En la Dehesa de la Villa, hay esta mañana una niebla de plomo. ¡A 50 metros, no se ve nada! Me viene el recuerdo de Marcelle, a quien Roland se dirige en las comunicaciones que acabo de traducir. ¡Y con ella el recuerdo de tantos padres que han perdido a su hijo y no ven nada! ¡Es tanta la niebla que los envuelve! A veces, la niebla es su falta de fe: no creen que la vida siga o que el que se fue pueda volver en forma de inspiraciones y de señales. Otras, el miedo: creen que es peligroso interpretar, como venidas del Otro lado, ciertas señales…

¡Que difícil le resulta a Marcelle superar la muerte de Roland! Está ciscada en brumas materiales y ni ve en medio de la niebla las señales que de él le llegan, ni oye en la distancia el Más allá, ni es capaz de hablar otro lenguaje que el humano. En medio de esta oscura niebla espiritual, huye a Tánger; huye de un lado a otro por la tierra sin puerto de amarre. ¡Como tantos y tantos!

Como tantas madres y padres, que perdieron al hijo que amaban y que huyen de un lado a otro, tratando de encontrar una paz que les resulta esquiva. La mayoría huye, como Marcelle, para olvidar, para superar el peso que les resulta insoportable. Otros no huyen. Pero los que están a su lado se encargan de hacerles huir de sí mismos. ¡Con sus mofas disimuladas porque creen que su hijo sigue vivo! ¡Con sus marginaciones indisimuladas!… 

¡Buenos días!

Martes, 28 de enero de 1947.

Mamá, tienes que rodearte de cosas muy delicadas, como agua, cristales, plantas, flores. Aprende a leer en los reflejos de los cristales, en el juego de las luces, en los defectos de sombra o de claridad; todas esas cosas son mis accesorios, mis espejos, mis reflectores.

Estoy muy cerca de ti. ¡Y pensar que entre nosotros sólo hay el grosor de un poco de papel de seda! Pero vuestro ciclo está tan poco evolucionado y es todavía tan primitivo que todo se os escapa.

La diferencia entre vosotros y nosotros es casi tan grande como la diferencia entre vosotros y un animal. No podéis nada fuera de vuestro mundo; vuestro universo se limita a vosotros mismos.

Mira: ¡te introduzco en una magia de signos!

En el momento en que escribo esto, por encima del retrato de Roland se proyecta una especia de pluma luminosa por el reflejo de mi lámpara. Me inclino para ver mejor. Mi cabeza choca con la pantalla, la pluma desaparece. Trato de colocar los pliegues de la tela: imposible corregir la proyección. Pero de repente aparece otra: se calcan flores en el techo, después una serie de estrellas chocan sobre los vasos que rodean el retrato de Roland. Me encuentro en una especie de magia de estrellas: son de color malva, rosa, azul. Sobre un candelabro dorado, se convierten en estrellas de fuego.

Miércoles, 29 de enero de 1947.

Me gustaría ayudarte a comprender la diferencia entre el mundo en que tú vives y mi reino.

Digamos que vosotros os encontráis en estado primario y que ese estado es muy primitivo. Pobres hombres condenados al trabajo para atender a vuestras necesidades, esclavos de vosotros mismos, prisioneros de vuestro cuerpo, ese cuerpo que tiene hambre, frío; ese cuerpo nacido desnudo, sin siquiera un ornato natural. Un pájaro viene al mundo con sus plumas…

El estado segundo es el estado liberado, desprendido de todo eso.

Jueves, 30 de enero de 1947.

Estás decepcionada y sin embargo, todo se desarrolla según el plan de Dios. Si quieres realmente partir, partirás; tu duda es la grieta por la que ha penetrado tu fracaso. Domina los acontecimientos, estoy aquí. Duerme.

Sin fecha.

Toda tu vida es para la espiritualidad, la invasión de la materia produce en ti como capas de limo. ¿Por qué estar tan preocupada por aspectos terrestres? ¡Qué lejos estás todavía de esos hermosos tallos completamente derechos encima de los cuales aparecen las flores!

Sábado, uno de febrero de 1947 (En el Koutoubia, de camino hacia Tánger).

Pobre mamá, recorre el mundo para huir y sólo recoge sus lágrimas.

Mamá, tú no puedes curarte; asume tu dolor, no intentes deshacerte de él, no lo conseguirás.

