dios no se ve ni se comprende! Se vive en el hombre interior y en el amor a los demás. El Espíritu Santo está ahí para ayudarnos en esta percepción a través de nuestro propio espíritu (no digo de nuestra inteligencia).

El Espíritu que vive en vosotros, ese doble pegado a vosotros, pero despegable, ese otro vosotros-mismos, ese mejor que vosotros mismos, lo reconocéis, de cara a vuestros actos, como el que es la Verdad que clama en vosotros.

La Verdad es el rechazo de la mentira, de la hipocresía, del doble lenguaje.

La Verdad es amar en primer lugar a los demás.

La Verdad es reconocer su inmensa debilidad, la de su cuerpo, la de su inteligencia.

La Verdad finalmente es lo contrario al orgullo.

Siempre que vuestro ser de carne se estrella dentro de sí con otro ser que se interpone con relación al pecado, es el Espíritu Santo el que actúa.

No estáis solos por tanto en la tierra: Jesús os ha dejado su mejor parte, y os la ha dejado en total libertad. ¡No solos, sino libres!

Tú captas, papá, no la lógica (como vosotros diríais), sino la inteligencia del Amor de Dios, de acuerdo con su Plan sobre nosotros: Dios se hace hombre a causa de la debilidad de nuestros sentidos dominados por el Mal. Jesús nos muestra el camino, el de cada uno de nosotros, paso a paso, corazón a corazón; su Resurrección prepara la nuestra, y entre la suya y la nuestra, el Espíritu Santo es depositado en nosotros, para que dispongamos de todas las bazas. Cada vez que hacéis coincidir vuestro ser de carne con vuestro ser espiritual, vivís en impecable armonía con el Infinito.

Mis queridos padres, vosotros habéis sabido encontrar el único sendero practicable para padres afligidos por el destino terrestre: la Esperanza. Yo he sido vuestro mayor dolor. Ahora, porque Dios nos ha amado, debo ser vuestra maravillosa Esperanza.

Hasta siempre, amados míos.

22/05/90

LOS CONOCIMIENTOS CIENTÍFICOS – LOUIS

Papá,

Soy feliz con Louis. Nuestro encuentro fue más inesperado, fue para él más un descubrimiento respecto a mí que para Jacques. Jacques me conocía, me seguía, me vigilaba, como doble Ángel de la Guarda unido a ti. Tu espíritu, papá, estaba a veces en él sin que tú te dieras cuenta. Podías sentirte «en otra parte», y era muchas veces Jacques el que te tomaba cuando no se trataba de una meditación en Dios.

Louis me ha mostrado su vida terrestre. Como he conocido más que él a mi pequeña amiguita, he tenido que hablarle de ella (…) [3]

Louis es mi pozo de informaciones científicas. No es un Maestro, sino un espíritu activo y generoso. Se desplaza a los confines del conocimiento, allí donde los de la tierra y los del cielo, reservados a los seres espirituales, sólo están separados por el cambio de naturaleza.

De niño, Louis se tendía en la hierba húmeda de la tarde; unido a la naturaleza, observaba las luciérnagas para captar el secreto. Así hace aquí, extendiendo el mismo espíritu curioso a las galaxias misteriosas. Su ser generoso y ferviente lo lleva por tanto a esos confines que yo evocaba, y donde surge nuestra preocupación relativa a vuestros descubrimientos y a las aplicaciones que hacéis de ellos. ¡Sucumbe tan fácilmente el sabio al vértigo del orgullo! Algunos, sin embargo, se detienen paralizados por el abismo descubierto: presentan los holocaustos humanos dedicados a la ciencia y sus aplicaciones. ¡Y si vosotros conocierais todas las fuentes de energía que aún existen, todas las materias desconocidas…! ¡Seres como Louis me dicen que no las conoceréis nunca!

Nosotros no consideramos perversa la investigación, pero sabemos que es peligrosa, incluso en sus aplicaciones tecnológicas más triviales como el automóvil.

