Un periódico trae esta mañana (6/02/2010) una foto singular: la primera ministra de Ucrania aparece flanqueada por dos clérigos, el jefe de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana y el jefe de la Iglesia Grecocatólica. No aparecen ni los 50 sacerdotes y obispos ni los líderes de las comunidades protestantes que también asistieron al rezo colectivo, en el que la primera ministra invocó la protección de Dios para su causa.

Uno se pregunta: ¿cómo es posible una foto así? La razón hay que buscarla en la influencia de la religión en Ucrania. Y aquí es donde viene a cuento la pequeña historia del monasterio de Kiev que cuenta el P. Brune en esta primera entrega sobre La identificación con Cristo entre los primeros monjes de Rusia.

En esta introducción, cuenta el P. François la historia de la fundación del monasterio y de la de la comunidad de monjes, así como las principales partes que incluía la regla del monasterio. Pero lo que tal vez explique un poco la foto es la influencia del poder en la fundación de este monasterio, y la de este monasterio en la política del país: Rusia entonces y ahora Ucrania. ¿Un cierto maridaje entre política y religión?…

¡Buen día!

SECCIÓN I: EL CRISTO LLEGADO DE ORIENTE (continuación)

CAPÍTULO 2: LA IDENTIFICACIÓN CON CRISTRO ENTRE LOS PRIMEROS MONJES DE RUSIA (inicio)

Presentación

A través de esta exposición, que incluye una parte histórica, lo que me interesa es la identificación con Cristo vivida por estos monjes. Era tan deseada, tan querida, que los llevaba a un modo de vida que hoy nos parece a un paso de la locura. No olvidemos sin embargo que la vida de estos monjes no estaba tan lejos de la de los campesinos de aquella época como lo estaría de nuestra confortable vida moderna, aunque inmersa en el materialismo. Con otros medios, según otras modalidades, este ideal debería ser sin embargo el de todo cristiano también para nuestra época.

Este texto responde a una conferencia dada en el monasterio de Senanque, durante un período de sesiones sobre «El Oriente monástico del siglo X al XV», desde el 16 al 18 de septiembre de 1986. Este monasterio aún no había sido recuperado por los monjes cistercienses de la Abadía de Lerins, pero, cada dos años,  organizaban en Senanque un período de sesiones sobre «El monaquismo de Oriente y de Occidente». Se trataba por tanto de un público instruido, compuesto en su mayoría por monjes, a los que no desalentaban los acontecimientos históricos. Me ha parecido que a través incluso de esta exposición, la intensidad de la investigación espiritual subyacente aparecía ya suficientemente como para no renunciar aquí completamente a ella.  Sin un mínimo conocimiento de los hechos, la parte propiamente espiritual no podría comprenderse. Me he contentado por tanto con resumir la parte histórica y, en cuanto a lo demás, cambiar solamente a veces del estilo oral al estilo escrito, añadiendo ciertas explicaciones técnicas, cuando era necesario para el gran público. Evidentemente, lo que aquí se dice sobre la identificación con Cristo de los primeros monjes de Rusia podría desarrollarse también a partir de la vida de los monjes de Occidente y es válido, en definitiva, para todo cristiano. Read the rest of this entry »

Recordemos: nos encontramos en agosto de 1949. Hace sólo tres años que se ha ido el joven Roland y su madre, Marcelle, a pesar del tiempo pasado, sigue hundida en la desesperanza: ¡Roland, estoy desesperada! le dice el día 27 de agosto. Es admirable la actitud del joven desde el otro lado. Como su madre es sumamente sensible y está loca de amor por él, Raland echa mano de dos temas: el amor y la poesía.

«Mi corazón late en el tuyo, respiras por mí, las palabras que salen de tus labios vienen de mi aliento…». Acude también a la poesía para ayudarle a crecer, a cambiar. La invita a contemplar la naturaleza, a aprender de ella: «¡Cuántos esfuerzos para que una flor de cardo pueda salir de sí misma y tomar el vuelo!» ¡Es una delicia leer lo que este muchacho le dice a su madre! Más de uno, estoy seguro, de que gozará leyéndolo.