Tu misión es reconocer en la tierra las señales del cielo, llenarte de ellas hasta el éxtasis; luego, enseñar a los demás a servirse de esas flechas indicadoras, para abrir caminos a los extraviados.

Imprégnate lo más posible de belleza, descubre lo sobrenatural en la naturaleza, y aprende a dividir el mundo en dos: de una parte el estado primero, de otra el estado segundo.

La clasificación es sencilla; todo lo que es materia, desde el cuerpo hasta sus exigencias materiales, forma parte del estado primero.

El estado segundo comienza en el pensamiento; lo que Dios llama un cuerpo glorioso es un cuerpo purificado de sus exigencias materiales.

El reino celeste está compuesto de densidades paradisíacas; una flor es una densidad paradisíaca.

Dios tiene sus substancias, como un joyero tiene sus piedras preciosas.

Esta mezcla de los estados primero y segundo os hace soñar en otro mundo.

El cuerpo es un cascarón para el alma, y a causa de este cascarón sufrís tanto.

Encuéntrate cada vez más desplazada entre los humanos. Eso es señal de que el otro mundo ha entrado en ti, y de que estás invadida por el más allá.

Pobres hombres obligados a servir a su cuerpo, muchas veces hasta el agotamiento. Como condenados a galeras, luchan hasta la muerte para satisfacer las necesidades de su carne. Las dos principales ocupaciones del estado primero son comer, vestirse. Cuando el cascarón se haya secado, nacerá el estado segundo.

Sin fecha.

La muerte es un cambio de densidad. Toma un ejemplo en el orden concreto: el cuerpo humano puede flotar sobre el agua, y la corriente puede arrastrarlo. Pues bien, en el espacio hay también zonas de fluidez que nos llevan, y corrientes adaptadas a la densidad de nuestras evoluciones.

La pluma más ligera es la que vuela más alto; la evolución menos pesada es la que llega más arriba.

Deshazte de todo peso humano. Lo que más vuela es lo que vive más cerca de Dios.

Existe un mimetismo en la naturaleza, como existe un mimetismo en el Espíritu Santo. Rodéate de ejemplos religiosos.

Viernes, 7 de febrero de 1947. Tánger.

Me inclino sobre ti, pobre mamá en desequilibrio, que da vueltas por la tierra sin puerto de atraque. Todas las amarras terrestres se rompen. ¿No ves en esto señales?…

Piensa en una cometa sin cuerda fina. Vuela: también vas a volar poco a poco.

No creas que es tan bueno morir en plena felicidad. Todos los caminos que los seres no hayan recorrido aquí abajo, los recorrerán en su vida futura. No se trata de una ley dura contra la especie humana, es simplemente una necesidad.

Sobre los peñascos, los siglos depositan sus capas. ¡Pues bien! lo mismo sucede con el alma; ella también tiene sus capas que depositar ante de llegar al estado segundo.

Piensa en todo el trabajo que hay que realizar para purificar el oro. ¿Cómo quieres que el estado celeste, que es una super-perfección, se consiga de golpe? Vuestro estado humano es muy grosero, estáis muy poco perfeccionados, tenéis muy pequeños medios, vuestras barreras son impermeables y os impiden ver.

Piensa en vuestra condición: por la noche estáis ciegos, la distancia os impide oír, estáis sordos a las armonías que no vienen de los hombres, mudos al lenguaje de los ángeles. En una palabra, vuestro ciclo es tan primitivo que, para nosotros, sois sordos, mudos, ciegos.

Trabaja pues continuamente en civilizarte en el orden de las cosas celestes.

Sábado, 8 de febrero de 1947. Tánger.

Gracias, man, por haber colocado flores delante de mi foto. No me gusta que me rodee el desorden. Nuestras dos vidas están muy estrechamente relacionadas.

Tu visita a ese Jerife no deja de tener interés. Está bien hacer intercambios de puntos de vista espirituales. Si no dan sus frutos en la tierra, suscitan ondas hasta nosotros.

Ese gran sacerdote te ha dicho: «Los que hacen la guerra santa tienen el privilegio de entrar en el cielo conservando sus cuerpos y sus almas.» En otras palabras, eso significa que Dios recompensa a sus soldados. Tú también puedes hacer una cruzada desmenuzando para los hombres el maná celeste que te envío.

Los más hambrientos vendrán a tu alrededor, y saciarás a algunos. No te llenes de vanidad por el bien que hagas, sólo eres una intérprete.

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