Que los hombres, sin embargo, no abandonen sus investigaciones, sino que las hagan con humildad, sabiendo que Todo, en el origen, está en Dios y nada fuera de él.

Mi mamita querida, madre que será pronto festejada como todas las madres, estoy contigo y en ti. Y para ti, luce en la noche terrestre una emanación de mi ser, cálido y brillante [4].

24/05/90

LA FIESTA DE LA MADRES – LAS MADRES

Paul: Arnaud mío, ayer durante toda el día sentí alegría procedente de ti…

Sí, papá, es verdad. Es el amor entre mi mamita y yo el que alcanza ahora una vibración excepcional. Además, la Fiesta de las Madres resuena aquí intensamente, gracias a todos esos humanos que piensan tiernamente en ese otro ser terrestre o espiritual, gracias a todos esos seres celestes, hasta en los más elevados, que rezan por su madre, la que los dio a luz y la que fue el seno en que vivieron los primeros tiempos de su aventura de Amor.

Más allá de sus diferencias, los creyentes y los no creyentes, comulgan en un sentimiento fuerte, hecho de ternura y de gratitud. La madre hace que se dobleguen los más duros, la madre es aquella a quien se debe el haber recibido, no sólo la vida terrestre, sino la Vida.

Mamás del mundo y de todas las edades, brillad en torno a María, vuestra Alfa y Omega de Amor; dando la Vida, dais el Amor.

Me siento unido, pero no forzosamente conectado, con cientos de seres, como una línea telefónica sin extensión. En esta comunión de cariño, siento en este momento vibraciones venidas de mis compañeros, de mis profesores, de mis amigos. Algunos me han recordado, mezclando con mi recuerdo, el cariño y la piedad hacia mi mamita. ¡Esto, en Saint-Dominique!

Vosotros os encontraréis, nosotros nos encontraremos con mis hermanos, en torno a mi mamita querida, y los regalos ofrecidos no serán insignificantes: hasta un ser espiritual puede introducir su pensamiento, antes…, durante…, después… de la entrega del regalo. Estaré en la nueva venda que le ofreceréis. Mamita, mamá.

Mamita, mamá, estas palabras cantan alegremente en mí y en los cielos, ahora y para siempre.

Cuando tú me hablas, mamita, a veces en voz alta, te siento viva y temblorosa, temblor de ondas apretadas, cálidas y luminosas.

Tu amor se parece a las chispas de la piedra del mechero que papá frotaba, lentejuelas luminosas que brotan entre nosotros y en nuestro ser.

¡Alegría, mamita! ¡Sé alegría de mi Vida!

¡Sabed que todos los hijos y todas las hijas, que se fueron de la tierra demasiado pronto para vuestra idea y vuestro corazón, viven aún con más fuerza el amor a sus padres que sus pobres hermanos humanos!

26/05/90

EL SUFRIMIENTO

Vuestra vida no es la evacuación azarosa de un río, está jalonada de señales y tiene un sentido; ¡pero vosotros sois videntes o ciegos! El milagro del ciego de nacimiento debe sin embargo iluminaros: «Está ciego para manifestar las obras de Dios en él…» (Jn. 9, 3) dice Jesús.

¿Y cuál es la principal señal? ¡El sufrimiento!

Todo sufrimiento físico o moral está ahí para vuestra salvación. ¡No es el Diablo el que pone el sufrimiento en vuestros pasos, ¡no es tan tonto! Es incluso demasiado inteligente para hacerlo. El Diablo sólo piensa en los aspectos más agradables de vuestra vida: distracciones, juegos, coches, amor a las cosas —daos cuenta de esta expresión mortal: ¡amor a las cosas!