Pero, junto a estos dos temas, no hay que olvidar otra cosa: las señales. El joven se sirve de la naturaleza para mostrar a su madre gran cantidad de señales. ¡Fantástico, por ejemplo el juego a través de las mariposas el día 20 de agosto…

¡Buen día!

10 de agosto de 1949. Mañana.

Mamá, la vida de las plantas, de las hojas y de los frutos, la vida misma de la tierra hace su real entrada en ti. Ya no estás sola, el polen llega a tu espíritu de todas partes y el universo lo siembra en ti.

En los pequeños valles, en los senderos, captas la presencia de miles de vidas que se buscan. En el flanco de un terraplén, surge un manojo oloroso; a la sombra de los helechos, bajo el brezo y el tomillo, se urde la alegría. Surge el amor por los cuatro rincones del jardín, pistilos y estambres entablan su lucha para encontrarse, la naturaleza trabaja para renovarse y morir. Mira mamá, observa, reflexiona.

¡Cuántos esfuerzos para que una flor de cardo pueda salir desde sí misma y tomar el vuelo! ¡Cuántas metamorfosis tiene que sufrir para liberarse de su tallo! Esta estrella vegetal ha tenido que elaborar su color, su forma, su peso, y ahora para desprenderse, tiene que convertirse en un disco de seda más ligero que el aire. Entonces, pacientemente, día tras día, destruye en ella todo lo que no es aéreo. Hela ahí encaramada en la cresta de su tallo, aligerada, esperando que la arrastre la brisa. Ella se estremece al menor soplo. Es como un corazón que quiere romperlo todo, pero no puede. Es presa del miedo; un solo hilo la ata todavía a la tierra, pero este hilo, por tenue que sea, es como una mano que se crispa. Un golpe de viento, es trasportada, pero sumamente torpe, se engancha en el matorral vecino. ¡Cuánta dificultad para elevarse hasta el cielo! Read the rest of this entry »

Seguro que más de uno disfrutará leyendo estas páginas. Sí, sé que en un primer momento puede parecer un trabalenguas lo de persona, naturaleza, unión hipostática, aplicadas a Dios y al hombre. Pero conozco un poco la paciencia y sensibilidad de algunos de vosotros y sé que vais a gozar comprendiendo la entraña espiritual: la deificación del hombre.

Recuerdo que, cuando el P. François me envió la obra que aquí cita en varias ocasiones: Pour que l’homme devienne Dieu, le comenté la dificultad de hacer llegar a la gente un tomo de 605 páginas. Me da la impresión de que, en este libro (305 páginas) ha conseguido resumir lo que allí decía, sin perder nada de lo esencial.

Compensa el pequeño esfuerzo. Que a nadie asuste, por ejemplo, lo de unión hipostática. Se trata de un modo de explicar lo que, de por sí, es muy misterioso: la deificación del hombre. Lo importante, como siempre, es lo que hay detrás: «la naturaleza divina se convertirá en nuestra propia naturaleza… y por eso amaremos con el amor con que Dios nos ama y se ama, conoceremos con la inteligencia con la que El se conoce…» ¡Esto es la esencia de la vida cristiana! No nos perdamos en palabras…

¡Buen día!

SECCIÓN I: EL CRISTO LLEGADO DEL ORIENTE(continuación)

CAPÍTULO 1: INTRODUCCIÓN A LA ESPIRITUALIDAD DE LA IGLESIA DE ORIENTE (final)

1.5. La deificación del hombre

Ha llegado ya el momento de concretar lo que la tradición oriental entiende por «deificación» del hombre. No se trata de evocar, en unas líneas, los fundamentos escriturísticos de esta teología, o de  recordar el desarrollo desde los primeros Padres hasta nuestros días. Lo esencial del trabajo del gran teólogo ruso Vladimir Lossky sobre este tema nos es ahora accesible en una obra destacable por su claridad y sencillez bajo el título: Vision de Dieu (Dalachaux et Niestlé).

