En el primero de estos mensajes, comienza Arnaud hablando de su vida como ser espiritual. Para hacerse comprender, compara su vida actual con la vida de la tierra: ni preocupación por el alimento, ni enfermedad, ni frío, ni calor…

Y hace una aclaración importante que, personalmente, me aclara algo que yo no sabía, por haber oído distintas versiones: ¡no se suicidó, como alguien me había dicho! Lo dice con rotundidad. Fue víctima de un accidente, de un verdadero accidente.

Este tipo de comunicaciones de Arnaud tienen la virtud de concretarnos muchas cosas que tal vez ya “nos sonaban”, pero de una manera general: que se encuentra frecuentemente junto a sus padres, que sigue evolucionando, que en el más allá son UNO con los demás en el Amor de Dios, que el don de Paul es para cumplir una misión, que no todos los encuentros en el más allá son fáciles, que los poderes de Dios se reciben, si los merecemos, de acuerdo con nuestro nivel y con nuestro trabajo. ¡Se lee con verdadero placer!

¡Buen día!

11/12/89

LA VIDA DE LOS SERES ESPIRITUALES

Papá, quiero hablarte de nuestra vida como seres espirituales y que nada tiene que ver la vida de la tierra.

Pensad que no existe ningún problema alimenticio, ninguna enfermedad o accidente, ni frío, ni calor, etc.

Todo está concentrado en el ser, espíritu y alma, es decir que la inteligencia, la memoria, funcionan sin trabas, y que la sensibilidad, la imaginación, los sentimientos juegan un papel que nunca está condicionado por reflejos egoístas —al menos entre los seres de los que tengo la gracia de formar parte, los que han pasado ese umbral esencial, vital para la vida eterna.

… (silencio)…

Yo fui víctima de un accidente, un verdadero accidente. Hay que decirlo porque hay seres humanos que, en el fondo de sí mismos, creen que me suicidé. ¡¡Jamás habría tenido esta idea!! Os amaba demasiado, amaba demasiado la vida terrestre —al menos mientras estaba en ella (ahora, tengo otra visión…) ¡Y además eso nunca se me pasó por la cabeza!

Vuelvo sobre la manera como vivimos —como yo vivo (este término es bueno porque evoluciono mucho):

Primero —¡no en primer lugar!— por encima de toda nuestra existencia reina el Amor Divino con sus exigencias. Luego, nuestro ser hace que se desarrollen sin cortapisas nuestras funciones intelectuales. Se puede pasar en esto un tiempo infinito entre varios seres con intercambio de pensamiento con hermanos humanos.

P.: ¡Es muy difícil de imaginar!

Esto no es imaginable para vosotros, pero me alegra hablarte de ello, hablaros de ello, porque sé hasta qué punto a mamaíta y a ti os agradan estos diálogos. Y dado que pueden tratar de temas espirituales, no nos privemos de ellos. Pero hay entre nosotros dificultades de vocabulario: ¡no hay tiempo, no hay espacio! El error es pensar que estamos lejos: ¡estamos al lado!

La distancia está sólo en el pensamiento. Así que si un ser humano no piensa en un ser que sin embargo le fue querido, si no reza, si no vive su vida de acuerdo con lo que a Dios le agrada y que nos enseñó Jesucristo, entonces su espíritu crea una distancia, y este ser humano transforma esta distancia en una noción física.

Y es porque vivo en medio de vosotros, por lo que podéis vivir mejor vuestra vida de mamaíta y de papá, de Nicole y de Paul. Pero sólo estoy en medio de vosotros —realmente en medio de vosotros y feliz— si vosotros vivís la fe.

P.: ¿Puedes descubrir mundos desconocidos para nosotros y encontrar seres que vivieron hace siglos?

Mi espíritu no ha ido todavía a mundos desconocidos, pero, efectivamente, encuentro seres de todas las épocas.

P.: ¿Quiénes son Octave y Germain?