Pero entonces diréis: «¿No ofrece el Diablo los placeres y Dios nos da los sufrimientos?» ¡No! no olvidéis que los sufrimientos proceden del pecado y que el Diablo no os ofrece los placeres, utiliza vuestras inclinaciones. Vuestra inteligencia, vuestra imaginación son libres para que logréis hacer descubrimientos en todos los campos… Estáis escandalizados por el dinero que ganan los traficantes de droga, de acuerdo, pero ¿pensáis también en los beneficios obtenidos gracias al alza de las acciones del «Club Med»[5]? ¿Es dinero realmente «limpio» (¡como vosotros decís!)? ¡El «Club Med» es muy inteligente, pero el dueño supremo no es el que vosotros creéis!

El sufrimiento, esa prueba personal, interior e incomunicable en sus extremos, debe ser purificadora. No hay que destruirla, sino transformar el plomo en oro.

Con motivo de este paso por la tierra —muy breve en todo caso, pero que vosotros imagináis largo—, hay que capitalizar y hacer fructificar, no vuestro dinero, sino vuestro amor. Más que acciones en Bolsa, hay que colocar acciones de amor.

En el mismo pasaje del Evangelio, añade Jesús: «Hay que trabajar deprisa porque, llegada la noche, ya no se trabaja.» (Jn. 9, 4) Sí, llegada la noche, lo esencial para vuestro espíritu se ha consumado, sobre todo si vuestra existencia fue larga. Desgraciadamente, no podréis trabajar mucho en vuestra salvación porque un ser espiritual obra con mayor dificultad que un ser humano para salvarse. No lo olvidéis: «Así como sois en la tierra, así seréis en el cielo.»

Si encontráis los mensajes severos, críticos, incluso insoportables, ¿qué pensaríais de los profetas del pasado: por ejemplo, Isaías? Leedlo…

¡Estamos -y yo sólo soy una vocecita-trastornados con vuestra sequedad!

Yo me irrito, pero no con vosotros, mis padres, vosotros habéis sufrido bastante. Este sufrimiento, yo lo he vivido también: mi mamita, privada de su vida y su organismo rechazando todo alimento. Yo sentía todos sus males, mi ser espiritual, bivalente entonces, lo sentía todo: cuando a ella le dolía la cabeza, a mí también me dolía la cabeza…

¡Sí, mamita mía, yo viví tu sufrimiento!

Pero vosotros debéis vivir para dar testimonio, por eso mi entorno le ha infundido a papaíto con compasión el fluido vital necesario.

Tenéis que comprender que vuestro sufrimiento debe ser sublimado y vivido como prueba creadora de vuestro ser. Es como una balanza: cuanto más fe, caridad y amor ponéis en el platillo de vuestra presente vida terrestre, más hacéis subir el otro platillo, el de vuestro futuro celeste, siendo la calamidad el eje que relaciona una y otra vida

Os quiero enormemente.

28/05/90

LA TELEVISIÓN

Papá, mi pensamiento acaba de atravesar efectivamente el tuyo sobre lo que me parece que supone vuestro mayor peligro: ¡el embrutecimiento de vuestro cerebro al mismo nivel que el de un boxeador al final de su carrera, incluso peor: televisiones, radios, magnetófonos, lo martillean durante algunas horas de lucidez de las que disponéis!

A lo largo de estos últimos decenios, las facultades de memorización y de reflexión de uno mismo se han volatilizado. ¡Esto se va a acentuar! Los más perspicaces de entre nosotros dibujan un cuadro terrible de la humanidad…

En realidad, todo comenzó con el cine. Al encerrar en una sala la visión, después el oído, el hombre asumía el riesgo de matar su memoria, primer instrumento de su inteligencia. El hombre terrestre se muere por la pérdida de su memoria con mayor seguridad que por la pérdida de su atmósfera… En los dos casos se aleja de lo natural…

Vuestro ser terrestre ha visto desarrollarse en primer lugar sus facultades cerebrales, armonizándose así con su doble espiritual potencialmente sobrenatural. Pero ahora, es la regresión la que va a continuar si no relegáis estos medios audiovisuales a su lugar de simples instrumentos al servicio de la memoria humana.