Tomemos por tanto esta tradición con todos los detalles que parece haber alcanzado en la actualidad. Para ello, hay que distinguir en primer lugar dos aspectos: la adquisición de una naturaleza divina, y la transformación de la naturaleza humana por esta divina.

Esta teología se funda en la distinción conciliar entre persona y naturaleza. He tenido ocasión de desarrollar ampliamente este aspecto en Pour que l’homme devienne Dieu [1]. La persona no tiene por sí misma ninguna consistencia, sólo existe en la naturaleza. Ella es el sujeto que posee una naturaleza, vive por ella, actúa a través de ella. Las tres personas divinas poseen cada una «personalmente», y sin embargo de manera indivisa la totalidad o más bien la infinidad de la naturaleza divina. Entre ellas, el Hijo de Dios, persona divina, que existe desde toda la eternidad según su naturaleza divina, tomó, al nacer de una mujer, una segunda naturaleza, nuestra naturaleza humana. Vive ahora, y por la eternidad, con sus dos naturalezas y actúa a través de la una y de la otra. Es el misterio de la Encarnación de Dios.

La tradición oriental piensa, asimismo, que cada persona humana, venida a la existencia en el tiempo y que subsiste en una naturaleza humana, puede, al nacer de Dios, adquirir una segunda naturaleza, la naturaleza divina, y vivir ya para la eternidad, según sus dos naturalezas, actuando, como Cristo, a través de la una y de la otra. Es el misterio de la deificación del hombre. Read the rest of this entry »

Lo mejor, a mi juicio, del enfoque teológico que propone el P. Brune es la comparación que hace entre la teología occidental y la oriental. Ya sé que, para muchos, la teología no tiene apenas importancia; les parece poco menos que perder el tiempo en reflexiones que no llevan a Dios. Sin embargo, es absolutamente necesaria. Es como justificar nuestra creencia; por qué creemos lo que creemos acerca de Dios.

La teología occidental pone el acento, como dice muy bien F. Brune, en la inteligencia. Viene a decir: si purificamos nuestra inteligencia, la facultad más elevada y noble del hombre, podremos llegar a formular una ciencia de Dios que es Acto puro del que procede toda comprensión. Esto supone, evidentemente, una manera de entender al hombre y a Dios.

La teología oriental tiene otra concepción distinta de Dios y del hombre y, por lo mismo, de lograr comunicar con Dios. Esta es la reflexión que se incluye en este envío. El camino para alcanzar a Dios no es el de la inteligencia. Si acaso, éste es un primer paso, pues por él podemos descubrir la existencia de Dios. El camino para encontrar a Dios, vienen a decir los teólogos orientales, está en el «fondo del alma», en el «espíritu». El camino es la oración…

¡Buen día!

SECCIÓN I: EL CRISTO LLEGADO DEL ORIENTE (continuación)

CAPÍTULO 1: INTRODUCCIÓN A LA ESPIRITUALIDAD DE LA IGLESIA DE ORIENTE (continuación)

1.4. Dios

Antes de estudiar más en concreto en qué consiste nuestra unión con Dios en la vida eterna y los caminossa en la tierra para esta deificación, según la teología oriental, tenemos que decir unas palabras sobre el misterio del mismo Dios.

En primer lugar, la teología oriental, sumamente consciente de la desproporción entre sus medios y el objeto de su estudio, consciente también y sobre todo de no ser el camino que conduce a Dios, sino sólo el poste indicador que nos pone en el buen camino, se guarda mucho de intentar trazar, cueste lo que cueste, un mapa completo de Dios, sabiendo que no puede y ni debe y sabiendo que el mismo Dios vendrá a nuestro encuentro, en la frontera de su Reino, para llevarnos, más allá de todo conocimiento, a lo más profundo, sin fondo, de su amor.