Son dos hermanos muertos accidentalmente en el siglo XVIII, más o menos a mi edad, y que se parecen a mí. Nos queremos mucho y trabajamos juntos la geología.

P.: Me canso. Es como si unas pilas se vaciasen en mí.

Seguiremos en otra ocasión. ¡Está bien por hoy, mis muy, muy queridos padres!

12/12/89

MENSAJE DE JACQUES

J.: ¡Os quiero a todos! No tienes que pedirme perdón (1).

P.: ¡Arnaud me ha dicho que eres un Santo!

J.: ¡Tu pequeño Arnaud exagera! Yo le echo una mano. Estoy con vosotros. Rezad por… (personal)

LOS SUFRIMIENTOS

Sí, papá, estoy con vosotros.

Desde ayer, he sentido vuestro sufrimiento.

P.: ¿Esto no te perjudica?

Hay sufrimientos (para vosotros y para mí) por los que hay que pasar. No os culpabilicéis. Todos los sufrimientos no son iguales. Los que ahora sentís os permitirán acelerar el rumbo. No olvidéis rezar.

Os preguntáis sobre mí. Progreso de forma prodigiosa: mi ser espiritual es más fuerte, por eso soporta más fácilmente vuestros dolores. Puedo asistiros mejor. Todo va bien. Nos ayuda mucho Jesucristo, a vosotros, a mamaíta y a ti, lo mismo que a mí. Tened confianza.

15/12/89

LA EVOLUCIÓN DE UN SER ESPIRITUAL

Sí, papá, estamos en relación. Te hablaré de lo que evoluciona en mí: se produce en mí una corrección del ser, los defectos que teníamos en la tierra se borran, deben desaparecer. Inevitablemente, se tiende hacia una cierta perfección del espíritu. Al mismo tiempo, se da una evolución de los sentidos. En primer lugar, he tenido la pena del contacto físico perdido con vosotros. En los primeros momentos, esta impotencia para comunicar, tanto con el cuerpo como con el espíritu, era difícil. Después, la felicidad del contacto de nuestras almas todo lo ha cambiado. Es una comunión que tiene lugar cada vez con más frecuencia, un sentimiento de existencia entre vosotros, la alegría de vuestras alegrías que ahora son perceptibles.

… silencio …

A mi mamaíta, dile que está totalmente en el buen camino. Su manera de amar es muy sensible para mi ser, me hace existir fuertemente entre vosotros. Y es cierto que, mientras duerme, voy a abrazarla con toda mi alma. La amo.

… silencio…

Vuestro acceso, el acceso a vuestra alma es más fácil mientras dormís, mientras vuestro cuerpo de carne está en reposo, relajado y cuando vuestra salud es buena.

… silencio…

Oigo mucho las ondas emitidas por mamaíta. Es buena emisora.

Se ha creado una especie de círculo de relaciones entre nosotros tres, las ondas circulan y pasan, tú recibes y tú transcribes.

… silencio…

El amor entre vosotros dos, lo veo como no fortuito y muy fuerte.

P.: Pienso en C… ¿Lo conoces tú, lo has encontrado?

No. Los encuentros son posibles, pero no todos son tan fáciles. A veces hay vibraciones, después se trasmiten pensamientos y sabemos quienes somos unos respecto a otros y con relación a padres o amigos.

Nunca hay magia, sino un trabajo de amor, de generosidad.

P.: Has encontrado a mi abuela Suzanne, Louis, etc.

Es distinto. Tú los conociste y amaste mucho tiempo. Y luego, pasaron tal vez cosas que no conozco…

Por mi parte, hay en primer lugar un esfuerzo para entrar en comunión con… Luego tal vez ayudarte.

16/12/89

LA FELICIDAD

Papá, siento cuando vosotros dos no estáis bien, pero no siempre puedo reunirme contigo. Debe trazarse por ti, en primer lugar, un camino aunque sea modesto. Entonces, estoy más preparado para ayudaros.

P.: A veces, encuentro difícil hacer una buena oración, una verdadera oración.