Dios llega a nosotros por su Palabra. «Ama a tu hermano como a ti mismo»: una palabra corta, pero que sólo permanece en nosotros si es oída, creída, y finalmente vivida en el amor. Jesús no escribió nunca (¡lo que no deja de tener significación!). Hizo algo mejor: amó.

Pero para los hombres —que sólo son hombres…—, la invención de la escritura fue un feliz acontecimiento porque la escritura y la lectura son esfuerzos, lo que no es la visión de una pantalla.

Y sin embargo un poderoso cerebro humano puede memorizar una masa importante de conocimientos e imágenes, un poco como los seres espirituales que conservan en su espíritu todo lo que desean.

Volviendo a la televisión, los cristianos deben ser los primeros en reaccionar porque son los mejor preparados para resistir al embrutecimiento, bien reduciendo los medios audiovisuales al rango de instrumentos en su vida, bien partiendo a su conquista y utilizándolos con la Palabra de Jesús. ¡Sin término medio!

Que las Iglesias sean valientes, audaces, y griten al mundo el Mensaje, a través de todos los medios modernos. Lo peor es la situación actual en la que se ve a los obispos arrastrándose ante el u´timo periodista que quiera (o no quiera) entrevistarlos.

San Pedro, San Pablo y sus discípulos ¿no conquistaron el imperio más poderoso de todos los tiempos?

Si la televisión cristiana debe ser algo, que sea una revolución crística que difunda todos los misterios de nuestra Fe: Inmaculada Concepción, Nacimiento Virginal, Pasión y Resurrección, Ascensión, etc.

«Jesús es Dios, nacido de la Virgen María.» ¡Sin miedo a las palabras!

¿Son tan tímidos, tan poco creyentes, señores sacerdotes, que no se atreven a decirlo?

Este medio de difusión se añadirá entonces a lo escrito y a lo dicho de boca a oído; unas veces los seguirán, otras los precederán, pero siempre inscribirá en el espíritu del hombre la memoria del Absoluto.

Para que Dios viva en nuestra alma, y por tanto, para que vivamos eternamente, es necesario que susurre en nosotros su Palabra. Toda fuente que corre murmura.

Mi mamita no está a tu lado; sus ondas se han alejado en el momento del mensaje. Me gusta sentirla revivir en el exterior, eso me agrada.

De repente, vuelvo a ser vuestra presencia amorosa, después de haber sido la voz de NOSOTROS, NOSOTROS, los misioneros celestiales cuyas tierras son vuestros corazones.

1/06/90

¡DESPERTAD! – EDUCACIÓN ESPIRITUAL DE LOS NIÑOS

Papá, el mundo espiritual de Jesús es muy vivo, es un mundo más real que el vuestro. En el Monte de los Olivos, Jesús dijo: «Permaneced despiertos y orad.»

Pues bien, ¿qué hacéis vosotros? ¡Estáis como dormidos, anestesiados por el materialismo, la preocupación por el confort y por la buena conciencia, que no es una conciencia.

¡Despertad!

Al nacer, uno despierta al amor, al de su madre, al de su padre, al de sus hermanos, al de todos los que componen la familia humana. Pero os daréis cuenta de que uno sólo se despierta a su amor si se los conoce. El niño está dispuesto a amar a todos los seres que lo rodean, que se le acercan. Podría ser despertado a la Amor de Jesucristo, pero desgraciadamente muchas veces el mundo le duerme.

¿Cómo? A través de cuidados materiales demasiado estimulados, de juegos, se da un amor exclusivo y una ausencia de cultura espiritual. Digo bien de cultura, porque un niño es una terreno fértil que hay que sembrar, siendo la primera semilla el amor a los demás, a todos los demás.

Despertado al amor, por tanto al respeto, a la misericordia, el niño suscitará y distinguirá las riquezas inscritas en él y las conocerá en los demás.