La teología oriental respeta el misterio de Dios; pero este mismo respeto le permite, muchas veces, llegar más lejos que otras teologías más sistemáticas y más racionales. En su propio orden que es conceptual, sabe que muchas veces ninguna de sus categorías puede acomodarse al misterio, que está encargada de diseñar más que de expresar. Al no tener ninguna palabra, ninguna noción que convenga, se contenta con dar al alma en búsqueda de Dios, una dirección. Incapaz de expresar directamente el final, pone todo su cuidado en indicar correctamente la dirección, entre dos términos cercanos o aparentemente opuestos.

Es así, para evocar algunos casos muy concretos, como los teólogos orientales tienen perfecta consciencia, no de permanecer en lo abstracto, sino de alcanzar así más precisión que otros, negándose a aplicar exclusivamente las nociones de libertad o de necesidad para la creación, rechazando toda concepción que haría del mundo creado, o bien una emanación de Dios, o bien una obra completamente extrínseca a Dios, rechazando delimitar lo que viene de Dios o del hombre, en toda acción humana sometida a su voluntad. Parece que aquí, en el caso particular de la Inspiración de los Libros Sagrados, los intentos y los fracasos de la teología occidental en este sentido, han terminado, al menos en este punto, por darles la razón. Read the rest of this entry »

Tengo la impresión de que me quedo corto al traducir a Roland. Son tantos sus detalles sobre la Unidad que formamos todos, sobre las manifestaciones de los seres queridos del Otro lado, sobre la naturaleza, que temo no ser fiel a todos ellos.

En estas comunicaciones, por ejemplo, se percibe esa Unidad a que aludía: «Todo el mal , todo el bien que emanan de vosotros vienen a echarse en este inmenso depósito… Vuestras fiebres, vuestras enfermedades, vuestras alegrías impregnan este Océano de fluido.» Somos una inmensa Unidad; lo mismo que las burbujas suben del fondo del agua, así nuestros pensamientos remontan a lo Universal.

Pero esta Unidad no es algo estático, inmóvil. Hay una comunicación permanente dentro de esa Unidad. Ahí están, por ejemplo, esas hermosas manifestaciones que capta Marcelle, la madre de Roland: pulsaciones del reloj de pared, estrella en la chimenea, mariposas que se acercan y no se asustan…

Esta Unidad podemos vivirla a través de la naturaleza: si nuestra vida interior es limpia como los charcos de agua de la playa, los de Allá pueden reflejarse en nosotros, dice Roland… Vale la pena entrever lo que sugieren estas comunicaciones.

¡Buen día!

19 de julio de 1949

Raramente vivís de acuerdo con vuestra razón de ser sobrenatural, y preferís abandonaros al yugo de vuestra razón de ser terrestre. La llamada de lo divino vibra tan poco en él, que el hombre tiende cada vez más a suprimir de su vida diaria las escapadas espirituales. Piensa, sin embargo, que sólo podéis elevaros poniendo en pie, apuntalando pieza a pieza vuestro edificio de pensamientos.

Te voy a explicar: más allá de vuestro plano se extiende lo invisible; y porque comunicáis con este invisible, no hay uno de vuestros estremecimientos, ni una de vuestras lágrimas que no repercuta en esta muselina de éter, que absorbe, una a una, vuestras ondas para hacer que vuelvan a caer en vuestra tierra en apretadas gotitas.

Todo el mal, todo el bien que emanan de vosotros vienen a echarse en este inmenso depósito; y por eso lleváis sobre vuestros hombros el peso total de vuestra época. Vuestras fiebres, vuestras enfermedades, vuestras alegrías impregnan este Océano de fluido. Emitís, captáis; así, sin saberlo, se encuentran cerebros relacionados con bancos de ideas similares: y un conjunto de reacciones parecidas se producen simultáneamente, de aquí las olas de opiniones.

Como suben burbujas del fondo del agua y estallan en la superficie de un lago, así vuestros pensamientos se remontan a lo universal.

20 de julio de 1949

No hay ni una parcela de uno mismo de la que el ser no tenga que haber hecho la conquista. Sólo tenéis lo que habéis ganado. La castidad sólo es una virtud cuando es una victoria. Y lo mismo todas las virtudes. Sólo existís ante Dios en la medida en que os ha sido posible forjaros.