Sería necesario que te concentrases suficientemente para ser más indiferente a las condiciones exteriores y menos nervioso. En lo que a mí se refiere, la evolución de que te hablé transforma ya mis posibilidades espirituales. A diferencia de vosotros, sólo estoy rodeado de seres llenos de Amor de Dios. Nuestras energías convergen y se conjugan. Así, ¡tú has rezado a Jacques y soy yo el que acudo! Nosotros somos UNO en el Amor de Cristo, nuestras fuerzas se unen por tanto.

Vosotros sois frágiles, con vuestras tentaciones, vuestras debilidades del cuerpo y del espíritu, nosotros no.

Yo soy feliz con una felicidad que se parece, aunque es más fuerte, a las promesas de alegría que se hacen en la tierra. Entre los hombres, son los momentos que preceden a las alegrías futuras los que están más cercanos a la felicidad, ¡pero aquí, nunca se está a la espera de felicidad, se está en la felicidad!

17/127/89

LAS RELACIONES DE AMOR

P.: Arnaud, amor mío, sentía yo desde hace un momento —y tal vez desde esta mañana— tu presencia en mi cabeza, y luego se ha hecho más insistente…

Ayer, recibimos flores para ti de parte de su amigo Benoît y de sus padres, ¿lo sabes?

Sé que ellos rezan por mí y que les da mucha pena, a Benoît sobre todo. Me gustaría poder consolarle, pero las relaciones de él hacia mí no son posibles. Tal vez un día, no se puede saber… Mi mamaíta tiene que poder ayudarle un poco.

¡Como te he dicho, las verdaderas relaciones espirituales entre un ser «de arriba» y un ser de la tierra no son mágicas! No deben serlo sobre todo, si no, están llenas de peligros porque, en los confines entre la Tierra y el Cielo (en lenguaje comprensible…) las fuerzas del Mal están al acecho y tratan de interrumpir las relaciones, de deteriorarlas y de hacer que se desvíen. Las nuestras se apoyan en tu entrega y en el amor entre nosotros en el Amor de Dios.

P.: Entregaré pronto a tu mamaíta querida el libro de poesía que habíamos encargado juntos, ¿recuerdas? ¿Qué tengo que escribirle?

Como te he dicho, los hechos materiales, si son inútiles, dolorosos, nefastos, deben, mediante un esfuerzo mental, hundirse en un cierto olvido. Pero los pensamientos —de amor sobre todo— no mueren. Es normal que suceda así con el amor de las madres. Vosotros, humanos, pensad siempre en la Virgen María. ¡Qué ejemplo! El amor que mi mamaíta me dio el día de mi llegada entre vosotros, ese amor que yo amaba, adoraba, y del que me aprovechaba egoístamente, vuelvo a verlo luminoso, desinteresado.

Escríbe: «La luz de amor que se encendió en mí el día de mi nacimiento es tan puro que me abre ahora al Amor Universal e Infinito.»

Esta luz brilla y brillará entre nosotros hasta el día en que estalle en una alegría extraordinaria cuando tu destino te haga recorrer el luminoso camino hacia Dios.

P.: Siento que he escrito cosas maravillosas. ¿Cómo es posible?

Muy sencillo, a través del amor verdadero. Y cuando tú, mi papá, sabes amar a mi mamaíta perfectamente, la vibración amorosa pasa intensamente hacia mí, incluso cuando sólo se trata de hechos pequeños.

P.: ¿Piensas en las flores de esta mañana?

¿Qué flores?

P.: Hemos puesto flores delante de la casa.

Entonces debe tratarse de eso: ¡le has hecho un regalo!

A propósito de flores, árboles, animales, todo lo que Dios ha creado existe aquí, ¡TODO! Se puede verlo, sentirlo, tocarlo, oírlo.

P.: Eso me turba, ¿cómo?