De riqueza en riqueza, como de escalón en escalón, descubrirá una exigencia de Absoluto.

Mis queridos padres, porque vosotros estás despiertos sufrís y sufriréis siempre. Ciertamente menos…

(Mensaje intrrumpido).

2/06/90

EL SUFRIMIENTO – EDUCACIÓN ESPIRITUAL DE LOS NIÑOS (Continuación)

Papá, mamá, seres que yo quiero, con quienes, a través de ti, papá, me uno en comunión-comunicación. Ésta se hace unas veces bien, otras mal, se interrumpe, continúa o no continúa… La última se interrumpió bruscamente porque mis ondas se detuvieron en seco en el umbral de tu ser.

Las ondas telepáticas son más frágiles que las demás porque exigen más receptividad interior, introversión de una corriente; algunos circuitos se cortan, otros se abren.

Pensábamos una vez más en el sufrimiento, y yo me disponía a deciros que vuestro sufrimiento seguiría aún, pero que se parecería cada vez más a un sufrimiento del alma, al de Jesucristo y los seres espirituales. Nosotros, vosotros y yo, nos encontraremos todavía más unidos.

El sufrimiento de los sentidos se reducirá, lo que quedará será sólo una pena.

Ya te he dicho, papá, que nosotros ya no conocemos el miedo ni los sufrimientos físicos, esos sufrimientos que algunos hombres consiguen reducir, incluso suprimir, al margen de la medicina, mediante técnicas llamadas espirituales. Así es como se utilizan las religiones orientales, el budismo por ejemplo.

¿Por qué esas religiones? ¡Porque se prestan a ello y son, por eso mismo, engullidas como el Aspro efervescente que quita los dolores de cabeza provocando burbujas!

¿Cómo se puede querer encontrar la serenidad interior, la sabiduría superior, erradicando todo sufrimiento físico, moral y espiritual, y sin embargo vivir el amor compartido? Amar, es ayudar, amar es compartir. ¿Compartir qué? ¡Todo, y entre otras cosas, el sufrimiento! ¿Qué hizo Cristo? Llevó nuestra cruz en la suya.

Yo te decía, papá, que el niño sólo ama lo que conoce inmediatamente. Jesús debe formar parte de su entorno; esta es la educación cristiana. Pero debe tratarse de un Jesucristo del que se desvelen todos los Misterios que jalonan su Paso. Y aquí el niño, interiormente, secretamente, se muestra abiertamente superior, se alimenta. Porque es el hombre terrestre el que alimenta al ser espiritual, y no a la inversa; de aquí la importancia de la educación, y dentro de ella, de la enseñanza de lo sagrado, y más tarde, de la elección de las finalidades individuales. Observad cómo Cristo, a lo largo de los Evangelios, evoca ahorros provechosos, capitalizaciones inteligentes; los buenos servidores son los que desarrollan los bienes de su señor.

¡Sed los servidores buenos de vuestra alma divina y recibiréis el céntuplo!

Encantadores padres, encantadora mamita, que toma, que toca flores recibidas de manos amigas que conozco y siento. Todo gesto de amor dirigido a ti, mamita, vibra, vibra y me afecta como una infusión.

Hasta pronto en nuestras oraciones a María.

4/06/90

LA RELIGIÓN – LAS SEÑALES

Papá,

Te extrañan y te preocupan algunos pensamientos míos que no están de acuerdo con los que fuiste adquiriendo a través de tu vida. Además, el estilo, sobre todo respecto a la religión que tú admites de una forma demasiado disciplinada, ampulosa, bastante formalista en definitiva.

Paul: Lo que me sorprende son tus críticas sobre ciertas religiones como el Budismo.

