[Intercambios con Javier, alemán casado en Valencia y que prepara la edición castellana del libro de su compatriota Sigwart, soldado alemán que murió, como Pierre en la Primera Guerra Mundial]

Alfredo, martes, 29 de mayo de 2007, [Le hablo de Pierre y Sigwart. Le propongo escribir algo de Sigwart en cada una de las comunicaciones que se vayan enviando. Le pido permiso para enviar sus comentarios]  Javier, Valencia, viernes, 1 de junio.

Amigo Alfredo, Me parece bien que envíes mis comentarios a tus amigos. Por otra parte yo los veo más bien como apuntes imperfectos, eso sí, hechos de buen grado por la amistad que nos une. Es cierto que soy bastante perfeccionista, no lo puedo evitar. No siempre suele ser una ventaja, pero en las cosas de la fe no está demás.La oración a la que hacía referencia el extracto de texto que incluí ayer, lo voy a insertar a continuación. Las oraciones y meditaciones, que Sigwart transmite a sus familiares, las recibió de sus guías espirituales y son por tanto de mucha profundidad, aunque quizá nuestra mentalidad ‘de aquí’ no siempre lo perciba, por lo que Sigwart pide a los suyos lo siguiente:

Quiero, todavía, haceros llegar palabras en las que hay sabiduría. Las escuché aquí y he aprendido mucho de ellas. Os pido que las leáis a menudo y que estéis completamente absortos en ellas. 

Gloria a la eterna Divinidad,Gloria a la eternamente invencible FuerzaQue todo lo atraviesaQue ondulante, todo lo traspasa.Eones de años pasaronEones de años vendrán,-Todo fueTodo es –Y el eterno oleaje de los mares de la vida,Que sin cesar rompe en los acantilados de la Tierra ,Se alisaráPor la sagrada, invencible fuerza del Sol. La fe lo es todo,Sin fe no eres nada.Cada planta tiene su fe,Cada animal tiene su recogimiento.Y tú, que llevas a Dios dentro de ti,¿quieres acaso negar y saber mejor:Lo que eres?Gran Dios, que velas sobre los mundos,Quien todo lo dirige y todo lo creó,Ten piedad de mí, yo, quien te ha pisoteado,Quien se había creído gobernar los mundos él mismo.Grande es la Gracia cuando tú me perdonas,¡Porque tú eres el amor!Por eso me acerco a ti, implorando misericordia –¡Perdóname una vez más! Ahora te he encontrado,Fui débil – ahora soy fuerte,Porque te tengo a ti, desde ahora y para siempre. 

 He leído con mucha atención la carta de Pierre sobre el desprendimiento. Me viene muy bien, pues no en balde insiste Pierre en su importancia, ya que al final desprendimiento es amor y todo converge a él, siendo la máxima expresión de desprendimiento y amor la entrega de la propia vida por los demás, tal como lo hizo Cristo. Pensando sobre el hecho, de carácter casi excepcional, de que durante la Primera Guerra Mundial surgieron en los dos principales bandos enfrentados (Alemania y Francia) sendos seres de luz, autorizados desde arriba para dar mensajes desde el mundo espiritual, se me ocurrió que tal vez exista otro tercero en el bando británico. Suele decirse que no hay dos sin tres y puede que hasta la fecha no nos hayamos enterado. Bueno, es una intuición mía, pues al fin y al cabo en el bando inglés también hubo muchos miles y miles de soldados que dieron su vida por la patria.Quizás exista en Internet alguna pista sobre un soldado inglés, caído durante la Primera Guerra Mundial, y que contactó a sus seres queridos desde el más allá, tal como lo hicieron Sigwart y Pierre. Abusando un poco de la confianza, sugiero que propongas esa posibilidad a los amigos que tengan interés en los mensajes espirituales y estén dispuestos a echar una mano a la hora de intentar buscarlo en Internet. 

Un abrazo

Javier

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