Si no habéis nacido antes de vuestra muerte, tendréis que nacer en el segundo plano. Read the rest of this entry »

Una teóloga francesa me recomendó una vez con cariño que no hiciera caso de las opiniones que defendían la resurrección inmediata. Se refería, al parecer, a la opinión de nuestro amigo Jean Prieur, aunque no lo citaba expresamente. Y se refería sin duda, sobre todo, a lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre el cuándo de la resurrección de los muertos: «¿Cuándo? Sin duda en el “último día”; “al fin del mundo”». Quiero, honestamente, deciros cuál es la línea “oficial” de la Iglesia en el Catecismo, nº 1001.

Frente a esta postura oficial, no puedo tampoco silenciar las opiniones que nos llegan desde el Más allá. En este caso, nuestro querido Arnaud dice que a ellos les duele la indiferencia e incluso la negación de la resurrección inmediata. Esta misma opinión nos manifiestan Pierre Monnier, Roland de Jouvenel, Paqui, etc. ¿Cómo podrían haber hablado estos y, en nuestro caso, la Hermana Concha, si no hubieran resucitado?

Por otra parte, san Pablo es claro en cuanto a con qué cuerpo volverán los muertos a la vida: «Se siembra un cuerpo animal, resucita un cuerpo espiritual» (I Cor. 15, 44). Hay también otra cosa importante que parece contradecir la práctica de la misma Iglesia sobre la invocación a los santos. ¿A quién invocamos cuando pedimos ayuda a un santo? ¿A alguien que sigue dormido o muerto hasta la resurrección del fin del mundo o alguien vivo?…

¡Buen día!

30/11/91 7 h 30

LA EXPLOTACIÓN DEL «POTENCIAL HUMANO»

Papá,

En la infinidad del tiempo y del espacio, ya no hay dimensión. Daos cuenta de lo inútil de la búsqueda de una cuarta dimensión metafísica o espiritual. No porque san Pablo enumere «la anchura, la longitud, la altura, la profundidad» (Ef. 3, 18) hay que deducir, como en las ciencias físicas, que hay una cuarta dimensión espiritual medible…

Si comprendéis bien a Pablo, sabréis que la profundidad nace en vosotros, y no fuera de vosotros, que el Amor no es una orilla mítica, sino la playa arenosa de vuestros deseos más puros y más absolutos. Es profundizando en vosotros como debéis salir de vuestros propios límites carnales para ir hacia los campos infinitos del Amor, superando lo que os frena y os cierra: el yo, el ego.

No os dejéis arrastrar por los que, ahora como antaño, tientan vuestro yo y sabed distinguir las formas modernas de la tentación que vendedores luciferinos os presentan bajo las etiquetas de «la explotación del potencial humano».

Vosotros os habéis rebelado ―¡y con razón!― contra la explotación de la fuerza física del hombre, contra el desprecio de su sudor. ¿Cómo no veis que el final del siglo XX y el siglo XXI son y serán siglos de explotación del potencial humano intelectual, moral e incluso espiritual, con los únicos fines de la felicidad individual terrestre?

La enseñanza ofrecida por estos vendedores a través de sus sectas, sus libros, sus medios de comunicación, etc. es como el polvo de las alas de algunas mariposas que, cuando las cogéis, se os queda en los dedos, dejando a veces herrumbres. Así también el polvo de esta enseñanza os dejará herrumbres en el alma y, de herrumbre en herrumbre, vuestra alma enferma morirá. Read the rest of this entry »

En estas comunicaciones cita Paqui dos palabras que conviene aclarar: purgatorio e infierno. Frente a los que niegan estas realidades, frente a quienes las consideran simbólicas y frente a los que las consideran materiales, como si en el purgatorio y el infierno hubiera fuego material capaz de quemar lo espiritual, el alma. ¿Qué incluyen, según Paqui, estas dos realidades a las que alude también la Fe católica?