¡No, no es eso! Hay que hacer una clasificación de las religiones —o que se prenden tales, como las morales o mensajes de inspirados. Hay grano bueno y hay cizaña…

Yo digo y repito, porque así se ve entre nosotros, que las religiones orientales, en especial el Budismo, son utilizadas en Oriente, y todavía más en Occidente, como técnicas para vivir mejor uno mismo.

Te hablaré de él más adelante, pero en cuanto religión, piensa que es una parte de un todo que tú no conoces. Piensa también que Buda fue inspirado.

En lo que se refiere al Cristianismo, ¿dónde está el maravilloso impulso de caridad universal y eterna del mensaje cristiano que hace brotar, de una exigencia interior e individual, un abrazo de amor hacia los hombres?

Si quieres «evadirte» del Cristianismo, vuélvete hacia el Corán, fuente de una verdadera religión cercana a nuestra fe pero con mucha frecuencia descarriada, desde que existe, tanto por los cristianos como por los mismos musulmanes.

Paul: ¡No siempre me resulta fácil comprenderte!

Contrariamente a lo que crees, no te revelo ningún término que no sepas y, si no conoces una palabra, no puedo enseñártela porque hace falta una resonancia en ti. Hay palabras que están ocultas en tu memoria y que aparecen de repente. Las cosas suceden así: una serie de palabras transmitidas llevan un pensamiento; esas palabras son piedras lanzadas a tu memoria y hacen surgir tus propias palabras como burbujas en la superficie del agua.

Paul: Arnaud, amor mío, ayer te sentimos los dos extraordinariamente presente. Mamita tuvo incluso señales: por la noche, con los ojos abiertos, veía círculos blancos muy luminosos. ¿De que se trataba?

Son vibraciones intensas —eléctricas diría yo— que, procedentes de mi ser, se reflejan en el de mamita, proyectando luego en su espacio señales de amor vivo.

Entre seres espirituales, conocemos también esas manifestaciones. Nos reconocemos como centinelas que, por la noche, se hacen señales con lámparas; lo que es distinto es que nuestras señales brotan en la luz, ¡luz en la luz! Pero el contacto puede elaborarse de distinta manera.

Vosotros veis cómo nos amamos nosotros, de manera distinta, pero aún más ciertamente. Tenéis así un anticipo de nuestra vida: nos acariciamos de un mundo al otro. ¡Me maravillo de esto!

Hasta pronto, queridos míos.

6/06/90

SUBSTANCIA versus MATERIA

Mis encantadores padres, a quienes tanto quiero,

Nosotros somos substancia, no somos materia. ¡Ciertamente, he utilizado esta palabra, pero no se distingue lo suficiente de la materia, esa que vosotros conocéis, a la que dais forma, incluso adoráis!

Nuestro nuevo ser es una substancia que se transforma. Esta palabra expresa mejor nuestro origen divino, porque si la materia puede ser conocida y modelada por el hombre terrestre, nuestra substancia sólo puede unirse al Espíritu. Si fuéramos materia, en el sentido en que vosotros lo entendéis normalmente, nos colaríamos como una piedra lanzada al agua, mientras que siendo substancia, somos comparables al aceite derramado sobre el agua. Haced la prueba en un vaso: se forma una película en la superficie y reúne, rápidamente, las muchas gotitas esparcidas. Así somos llevados nosotros, en el inmenso fluido infinito, uniendo poco a poco nuestro ser a la corriente divina.

La palabra substancia, por oposición a la palabra materia, expresa mejor lo que somos: no hay materia infinita pero hay una substancia infinita y, cuando pensáis en Dios, unís vuestra substancia profunda, la más real, que jamás morirá y puede ser renacimiento, renovación, resurrección.

Mamita y papaíto, no seáis pesimistas: la materia acabará, sólo será polvo y ya no quedará ni rastro terrestre de los hombres, pero ese mismo día, Dios habrá triunfado totalmente y los hombres vivirán gloriosos, en El y con El.