Todavía no sé cómo, pero sé que es posible porque todo es posible para Dios, desde el momento en que es bueno. Los poderes de Dios, si lo merecemos, pasan a nuestro ser espiritual, a nuestro nivel y según nuestro trabajo. Ellos nos procuran alegrías muy puras, muy sanas, que desembocan siempre en la Contemplación. Pero veo que estás un poco cansado… Tenemos todo nuestro tiempo, todo tu tiempo terrestre, si lo deseas. Cuando encontráis la serenidad, yo puedo ir a viajar por las inmensidades del universo.

P.: ¿Puedo decirte que te abrazamos?

¡Sí, desde luego! Abrazarse es muy importante. ¡Aquí nos abrazamos y es sublime!

Rezad, Os abrazo.

18/12/89

LA MISIÓN

Papá, el don que posees de entrar en comunicación conmigo es una misión. Tú me ayudas a subir más alto y tú también subes más arriba, en perfecta armonía con mamaíta.

Otras personas de nuestro entorno consiguen también superar su cuerpo de carne y percibir la luz de la fe.

Cuando sea posible, diles que no hay que sentirse abrumado por la tarea, y que basta con comenzar por pequeños esfuerzos.

P.: Sí, Arnaud mío, hoy entiendo que nuestra comunión-comunicación debe ir más allá del vínculo de amor que nos une.

Y mamaíta está inmersa en todo este amor, ella es nuestro punto de encuentro para ti y para mí, lo fue en la tierra con todas las imposibilidades y dificultades terrestres, y lo sigue siendo sin distraerme del Amor de Dios.

Además, mamaíta responde con este libro a su propia misión, con sus talentos: su intuición, su generosidad, su sensibilidad, su sentido de lo esencial, su amor a todos los seres. ¡Que ella se deje llevar por su inspiración generosa y amante, conseguirá algo!

20/12/89

LA EXISTENCIA DE UN SER ESPIRITUAL

— relaciones con la tierra

— los mandamientos

— los niveles

P.: Arnaud querido, percibo que comenzamos a estar en relación… Nos gustaría saber con mayor detalle cómo se desarrolla tu «existencia». ¡Es algo tan misterioso para nosotros! ¿Qué ves tú, qué veis vosotros de nuestra vida?

Como nuestro cuerpo espiritual está «bastante elevado», no se interesa —no quiere, yo diría incluso que no puede, salvo excepción— por la visión inmediata y concreta de todos vuestros hechos y gestos.

Sin embargo siento, sin veros, vuestros pensamientos y vuestros sentimientos más fuertes, alegrías o penas. Entonces puedo percibir en mí inmediatamente vuestras miradas. Si una plegaria llega a vuestros labios —¡lo cual es deseable!—, yo la siento y añado a ella todo mi amor.

P.: Me parece sin embargo que sabéis lo que ocurre en la tierra: los acontecimientos importantes, las guerras, los dramas, etc.

Algunos de entre nosotros, fuertes e incluso muy fuertes espiritualmente (muchos fueron Santos sin pertenecer a una Iglesia) pueden mantenerse al corriente de todo y son transmisores.

Cuanto más densas son estas transmisiones, mejor sabemos lo que ocurre en la tierra. Luego, estos mismos Santos y otros van a actuar para ayudar al triunfo de los pensamientos del Dios.

P.: ¿Qué papel puedes jugar tú, por ejemplo?

Actualmente, no puedo hacer gran cosa en este tema. Mi trabajo consiste la mayoría de las veces en aprender, en conversar con otros espíritus que tengo al lado.

P.: ¿Aprendes cosas para ti mismo, te cultivas?

Yo sigo siendo Arnaud para vosotros, para los demás y para Dios. Como todo ser que recibió un día un soplo de vida, conservo mi individualidad, pero como amo a Dios, debo desarrollarla en beneficio de TODOS; ya no hay relación entre individualidad y egoísmo.

Nuestra existencia es la vuestra, pero sin todo lo que en vuestro cuerpo, es material, físico, salido de la tierra: sin preocupación de cuidarse del frío, del hambre, de la enfermedad, sin luchas por el poder, etc.