Purgatorio. Al llegar al otro lado, dice Paqui, hay una gran diferencia entre los que ven y los que están ciegos. El despertar para los que ven será gozoso. El despertar de los que están ciegos es doloroso, porque se dan cuenta de lo que podía haber sido y no es. Aquí comienza su purgatorio, que ella entiende como tallar, pulir, transformar el alma para permitirla avanzar. ¡Lo mismo que decía la Hermana Concha! Ésta ponía la comparación con unos Ejercicios Espirituales, pero el concepto es el mismo.

Infierno. Cita esta palabra al final de la segunda comunicación. Es importante destacar el motivo del sufrimiento atroz del alma en esta situación. La felicidad está en la visión de Dios ─recordar lo que decía la Hª Concha del gozo de disfrutar de la presencia humilde de Jesús. El sufrimiento atroz que llama Infierno está en la privación de esa visión de Dios. ¡Imposible de entender en esta vida: no vemos a Dios y no nos parece Infierno!

En los dos casos, nos dicen desde el Más allá, hay una salida: ¡AMAR!

¡Buen día!

IV: EL CAMINO DE LA FELICIDAD (2)

LOS HOMBRES ESTÁN CIEGOS

Tranquilizaos, a cada uno sólo se le pedirá con arreglo a lo que haya recibido. La evolución es más o menos larga; pero, en el momento supremo, es grande la diferencia entre los que ven y los que están ciegos. Qué alegría para los unos, y qué doloroso despertar para los otros; porque los ojos más cerrados, más sobrecargados por sus faltas se dan cuenta claramente de lo que podía haber sido en lugar de lo que es; y ahí está la entrada a ese purgatorio que debe tallar, pulir, transformar el alma para permitirla avanzar.

Sin embargo, la cizaña no oculta totalmente al grano pequeño y sano de que está provista cada alma, y que sólo crecerá cuando la misma alma arranque la mala hierba que la ahoga.

A pesar de las repetidas advertencias, la visión, la certeza de lo efímero de las cosas de la tierra, de su fin más o menos cercano y por un tiempo que no puede tardar, ―porque el tiempo no es nada,― esos pobres humanos siguen ciegos, viven, actúan como si esa tierra sobre la que se agitan no debiera nunca encerrar sus cenizas, ¡y como si Dios no hubiera nunca de encontrar a su alma cara a cara! Se creen eternos en su humanidad sin duda, roban a su alrededor como si su rapacidad nunca tuviera que tener fin, y como si todos esos bienes y riquezas materiales no tuvieran que ser abandonados en la tierra a su partida, en la que cada uno sólo lleva consigo su equipaje espiritual. ¡Ah, son incapaces de comprender que ese cuerpo al que convierten con frecuencia en una necesidad innoble está condenado a un fin próximo, y de que la visión de sus iniquidades los cubrirá de vergüenza y de remordimiento tan pronto como se abran sus ojos!

¡Pobres humanos ciegos e ignorantes, a quienes me gustaría tener el poder de iluminar, a todos y cada uno, con la luz tan útil de la comprensión de la vida, en la que tantas alegrías se os otorgarían sin la maldad, la mentira y el egoísmo de los hombres! Read the rest of this entry »

Me llama la atención el primer párrafo de la comunicación del 1º de julio de 1949: «El amor es una trenza de ondas emitidas desde dos polos, poco importa que estén lejos el uno del otro, la presencia es sólo un elemento secundario.»

Esto me hace recordar el teorema de Bell que ayer leí en un libro admirable: Física para místicos, mística para físicos. Tiene, a mi juicio, tanta importancia este teorema que lo trascribo literalmente tal como lo formula Fernando Díez, al autor del libro: «si a dos partículas que han estado conectadas de alguna manera en un momento dado, las separamos millones de kms y afectamos a una de ellas, la otra se verá alterada instantáneamente de la misma manera.» 

Todo el universo está interconectado, el de Aquí y el de Allá, probablemente porque todo estuvo junto alguna vez en la singularidad inicial, y seguimos conectados por el tejido espacio-tiempo. ¿No es ésta la línea que, desde la física moderna, nos lleva a descubrir un poco lo que la creencia llama: Comunión de los santos? Todo esto suena a inmensa grandeza. Ojalá podamos comprenderlo un poco mejor de la mano de D. Fernando Díez, que, ¡os doy una agradable sorpresa! nos dará una charla para “Aquí-Allá” en marzo.