No limitéis vuestra esperanza a nuestros seres: ¡al mío y a los vuestros y al de los seres de todos los que amáis! Vuestra esperanza debe llegar a las multitudes en el pasado y en el futuro, ese futuro que, de todas formas, será triunfal para Dios. Jesús será conocido por todos, no tengáis ningún temor. Luchad poco a poco, día a día y, con el Espíritu, esperad en el Amor.

Mamita, papaíto, mis eternos, os amo enormemente.

8/06/90

EL RECUERDO – LAS TUMBAS

Papás, mamás, que habéis «perdido» (¡como vosotros decís) un hijo, no nos borréis de vuestro estado civil pues hemos dejado huellas en vuestros corazones y en vuestras manos!

No separéis los dos pues seguís siendo terrestres. ¡Para los hombres del mundo, nosotros ya no existimos, pero para vosotros, estamos muy vivos, tan vivos que todavía podemos, sí todavía —¡e incluso más que nunca!— ser felices o sufrir por vosotros!

En un arrebato de desesperación, no hagáis desaparecer toda huella de nuestro paso. Conservad los juguetes y los objetos que más nos gustaban, pero no hagáis de ellos reliquias sin sentido: testigos de nuestra vida terrestre, dan testimonio de nuestros gustos y de nuestra personalidad que se perpetúa en el cielo. Puesto que estuvimos entre vosotros, lo seguiremos estando. ¡Somos con frecuencia más fieles de lo que vosotros seréis nunca hacia nosotros!

Buscad un libro cuyo título es «Dios», encontrad la página que, en su trama, lleva en filigrana nuestro nombre ya inscrito por Aquel que nos quiere, tomad la pluma de vuestro amor y pasadla con fervor por el rastro de las letras. Entonces sentiréis que ese amor sigue en vosotros intacto, cálido y luminoso. Ese libro, sois vosotros, somos nosotros, juntos en Dios nuestro origen.

Después de esta visión espiritual, volved a vuestras manos de hombres y construidnos hermosas tumbas, no pequeñas tumbas, sino hermosas tumbas con los colores del arco iris: rosas, azules, etc. ¡y sobre todo eliminad las horrorosas lápidas negras! ¡La muerte no es negra, sino blanca y luminosa! Haced lo mismo para vosotros, adultos. Vuestras tumbas son símbolos; ¡que lo sean a imagen de vuestros deseos eternos! Si estos son negros, ¡qué desgracia!

Levantad una hermosa cruz proyectándose hacia el cielo y haced gravar un Cristo triunfante de la muerte. Una tumba debe ser un hermoso punto fijo desde el que vuelan vuestra oraciones.

No escatiméis los esfuerzos que debéis hacer durante los funerales. Son homenajes rendidos a nuestro nuevo nacimiento y es así como nosotros lo sentimos. ¿No animó Jesús a María de Betania a seguir derramando sobre él un perfume muy caro poco antes de su Pasión? ¿No recriminó a los apóstoles presentes que, bajo el mal pretexto de la limosna a los pobres, criticaban el derroche? Luego, ¿no fue Jesús enterrado ricamente?

No me respondáis que no hay que detenerse en el sentido literal de las descripciones evangélicas y que sólo cuenta «el espíritu». ¡Eso os libera demasiado fácilmente!

Sed honestos: ¡entre dos sentidos, la mayoría de las veces preferís el que se acomoda mejor a vosotros y os obliga menos! ¡No se cierra en un dos por tres una tumba en nombre «del espíritu»! Elegid por tanto siempre la interpretación más difícil de vivir, ¡así no os equivocaréis nunca!

Papás, mamás que lloráis, actuad como María de Betania, sus intuiciones de Amor y de Fe guiaban sus pasos.


10/06/90

EL SUFRIMIENTO – LAS ESFERAS INFERIORES

Papá,

¡Os encuentro como después de una tormenta! El sufrimiento de mamita que ayer volvió como en los primeros días y que se prolongó en ti, ha provocado un cataclismo de ondas. No es fácil reunirse en estas condiciones, necesito encontrar la claridad. Sólo vuestras oraciones a Dios calman las ondas nacidas del sufrimiento.