P.: Siento que eso es muy interesante, continuemos. ¿Por qué te interesas también por tu padre y por tu madre?

Los mandamientos de Dios continúan, excepto aquellos que ya no nos afectan. Por ejemplo: «Amarás a tu padre y a tu madre» sigue siendo un mandamiento.

Muchos —y yo formo parte de ellos— se dan cuenta de que no han amado suficientemente a sus padres; hacen entonces esfuerzos respecto a ellos. Se lo deben.

P.: Tú hablas siempre de niveles. ¿Qué es eso?

Lo que hay que entender muy bien, es que hay un primer nivel formado por seres fallecidos cuya alma, por haberse alimentado mal en la tierra, da vueltas en torno a los humanos, tanto para perderlos, como para pedirles ayuda. Pueden ser también retrasmisores, pero retrasmisores nefastos, retrasmisores del Mal que, desde el origen de los tiempos, tratan de hacer daño a Dios; por eso un ser espiritual que ha llegado a un nivel ya elevado, pero cuyo espíritu no es suficientemente fuerte, lo bastante aguerrido (este es mi caso) puede sufrir si va a viajar a ese nivel, no por curiosidad, sino por amor, para ayudar.

¡Si supierais qué «humanidad» nueva, maravillosa, solidaria y enriquecedora formamos! ¡Somos amados, guiados, instruidos y, en algunos momentos, comprendemos TODO eso que se llama Conocimiento!

P.: Si estás de acuerdo, continuaremos este diálogo en otra ocasión. Es necesario que yo comprenda y que, como de costumbre, haga de ello partícipe a tu mamaíta. ¿Qué puedes decirnos?

Os quiero con todas mis fuerzas. Haced juntos una oración.

21/12/89

LA SEPULTURA — LAS TUMBAS

¿Piensas en tu abuela Suzanne?

P.: ¿Con quién se encontró ella? ¿Cuál fue su itinerario desde que dejó la tierra?

Ella la dejó con dificultad: pocos, excepto tú, pensaron en ella. Jacques su hijo (2) la ayudó, pero no era suficiente.

Ella te quiere mucho. Habéis seguido en relación.

Encontró a su marido y su amor perdido en la tierra.

Me ha hablado de sus funerales que fueron dolorosos.

P.: ¿Cuenta mucho la manera como se han hecho los funerales?

Eso depende de los seres; lo que es seguro es que las oraciones tienen un papel intercesor, santificador y purificador muy importante.

P.: ¿Y la sepultura?

Como manifestación terrestre material, no cuenta: nosotros no estamos allí. Pero la actitud, los pensamientos sin fe de los familiares, demasiado apegados a todo lo material, retienen a algunos seres en contra de su voluntad. Estos me han hablado de sus vivos dolores. Les habría gustado suplicar a sus padres que se lo tomaran de otra manera.

P.: ¿Es útil la tumba?

Sí, si influye espiritualmente en los que pasan, si se recogen allí y hacen una oración separando su espíritu de la fosa donde no hay nada sino tierra y despojos terrestres.

Los cementerios son frecuentados por almas en pena y abandonados por los espíritus que se han unido completamente con Dios.

P.: ¿Y lo que nosotros hacemos por ti?

Todo lo que hacéis por mí está bien hecho. Me hacéis cada vez más fuerte.

P.: ¿Fue buena tu educación religiosa?

Sí, enteramente.

Te voy a mostrar lo que yo descubro… (interrupción)

Si Jesucristo tentado hubiera caído, todo se habría venido abajo. Pero él rezaba.

Nosotros sólo resistimos las tentaciones si mantenemos el contacto con Dios.

Esto es lo que estoy comprendiendo y que a ti te sorprende.

NOTAS

(1) Paul se reprochaba no haber pensado en Jacques ni haber rezado suficientemente por él.

(2) Arnaud se equivoca. Jacques, el primo de Paul es el nieto de Suzanne.

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