¡Buen día!

1º de julio de 1949.

Cinco de la mañana.

Esto fue escuchado mientras yo dormía y fue escrito como en la prolongación del sueño.

Mamá, escucha bien lo que te voy a decir, es muy importante:

El amor es una trenza de ondas emitida por dos polos, poco importa que estén lejos o cerca uno de otro, la presencia es sólo un elemento secundario. Imagina un oficio de tejedor y la incansable canilla que lanza sus hilos para llenar el vacío del cuadro.

Sin vosotros saberlo, en lo invisible ocurre lo mismo con los lazos que se forman entre dos seres que se aman, la canilla no deja de hacer su recorrido de ida y vuelta. De este trabajo, nace el encantamiento.

Está claro que os es casi imposible escapar del centro de atracción que os atrae cuando amáis.

El flujo y reflujo, en esos períodos, son tan intensos que querer sustraerse a ellos puede provocar la muerte.

El amor es por tanto una realidad, una invasión, la sustitución de vuestra personalidad por otra. El que ha amado con ese amor es un privilegiado, porque ha recibido el grano que crecerá un día al calor divino. Los grandes místicos son arrebatados en un rayo de adoración sobrenatural. Amar a Dios, es sublimar el estado de amor terrestre; es estar obsesionado por el sentimiento de la presencia de Dios. Read the rest of this entry »

Hoy se incluyen tres comunicaciones de Arnaud, que vale la pena leer:

La primera, más amplia, trata expresamente de la reencarnación. Me parece que la puntuación no es correcta en el texto francés: no tiene sentido decir, por una parte, que “la reencarnación es una idea oro” y decir, por otra, que no ha encontrado a nadie que le haya dicho que vivió varias vidas en la carne. Me parece que el sentido correcto es éste: “la reencarnación es una idea; ahora bien, en las esferas crísticas no hay ideas, sólo realidades, verdades…” Preguntaré, no obstante, a sus padres cuál es la puntuación correcta.

La segunda comunicación habla de la vida terrestre como escuela del alma. Llaman la atención dos palabras: epicentro e hipocentro. Esto es hilar fino en un niño que hace apenas dos años que se fue. Sus papás no deben hacer de él el epicentro. Dios debe ser, para ellos y para todos, el hipocentro…

La tercera comunicación es sumamente actual. Se refiere a los mensajes tecnológicos, y dice algo muy importante: sin el amor, sin Dios, esos mensajes no valen nada… Me encanta, personalmente, escuchar de él lo que dice de mi amiga Monique Simonet: “Tiene el verdadero Amor”.

¡Buen día!

10/11/91 6 h 30

LA REENCARNACIÓN

Papá, Mamina,

Como tantos otros en este momento, os preguntáis sobre la realidad de la reencarnación. Movimientos de pensamiento, de religiones, de sectas hacen de ella el centro de su sistema, por eso encontraréis cada vez más seres que creerán en ella porque esta idea tiene éxito, como tiene éxito la posibilidad de volverse a casar muchas veces, sin trabas, sin coacciones, sin remordimientos: ¡la felicidad se encontrará un día en la cita de una de estas uniones!

Si la reencarnación es la vuelta a la carne de un ser espiritual anteriormente muerto, para vivir una nueva vida en la carne, eso no existe en nuestras esferas crísticas. Jamás he encontrado a un ser que me diga: «Yo he vivido varias vidas en la carne». Y por otra parte, ¿quién en la tierra ha encontrado realmente a un reencarnado?

La reencarnación es una idea, ahora bien en las esferas crísticas no hay ideas, sólo realidades, verdades a las que se llega más o menos fácilmente según el grado de evolución, desprendiéndose de ideas falsas, o mejor, no habiéndolas nunca tenido. Los ángeles no tienen ideas personales, subjetivas, manchables por el pecado y la muerte; ahora bien ellos son extraordinariamente inteligentes porque tienen el Conocimiento de Dios.