Paul: ¿Qué te sucede, Arnaud mío, en estos momentos?

¡Numerosas señales, una conjunto de ondas anárquicas, suena la alarma! Me invade una impotencia, sobre todo cuando dura la crisis. ¡Sin la ayuda de seres espirituales superiores más fuertes que yo, sin María, sin Jesús, nada me sería posible con relación a vosotros! ¡Y aun así, el estado en que me encuentro —o si queréis, la esfera en que evoluciono—, me ofrece posibilidades que no existen en las esferas inferiores, en las que los seres están más cerca de los humanos porque arrastran el recuerdo de su naturaleza terrestre como una vieja red agujereada! Vosotros no caéis en la cuenta de cómo estáis rodeados de ondas que pertenecen a seres desaparecidos y que dan vueltas en torno a vosotros. Algunos de ellos, invadidos, dominados por la conciencia del Mal, levantan obstáculos frente a vuestras acciones de Fe, de Caridad y de Esperanza. Ellos son los relevos del Mal que podrá incluso, si llega el caso —¡aunque raramente!—, atacaros de frente bajo apariencias terribles.

Pero la mayoría de las ondas que os rodean, papaíto y mamita, son ondas neutras, débiles presencias desgraciadas de ancestros, parientes o amigos que, como pájaros heridos, no pueden volar. Una vida terrestre espiritualmente mediocre —¡pero en la que la libertad de creer fue otorgada sin embargo por el destino!—, una vida espiritual por tanto no profundizada, una muerte ignorada, una ausencia de fervor en torno a su apariencia exterior o durante el tiempo de recomposición del ser, ¡y ahí tenemos a esos genios de la ciénaga humana buscando la salida! Se agarran a vuestras oraciones, a vuestros impulsos de fe como a una escala de Jacob porque, vosotros solos, con la luz de vuestra fe activa, dinámica, colérica si es necesario, atravesaréis la cortina, creando así la escapatoria hacia el Cielo.

Mi mamita que quiero, como uno se acostumbra a una ración de miel diaria, tú has habituado a tu alma —¡y por consiguiente a la mía—, a una dosis de oraciones. Cuando ésta disminuye, hay falta de una u otra parte.

Mamita, te abrazo con amor. A ti también, papaíto.

12/06/90

LA INTIMIDAD (1)

Papá,

La comunión, las relaciones y todas las señales entre seres espirituales y humanos muestran un contacto más o menos íntimo.

Contigo, la intimidad es grande, tan grande que conozco tus pensamientos más profundos e identifico el mundo a través de ti. Para mí, tú eres a la vez cristal y espejo. Esta intimidad me hace ver en torno a ti las presencias vivas de mi mamita, mi Lio, mi Jean-Christophe e incluso a veces de Sócrates y Pussy [6].

Os veo vivir a través de tus ojos con la condición de que… (mensaje interrumpido)

NOTAS

[1] Dióxido de carbono.

[2] La carta de Lionel manifestaba todo su amor por Arnaud.

[3] Personal.

[4] Luces y discos luminosos captados con los ojos abiertos o cerrados en la noche.

[5] “Club Med”. Nicole, mamá de Arnaud, me daba esta explicación: El “Club Med” es una forma irónica utilizada por Arnaud para designar el “Club Méditerranée”, una «multinacional de Clubs de vacaciones orientada al tiempo libre, y cuya finalidad es divertir a los miembros sin el menor interés cultural; es el culto a la diversión hedonista, al dinero gastado para uno mismo, sin dimensión espiritual, es el símbolo de nuestra sociedad de la “pasta” y del cuerpo». Tiene campos de vacaciones un poco por todas partes en el mundo [NdT]

[6] Socrates: ¡el perro! Pussy: el gato.

 

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