En las esferas no crísticas, no hay más reencarnados que aquí, sin embargo la idea florece y suscita la esperanza porque, al Cielo, se lleva uno sus ideas, lo mismo las falsas que las verdaderas. De estado en estado, de esfera en esfera, se las comprueba y la menor ascensión las limpia, pero sólo se rectifican con valentía, esfuerzo, lucidez, más o menos fácilmente según el sesgo espiritual que uno conserve. Así que si vuestra inteligencia terrestre era complicada, estaba atormentada, cargada de contradicciones, lo seguirá estando. Un ejemplo: la idea terrestre más falsa que existe es la no-creencia en la propia resurrección; pues bien, el colmo es ver en las primeras esferas a seres resucitados que no aceptan esta nueva realidad: ¡siguen arrastrando la idea de la no-resurrección! Read the rest of this entry »

El camino de la felicidad que Paqui propone es realista: hay que disfrutar de todo lo hermoso y lo bueno que tiene la vida, «no privarse de mirar una rosa porque su tallo tenga espinas». Coincide con todos los mensajeros del Más allá: no se trata de huir del mundo; se trata de ver las cosas de forma positiva. Paqui lo hace, además, con un acento de enorme cariño, llena de inocencia y de candor.

Pero no hay que quedarse en el lenguaje poético de este ser admirable. Hay que tratar de descubrir su hondura mística: «la felicidad se posee interiormente cuando uno sabe dejarla penetrar… y nada se desprecia para sentir los favores que Dios pone al alcance de cada uno». Y este otro pasaje admirable: «formamos parte de un todo, pero sólo nos convertimos en ese todo cuando somos dignos de hacerlo…» ¡Hay que leerla!

¡Buen día!

IV: EL CAMINO DE LA FELICIDAD (1)

ESPINAS… ROSAS

Hay que mirar la vida de frente, disfrutar todo lo que tiene de hermoso, de bueno, comprender su notable interés, ―la palabra no es  demasiado fuerte,― y asumir con valentía lo que tiene de malo; saber apartarse del mal, acercarse al bien; abrir los ojos a las maravillas que existen, cerrarlos a los horrores; oír las dulces y suaves armonías, cerrar los oídos a las bajezas; en la medida de lo posible y con moderación sobre todo, hacer el camino sin arañarse con las zarzas que se puedan evitar. Y en cuanto a lo inevitable, soportarlo sin acritud, sin gritos, sin rencor y sin lamentos amargos e inútiles.

No privarse de mirar a una rosa porque su tallo tiene espinas: todo está aquí. Meditad en algunas frases, ellas bastan para ayudaros, y responden a muchas preguntas que os hacéis, a los «por qué» que os hacen sufrir.

Nada debe dejaros indiferentes durante vuestro viaje terrestre; pasada la tormenta, disfrutad de las horas que siguen, de los olores después de la lluvia, de los colores del arco iris. Un arco iris: esto es lo que vuestros ojos del alma deben apreciar; y esos ojos, si los habituáis a ver, ven con mucha claridad.

¡Amigos, todo pasa, y pasa deprisa! Acercaos a todo lo que es hermoso y hace que el corazón esté si no alegre, sí al menos tranquilo. Pido a los egoístas que se reconozcan tal como son y que se esfuercen todos los días por olvidarse de sí mismos dándose más a los otros. Mirad a vuestro alrededor y no a vosotros mismos: así, amaréis mejor y daréis felicidad. No clavéis espinas en el corazón de vuestro prójimo: más tarde, os harían sangrar a su vez.

Yo os digo hasta pronto; mi alma aligerada, rodeada de rayos luminosos os habla de su confianza y su felicidad celeste. Amigos, si la travesía de la vida reserva pasos de mar de fondo, mantened con fuerza el timón. Para vosotros, el puerto es seguro, es Paqui, vuestra Paqui, quien os lo asegura. Read the rest of this entry »

 

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